«Asere, ¿qué bolá?», este saludo callejero cubano, ya se oía en los barrios populares de La Habana mucho antes de que un presidente estadounidense lo adoptara a su vez. El sábado 19 de marzo de 2016, en vísperas de un viaje presidencial sin precedentes en casi nueve décadas, Barack Obama apareció en un sketch de la tele cubana junto a Pánfilo, un personaje cómico muy conocido por los telespectadores de la isla, y suelta un «qué bolá» que nadie esperaba oír de boca de un jefe de Estado estadounidense.
Al día siguiente, nada más pisar La Habana, volvió a la carga en Twitter: «¿Qué bolá, Cuba? Acabo de aterrizar aquí». Dos palabras de la jerga habanera acababan de recorrer, en unas pocas horas, la distancia que separa la calle de la diplomacia.
¿Qué significa «Asere, ¿qué bolá?»?
Si lo tomas al pie de la letra, «asere» no se puede traducir realmente y «qué bolá», que viene de «bola», la pelota, no significa nada más que un vago «¿qué pasa con la pelota?». Juntas, las dos palabras funcionan como una forma sencilla de saludar entre amigos, el equivalente a un «¿qué tal, tío, qué tal?». Ninguna traducción capta del todo el sentido de la frase. «Asere, ¿qué bolá?» pertenece a ese tipo de expresiones que se entienden sobre todo por el contexto, el tono y la situación en la que se dicen.
«Asere, ¿qué bolá?»: un saludo que viene de África Occidental
«Asere, ¿qué bolá?» no surgió en la calle moderna. Varios lingüistas, entre ellos el investigador Ivor L. Miller en un estudio publicado en 2005 en la revista African Studies Review, relacionan «asere» con el efik, una lengua que se habla en la región del río Cross, entre el sureste de Nigeria y el suroeste de Camerún. Se cree que la palabra llegó hasta Cuba con los africanos esclavizados que fundaron, en el barrio de La Regla, en La Habana, en la década de 1830, la sociedad secreta abakuá. En este contexto ritual, «asere» sirve como saludo entre los iniciados.
Otros investigadores cubanos se inclinan más bien por un origen yoruba, relacionado con la santería, aunque no hay un consenso definitivo que zanjara la cuestión entre ambas hipótesis. Lo que ambas versiones tienen en común es una raíz africana mucho más antigua que la jerga de bar a la que a veces se reduce la expresión.
Una palabra de hombres, que durante mucho tiempo se consideró vulgar
Durante décadas, «Asere, ¿qué bolá?» se ha usado sobre todo entre hombres, en los barrios populares de La Habana. Si una mujer lo decía, se arriesgaba a que la tacharan de «chusma», una forma bastante dura de decir «vulgar». Los puristas de la lengua lo veían como un paso atrás, una forma de jerga que había que evitar en público. El cine, las series y las telenovelas cubanas han cambiado las cosas, introduciendo poco a poco la expresión en escenas cotidianas, hasta convertirla en un saludo casi trivial, reconocido como un rasgo de la identidad cubana más que como un defecto lingüístico. En La Habana también te encuentras con variantes de barrio, como el «qué bola, consorte» que todavía se oye en La Habana Vieja.
Cuando Cuba escuchó su propia jerga desde Washington
Este cambio cultural explica por qué el uso que hizo Obama de esa palabra en marzo de 2016 causó tanto revuelo. En ese momento, era el primer presidente estadounidense en ejercicio que visitaba Cuba desde Calvin Coolidge en 1928. Usar en Twitter, y luego en persona, una palabra que durante mucho tiempo se consideró demasiado popular para un acto oficial, es reconocer públicamente la cultura urbana cubana en lugar del lenguaje más formal que suele emplearse en un intercambio diplomático. La prensa cubana e internacional interpreta el gesto como un guiño calculado, más que como una improvisación, y muchos cubanos lo ven como un saludo que les concierne directamente, pronunciado sin tapujos por un líder extranjero.
Una forma cubana de decir que existimos
«Asere, ¿qué bolá?» tardó casi dos siglos en pasar del secreto de las sociedades abakuá a las calles de La Habana, y de ahí a la boca de un presidente estadounidense. Este recorrido cuenta, mejor que un largo discurso, cómo una expresión que nació en la clandestinidad de un grupo religioso afrocubano puede convertirse en la tarjeta de presentación sonora de todo un país. En Haití, RK ya ha contado cómo hay gente, hay gente resume toda una filosofía en pocas palabras. En la República Dominicana, ¿Qué dices? tiene una función parecida a la de una firma oral. ¿Qué otra expresión caribeña merece, a su vez, ser descifrada?
«Asere, ¿qué bolá?» es un saludo informal muy común en Cuba, sin una traducción literal exacta, que equivale a un «hola, ¿qué tal?» entre amigos.
Varios lingüistas, entre ellos Ivor L. Miller en un estudio de 2005, relacionan «asere» con el efik, una lengua de África Occidental, y con la sociedad secreta abakuá fundada por africanos en Regla, La Habana, en la década de 1830, aunque hay otra hipótesis que apunta a un origen yoruba.
Barack Obama tuiteó «¿Qué bolá, Cuba? » en Twitter el 20 de marzo de 2016, al aterrizar en La Habana para la primera visita de un presidente estadounidense en ejercicio desde Calvin Coolidge en 1928, después de haber usado ya esa expresión en un sketch de la tele cubana el día anterior.