En el marco de las Jornadas Europeas del Patrimonio 2025, la ciudad de Saint-Pierre ha elegido una vez más una forma original de redescubrir su historia: un juego de evasión inmersivo, instalado en las ruinas de la antigua prisión. Diseñado y dirigido por el departamento de Patrimonio-Cultura-Turismo, este juego a tamaño real llamado “Sauve qui peut!” ofrece a los participantes una experiencia a la vez divertida y profundamente arraigada en la memoria del lugar.
Un lugar cargado de historia, revisitado a través del juego
La prisión de Saint-Pierre es un lugar emblemático, marcado para siempre por la erupción del monte Pelée en 1902. Louis-Auguste Cyparis, uno de los supervivientes más conocidos de la tragedia que destruyó toda la ciudad y se cobró casi 28.000 vidas, fue encerrado en una celda de aislamiento cuyos gruesos muros se dice que le protegieron de las llamas y las cenizas. Incluso hoy en día, los visitantes vienen a ver el “calabozo de Cyparis”, sin tomarse siempre el tiempo de detenerse en el resto del lugar.
Fue precisamente esta observación la que condujo a la creación del juego de escape”, explica Manon Kouby, mediadora cultural del departamento de patrimonio de la ciudad:
“El recinto de la prisión es conocido, pero no realmente conocido. Mucha gente pasa por delante sin preguntarse qué representan estos espacios. El juego nos permite redescubrir su arquitectura y organización de forma viva”.
Mediación cultural que combina aprendizaje y participación
Concebido hace más de seis meses, “Sauve qui peut” forma parte de un enfoque participativo del patrimonio. Los participantes avanzan a través de un juego de enigmas y observación, examinando los detalles de los muros y las piedras para comprender cómo funciona el edificio.
Este año, el tema nacional de las Jornadas del Patrimonio – “Patrimonio y Arquitectura”- inspiró una nueva dimensión del juego.
“Incluimos más preguntas sobre las características arquitectónicas del yacimiento”, explica Manon Kouby. “Los participantes detectaron los agujeros de los cerrojos, las señales de un antiguo suelo, o la mampostería y los lavabos. Dieron una nueva mirada a la prisión, a través de su construcción.
Aquí, el juego de escape se convierte en una herramienta de observación e interpretación, donde cada pista conduce no sólo a la solución deljuego de escape, sino también a una mejor comprensión de la historia urbana y del patrimonio material de Saint-Pierre.
Una experiencia sensible de un lugar de recuerdo
En las ruinas de la prisión, el juego de evasión adquiere una resonancia especial. Los muros agrietados, las huellas del desastre y los restos de las celdas son un recordatorio de la fragilidad de la ciudad en aquella época y de la fuerza de su memoria. Participar en el Juego de la Fuga es enfrentarse a esta tensión entre pasado y presente: aprender divirtiéndose, mientras se mide el impacto emocional de un espacio trágicamente famoso.
Este enfoque, apoyado por el Departamento de Patrimonio-Cultura-Turismo, ilustra una clara voluntad de transformar la visita pasiva en una experiencia inmersiva.
“El objetivo es que todo el mundo tenga acceso a este patrimonio, ya sea mediante juegos, visitas guiadas o la apertura de lugares que permanecen cerrados el resto del año”, explica el mediador. “Durante el mes de septiembre, estamos un poco ocupados, pero es un momento muy emocionante.
Una iniciativa abierta a todos
El juego de escape es gratuito, previa reserva, y está abierto a niños a partir de 8 años (con franjas horarias específicas para escolares los viernes). Está dirigido a familias, escolares y cualquier persona con una mente inquieta. La iniciativa forma parte de un programa más amplio de actos organizados por la ciudad de Saint-Pierre con motivo de las Jornadas Europeas del Patrimonio 2025, que incluyen visitas guiadas a la cárcel y al teatro (en el cartel figura la etiqueta Ville d’art et d’Histoire), búsquedas del tesoro y la caza del tesoro de Géogaming, así como la obra de teatro “Juste seul, Cyparis” de Jean-Camille Sormain.
Dar un nuevo significado al patrimonio, piedra a piedra
Más allá del acto en sí, eljuego de escape “Sauve qui peut” ilustra un giro en la forma de enfocar la educación sobre el patrimonio: ya no como una simple transmisión vertical, sino como una aventura colectiva y participativa.
Invitando a los visitantes a observar, cuestionar, buscar y comprender, el departamento de patrimonio de Saint-Pierre ha conseguido aunar la memoria de la catástrofe de 1902 con las cuestiones contemporáneas de la transmisión. Aquí, el juego no es una forma de entretenimiento desvinculada de la realidad: se convierte en el vector de un vínculo entre generaciones, entre arquitectura y emoción, entre pasado y presente.
En conclusión, Manon Kouby resume el espíritu de este enfoque con sencillez:
“Venid todos. Los Días Europeos son un momento estelar, pero recibimos al público todo el año. Sólo hace falta una llamada o un correo electrónico, y siempre estamos ahí.