Ministro de Sanidad, Turismo y Deporte, el Honorable Cardigan Connor encarna un perfil político poco común: el de un atleta de renombre internacional convertido en funcionario público. Profundamente arraigado en su isla y con una exitosa carrera deportiva en la escena mundial, ahora tiene una visión de gobierno audaz y centrada en las personas. En esta entrevista exclusiva, mostramos cómo su formación, sus valores y su ambición se unen para ayudar a dar forma al futuro de Anguila y del Caribe.
Campos de críquet en el Consejo de Ministros
Nacido y criado en Anguila, Cardigan Connor abandonó la isla en su adolescencia para proseguir sus estudios en el Reino Unido. En los campos de críquet de Condado de HampshireConstruyó una notable carrera que abarcó más de una década, con temporadas jugadas también en Australia. Sin embargo, incluso en la cima de su éxito deportivo, el vínculo con su isla nunca se rompió.
En 1991, regresó a Anguila durante la temporada baja para entrenar a jóvenes jugadores y promover el críquet en las escuelas locales. Este deber de transmisión nunca le ha abandonado. En 2015, il entre en politique et dirige aujourd’hui trois ministères stratégiques. Su misión: hacer de Anguila un modelo de desarrollo sostenible, integrador y decididamente caribeño.
Turismo que pertenece a los lugareños
Para el ministro Cardigan Connor, el turismo no es sólo cuestión de villas de lujo y hoteles de cinco estrellas: es también cuestión de identidad, comunidad y propiedad.
“Nuestro mayor activo no son las playas ni los hoteles. Es la genteinsiste.
Defiende una economía turística en la que los anguilanos sean creadores, no sólo empleados. En el centro de este planteamiento está la jolificación – una tradición profundamente arraigada de trabajo y celebración colectivos- se está convirtiendo, en su opinión, en un modelo para diseñar experiencias auténticas y compartidas. También hace turismo deportivo un pilar esencial del crecimiento, sobre todo durante la temporada baja (de mayo a noviembre), aprovechando los puntos fuertes de la isla en críquet, tenis, regatas y golf.
El golf, en particular, tiene un potencial aún poco explotado. Anguila cuenta con un campo de golf de categoría mundial diseñado por Greg Norman: un activo que el ministro Cardigan Connor quiere movilizar no sólo para atraer a una clientela de alto nivel, sino también para democratizar el acceso a este deporte entre los jóvenes locales. “Si el golf es una forma de vida para muchos de nuestros visitantes, también debe representar una oportunidad para nuestra población”.explica. En octubre, la isla acogerá un importante torneo regional que reunirá a jugadores de todo el Caribe Oriental. Para el Ministro, no se trata sólo de competir: se trata de inclusión, visibilidad y desarrollo a largo plazo.
También se están mejorando festivales como Del Mar, Moon Splash y el Festival de Verano de Anguila, no sólo para atraer visitantes, sino para reforzar el orgullo cultural y los vínculos entre generaciones. Para el ministro Cardigan Connor, estos acontecimientos son algo más que atracciones: son declaraciones de identidad.
Un Caribe conectado y confiado
El Honorable Ministro Cardigan Connor habla con claridad y determinación cuando se refiere a la cooperación regional.
Para él, construir un Caribe más fuerte significa simplificar y abaratar los viajes entre las islas, reducir los impuestos excesivos y fomentar asociaciones público-privadas que trasciendan las barreras lingüísticas.
“Geografía, historia, sangre: ya compartimos mucho. Es hora de convertir esto en una política y en una fuente de oportunidades”, afirma.dice.
Para ello, está apoyando la ampliación de las conexiones marítimas entre Anguila y San Martín, fomentando la colaboración entre las islas en el sector hotelero y promoviendo una mayor integración a través de organizaciones como la Organización de Turismo del Caribe (CTO). Su gobierno también está invirtiendo en la modernización del aeropuerto y en la apertura de nuevos enlaces aéreos para mejorar la conectividad.
Hacia la soberanía y el crecimiento controlado
Como Territorio Británico de Ultramar, Anguila está a caballo entre la autonomía y la dependencia. El ministro Cardigan Connor habla con franqueza de los retos y responsabilidades asociados a este estatus. Aboga por una gobernanza pragmática: reformas fiscales mesuradas, inversión pública y uso estratégico de nuevas fuentes de ingresos, como el registro del dominio de la IA.
Ante el aumento del coste de la vida, subraya la necesidad de políticas centradas en las personas. Los recientes ajustes del Impuesto General sobre las Ventas (IGV) pretenden aliviar la presión tanto de los hogares como de las empresas.
“Queremos que todos los anguilanos sientan que tienen un lugar en esta economía, no sólo que sobreviven en ella”, subraya.subraya.
Dirigir con integridad, arraigados en la comunidad
Cardigan Connor no es un político que habla desde lejos. Dirige con la tranquila confianza de quien conoce a su pueblo, porque ha vivido sus realidades. Su liderazgo se basa en la proximidad, la disciplina y un profundo sentido del patrimonio.
Anguila, dice, es un “hogar lejos del hogar para quienes la visitan, y la prueba de que una pequeña isla puede convertirse en un ejemplo cuando se capacita a su gente, se valora su cultura y se comparte su visión.
PREGUNTAS FRECUENTES
Cardigan Connor es un ex jugador de críquet de primera clase que se formó en el Reino Unido y jugó al críquet profesional en Inglaterra y Australia. Profundamente vinculado a Anguila, siempre ha mantenido un fuerte vínculo con su isla a través de su participación en el desarrollo de la juventud. Entró en política en 2015 y ahora es Ministro de Sanidad, Turismo y Deporte.
Su visión se basa en un turismo arraigado en la población local. Aboga por un modelo en el que los anguilenses sean actores y creadores de valor, a través de la cultura, los festivales, el deporte y tradiciones como la juerga. El turismo deportivo, en particular el críquet y el golf, también está en el centro de su estrategia para reforzar la economía durante todo el año.
Cardigan Connor aboga por un Caribe más conectado, con viajes más fáciles entre las islas, asociaciones regionales más fuertes y una mayor integración económica. Apoya la inversión en infraestructuras, la cooperación a través de organismos regionales y un crecimiento controlado centrado en las personas y la soberanía económica.