La migración caribeña, rica en historias complejas y desafíos contemporáneos, está en el centro de las preocupaciones sociales y políticas de la región. El proyecto “Regards croisés sur les migrations caribéennes“, dirigido por cuatro asociaciones de derechos humanos de Martinica, ha puesto recientemente de relieve las realidades de las poblaciones migrantes, especialmente las de origen haitiano y dominicano. El proyecto, organizado en varios actos en enero y febrero de 2025, sensibilizó a la opinión pública sobre cuestiones a menudo poco conocidas, al tiempo que fomentaba el debate y la reflexión.
Un proyecto para deconstruir estereotipos y abrir el diálogo
El proyecto comenzó con una serie de actos clave. Uno de los más destacados fue la proyección de la película “La Masacre de La Rivière“, dirigida por Suzan Beraza. Este documental explora la controvertida decisión del Tribunal Constitucional dominicano en 2013, que revocó la ciudadanía a más de 200.000 dominicanos de origen haitiano, sumiéndolos en la precariedad jurídica y social. La proyección fue seguida de un animado debate, en el que los espectadores pudieron expresar sus emociones y compartir sus pensamientos sobre esta tragedia humana.
Otro momento clave fue el conmovedor testimonio de los actores Emmanuella Célestin y Francky Joseph. A través de sus actuaciones, dieron voz a los migrantes que han llegado a Martinica, huyendo de la violencia y la miseria, pero enfrentados a nuevos retos, desde la discriminación a los obstáculos administrativos. Estas historias se complementaron con una intervención jurídica, que recordaba los obstáculos a los que se enfrentan los migrantes en sus gestiones cotidianas.
Una conferencia para comprender la dinámica domínico-haitiana
El 6 de febrero, para clausurar el proyecto, una conferencia titulada “Los derechos humanos y la historia de las relaciones haitiano-dominicanas” reunió a dos activistas comprometidas: Colette Lespinasse (Haití) y Altagracia Jean Joseph (República Dominicana). Estas expertas analizaron las relaciones históricas, económicas y políticas entre Haití y la República Dominicana, destacando la migración circular de larga duración y las persistentes violaciones de los derechos humanos.
También denunciaron las redes de tráfico de inmigrantes y la propaganda racista y nacionalista que divide a ambas poblaciones. Sin embargo, surgió un mensaje de esperanza: los esfuerzos de la sociedad civil haitiana y dominicana para promover el acercamiento y combatir la injusticia.
En esta conferencia, la demógrafa Nadia Chonville quiso aclarar el debate en torno al “genocidio por sustitución”, una expresión utilizada por Aimé Césaire en un contexto específico, pero malinterpretada con demasiada frecuencia.
Aunque matemáticamente esta hipótesis no es cierta – “los nativos representan el 83% de los adultos en Martinica, un porcentaje que se mantiene estable desde hace años “-, una observación más sutil es la sobrerrepresentación de los no nativos en los puestos directivos. En 2020, el 20% de los franceses residentes en Martinica ocupaban un puesto directivo, frente a sólo el 6% de los nativos.
Esta desigualdad estructural, que estaba en el centro de las preocupaciones de Césaire, sigue alimentando hoy un sentimiento de injusticia y desposesión, mucho más allá de las cifras.
Pero más allá de estas observaciones, Steffi Salpetrier, cofundadora de Alé Viré, añadió una nota de esperanza al demostrar que el retorno es posible, deseado e incluso alentado. “Ocho de cada diez martiniqueses que viven fuera del territorio piensan regresar “, afirmó, insistiendo en la necesidad de deconstruir las ideas preconcebidas que frenan a la gente. Gracias a medidas prácticas como la Residencia para Retornados y la Feria del Retorno, la asociación ya está apoyando a más de 400 familias.
Para terminar, se repitió una poderosa cita de Jocelyne Béroard: “En lugar de contentarnos con las puertas que se nos abren, construyamos nuestro fuerte y tomemos nuestro destino en nuestras manos “. Una llamada a la acción que resuena como un imperativo colectivo.
Una conciencia colectiva
Estos actos no sólo atrajeron a un numeroso público, sino que también generaron fuertes emociones y una reflexión colectiva. Los participantes tomaron conciencia de las realidades a las que se enfrentan los emigrantes en Martinica y en otros lugares del Caribe, al tiempo que se planteaban una pregunta clave: ¿qué podemos hacer para apoyar a estas personas?
El proyecto “Regards croisés sur les migrations caribéennes” ha conseguido sensibilizar, informar e iniciar un diálogo muy necesario. Es un recordatorio de que detrás de las cifras y las leyes hay vidas humanas, historias de resiliencia y llamamientos a la solidaridad.