«Esta integración no debe quedarse solo en una simple firma en un papel». En Santa Lucía, unas horas después de que la Guayana entrara oficialmente en la CARICOM como octavo miembro asociado, Gabriel Serville resume lo que está en juego tras la adhesión. El presidente de la Colectividad Territorial de la Guayana describe los recursos que hay que movilizar para convertir este nuevo estatus en colaboraciones útiles y visibles.

El 7 de julio de 2026, en Gros-Islet, la Guayana firmó el acuerdo que establece las condiciones de su asociación con la Comunidad del Caribe. Richès Karayib ya ha explicado el alcance institucional de esta decisión. La entrevista que nos concedieron allí nos permite ahora fijarnos en el siguiente paso: ¿qué habrá que hacer para que esta presencia regional dé resultados concretos?

Guyane
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Hay que organizar la presencia tras la firma

La primera prioridad es administrativa. Participar en las reuniones de la CARICOM, seguir de cerca las comisiones y defender los asuntos de la Guayana exigirá una organización permanente. Gabriel Serville quiere que se cree una entidad técnica capaz de servir de enlace entre la Guayana y los distintos organismos regionales. Esta estructura tendrá que preparar las propuestas del territorio y movilizar a los especialistas pertinentes. Sin este trabajo continuo, correríamos el riesgo de tener una sede sin aprovechar todas las posibilidades que ofrece. Por eso, la participación tiene que ser algo cotidiano.

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Convertir a la Guayana en un punto de encuentro regional

La Guayana tiene una ubicación única. Forma parte del espacio francés y europeo, pero al mismo tiempo es amazónica, sudamericana y está orientada hacia el Caribe. Ya mantiene relaciones directas con Surinam, Guyana y el norte de Brasil. Para Gabriel Serville, esta situación podría permitir que la región se convirtiera en un centro neurálgico entre varias cuencas. Esta ambición implica aunar las competencias, las infraestructuras y las necesidades de unas regiones que, a menudo, siguen cooperando por sectores separados.

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Salud, clima, agua y residuos: compartir conocimientos

Se mencionan varios ámbitos como prioritarios. La investigación sobre enfermedades infecciosas tropicales y amazónicas es uno de los campos de especialización que la Guayana podría aportar a proyectos conjuntos. La gestión del agua, el tratamiento de residuos y la adaptación al cambio climático también podrían ser temas de intercambio. El objetivo es tanto aportar conocimientos como aprender de los demás miembros de la CARICOM. Cada territorio tiene sus propias experiencias, limitaciones y soluciones. Ponerlas en común puede acelerar las respuestas ante riesgos que no conocen fronteras.

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Formar y retener a más jóvenes

La movilidad de los jóvenes es otro tema pendiente. Muchos jóvenes se van de su zona para buscar formación o trabajo en otros sitios. Gabriel Serville pide que se creen más oportunidades en la región. La adhesión podría facilitar, a largo plazo, los intercambios universitarios, la formación especializada y las vías de acceso al mundo laboral. Todavía no se ha anunciado ninguna medida concreta. Pero la integración regional ganará credibilidad si realmente mejora las perspectivas que se ofrecen a las nuevas generaciones.

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MALINK y la soberanía digital

El ámbito digital ya nos ofrece un ejemplo de acercamiento regional. La Guayana se incorporó oficialmente a la Unión de Telecomunicaciones del Caribe en mayo de 2026 como miembro asociado. Esta participación debería favorecer los intercambios directos en materia de telecomunicaciones, ciberseguridad y resiliencia de las redes.

Gabriel Serville también menciona el cable submarino MALINK y un futuro acuerdo entre la Guayana Francesa, la SPLANG y el operador surinamés Telesur. Presenta este proyecto como una forma de diversificar las conexiones, garantizar el acceso al ancho de banda y reducir las dependencias técnicas. En su opinión, el control de los datos y las infraestructuras se está convirtiendo en una cuestión de soberanía.

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El sector espacial como ámbito de cooperación

Con el sector espacial y la llegada anunciada de nuevos operadores, la región quiere reforzar su posición en el ámbito de los microlanzadores, los microsatélites y el sector aeroespacial. Gabriel Serville cree que la Guayana Francesa puede ser un motor en estos sectores. Esta ambición tendrá que traducirse en colaboraciones, formación y aplicaciones útiles para los vecinos del Caribe: observación climática, telecomunicaciones, gestión de riesgos o seguimiento marítimo. Así, el sector espacial podría convertirse en una verdadera herramienta regional.

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Construir una voz caribeña más fuerte

El séptimo proyecto va más allá de los intereses de la Guayana Francesa. Gabriel Serville aboga por una cooperación basada en el respeto y el intercambio entre los territorios francófonos, anglófonos e hispanohablantes. Según él, esta coordinación podría ayudar a los pequeños Estados y territorios caribeños a tener más peso en los debates internacionales.

Una adhesión que se juzga por sus primeros resultados

Ahora, la Guayana tiene que formar los equipos, los proyectos y las alianzas que den sentido a su presencia en la CARICOM. La primera prueba no será una nueva declaración, sino la capacidad de crear un proyecto común con el que los habitantes se sientan identificados. ¿Cuál de estas siete iniciativas dará el primer resultado visible?

La adhesión permite a la Guayana Francesa participar más directamente en los intercambios y los trabajos de la CARICOM como miembro asociado. Ahora, el reto consiste en convertir esa presencia institucional en proyectos concretos en materia de salud, clima, formación, telecomunicaciones y cooperación regional.

Gabriel Serville señala varias prioridades: organizar una representación permanente, reforzar la cooperación en materia de salud, fomentar la movilidad de los jóvenes, garantizar la seguridad de las telecomunicaciones, potenciar el cable MALINK y posicionar a la Guayana Francesa en el sector espacial. Estos proyectos deben dar un contenido concreto a la adhesión.

La Guayana se encuentra en la encrucijada de varias zonas: Francia, Europa, la Amazonía, la meseta de las Guayanas y el Caribe. Esta ubicación le permite conectar competencias, infraestructuras y socios regionales, sobre todo en los ámbitos digital, de la investigación, del medio ambiente y espacial.

En la cumbre de la CARICOM, Martinica no solo ocupó un nuevo puesto. El 7 de julio de 2026, al margen de la reunión celebrada en Santa Lucía, Serge Letchimy y Mia Amor Mottley firmaron un acuerdo de cooperación entre Martinica y Barbados. Se perfila un objetivo concreto: convertir la cercanía caribeña en proyectos que se sigan, financien y evalúen.

