En Aruba, una casa antigua puede contar mucho más que la historia de un edificio. Habla del viento, del calor, de la tierra cultivada y de cómo se vivía en la isla antes del aire acondicionado. Las casas cunucu muestran cómo la arquitectura local sabía adaptarse a su entorno.
Una casa, una familia, un paisaje
En Pos Abou, Cas Tan Tin conserva el recuerdo de Mario y Johanna Tromp. Construida alrededor de 1900, la casa vio crecer a sus nueve hijos. Mario cultivaba frutas y verduras alrededor de la casa para la familia. En 2019, la Stichting Monumentenfonds Aruba compró esta vivienda para ayudar a conservarla. Cas Tan Tin te permite adentrarte en la historia de las casas «cunucu» a través de la vida cotidiana. Estos edificios nos transportan a una Aruba rural, donde la vivienda, los cultivos y el terreno formaban un mismo espacio vital.
La palabra «cunucu» se refiere a las zonas rurales y agrícolas de la isla. El nombre de estas casas viene, pues, de su ubicación en esos paisajes. Este origen le da al patrimonio una profundidad especial. La casa no estaba aislada de su entorno: formaba parte de un territorio cultivado, marcado por las costumbres familiares y las exigencias del día a día. Entender su arquitectura implica, por tanto, fijarse también en el paisaje en el que se integraba en Aruba.
Cuando las casas cunucu aprovechan el viento
Un estudio de la Oficina Central de Estadística de Aruba sobre la vivienda nos recuerda que, a finales del siglo XIX y principios del XX, las casas se construían con los materiales que había por allí. Las casas de piedra solían tener paredes exteriores gruesas y habitaciones pequeñas. Aun así, eran frescas y estaban bien ventiladas. Las habitaciones solían estar situadas en el lado expuesto al viento, mientras que la cocina se encontraba en el lado opuesto. La entrada solía estar orientada al oeste para reducir el polvo que traía el viento.
Estas decisiones demuestran que las casas cunucu no son solo siluetas pintorescas. El viento influía en la distribución de los espacios, mientras que el material de las paredes contribuía al confort interior. La Oficina Central de Estadística también destaca que las antiguas viviendas de este tipo tenían paredes gruesas de piedra natural, unidas con una mezcla de barro y arena. Estos materiales favorecían el enfriamiento por evaporación. La ventilación se veía facilitada por la orientación de las casas respecto al viento.
Una arquitectura adaptada antes de la climatización
Hoy en día, cuando hablamos de refrescar un interior, lo primero que nos viene a la mente es el aire acondicionado. En las antiguas casas de Cunucu, parte de la solución venía directamente de la propia construcción. La masa de las paredes ralentizaba los intercambios térmicos. La orientación de algunas habitaciones y la circulación natural del aire contribuían a mantener un clima interior más agradable. No se trata de presentar todas estas casas como idénticas, sino de reconocer unos principios documentados en las viviendas antiguas de Aruba.
La evolución de los materiales ha cambiado esta relación. La Oficina Central de Estadística señala que las paredes exteriores gruesas ya no se construyen con las mismas técnicas, sobre todo por el trabajo y el coste que suponen. Los bloques de cemento se han impuesto por su facilidad de uso, su resistencia y su flexibilidad. Pero cuando una técnica desaparece, ¿solo perdemos una forma de construir o también un conocimiento del clima?
Detrás de los muros, una memoria colectiva
Las casas «cunucu» también nos cuentan la evolución social y territorial deAruba. La urbanización ha ido cambiando poco a poco el paisaje que rodea a algunas de estas viviendas, que hoy se encuentran en un entorno muy diferente al de cuando se construyeron. Conservarlas no es solo proteger unos muros antiguos. Permite entender cómo vivían, cultivaban y organizaban su día a día las familias de entonces.
El 6 de mayo de 2026, la Universidad de Aruba organizó una conferencia pública sobre arquitectura y conservación del patrimonio. Daphne Every y Jennifer Wever hablaron allí sobre la identidad arquitectónica de Aruba, desde las casas cunucu hasta las influencias coloniales holandesas, así como sobre las dificultades que plantea su conservación.
Conservar sin convertirlo en un elemento decorativo
El Monumentenfonds Aruba lleva mucho tiempo trabajando en este tema. En 2016, la organización presentó un libro dedicado a la adaptación de las casas cunucu a las necesidades actuales. El proyecto, realizado por los estudiantes Coen van der Spek y Fabian Heil, analizaba cómo modificar estas viviendas conservando al mismo tiempo sus cualidades técnicas y monumentales. ¿Se puede seguir usando un edificio antiguo sin perder lo que lo hacía especial en un principio?
En Aruba, esta reflexión se suma a las preocupaciones actuales sobre el confort térmico, la energía y la adaptación de las construcciones al clima. Las casas «cunucu» nos recuerdan que la arquitectura puede surgir de una observación atenta del lugar. El viento, el calor, los materiales disponibles y los hábitos familiares influían juntos en la forma de la vivienda. Preservar estas casas es conservar algo más que un paisaje antiguo. Es mantener el rastro de una forma de concebir el espacio desde la propia Aruba. ¿Y si el futuro de la arquitectura isleña empezara también por fijarse en lo que esas paredes ya sabían del clima?
Una casa «cunucu» es una vivienda tradicional típica de las antiguas zonas rurales y agrícolas de Aruba. Estas casas reflejan una forma de vida ligada al territorio, a los cultivos y a las condiciones climáticas de la isla.
Algunas casas cunucu utilizaban paredes gruesas de piedra natural, la orientación de las habitaciones y la circulación natural del aire para mantener el interior más fresco. La ubicación de las viviendas también permitía aprovechar el viento.
Las casas «cunucu» conservan el recuerdo de la vida rural y familiar de Aruba. Su arquitectura también muestra cómo los habitantes adaptaban sus construcciones al clima y a los materiales disponibles en la zona, lo que las convierte en un elemento importante del patrimonio arquitectónico de Aruba.