De vuelta a casa: Alé Viré, cuando el exilio se invierte y se organiza. Ante el éxodo masivo de sus jóvenes, Martinica se enfrenta a un reto existencial: ¿cómo animar a los niños del país a volver, establecerse y quedarse a largo plazo? Desde hace más de seis años, la asociación Alé Viré trabaja sobre el terreno para hacer posible este retorno.
En criollo martiniqués,“Alé Viré” significa literalmente “irse y volver”, una expresión que, en sí misma, encarna el viaje de muchos martiniqués en la diáspora.
Recientemente, la asociación organizó un aperitivo de networking en los locales de BRED en Fort-de-France, su socio desde hace muchos años. Fue un momento para compartir y comprometerse sobre un tema clave: la educación financiera, palanca fundamental para transformar el sueño de volver a casa en un proyecto de vida real.
Alé Viré reunió para la ocasión a expertos financieros, actores institucionales y martiniqueses en transición.
Alé Viré, una respuesta concreta al exilio y al deseo de volver a casa
Fundada en 2018, la asociación Alé Viré nació de una observación alarmante: Martinica se está vaciando lenta pero inexorablemente. En quince años, la población ha disminuido en casi 60.000 habitantes. Y muchos de los que se marchan son jóvenes diplomados, la savia de la isla, las competencias del futuro. Ante esta erosión silenciosa, Catherine Conconne, senadora por Martinica y fundadora de la iniciativa, quiso iniciar una dinámica inversa. La ambición de Alé Viré es hacer del regreso a casa una realidad tangible, accesible y supervisada.
Ahora presidida por Anne-Emmanuelle Pique, la asociación cuenta con una red sólida y un equipo comprometido, entre ellos Stéphie Salpétrier, directora de proyectos y anfitriona de la velada. Dirigió los debates con fluidez, dando a todos el espacio para plantear sus preguntas, compartir sus dudas y obtener respuestas concretas. Desde su creación, Alé Viré ya ha ayudado a más de 2.000 familias a volver a casa. Gracias a un enfoque humano, unas asociaciones sólidas y una estrategia bien pensada, Alé Viré proporciona apoyo práctico a los retornados, y también gracias a una firme convicción: la red es una fuerza motriz para hacer cosas, crear oportunidades y romper el aislamiento.
Una asociación sólida con un objetivo común
La velada también estuvo marcada por la presencia del Prefecto de Martinica, Étienne Desplanques, cuya visita subrayó la importancia institucional concedida al proceso de retorno.
No es casualidad que el acto se centrara en las finanzas personales. Uno de los mayores temores de los aspirantes a retornar es el económico. ¿Cómo vas a establecerte definitivamente si no controlas tu presupuesto, si no conoces las herramientas adecuadas para ahorrar o invertir? Aquí es donde entran en juego los especialistas para compartir su experiencia y sus consejos.
Cindy Sunkiss, fundadora de Sodafé y creadora del método FODAF, insistió en la importancia de una organización financiera rigurosa, incluso con recursos modestos. Con su método, ayuda a todo el mundo a gestionar su presupuesto del mismo modo que gestionaría un proyecto empresarial, fijando objetivos claros y recuperando una forma de libertad en sus elecciones vitales.
Séverine Marcussy, asesora en gestión patrimonial y fundadora de UNESSY, desmitificó la creación de riqueza. Para ella, no es una cuestión de riqueza, sino de disciplina. Con sólo 50 euros al mes y una visión a largo plazo, puedes sentar las bases de un futuro mejor. Insistió en la necesidad de superar las creencias limitantes, a menudo heredadas o mantenidas por quienes te rodean.
Desde el punto de vista institucional, Hervé Louis-Jean, deEDUCFI (Educación económica, presupuestaria y financiera de los ciudadanos) del IEDOM, hizo un balance preocupante de la situación: Martinica registró un aumento del 13% de los casos de sobreendeudamiento en 2023. Insistió en la importancia de desarrollar los reflejos presupuestarios desde la más tierna infancia, utilizando medios pedagógicos, juegos y talleres organizados en las escuelas. Para él, la educación financiera es una forma de capacitar a los ciudadanos, y es más necesaria que nunca.
BRED, socio fiel de Alé Viré, reafirmó su papel de apoyo a este dinámico regreso. Junto a su director, Stéphane Timbert, Olivia Audenay y los equipos de BRED contribuyeron activamente al éxito del evento. Su acogida cálida y profesional creó un espacio para debates francos y constructivos.
Stéphane Timbert señaló que BRED, como banco cooperativo propiedad de sus miembros, da prioridad al apoyo humano y se compromete a largo plazo con el desarrollo local. En un momento en que muchas sucursales están cerrando, BRED tiene previsto abrir una nueva sucursal en el Caribe Norte, lo que demuestra su estrategia de invertir a contracorriente.
Fondear es posible, siempre que estés preparado
La velada terminó con una nota inspiradora, con el testimonio de Shirley Thorel, una empresaria que ha participado en el programa Stand Up de HEC. Gracias a esta formación dedicada a las mujeres empresarias, pudo estructurar su proyecto y ganar en confianza. Su historia resuena con la de muchas mujeres de Martinica que buscan autonomía y reconocimiento profesional, y sirve de recordatorio de la importancia de los sistemas de apoyo para volver a casa con éxito.
Más allá de las cifras y las herramientas, esta velada dio sobre todo a cada uno la oportunidad de proyectarse. Volver a casa no es sólo conseguir un billete de avión. Se trata de reconstruirse en un ecosistema a menudo familiar… pero profundamente transformado. Para que este regreso sea un éxito, necesitas apoyo, puntos de referencia y una gestión lúcida de tus recursos.
Volver, quedarse, reconstruir
Al reunir a instituciones, profesionales de las finanzas, antiguos y futuros “virés”, Alé Viré demostró que otro camino es posible. Uno en el que se valoren las trayectorias profesionales híbridas, en el que se fomente la vuelta al trabajo en lugar de dejarla a la improvisación, y en el que se tome en serio el deseo de volver.
Porque el atractivo de una región no se puede decretar: hay que construirlo. Paciencia, acción, transmisión. Y eso es precisamente lo que hace Alé Viré desde hace seis años. En un momento en que Martinica busca un nuevo impulso, este tipo de iniciativa no sólo es útil, sino vital. Volver a casa ya no debe ser un sueño incierto, sino un proyecto apoyado, estructurado y compartido.