Un autor jamaicano imprescindible
Opal Palmer Adisa es reconocida como una figura importante de la literatura caribeña. Natural de Kingston, ha llevado una carrera transnacional, moviéndose entre Jamaica, Estados Unidos y toda la región. Profesora y escritora, Opal Palmer Adisa enseñó durante más de veinte años en California y ayudó a fundar el Programa de Escritura Creativa del California College of the Arts. Tras regresar al Caribe, dirigió elInstituto de Estudios de Género y Desarrollo de la Universidad de las Indias Occidentales, y ha publicado más de veinticinco libros.
Títulos como Comienza con lágrimas, Pintar para alejar los remordimientos o Mujer de 4 cabezasEstas obras se leen como puntos de referencia en la exploración de la identidad, el género y el patrimonio histórico. A través de su revista Entrevistando al CaribeTambién ha creado un espacio para que escritores, artistas e intelectuales de la región den su opinión.
Un taller de escritura basado en los sentidos y la memoria
Durante CARIFESTA XV en Barbados, Opal Palmer Adisa dirigió un taller como parte del programa literario “Conversación con los Poetas Laureados”.. Este espacio no era simplemente un momento de teoría, sino una aplicación inmediata. Ella propuso incitar para que los participantes escriban, he aquí algunos ejemplos:
– escribir “el sabor del hogar”, en cinco líneas, a través de olores, texturas y colores ;
– escuchar al mar como narrador que cuenta migraciones, sufrimientos y curaciones;
Este enfoque profundamente sensorial pretendía recordarnos que la escritura no es una abstracción: se nutre de lo que vemos, olemos, saboreamos y oímos a diario.
Los antepasados y el mar como guías
El taller adquirió una dimensión casi ritual cuando Opal Palmer Adisa invitó a todos a invocar los nombres de sus antepasados. Destacó que la herencia matrilineal y patrilineal es una fuente de conocimientos e historias que a menudo se olvidan. Desde su punto de vista, escribir es una forma de renovar este hilo, interrumpido por la historia colonial.
El mar era el otro foco principal de su trabajo. Pidió a los participantes que se proyectaran en él, que sintieran el agua en la piel, la arena bajo los pies, las olas en el cuerpo. Para ella, el océano es un libro abierto, un depósito de los dramas del pasado, pero también un espacio de curación. Habló del Parque Escultórico Submarino de Molinere en Granada, subrayando la importancia de inscribir rituales conmemorativos vinculados al mar en la cultura caribeña contemporánea.
Diversidad cultural y lengua criolla
La autora recordó que el Caribe nació del encuentro de múltiples herencias: los taïnos con la mandioca y el bami, los africanos con sus lenguas y ritmos, los indios y chinos con el arroz, las especias y el curry. En su opinión, esta diversidad es una baza inmensa, pero todavía demasiado poco integrada en las representaciones colectivas.
Opal Palmer Adisa subraya la importancia de escribir en lenguas criollas. Sostiene que estos modismos no son meros dialectos, sino cosmologías enteras que transmiten una visión del mundo. Utilizarlas en la literatura significa resistirse al borrado cultural y rehabilitar el conocimiento.
Una emergencia educativa
Para la escritora, este proceso debe empezar en la escuela. Lamenta que muchos niños jamaicanos no conozcan los nombres de los pájaros, árboles o plantas locales, sino que utilicen referencias importadas. Aboga por talleres de escritura a partir de la escuela primaria, para que los niños aprendan a expresar su entorno y desarrollen un sentimiento de orgullo por su identidad.
Hacia la unidad del Caribe
Citando a Mia Mottley, Primera Ministra de Barbados, Opal Palmer Adisa insistió en la necesidad de superar las fronteras nacionales para desarrollar una identidad común. ” Tenemos que ser caribeños “, repite, como una invitación a escribir una historia compartida, libre de estereotipos.
En lugar de limitarse a representar una isla, un país o un territorio, reclama un horizonte colectivo, en el que el Caribe cuente su propia historia como entidad viva, plural y unida.
La intervención de Opal Palmer Adisa à CARIFESTA XV demostró que escribir sobre el Caribe significa evocar el sabor de la comida, el sonido de las olas, la voz de los antepasados, la diversidad de culturas y la fuerza de las lenguas locales. Su taller fue un recordatorio de que la literatura puede ser un acto de resistencia, una forma de sanar y de conectar generaciones y territorios.