Una primera participación ya orientada a la acción

Esta firma llega en un momento especial para Martinica. Tras convertirse oficialmente en el séptimo miembro asociado de la CARICOM el 16 de junio de 2026, participaba por primera vez en una Conferencia de Jefes de Gobierno de la organización regional. El acuerdo con Barbados le da de inmediato un carácter operativo a esta nueva etapa. Ya no se trata solo de afirmar que Martinica forma parte de su espacio caribeño. El acuerdo abre un marco de colaboración bilateral con un vecino de la región con el que se pueden compartir competencias, experiencias y prioridades comunes.

Serge Letchimy resume esta ambición con una frase clara: Martinica no solo viene a «sentarse a la mesa» de la CARICOM. Quiere construir, proponer y actuar. Esta voluntad hace que la cooperación vaya más allá de un simple gesto diplomático.

Martinique

Nueve sectores para acercar ambos territorios

El acuerdo abarca nueve ámbitos principales: las industrias culturales y creativas, el deporte, la educación, la formación profesional, la gestión de riesgos, la salud, el turismo, la pesca y la facilitación del comercio.

Esta diversidad demuestra que la relación que se busca no se limita a las instituciones. Afecta directamente a los estudiantes, los artistas, los deportistas, los profesionales del turismo, los pescadores, las empresas y los profesionales de la salud.

Para los jóvenes, esto podría traducirse, sobre todo, en nuevas formaciones, intercambios de competencias o programas conjuntos. Para los sectores culturales, este acuerdo puede tender puentes entre dos territorios vecinos que comparten un mismo espacio regional, pero cuyas lenguas, administraciones y circuitos económicos suelen estar separados.

La cultura como herramienta de desarrollo

Que las industrias culturales y creativas estén entre las prioridades no es algo secundario. Esto reconoce la cultura como un sector económico, un medio de intercambio regional y un espacio para la construcción de la identidad.

Entre la Martinica francófona y Barbados anglófona, las colaboraciones artísticas también pueden convertirse en una forma muy concreta de acortar distancias. La música, el cine, el patrimonio, las artes visuales o la creación digital pueden circular más fácilmente cuando las instituciones organizan los intercambios, movilizan recursos y hacen un seguimiento de los proyectos.

Es aquí donde el acuerdo puede adquirir un carácter verdaderamente caribeño: no borrando las diferencias entre los dos territorios, sino aprovechando sus particularidades para crear nuevas colaboraciones.

Un sistema diseñado para dar resultados

El acuerdo prevé un Comité Conjunto de Cooperación, copresidido por Barbados y la Colectividad Territorial de Martinica. Este órgano deberá definir las prioridades, aprobar los programas, supervisar su ejecución y analizar sus resultados. Una Secretaría técnica se encargará del seguimiento operativo. Se elaborará un informe anual en el que se presentarán las acciones llevadas a cabo, los recursos movilizados, los indicadores de rendimiento, las dificultades encontradas y el programa previsto para el año siguiente.

Estos mecanismos son uno de los elementos más importantes del acuerdo. Las cooperaciones regionales suelen anunciarse con gran ambición, pero su impacto depende luego del calendario, la financiación y la continuidad administrativa. Al prever una evaluación periódica, Martinica y Barbados demuestran su voluntad de hacer que la relación sea cuantificable. Y, sobre todo, de que sus efectos sean visibles para las poblaciones afectadas.

Martinique

Cinco años para establecer una cooperación duradera

El acuerdo, que tiene una vigencia de cinco años y es renovable, da tiempo a ambos territorios para desarrollar proyectos más allá de los encuentros puntuales. Además, proporciona un marco estable a su relación, en un momento en el que Martinica busca reforzar su posición entre el Caribe, Europa, las Américas y África.

Ahora empieza la verdadera prueba con los primeros programas seleccionados. ¿Qué proyectos se pondrán en marcha primero? ¿Qué colectivos se beneficiarán directamente de ellos? La respuesta nos dirá si esta firma solo supone un nuevo paso institucional o el inicio de una cooperación capaz de cambiar de verdad los intercambios entre Martinica y Barbados.

El acuerdo establece un marco de cooperación en nueve sectores: las industrias culturales y creativas, el deporte, la educación, la formación profesional, la gestión de riesgos, la salud, el turismo, la pesca y la facilitación del comercio. Su objetivo es que ambos territorios puedan desarrollar programas comunes y proyectos concretos.

El acuerdo de cooperación entre Martinica y Barbados tiene una vigencia de cinco años y es renovable. Este periodo debe permitir a ambas partes poner en marcha iniciativas, evaluar sus resultados y construir una relación duradera más allá de los encuentros institucionales puntuales.

Un Comité Conjunto de Cooperación definirá las prioridades, aprobará los programas y evaluará los resultados. Una Secretaría Técnica se encargará del seguimiento operativo. Cada año, un informe conjunto presentará las acciones llevadas a cabo, los recursos movilizados, las dificultades encontradas y el programa previsto para el año siguiente.

El 7 de julio de 2026, en Santa Lucía, la Guayana se convirtió oficialmente en el octavo miembro asociado de la Comunidad del Caribe. La adhesión de la Guayana a la CARICOM supone la culminación de más de diez años de acercamiento y abre un nuevo marco de cooperación con los territorios vecinos. Se produce dos días después de la primera participación oficial de Martinica, como miembro asociado, en la Conferencia de Jefes de Gobierno.

Se ha firmado en Santa Lucía la adhesión de la Guayana Francesa a la CARICOM

En Gros-Islet, Gabriel Serville, presidente de la Colectividad Territorial de la Guayana Francesa, firmó el acuerdo junto a Philip J. Pierre, primer ministro de Santa Lucía y presidente en funciones de la CARICOM. La ceremonia tuvo lugar durante la 51.ª reunión ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno, celebrada del 5 al 8 de julio de 2026. Según la secretaría de la organización, la firma del 7 de julio convirtió a la Guayana en su octavo miembro asociado. La adhesión de la Guayana a la CARICOM convierte así una antigua iniciativa diplomática en una presencia institucional en el espacio caribeño.

Hay que diferenciar la Guayana Francesa de la República Cooperativa de Guyana, miembro de pleno derecho de la CARICOM desde 1973. Sin embargo, la Guayana Francesa comparte frontera con Surinam y forma parte de la meseta de las Guayanas, directamente vinculada a las dinámicas sudamericanas y caribeñas.

