Un patrimonio al servicio de la memoria colectiva
Con motivo de las Jornadas Europeas del Patrimonio 2025, el Museo Frank Perret abrió sus puertas al público. Situado en el corazón de Saint-Pierre, este lugar único es testigo de la erupción del monte Pelée el 8 de mayo de 1902, acontecimiento que provocó la destrucción casi total de la ciudad y la muerte de unas 28.000 personas.
Fundado en 1933 por el vulcanólogo estadounidense Frank Alvord Perret, el museo es el más antiguo de Martinica. Su misión es clara: transmitir la historia de una ciudad desaparecida, conocida antaño como el Pequeño París de las Antillas. El Museo Frank Perret hace algo más que exponer reliquias: encarna la memoria de una población golpeada por una tragedia repentina y universalmente conocida.
Una renovación que une arquitectura e historia
Tras varias décadas de existencia, el Museo Frank Perret ha sido objeto de una profunda renovación. En 2018, se adjudicó un contrato de servicio público a la Fundación Clément, único adjudicatario del proyecto. El edificio reabrió sus puertas el 8 de mayo de 2019, fecha simbólica, tras las obras realizadas por el arquitecto Olivier Compère.
El edificio tiene un aspecto sobrio y evocador: la fachada de madera quemada, diseñada con la técnica japonesa shou-sugi-ban, evoca la ciudad de Saint-Pierre, calcinada y cubierta de ceniza tras la erupción. El interior, ahora climatizado y estructurado, ofrece una museografía clara y moderna. El antiguo espacio único se ha transformado en tres salas temáticas, que permiten una lectura más fluida de la historia: la ciudad antes de la catástrofe, la época de la erupción y la reconstrucción después de 1902.
La arquitectura deliberadamente oscura, que recuerda las cicatrices dejadas por el volcán, confiere al lugar una atmósfera de contemplación y transmisión. El Museo Frank Perret es un lugar de ciencia, educación y recuerdo.
El memorial, corazón simbólico de la ruta
En el centro del recorrido, el memorial a las víctimas ocupa un lugar esencial. Esta sala contiene más de 7.000 nombres identificados, grabados para perpetuar la memoria de los desaparecidos el 8 de mayo de 1902. Aunque el número exacto de víctimas se estima en 28.000, esta inscripción de nombres contribuye a dar una dimensión humana a la catástrofe.
El Museo Frank Perret también alberga una colección de unos 432 objetos: restos quemados, cerámica, vidrio fundido, documentos históricos y fotografías antiguas. Estos objetos, a menudo encontrados en las ruinas, ilustran la brutalidad de la erupción y la vida cotidiana de Saint-Pierre antes de su desaparición.
Jornadas del Patrimonio: un momento para transmitir conocimientos
Las Jornadas Europeas del Patrimonio son una cita ineludible para el equipo del museo. Según sus responsables, la edición de este año atrajo a un amplio abanico de visitantes, desde los que nunca habían visto el museo hasta los que volvieron con amigos y familiares. El número de visitantes se vio favorecido por el tiempo favorable del segundo día, en contraste con los chubascos del primero.
El mensaje es claro: el Museo Frank Perret pertenece tanto al pueblo de Martinica como a los visitantes. Es un patrimonio compartido que llama a todos a recordar y comprender.
Etiquetas y reconocimiento oficial
Desde 2004, el museo es “Musée de France”, lo que garantiza la calidad científica de sus colecciones y su correcta conservación. Ahora es uno de los museos de Martinica que ostenta este estatus, junto con el Musée du Père Pinchon y la Maison de la Canne.
Desde 1990, la ciudad de Saint-Pierre ostenta la etiqueta “Ville d’art et d’histoire” (Ciudad de arte y de historia), lo que refuerza el papel del museo como institución de referencia en materia de patrimonio. Estas etiquetas atestiguan la importancia del museo a nivel nacional y su papel en la transmisión del patrimonio de Martinica.
Un lugar que combina pasado y futuro
En el marco de las Jornadas Europeas del Patrimonio, el Museo Frank Perret recuerda la importancia de vincular historia y modernidad. Su arquitectura contemporánea, su contenido científico riguroso y su disposición museográfica hacen de él un museo ejemplar.
A través de sus colecciones y su memorial, no se trata sólo de recordar: se trata también de reflexionar sobre la fragilidad de las sociedades ante las catástrofes naturales y la necesidad de transmitir esta memoria.
El Museo Frank Perret sigue siendo una parte esencial de Martinica: un lugar de historia, recuerdo y educación que, más de un siglo después de la catástrofe, sigue hablando a las generaciones presentes y futuras.