La Zona Colonial de Santo Domingo, la capital de la República Dominicana, tiene una calle de la que se dice que es la primera calle empedrada de América. Se llama Calle Las Damas. A principios del siglo XVI, las damas de la corte de María de Toledo, esposa de Diego Colón, solían pasear por ella entre los edificios del poder español, bajo el sol caribeño. La calle sigue existiendo. Discurre junto al Ozama, el río que desemboca en el mar Caribe. Y es la puerta de entrada al primer barrio más densamente poblado de la América colonial: la Zona Colonial.
Ciudad fundadora inscrita en la lista de la UNESCO
La Zona Colonial, también conocida como Ciudad Colonial en la República Dominicana, fue declarada Patrimonio de la Humanidadpor la UNESCO en 1990. Santo Domingo está considerada como la primera ciudad europea establecida de forma permanente en América. Establecida primero en la orilla oriental del Ozama a partir de 1496, y luego fundada como ciudad colonial en 1498 según la UNESCO, fue reorganizada en 1502 en la orilla occidental por Nicolás de Ovando. La ciudad se convirtió entonces en la primera sede duradera del poder español en el Nuevo Mundo y en una importante base de expansión hacia el resto del continente.
La catedral que abrió la historia religiosa de América
La lista de “primicias” sigue siendo impresionante. La Catedral Primada de América, la primera catedral católica de América, se construyó a partir de 1514, y su primera piedra se atribuye a Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón. El edificio se terminó a principios de la década de 1540 y se elevó al rango de catedral metropolitana y primada en 1546. Su fachada de piedra caliza, su interior abovedado y su sobria decoración la convierten en uno de los grandes hitos arquitectónicos del siglo XVI en América.
El debate sobre Cristóbal Colón sigue abierto
La catedral también está vinculada a uno de los debates funerarios más conocidos de la historia atlántica. Se dice que restos atribuidos a Cristóbal Colón descansaron aquí antes de ser trasladados a Cuba y luego a Sevilla, mientras que una caja de plomo descubierta en Santo Domingo en 1877 ha alimentado la reivindicación dominicana. Los análisis de ADN han confirmado la autenticidad de los restos conservados en Sevilla, aunque no descartan por completo la posibilidad de que otros fragmentos permanecieran en la República Dominicana. Así pues, la Zona Colonial es algo más que un escenario antiguo: es también una concentración de cuestiones históricas abiertas.
Un barrio de primicias y poderes
La Fortaleza Ozama, en la desembocadura del río del mismo nombre, es uno de los edificios militares coloniales más antiguos que se conservan en América. Se construyó a principios del siglo XVI como parte de la organización de la ciudad por Nicolás de Ovando. La Casa del Cordón, construida hacia 1503, fue una de las primeras casas de piedra europeas en el Nuevo Mundo. El Alcázar de Colón, palacio gótico-mudéjar con influencias renacentistas, fue construido entre 1511 y 1514 para Diego Colón y su esposa María de Toledo. En cuanto al convento dominico, recuerda la llegada de los primeros frailes dominicos a La Española en 1510, ambiente religioso del que surgieron las primeras grandes críticas a la violencia colonial contra los indígenas.
Un centro histórico aún habitado
Esta singularidad dominicana merece ser nombrada. La Zona Colonial no es sólo una concentración de monumentos antiguos. La UNESCO también destaca su carácter de centro histórico vivo, con funciones sociales, religiosas, administrativas y comerciales aún presentes. Aquí se encuentran cafés, escuelas, parroquias, museos, viviendas, hoteles, librerías y vida nocturna. El distrito no es sólo un escenario para los visitantes. Sigue siendo un lugar habitado, frecuentado, atravesado y a veces disputado, como todos los centros históricos sometidos a la presión turística.
Conservar sin congelar
En el horizonte quedan varios retos. El huracán Beryl no azotó Santo Domingo con la misma fuerza que Carriacou o Petite Martinique en 2024, pero la costa meridional dominicana experimentó oleaje, lluvias e inundaciones localizadas. Por otra parte, la gentrificación está transformando la composición social del barrio más lentamente, como ocurre en muchos centros históricos declarados Patrimonio de la Humanidad. Los recientes programas públicos no se limitan a fachadas y monumentos: también incluyen mejoras en las viviendas, con el objetivo declarado de mantener a los residentes tradicionales en el centro histórico.
Pero lo esencial permanece. Cuando caminas por la calle Las Damas, estás caminando por una de las primeras cuadrículas urbanas europeas aún visibles en América. Más de cinco siglos después, la calle sigue en pie. En la Zona Colonial, la piedra no sólo cuenta la historia del brutal comienzo de un orden colonial. También nos obliga a mirar lo que las sociedades caribeñas han transformado, conservado, habitado y transmitido a pesar de todo. Quizá ahí es donde empieza la verdadera cuestión: ¿cómo se mantiene vivo un patrimonio sin congelarlo?
La Zona Colonial es importante porque corresponde al núcleo histórico de Santo Domingo, uno de los primeros centros urbanos europeos que se establecieron de forma permanente en América. Alberga varios lugares clave en la historia colonial del continente, como la calle Las Damas, la Catedral Primada de América, la Fortaleza Ozama y el Alcázar de Colón. Este distrito ofrece una visión fascinante de cómo se organizó el primer asentamiento urbano español en el Caribe, y de cómo este patrimonio sigue habitándose y transmitiéndose hoy en día.
La Zona Colonial está situada en Santo Domingo, capital de la República Dominicana, cerca del río Ozama. El distrito alberga varios monumentos importantes relacionados con la temprana presencia española en América. Entre ellos se encuentran la calle Las Damas, a menudo denominada la primera calle empedrada de América, la Catedral Primada de América, la Fortaleza Ozama, la Casa del Cordón y el Alcázar de Colón. Su interés se debe también a que no es sólo una zona patrimonial: la Zona Colonial sigue siendo un barrio vivo, con gente, comercios, lugares culturales y vida cotidiana.
La calle de Las Damas es uno de los lugares más emblemáticos de la Zona Colonial, ya que suele considerarse la primera calle pavimentada de América. Su nombre hace referencia a las damas de la corte de María de Toledo, esposa de Diego Colón, que habrían transitado por esta calle a principios del siglo XVI. Une una serie de edificios históricos que formaban parte del poder colonial español, y proporciona una visión de la forma en que Santo Domingo se estructuró a medida que España organizaba su presencia en el Nuevo Mundo.