Adhésion de la Guyane à la CARICOM
Adhésion de la Guyane à la CARICOM

Lo que supone la adhesión de la Guayana Francesa a la CARICOM

Guayana no se convierte en un Estado miembro de pleno derecho. Sin embargo, su condición de miembro asociado le permite participar, en calidad de observadora, en las reuniones de la Conferencia de Jefes de Gobierno y en varias instituciones de la Comunidad. Podrá participar en los intercambios de los organismos a los que esté asociada, proponer programas y beneficiarse de ciertas iniciativas regionales. Este estatus no le da los mismos poderes de decisión que a los miembros de pleno derecho, pero crea un marco de trabajo más estable.

La adhesión de la Guayana Francesa a la CARICOM puede impulsar la cooperación en varios sectores. Durante la firma, Philip J. Pierre habló del desarrollo regional, los intercambios económicos, la resiliencia climática, las cuestiones fronterizas, la seguridad, la cultura, la educación, la salud y la protección del medio ambiente. Estas prioridades tienen especial relevancia en la Guayana Francesa. Como territorio amazónico y europeo situado en Sudamérica, se enfrenta a problemas que van más allá de sus fronteras. La circulación de personas, la salud pública, la biodiversidad y los riesgos climáticos suelen requerir respuestas conjuntas.

Adhésion de la Guyane à la CARICOM
©CTG Collectivité Territoriale de Guyane
Adhésion de la Guyane à la CARICOM
©CTG Collectivité Territoriale de Guyane

Más de diez años de acercamiento regional

El proceso de adhesión de la Guayana Francesa a la CARICOM no empezó en 2026. Ya en enero de 2015, una delegación guayanesa encabezada por Rodolphe Alexandre, por entonces presidente del Consejo Regional, se reunió con el secretario general de la CARICOM para hablar de su incorporación como miembro asociado. Las conversaciones ya giraban en torno a la economía, la salud, la educación, el clima y la biodiversidad. La Guayana también destacaba sus vínculos con Surinam y Trinidad y Tobago, así como su experiencia en tecnologías satelitales y digitales.

En abril de 2026 se dio un paso legal importante en Francia con la aprobación del acuerdo sobre los privilegios e inmunidades de la CARICOM. Este marco tenía como objetivo facilitar la actividad de la organización en los territorios franceses en cuestión. La adhesión de la Guayana Francesa a la CARICOM supone, por tanto, que el territorio pasa de una cooperación puntual a una relación institucional destinada a perdurar.

Adhésion de la Guyane à la CARICOM

Dos días después de la primera participación de Martinica

Esta ronda regional había empezado el domingo 5 de julio. En la inauguración de la 51.ª Conferencia de Jefes de Gobierno, Martinica participó por primera vez como miembro asociado de la CARICOM. La delegación la encabezaba Serge Letchimy, presidente del Consejo Ejecutivo de la Colectividad Territorial de Martinica. Su condición de miembro asociado entró en vigor el 16 de junio de 2026, tras la firma del acuerdo de adhesión en febrero de 2025 y la entrega por parte de Francia del instrumento necesario para su entrada en vigor. Su presencia en Santa Lucía supuso la primera muestra concreta de este nuevo papel institucional.

Dos días después, la Guayana se unió también a la organización. Estas adhesiones sucesivas marcan un cambio importante para las comunidades francesas de América. Siguen formando parte de Francia y de la Unión Europea, al tiempo que ocupan un lugar más formal en su entorno regional. Para Martinica, el reto es reforzar sus vínculos con las islas vecinas. Para la Guayana Francesa, se trata también de articular su pertenencia a la Amazonía con las dinámicas de la meseta de las Guayanas y del Caribe.

La adhesión de la Guayana Francesa a la CARICOM tiene que hacerse realidad ya

La firma de la adhesión de la Guayana Francesa a la CARICOM no cambia de la noche a la mañana el transporte, los intercambios económicos ni la cooperación universitaria. Sin embargo, crea un marco en el que se pueden diseñar y llevar a cabo proyectos comunes con más continuidad. El siguiente paso será decidir en qué instituciones y programas participará la Guayana de forma prioritaria. También habrá que evaluar los efectos concretos de esta situación para los agentes culturales, los estudiantes, las empresas, los investigadores, los profesionales sanitarios y los habitantes.

La adhesión de la Guayana a la CARICOM sitúa ahora al territorio en un marco regional en el que sus realidades podrán tener más peso. Tras más de diez años de debates, el reto ya no será solo estar presente en la mesa de negociaciones, sino convertir esa presencia en colaboraciones concretas. La Guayana acaba de dar un paso histórico: ahora queda por ver qué puentes decidirá tender primero.

Adhésion de la Guyane à la CARICOM
©CTG Collectivité Territoriale de Guyane

La adhesión de la Guayana Francesa a la CARICOM se hizo oficial el 7 de julio de 2026 en Gros-Islet, Santa Lucía. El acuerdo lo firmaron Gabriel Serville, presidente de la Colectividad Territorial de la Guayana Francesa, y Philip J. Pierre, primer ministro de Santa Lucía y presidente en funciones de la CARICOM. Así, la Guayana se convirtió en el octavo miembro asociado de la organización y participó en la 51.ª Conferencia de Jefes de Gobierno.

La condición de miembro asociado permite a la Guayana asistir como observadora a las reuniones de la Conferencia de Jefes de Gobierno y participar en varias instituciones de la CARICOM. Puede aportar ideas a los debates, proponer programas y beneficiarse de ciertas iniciativas regionales. Sin embargo, no tiene el mismo poder de decisión que un Estado miembro de pleno derecho y no participa en el Consejo de Relaciones Exteriores y Comunitarias.

La incorporación de la Guayana Francesa y Martinica marca una nueva etapa en la integración regional de las comunidades francesas de América. Martinica se convirtió en el séptimo miembro asociado de la CARICOM el 16 de junio de 2026, antes de participar en la conferencia celebrada en Santa Lucía del 5 al 8 de julio. Dos días después de la inauguración de esta cumbre, la Guayana se convirtió en el octavo miembro asociado, lo que a su vez refuerza su presencia institucional en el Caribe.

La decisión se firmó en Brasilia, pero sus efectos se notarán a orillas delOyapock. El miércoles 1 de julio de 2026, Francia y Brasil aprobaron una hoja de ruta destinada a reforzar su cooperación en la frontera de la Guayana Francesa. El texto prevé, entre otras cosas, la suspensión de la obligación de visado para estancias cortas para los ciudadanos brasileños que quieran viajar a la Guayana Francesa, a partir del 31 de julio.

Sobre el papel, se trata de una medida administrativa. En realidad, toca un tema más delicado: el de una frontera que los habitantes llevan mucho tiempo viviendo como cercana, pero que se complica por las normas. Para muchos brasileños de Amapá, entrar en Guayana suponía hasta ahora un trámite engorroso, a pesar de que existen vínculos familiares, comerciales y sociales a ambos lados del río.

