El sábado 29 de noviembre de 2025, el Jardin de Monique en Le François acogió la 2ª edición de Jazz an ba Tol’, centrada en “La Wond’ des Bassistes”. El local estuvo abarrotado durante toda la tarde: familias, jóvenes músicos, habituales de la escena musical y los habitantes de François acudieron a ver la energía que el evento aporta a la zona. El acto mantuvo el mismo tema que el resto de la temporada: combinar música, transmisión y compromiso con la cuestión del acoso y la violencia sexual y de género (VSG).
Música, sabores y momentos compartidos
Desde el principio, el ambiente se integró con naturalidad en el entorno del jardín. La gente se movía entre el escenario, las zonas de baile, los puestos de artes escénicas y las zonas de comida y bebida, como suele ocurrir en Jazz an ba Tol’. La música abarcó desde el jazz afrocaribeño hasta improvisaciones y versiones revisitadas.
Los puestos ofrecían tortitas, paninis, patés… pero fue la sopa de pescado lo que realmente destacó. Mucha gente paseaba por el jardín con el cuenco en la mano, explicando que “lo destrozaba todo”, un detalle culinario que también contribuyó a la singularidad del evento.
El acto siguió siendo multidisciplinar: danza contemporánea, fresco colectivo, body painting, actuaciones de slam, intercambios con las asociaciones presentes. La jam abrió el escenario a todos los que quisieran probar, compartir y aprender, de acuerdo con la filosofía del Jazz an ba Tol’.
La Wond' des Bassistes: un homenaje a la profundidad del ritmo
El escenario principal acogió a los bajistas destacados: Michel Alibo, Pipo Burdy, José Marie-Rose, Brice Bapté, Emilie Elisabeth y Enrick Tuernal Vatran. Junto a ellos, los músicos residentes formaban una base sólida, y las voces de Ivy Jalta, Claudine Pennont y Joachim DesOrmeaux dieron a la velada una resonancia profundamente arraigada en la herencia caribeña. El contrabajo dejó de ser un instrumento en la sombra: se convirtió en el corazón de una narrativa musical transportada por el evento.
Michel Alibo: una carrera moldeada por el mundo y centrada en la transmisión
Bajista de Martinica con una carrera internacional, Michel Alibo habló de sus raíces, sus viajes y su exigente relación con la sinceridad musical. Habló de la libertad, la improvisación y el rechazo a tocar por mera conveniencia. En el Jardín de Monique, su presencia reflejaba un fuerte deseo de transmitir sus conocimientos, especialmente evidente en los intercambios con los jóvenes músicos de Allamanda. En esta 2ᵉ edición de Jazz an ba Tol’, su papel fue más allá de la simple interpretación: construyó un marco en el que los demás podían arriesgarse, explorar, abrir su forma de tocar.
Allamanda: cinco jóvenes artistas, cinco puntos de vista
Emilie Elisabeth – un mensaje para las mujeres
Emilie, bajista/guitarrista de Allamanda y miembro de La Wond’ des Bassistes, subrayó la importancia de que las mujeres encuentren una salida artística que les ayude a desarrollarse y a liberarse de las tensiones de la vida cotidiana. Su mensaje resonó en el festival de este año, donde Jazz an ba Tol’ trabajaba para crear espacios de expresión y reconocimiento para todas las generaciones.
Sarah Sabin – versatilidad como libertad
A los 18 años, Sarah alternaba el piano con el bajo. Veía el escenario del Jardin de Monique como un espacio concreto de aprendizaje: probar cosas, encontrar su lugar, escuchar a los demás, enfrentarse a un público de verdad. Sus palabras reflejaban a una generación que avanza con varias herramientas musicales a la vez, en perfecta sintonía con el espíritu abierto del Jazz an ba Tol’.
Lisa Manikon – una visión abierta de la música
Lisa Manikon, vocalista de Allamanda, destacó el espíritu del grupo: una banda en construcción, que se niega a aceptar límites musicales.
Destacó la investigación, la audacia y el deseo de crear un espacio en el que los cinco artistas puedan afirmar su propio sonido, un espíritu muy en sintonía con lo que representa “Jazz an ba Tol”.
Jade Francisque – continuidad musical entre islas
Jade Francisque, también vocalista principal de Allamanda, destacó la relación musical entre Martinica y Guadalupe, citando a Soft como referencia natural.
Habló de un diálogo caribeño, del placer de tocar “la música de nuestra patria” aportándole modernidad.
Su perspectiva coincidía con la idea de un territorio musical más amplio, querido por el Jazz an ba Tol’.
Oriane Pamphile – Reafirmar el lugar de las jóvenes músicas
Oriane Pamphile, percusionista y batería de Allamanda, vio en este escenario un trampolín esencial.
Explicó que el grupo sólo llevaba un año de existencia y que esta actuación, sólo la segunda, reforzaba su deseo de avanzar: progresar, exhibirse, existir plenamente en la escena musical caribeña.
Dejó clara una cosa: las chicas jóvenes no son sólo cantantes: son músicos.
Para ella, tocar en este escenario, junto a bajistas experimentadas y artistas comprometidas, era una forma de afirmar la presencia de las mujeres en unas prácticas instrumentales que siguen siendo invisibles con demasiada frecuencia.
Salón de Eta y VHSS: cuando la cultura abre la palabra
El Salón de Eta reunió a asociaciones, partes interesadas y público en general para debatir sobre la VHSS, con una zona de “charlas”, debates, talleres y actuaciones. Se utilizaron las artes plásticas, la danza y un fresco colectivo para abordar el tema de una forma diferente, menos pesada, dentro de una dinámica de participación ciudadana. Este enfoque estaba en consonancia con el objetivo general de “Jazz an ba Tol”: informar, sensibilizar y reunir a la gente, dejando al mismo tiempo mucho espacio para la emoción.
Una edición que confirme la identidad del proyecto
Esta 2ᵉ edición demostró lo que hace que el Jazz an ba Tol’ sea tan fuerte: poner en el punto de mira a músicos consagrados como Michel Alibo, ofrecer un lugar a una nueva generación de artistas, mujeres y hombres, anclar el evento en un lugar lleno de vida como el Jardín de Monique y abordar una cuestión social a través de la creación artística.
El 29 de noviembre de 2025, el bajo contó la historia de Martinica de una forma diferente: mediante la transmisión, el diálogo y esos momentos en los que un jardín se convierte, por el espacio de una tarde, en territorio musical y humano.
PREGUNTAS FRECUENTES
Jazz an ba Tol’ es un acontecimiento cultural en Martinica que pone de relieve la creación musical, la transmisión artística y la expresión multidisciplinar. En cada edición se presentan artistas locales e internacionales al tiempo que se aborda un tema social, como la violencia y el acoso sexual y de género (VSG) en 2025.
La Wond’ des Bassistes reunió a varios bajistas caribeños, como Michel Alibo, Pipo Burdy, José Marie-Rose, Brice Bapté, Emilie Elisabeth y Enrick Tuernal Vatran. El escenario también estuvo animado por una sólida banda residente y por las jóvenes músicas del grupo Allamanda, que dejaron su impronta en esta 2ᵉ edición.
Además de la música, el acto cuenta con un pueblo de expositores, espectáculos de danza, pintura corporal, un fresco colectivo, foros de debate y un Salón de Eta dedicado a la sensibilización. Jazz an ba Tol” combina la creación artística y la reflexión cívica en un marco abierto a todos.