Pawòl Tras marca el regreso de Antoine Nabajoth a Martinica con motivo de su 40 cumpleaños, en una exposición poderosa y visceral en la Fundación Clément. Desde sus primeras obras inspiradas en el mundo rural de Guadalupe hasta sus composiciones más recientes, el pintor y artista visual pone literalmente su cuerpo y su memoria sobre el lienzo. Aquí nos encontramos con un artista habitado, arraigado y empapado de historia.
La pintura como memoria viva
Pawòl Tras – Paroles en traces – toma su nombre de la exposición Pawòl an Kann ( Palabras en la caña), presentada a principios de año en el Mémorial ACTe. En ella, Antoine Nabajoth exploró los campos de caña de azúcar, el Jadin Kreyol (los jardines criollos), las cabañas gadè zafè (casas criollas habitadas por vigilantes, los guardianes del saber), pero sobre todo los sonidos, las voces y los recuerdos que se oyen en estos lugares, los susurros de la tierra y los silencios de los ancianos.
“Lo que oía en los campos de caña de azúcar, en la tienda de mis padres… Todo se convirtió en un rastro. Un rastro del sufrimiento de mis padres, un rastro de la alegría de mis padres, un rastro de la felicidad de mis padres. Y me encontré a mí misma, mi persona física, en medio de todo ello.
De ahí el título TRAS (rastro) de esta exposición.
Su obra artística no busca la reconstitución. Incorpora. Transpira. Es materia y memoria a partes iguales.
Entre la espiritualidad y el territorio
Tanto en sus palabras como en sus obras, Antoine Nabajoth habla en criollo del vínculo inseparable que existe entre él y sus cuadros:
“Sé nombrik an mwen ke an mèt asou sé tablo la.“
Literalmente: “Éstas son mis entrañas que he puesto en el lienzo”.
Lo que pinta no es sólo un paisaje. Es su sudor, su cuerpo, su interior. Cada lienzo se convierte en un pasadizo entre lo individual y lo colectivo, entre la memoria íntima y la herencia guadalupeña.
Esta relación casi espiritual se refleja también en el simbolismo de los Cases Kadé Zafè, casas criollas habitadas por figuras de sabiduría y vigilancia, a veces parecidas a los gadè zafè, observadores de lo visible y lo invisible. A través de sus cuadros, el propio Antoine Nabajoth se convierte en guardián de la memoria, en transmisor de historias enterradas. Esta postura de vigilante se expresa plenamente en Pawòl Tras, donde cada cuadro parece un ritual de transmisión.
40 años de rigor, pasión... y paciencia
Cuando le preguntamos qué le diría a un joven que quisiera dedicarse a la pintura, su respuesta fue clara:
“Es el trabajo, el rigor, la pasión… Tienes que dejar que el tiempo haga su trabajo. No puedes tener prisa.
Lejos de los efectos de la moda, la obra de Antoine Nabajoth está profundamente arraigada, se nutre de la observación, la lentitud y el amor por el detalle. Pinta con una paleta, un cuchillo y un tenedor, utilizando todo lo que la mano puede transformar en una extensión del alma. Pawòl Tras es tanto la culminación de este viaje como un nuevo aliento, un grito silencioso ofrecido a la memoria criolla.
Una exposición para descubrir en la Fundación Clément
Pawòl Tras lleva toda una cosmología criolla a las paredes de la Fundación Clément. Cada cuadro es un eco, una huella, un fragmento de una memoria colectiva que se niega a ser silenciada.
📍 Exposición: Pawòl Tras
📅 24.04.2025 al 15.06.2025
📌 Fundación Clément, Le François – Martinica