Una anomalía difícil de justificar

El anuncio sobre Francia y Brasil viene a corregir una situación que a menudo se ha calificado de injusta. Los ciudadanos brasileños podían viajar a Francia continental sin visado de corta duración, pero tenían que solicitar uno para entrar en la Guayana Francesa, un territorio francés situado, sin embargo, justo en su frontera. Esta diferencia de trato generaba un sentimiento de incomprensión, a veces incluso de discriminación.

La Guayana no forma parte del espacio Schengen, lo que explica en parte este régimen especial. Pero sobre el terreno, la explicación jurídica ya no bastaba. Tanto en Saint-Georges-de-l’Oyapock como en Oiapoque, la frontera no es solo una línea diplomática. Da forma a las vidas, los desplazamientos, los mercados, las familias y las costumbres de siempre.

France-Brésil

Una frontera humana y estratégica

Francia comparte con Brasil su frontera terrestre más larga: unos 730 kilómetros entre la Guayana Francesa y el estado de Amapá, en pleno corazón de la Amazonía. Esta realidad geográfica le da al acuerdo una importancia especial. Francia no es solo un actor europeo frente a Brasil. A través de la Guayana Francesa, también es un vecino sudamericano, amazónico y caribeño.

La suspensión del visado de corta estancia no solo afecta a la movilidad turística. Puede facilitar los intercambios, acercar a los habitantes, apoyar a ciertos comercios y aliviar una barrera que pesaba sobre todo en las poblaciones fronterizas. Además, reconoce que no se puede pensar en la Guayana solo desde París o Brasilia, sino desde su propio espacio regional.

Seguridad, narcotráfico y medio ambiente

Esta apertura no significa que no haya control. La hoja de ruta firmada en Brasilia también tiene como objetivo reforzar la cooperación contra el narcotráfico, la extracción ilegal de oro y los delitos medioambientales. Estos son retos importantes en una zona forestal difícil de vigilar, donde operan redes criminales, circulan flujos de oro ilegal y se ejercen fuertes presiones sobre la Amazonía.

Así pues, la medida supone un delicado equilibrio: facilitar la circulación legal y, al mismo tiempo, reforzar la lucha contra el tráfico ilícito. Para las autoridades francesas y brasileñas, el reto será demostrar que la flexibilización de los visados no pone en peligro la seguridad, sino que, por el contrario, forma parte de una cooperación más eficaz, mejor coordinada y más respetuosa con las realidades locales.

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Una novedad que hay que seguir de cerca

Hay que ser precisos: no se trata de una supresión general y definitiva anunciada sin condiciones. La medida se refiere a la suspensión de la obligación de visado de corta duración para los ciudadanos brasileños que entren en la Guayana Francesa. Por lo tanto, las normas relativas a la duración, los controles y la entrada en el territorio siguen siendo importantes.

Es más que un acuerdo diplomático entre Francia y Brasil. Demuestra cómo una decisión administrativa puede convertirse en un símbolo de dignidad, reconocimiento y cooperación regional. En Oyapock, la suspensión del visado de corta duración abre una nueva etapa. Por sí sola no va a resolver las tensiones fronterizas, pero puede corregir una anomalía y obligar a los dos países a ver a la Guayana como un auténtico cruce de caminos entre la Amazonía, el Caribe y Sudamérica.

Siempre y cuando, eso sí, esta apertura vaya acompañada de medidas concretas: presencia administrativa, información clara para los viajeros, cooperación policial duradera y diálogo con los representantes locales. Sin eso, el anuncio de Francia y Brasil podría quedarse en algo simbólico. Con un seguimiento serio, puede suponer un cambio tangible para quienes viven la frontera cada día, y no solo en los comunicados de las capitales, sino cerca de los propios vecinos afectados.

El acuerdo entre Francia y Brasil, firmado el 1 de julio de 2026 en Brasilia, prevé una mayor cooperación entre ambos países en la frontera con la Guayana Francesa. Se centra, sobre todo, en la lucha contra el narcotráfico, la minería ilegal de oro y los delitos medioambientales. También prevé la suspensión de la obligación de visado para estancias cortas para los ciudadanos brasileños que quieran viajar a la Guayana a partir del 31 de julio.

La suspensión del visado de corta duración es importante porque corrige una situación que durante mucho tiempo se ha considerado una anomalía fronteriza. Los ciudadanos brasileños podían viajar a la Francia continental sin visado de corta duración, pero tenían que solicitar uno para entrar en la Guayana Francesa, a pesar de que está justo en la frontera con Amapá. Así que esta medida puede facilitar los vínculos familiares, comerciales y sociales entre los dos territorios.

No. La suspensión se refiere a la obligación de visado de corta duración para los ciudadanos brasileños que viajen a la Guayana Francesa, pero no suprime los controles fronterizos. Los viajeros seguirán teniendo que cumplir con las condiciones de entrada, la duración autorizada de la estancia y las normas vigentes en el territorio de la Guayana Francesa. La medida tiene como objetivo facilitar la circulación legal sin dejar de mantener la cooperación en materia de seguridad entre Francia y Brasil.

En el Caribe, una factura de energía demasiado elevada puede frenar el ritmo de una empresa. Una tormenta puede cortar una carretera, bloquear un puerto o poner en peligro una cosecha. Una crisis de seguridad también puede traspasar las fronteras de un solo país. Es en esta realidad cotidiana donde el diálogo entre Canadá y la CARICOM adquiere hoy una nueva dimensión.

Reunidos en la Ciudad de Panamá, al margen de la Asamblea General de 2026 de la Organización de los Estados Americanos, los ministros de Asuntos Exteriores de Canadá y de la CARICOM han querido dar un nuevo impulso a su alianza estratégica. El tema central de las conversaciones fue un plan de acción centrado en tres prioridades fundamentales para la región: la seguridad, el clima y la economía.

Una cooperación que busca resultados concretos

La colaboración entre Canadá y la CARICOM es una continuación del acuerdo estratégico que se puso en marcha en 2023. Pero la reunión de 2026 marca un hito importante: ahora ambas partes quieren seguir adelante con un plan más concreto, más claro y más cuantificable.

El objetivo no es solo mostrar cercanía diplomática. Se trata de establecer prioridades, calendarios y mecanismos de financiación que den resultados. Para los países caribeños, esta precisión es importante. La región se enfrenta a una serie de retos que se entrecruzan: el coste de la energía, las catástrofes climáticas, la seguridad marítima, la vulnerabilidad financiera y la crisis haitiana. El Caribe no solo pide ayuda. Busca socios que entiendan sus realidades y que actúen junto a él a largo plazo.

