En San Basilio de Palenque, en el departamento de Bolívar, al norte de Colombia, la memoria de la libertad se cuenta, se canta, se enseña y se sigue viviendo en el día a día. La UNESCO presenta San Basilio como uno de los primeros pueblos africanos libres de las Américas y como un lugar clave para recordar la resistencia a la esclavitud.
Una libertad que ha forjado un territorio
San Basilio de Palenque surgió de la historia de los palenques, esas comunidades fundadas por personas que huyeron de la esclavitud. En el siglo XVII, estos lugares servían de refugio y permitían a sus habitantes reconstruir una vida fuera del sistema esclavista. San Basilio es el palenque histórico que ha perdurado hasta hoy, desarrollando un espacio cultural especialmente singular.
En el centro de este trabajo está la figura de Benkos Biohó, un líder cimarrón —término que designa a quienes huyeron de la esclavitud—, de la lucha antiesclavista y uno de los fundadores del Palenque de San Miguel Arcángel, antecesor del actual San Basilio. En la plaza principal, su estatua recuerda esta historia: una cadena rota en la mano, que se ha convertido en símbolo de una libertad conquistada. Pero reducir San Basilio a esta resistencia sería pasar por alto lo esencial. La verdadera singularidad del lugar está en lo que esa libertad ha permitido construir y transmitir.
El palenquero, una lengua que nace de la historia
Uno de los legados más destacados es la lengua palenquera, la única lengua criolla de América que combina una base léxica española con características gramaticales procedentes de las lenguas bantúes. Este detalle cambia la forma en que se ve San Basilio de Palenque. Una historia de desplazamientos forzados y resistencia también ha dado lugar a una lengua propia, que se ha convertido en un símbolo de pertenencia y continuidad.
Sin embargo, hubo que defender esta lengua. Teresa Cassiani Herrera, antigua profesora de San Basilio, nos contó el papel de laetnoeducación, una forma de educación basada en la historia y los conocimientos de la comunidad. Explica que ayudó a que se entendiera que el palenquero no era un «mal español», sino una lengua diferente. Según el historiador palenquero Alfonso Cassiani, en los años 80, en la comunidad aún no se escribía la lengua como se hace hoy en día, con diccionarios, libritos y cuentos. Así que la transmisión es también una reconquista de la forma en que nos vemos a nosotros mismos.
Los ma-kuagro: crecer con la comunidad
La cultura palenquera no se transmite solo a través de las palabras o la música. También se basa en formas particulares de organización social. Entre ellas se encuentran las ma-kuagro, unos grupos de edad que tienen un papel importante en la vida de la comunidad. La UNESCO y el Ministerio de Cultura de Colombia los describen como espacios basados en derechos, deberes y una fuerte solidaridad entre sus miembros.
Esta organización nos ayuda a entender que, en San Basilio, el patrimonio no se limita a objetos, monumentos o espectáculos. También está presente en las relaciones entre las personas, en las responsabilidades compartidas y en la forma de crear comunidad. Las prácticas sociales, los conocimientos médicos y religiosos, así como las tradiciones orales y musicales, forman parte integrante del espacio cultural reconocido en torno a San Basilio de Palenque.
Un patrimonio que se niega a quedarse quieto
En 2005, la UNESCO declaró el espacio cultural de Palenque de San Basilio «obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad». En 2008, se incorporó a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Al año siguiente, Colombia aprobó un Plan Especial de Salvaguardia centrado, sobre todo, en la transmisión de conocimientos, la identidad, la memoria, el territorio y la autonomía comunitaria. Pero preservar no significa congelar.
Quizá sea ahí donde San Basilio de Palenque nos cuenta algo especialmente impactante. El historiador Alfonso Cassiani describe una cultura capaz de dialogar con su época y de adaptarse para salir fortalecida. El rap de Kombilesa Mí, los materiales didácticos en palenquero o incluso las iniciativas de radio comunitaria dan continuidad a prácticas antiguas a través de medios contemporáneos. La cultura sigue viva porque se sigue utilizando.
San Basilio de Palenque: de la libertad a la transmisión
San Basilio de Palenque tiene, pues, una historia excepcional, pero su interés no radica solo en su pasado. Su singularidad radica en la continuidad entre una lucha por la libertad y las formas culturales que hoy son sus herederas. Una lengua sigue hablándose. Los niños aprenden ritmos y relatos. Hay grupos que transmiten una identidad a través de la música. Las estructuras comunitarias mantienen los lazos de solidaridad.
Varios siglos después del surgimiento de los palenques, quizá la cuestión ya no sea solo saber cómo sus habitantes conquistaron su libertad. Se trata también de entender cómo una comunidad transforma esa libertad en algo que cada nueva generación puede recibir, reinventar y transmitir a su vez.
San Basilio de Palenque es conocido por ser uno de los primeros pueblos africanos libres de América. Situado en el departamento de Bolívar, en Colombia, también destaca por su lengua palenquera, sus tradiciones musicales, su organización comunitaria y la transmisión de su patrimonio cultural.
La lengua palenquera es una lengua criolla que se habla en San Basilio de Palenque. Combina una base léxica española con características gramaticales procedentes de las lenguas bantúes. Hoy en día, es uno de los rasgos más singulares de la identidad y el patrimonio cultural de la comunidad.
El espacio cultural de San Basilio de Palenque figura desde 2008 en la Lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Este reconocimiento se refiere, sobre todo, a sus tradiciones orales y musicales, su lengua, sus prácticas sociales, sus conocimientos y sus formas de organización comunitaria.