Canada-CARICOM

La seguridad, una cuestión urgente en la región

La seguridad ocupa un lugar central en este nuevo plan entre Canadá y la CARICOM. Los ministros han hablado de la delincuencia transnacional, las bandas, la migración irregular, la seguridad marítima y los flujos ilícitos. Para la región, estos temas no están aislados. El mar es un vínculo, pero también una zona de vulnerabilidad. El tráfico ilícito, las redes criminales, las ciberamenazas y las crisis políticas a veces se propagan más rápido que las respuestas institucionales.

Canadá ya apoya algunas iniciativas regionales a través del desarrollo de capacidades, intervenciones específicas y colaboraciones operativas. El nuevo reto es avanzar hacia una respuesta más coordinada: proteger mejor los espacios marítimos, reforzar las instituciones, compartir la información útil y limitar la influencia de las redes criminales.

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Haití, una crisis que afecta a todo el Caribe

Haití ocupa un lugar destacado en los debates. La crisis política, de seguridad y humanitaria que atraviesa el país tiene consecuencias directas en la región. Los ministros han destacado, sobre todo, los riesgos relacionados con el tráfico de drogas y de armas. El apoyo a la Fuerza de Represión de las Pandillas ha sido uno de los temas tratados. Esta fuerza debe ayudar a restablecer la seguridad sobre el terreno, con un mandato que se renovará en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Pero la respuesta no puede limitarse solo a la seguridad. Los ministros también han recordado el derecho de los haitianos a elegir a su gobierno. Apoyan la celebración de elecciones creíbles en cuanto las condiciones lo permitan, así como los esfuerzos contra la corrupción y la impunidad. Haití nos deja claro algo muy importante: no se puede construir una estabilidad duradera en el Caribe dejando a un territorio solo ante una crisis tan profunda.

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Clima y economía: las dos caras de un mismo reto

El nuevo plan Canadá-CARICOM también establece un vínculo claro entre el clima y la economía. En el Caribe, una catástrofe natural nunca es solo un fenómeno meteorológico. Afecta a las familias, a las empresas, a las carreteras, a las escuelas, a los puertos y a las finanzas públicas. El acceso a una energía fiable y asequible vuelve a ser una prioridad. Una energía demasiado cara frena la innovación y supone una carga para los hogares. Una energía más estable puede impulsar la industria, los servicios, la inversión y la transición hacia modelos más sostenibles.

El comercio también forma parte de la ecuación. El programa CARIBCAN, que ofrece a la mayoría de los productos procedentes de 18 países y territorios caribeños de la Commonwealth acceso libre de aranceles al mercado canadiense, sigue siendo una herramienta importante. Esto nos recuerda que la colaboración entre Canadá y la CARICOM no se limita a la diplomacia. También abarca las oportunidades económicas, las cadenas de suministro y la capacidad de las empresas caribeñas para expandirse más allá de su mercado local.

Canada-CARICOM

Se tiene más en cuenta la vulnerabilidad del Caribe

Otro punto clave de la colaboraciónentre Canadá y la CARICOM es la financiación. Varios países del Caribe se consideran de renta media. Sin embargo, siguen estando muy expuestos a catástrofes climáticas, crisis económicas y cortes en el suministro. Esa es una de las grandes paradojas de la región. Sobre el papel, algunos países parecen demasiado «avanzados» para acceder fácilmente a financiación en condiciones favorables. En realidad, una sola crisis puede echar por tierra años de esfuerzos.

Por eso, los ministros han insistido en la necesidad de reformar la arquitectura financiera internacional. La idea es sencilla: hay que tener más en cuenta la vulnerabilidad real de los Estados pequeños. No solo su renta media.

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Un plan que hay que seguir de cerca

Los próximos meses serán importantes. Los responsables aún tienen que ultimar los detalles del plan de acción, identificar las iniciativas prioritarias, elaborar un calendario de ejecución y reforzar el seguimiento. Está previsto que en otoño se celebre un diálogo entre altos funcionarios para avanzar en este trabajo.

La colaboraciónentre Canadá y la CARICOM no va a resolver por sí sola los retos del Caribe. Pero dice mucho del momento actual: la región quiere que se la escuche como un espacio estratégico, no solo como una zona vulnerable. Ahora queda la verdadera pregunta: ¿este nuevo plan traerá cambios visibles para la gente, las empresas y los territorios caribeños?

El nuevo plan Canadá-CARICOM es una hoja de ruta destinada a reforzar la cooperación entre Canadá y la Comunidad del Caribe. Se basa en tres prioridades: economías más resilientes, la lucha contra el cambio climático y la seguridad regional. El objetivo es pasar de una colaboración diplomática a acciones más concretas, con plazos, resultados medibles y mecanismos de financiación sostenibles.

Haití ocupa un lugar central porque su crisis política, de seguridad y humanitaria tiene consecuencias para toda la región. Los ministros han hablado del tráfico de drogas y armas, del apoyo a la Fuerza de Represión de Pandillas, pero también del derecho de los haitianos a elegir a su gobierno. Para la CARICOM, la estabilidad de Haití sigue siendo, por tanto, un asunto regional, no solo nacional.

La colaboración entre Canadá y la CARICOM vincula directamente el clima y la economía. Destaca el acceso a una energía fiable y asequible, el desarrollo del comercio, el fortalecimiento de las cadenas de suministro y el acceso a una financiación adaptada a las vulnerabilidades de los pequeños Estados del Caribe. El objetivo es que la región pueda resistir mejor las catástrofes naturales, las crisis económicas y las crisis internacionales.

A partir de la temporada 2026/2027, Santa Lucía formará parte del universo del Arsenal como destino colaborador oficial. Esta colaboración sitúa a una isla caribeña en el centro de una estrategia que busca convertir el fútbol mundial en turismo, orgullo y oportunidades para su juventud.

Una colaboración oficializada en Castries

En Castries, la Autoridad de Turismo de Santa Lucía ha formalizado una colaboración mundial plurianual con el Arsenal Football Club. El club londinense se convierte así en embajador de imagen de una isla del Caribe Oriental con unos 180 500 habitantes.

Esta elección no es casual. Santa Lucía quiere dar a conocer mejor su belleza, su cultura y su oferta turística a un público internacional. El Reino Unido ocupa un lugar importante en esta estrategia, ya que es uno de los principales mercados turísticos de la isla. El Arsenal se convierte en una puerta de entrada a millones de aficionados, a partidos que se siguen en muchos países y a plataformas capaces de difundir una imagen muy lejos. Para un destino insular, esta visibilidad puede ser clave.

Sainte-Lucie
Sainte-Lucie

Santa Lucía, un escaparate en el corazón del fútbol inglés

El acuerdo prevé la presencia de Santa Lucía en el entorno del Arsenal. La isla disfrutará, sobre todo, de visibilidad en el Emirates Stadium durante los partidos de la Premier League, la Women’s Super League y las competiciones de copa. También estará presente en las plataformas y canales digitales del club.

Hoy en día, el turismo ya no se limita solo a las ferias profesionales o a las campañas clásicas. También se juega en las emociones colectivas. Un partido, una camiseta, un vídeo, una comunidad de aficionados: son lugares de recuerdo, de conversación y, a veces, de ganas de viajar. Por eso, Santa Lucía posiciona su imagen allí donde ya hay interés para dar a conocer su nombre, su campaña «Let Her Inspire You» y su identidad entre un público que quizá conozca al Arsenal antes que a los Pitons.

Santa Lucía echa la vista atrás a su juventud

Lo más interesante del acuerdo no está en las gradas. La colaboración también tiene como objetivo apoyar la creación de un «Academy Hub» en Santa Lucía. El objetivo es ofrecer oportunidades de tutoría y programas para ayudar a los jóvenes jugadores a desarrollar su talento.

En muchas islas, el deporte es un lenguaje común. En él se reflejan los sueños de los niños, el esfuerzo de las familias, los campos improvisados, los clubes locales y los entrenadores que dedican su tiempo. Cuando una colaboración internacional promete abrir puertas a los jóvenes, hay que prestarle mucha atención. El reto será fácil de plantear, pero más difícil de medir: ¿podrá esta visibilidad mundial tener efectos reales sobre el terreno? Para los jóvenes jugadores de Santa Lucía, el Academy Hub será el punto de referencia.

L’Academy Hub prévu à Sainte-Lucie doit créer des possibilités de mentorat et des parcours pour aider de jeunes joueurs à développer leur talent. C’est l’un des volets les plus importants du partenariat avec Arsenal, car il dépasse la simple visibilité touristique. L’enjeu sera de voir comment cette collaboration pourra produire des effets concrets pour les jeunes sportifs, les clubs locaux et le développement du football sur l’île.
Sainte-Lucie
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Un destino con una historia que contar

La isla se presenta como el único país del mundo que lleva el nombre de una mujer. Es conocida por los Pitons, declarados Patrimonio de la Humanidadpor la UNESCO, pero también por sus bosques, sus playas, los baños de barro del Sulphur Springs Park, su tradición chocolatera y sus grandes eventos culturales.

La fiesta callejera «Friday Night Street Party» de Gros Islet, el Festival de Jazz y Artes de Santa Lucía, el Carnaval de Santa Lucía o el Mes del Patrimonio Criollo ya le dan a la isla un calendario repleto de eventos. El acuerdo con el Arsenal viene, pues, a ampliar una historia que ya existía. La presencia de Julien Alfred, campeona olímpica y embajadora del turismo, también refuerza esta idea. Santa Lucía ya sabe que el deporte puede hacer que un nombre traspase sus fronteras. Con el Arsenal, la isla simplemente pasa a otro nivel.

El turismo deportivo como estrategia

No es la primera vez que la Autoridad de Turismo de Santa Lucía recurre a grandes nombres del deporte. La organización ya ha mencionado colaboraciones con los New York Yankees, los Toronto Raptors, los Toronto Maple Leafs y los Brooklyn Nets. El acuerdo con el Arsenal se suma, pues, a una estrategia más amplia en torno al turismo deportivo.

Fútbol, críquet, rugby, natación: Santa Lucía quiere atraer a equipos, deportistas, visitantes y la atención del público. Para una isla caribeña, esta estrategia puede convertirse en una herramienta muy potente si se mantiene conectada con el territorio. La visibilidad por sí sola no basta. Tiene que impulsar la economía local, los eventos, los jóvenes talentos y el reconocimiento cultural. Ahí es donde se juzgará de verdad esta colaboración. No solo por el tamaño de las pantallas o el número de aficionados a los que llegue, sino por lo que deje en la isla.

Sainte-Lucie
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Sainte-Lucie

Cuando una isla entra en la escena mundial

Con el Arsenal, Santa Lucía entra en un espacio donde se cruzan el deporte, el turismo y la identidad. El fútbol se convierte en un escaparate. La isla se convierte en una historia. Y la juventud se convierte en una promesa a la que seguir. Ahora la pregunta está en el aire: ¿hasta qué punto puede una pequeña isla caribeña convertir el poderío de un gran club en beneficios concretos para su gente?

Santa Lucía se convierte en destino colaborador oficial del Arsenal Football Club a partir de la temporada 2026/2027. Esta colaboración plurianual, impulsada por la Autoridad de Turismo de Santa Lucía, tiene como objetivo reforzar la visibilidad internacional de la isla, sobre todo en el Reino Unido, uno de sus principales mercados turísticos. También prevé la presencia de Santa Lucía en el entorno del Arsenal, en el Emirates Stadium, durante los partidos masculinos y femeninos, así como en las plataformas digitales del club.

Santa Lucía apuesta por el Arsenal para llegar a un público internacional que ya es aficionado al fútbol. El objetivo es dar a conocer el nombre de la isla más allá de las campañas turísticas habituales, vinculando su destino a un club con seguidores en muchos países. Esta colaboración también permite reforzar la campaña «Let Her Inspire You» y presentar Santa Lucía como un destino caribeño vinculado a la naturaleza, la cultura, los eventos y el turismo deportivo.

El Academy Hub que se va a crear en Santa Lucía tiene como objetivo ofrecer oportunidades de tutoría y programas para ayudar a los jóvenes futbolistas a desarrollar su talento. Es uno de los aspectos más importantes de la colaboración con el Arsenal, ya que va más allá de la simple visibilidad turística. El reto será ver cómo esta colaboración puede tener efectos concretos para los jóvenes deportistas, los clubes locales y el desarrollo del fútbol en la isla.

A partir del 1 de julio de 2026, Santa Lucía asumirá la presidencia de la CARICOM durante seis meses. Unos días después, la isla acogerá la 51.ª reunión ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno, del 5 al 8 de julio. Detrás de este calendario oficial, se plantea una cuestión más amplia: ¿cómo hacer que la integración caribeña sea más tangible para la gente?

Santa Lucía, en el centro del calendario caribeño

En los próximos días, Santa Lucía se convertirá en uno de los lugares donde el Caribe se reunirá para hablar de sí mismo, de sus necesidades urgentes y de su futuro común. Durante la presentación nacional de la reunión, el primer ministro Philip J. Pierre describió este encuentro como un momento importante para su país y para toda la Comunidad del Caribe.

El calendario está claro. Santa Lucía asumirá la presidencia de la CARICOM el 1 de julio de 2026. Philip J. Pierre sucederá entonces al Dr. Terrance Drew, primer ministro de San Cristóbal y Nieves, actual presidente de la organización. Esta presidencia durará hasta el 31 de diciembre de 2026.

CARICOM
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Una presidencia rotatoria, una responsabilidad compartida

En la CARICOM, la presidencia se va rotando entre los Estados miembros. Este principio puede parecer algo muy institucional. Sin embargo, dice algo esencial sobre la región. Los pequeños Estados caribeños no afrontan sus retos solos. Se turnan, se coordinan y tratan de mantener la continuidad en las decisiones colectivas.

Para Santa Lucía, esta responsabilidad llega en un momento en el que la región se enfrenta a varias presiones a la vez. El cambio climático, las vulnerabilidades económicas, la seguridad, la alimentación y la juventud ya no son temas aislados. Se entrecruzan en el día a día de la gente. Y ahí es precisamente donde la CARICOM quiere estar a la altura: no solo con palabras, sino con resultados.

Del 5 al 8 de julio, los líderes de la CARICOM se reunieron

La 51.ª reunión ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno de la CARICOM se celebrará en Santa Lucía del 5 al 8 de julio de 2026. La ceremonia de inauguración está prevista para el domingo 5 de julio. El lunes 6 de julio, los jefes de Gobierno o sus representantes participarán en el «Heads Retreat», un espacio dedicado al diálogo directo entre los líderes.

Las sesiones formales tendrán lugar el martes 7 y el miércoles 8 de julio. Su objetivo es abordar los temas que se consideran esenciales para el futuro de la Comunidad. Este formato, a medio camino entre los debates políticos y las reuniones oficiales, busca crear un espacio de diálogo, coordinación y toma de decisiones.

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De la resiliencia a la renovación

El tema elegido resume el objetivo que se han marcado: «CARICOM: De la resiliencia a la renovación en un mundo cambiante». La frase parte de una realidad bien conocida en todo el Caribe. Los pueblos caribeños han aprendido a aguantar ante las crisis. Huracanes, crisis económicas, legados coloniales, dependencias externas: la resiliencia forma parte de la historia de la región. Pero el mensaje que transmite Santa Lucía es claro: ya no basta con aguantar. La región quiere entrar en una fase de renovación. Renovación de las economías, las instituciones, la cooperación, las oportunidades y la confianza colectiva.

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Decisiones que hay que poner en práctica

Uno de los puntos más importantes del discurso de Philip J. Pierre tiene que ver con la visibilidad de los resultados. La CARICOM no puede seguir siendo solo una idea que se queda en las cumbres, los comunicados o las salas de conferencias. Para que cuente de verdad, la integración regional tiene que llegar a la vida de los ciudadanos.

Esto pasa por temas concretos: una mejor preparación ante las catástrofes, la cooperación en materia de seguridad, la justicia climática, la seguridad alimentaria, el desarrollo sostenible, la salud pública, la educación y las oportunidades económicas. Estos temas pueden parecer muy amplios. Pero se vuelven concretos cuando una familia tiene que pagar la compra, cuando una isla se recupera tras un ciclón o cuando un joven busca su sitio en la economía regional.

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Una pregunta para todo el Caribe

En julio de 2026, Santa Lucía acogerá algo más que una reunión de líderes. La isla asumirá, durante seis meses, parte de la responsabilidad regional. La 51.ª reunión de la CARICOM será un momento de diplomacia, pero también una prueba política: ¿puede el Caribe convertir su resiliencia en decisiones tangibles? La respuesta no se decidirá solo en Santa Lucía. Se medirá en la capacidad de toda la región para hacer de la cooperación caribeña una realidad que los pueblos puedan reconocer en su día a día.

Santa Lucía asumirá oficialmente la presidencia de la CARICOM el 1 de julio de 2026. El primer ministro Philip J. Pierre sucederá entonces al Dr. Terrance Drew, primer ministro de San Cristóbal y Nieves. Esta presidencia rotatoria durará seis meses, hasta el 31 de diciembre de 2026.

La 51.ª reunión ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno de la CARICOM se celebrará en Santa Lucía del 5 al 8 de julio de 2026. La ceremonia de inauguración está prevista para el domingo 5 de julio, antes del «Heads Retreat» del 6 de julio y de las sesiones formales del 7 y 8 de julio.

Esta reunión es importante porque se celebra justo cuando Santa Lucía asume la presidencia de la CARICOM. Su objetivo es que los líderes caribeños puedan abordar temas clave como el clima, la seguridad, la cooperación económica, la seguridad alimentaria y el futuro de la integración regional. El reto es convertir las conversaciones políticas en resultados visibles para los pueblos caribeños.

Barbados y Guyana están a punto de dar un nuevo paso adelante en la movilidad caribeña. A partir del 1 de julio de 2026, los ciudadanos de ambos países que cumplan los requisitos podrán viajar entre los dos territorios con un documento nacional de identidad válido, sin necesidad de presentar el pasaporte. Detrás de esta medida administrativa se esconde una idea más amplia: hacer más visible la integración regional en la vida cotidiana.

Un documento nacional de identidad para viajar

En los aeropuertos, el cambio pudo apreciarse en la facturación. Un ciudadano barbadense que viaje a Guyana, o un ciudadano guyanés que viaje a Barbados, podrá utilizar su documento nacional de identidad para este viaje, siempre que sea válido y esté reconocido en virtud del nuevo acuerdo bilateral.

Esta decisión no suprime los controles fronterizos. Tampoco significa, por el momento, que los ciudadanos tengan automáticamente derecho a residir o trabajar libremente en el otro país. El acuerdo se refiere, en primer lugar, al documento necesario para viajar. Se trata de una aclaración importante: Barbados y Guyana están facilitando los viajes, sin anunciar una apertura total de las fronteras.

Un anuncio con motivo del 60 aniversario de Guyana

El anuncio llega en un momento muy simbólico: Guyana cumple 60 años de independencia el 26 de mayo de 2026, mientras que Barbados alcanzará el mismo hito el 30 de noviembre de 2026. Por ello, los dos países, independientes desde 1966, han optado por dar a este aniversario una traducción muy práctica: acercar a sus ciudadanos mediante un procedimiento más sencillo.

El mensaje político es claro. En una región donde los lazos históricos, familiares y culturales son fuertes, los trámites para viajar pueden seguir siendo engorrosos. Al permitir a determinados ciudadanos viajar con un documento nacional de identidad, los dos gobiernos quieren hacer más accesibles los viajes entre ambos territorios.

Barbade et Guyana

Una señal fuerte para CARICOM

Durante décadas, CARICOM ha defendido la idea de un Caribe más unido. Pero para muchos de sus habitantes, esta ambición suele asociarse a cumbres, declaraciones oficiales y textos institucionales. Aquí, la integración se hace más concreta. Se mide por un documento que se guarda en la cartera.

Con esta decisión, Barbados y Guyana demuestran que la cooperación regional puede repercutir directamente en sus ciudadanos. Una familia podrá planificar un viaje con menos trabas. Un empresario podrá organizar un viaje más fácilmente. Un artista, estudiante o profesional podrá viajar al otro país sin pasar por el tradicional trámite del pasaporte, si se cumplen todas las condiciones.

La medida también puede apoyar el turismo y los intercambios culturales y económicos. Barbados y Guyana ocupan dos posiciones diferentes pero complementarias en el Caribe anglófono. Una es una isla muy centrada en los servicios, el turismo y el comercio internacional. El otro es un territorio continental en plena transformación económica, con una profundidad geográfica y cultural particular. Reunirlos da peso a la idea de un Caribe menos fragmentado.

Barbade et Guyana
@Barbados Today

Aún se esperan los detalles

Sin embargo, habrá que esperar a conocer más detalles oficiales. Por el momento, el acuerdo estipula que los ciudadanos que cumplan los requisitos podrán viajar con su documento nacional de identidad. Los gobiernos aún tendrán que aclarar las condiciones exactas de elegibilidad, los procedimientos de solicitud, las normas para los menores, la duración de las estancias y las instrucciones que deberán aplicar las compañías aéreas.

Estos detalles serán esenciales para evitar confusiones en el momento de la salida. Una medida de movilidad sólo funciona realmente si los ciudadanos, los funcionarios de inmigración y los transportistas tienen la misma información. Es sobre este terreno práctico sobre el que se juzgará el acuerdo.

Un Caribe más cercano, no sólo en palabras

El acuerdo entre Barbados y Guyana es un recordatorio de que una región no puede construirse sólo sobre grandes principios. También puede construirse mediante decisiones sencillas capaces de cambiar los hábitos. Viajar con un documento nacional de identidad en lugar de un pasaporte puede parecer técnico. Para los ciudadanos afectados, puede convertirse en un signo concreto de pertenencia a un espacio regional más cercano.

Ahora queda por ver si esta medida inspirará a otros Estados de la CARICOM. Porque detrás de este acuerdo subyace una cuestión más amplia: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el Caribe para facilitar la movilidad regional a sus propios ciudadanos?

A partir del 1 de julio de 2026, los ciudadanos de Barbados y Guyana que cumplan los requisitos podrán viajar entre ambos países con un documento nacional de identidad válido. Por tanto, ya no necesitarán presentar un pasaporte para este viaje concreto, según el nuevo acuerdo bilateral anunciado por los dos gobiernos.

El acuerdo anunciado se refiere ante todo al documento necesario para viajar. Por tanto, no debe confundirse con un derecho automático de residencia o de trabajo. Los gobiernos aún tendrán que especificar las condiciones exactas de elegibilidad, las normas de residencia y los procedimientos aplicables a los ciudadanos afectados.

Esta medida concreta la integración regional caribeña. Al facilitar los viajes entre Barbados y Guyana, puede reforzar los lazos familiares, culturales, turísticos y económicos entre dos países miembros de la CARICOM, al tiempo que allana el camino para otras iniciativas similares en la región.

En Martinica, la DAC y la ARS renuevan su acuerdo sobre cultura y salud para el periodo 2026-2030. Detrás de este acuerdo, firmado el 22 de abril, hay niños hospitalizados, residentes en residencias de ancianos, personas con discapacidad, cuidadores y artistas que intentan mantener un vínculo esencial: el acceso a la cultura, incluso en momentos de vulnerabilidad.

Un acuerdo para mantener el hospital en contacto con el mundo

El convenio de cultura y salud entra en una nueva fase en Martinica. El 22 de abril de 2026, en Le Marin, el Departamento de Asuntos Culturales de Martinica y la Agencia Regional de Salud de Martinica firmaron un nuevo acuerdo regional para el periodo 2026-2030. El tema puede parecer institucional. Sin embargo, toca algo muy concreto: qué queda de la vida cultural cuando la enfermedad, la edad o la discapacidad cambian la vida cotidiana.

En un pabellón pediátrico, una residencia de ancianos o una residencia de ancianos, el arte es algo más que un mero entretenimiento. Puede convertirse en un soplo de aire fresco, una forma de hablar de otra manera, de traer a la memoria un recuerdo, de volver a situar a una persona en el centro de su propia historia. Esto es lo que resume Séverine HUBY, asesora de educación artística y cultural y de acción cultural de la DAC de Martinica, cuando nos recuerda que “no debe haber ninguna ruptura en el acceso a la cultura”.

Convention culture et santé
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Dos objetivos: acceso a la cultura y salud global

El acuerdo sobre cultura y salud tiene dos objetivos complementarios. El primero es cultural: mejorar el acceso a las obras y prácticas artísticas de las personas hospitalizadas, las personas mayores y las personas con discapacidad, así como de sus familias, cuidadores y equipos profesionales. El segundo es sanitario: movilizar el arte y la cultura como palancas de apoyo, prevención, bienestar, autonomía e inclusión.

Este marco regional forma parte de una política nacional en vigor desde hace más de 25 años. El primer acuerdo interministerial data de 1999. En julio de 2025 se firmó un nuevo acuerdo nacional, antes de que Martinica renovara su compromiso para 2026-2030.

Sobre el terreno, esto significa que se pueden llevar a cabo proyectos artísticos en hospitales, residencias de ancianos, centros para personas con discapacidad y otros centros de asistencia y apoyo. El acuerdo sobre cultura y salud abarca una amplia gama de campos: música, danza, teatro, cuentacuentos, marionetas, artes visuales, libros, cine, patrimonio cultural inmaterial y creación digital.

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110.000 al año y un alto nivel profesional

Para 2026, está previsto lanzar una nueva convocatoria de proyectos a principios de mayo. Según Séverine Huby, el presupuesto anual es de 110.000 euros, de los que 60.000 los aporta el ARS y 50.000 el CAD. También señaló que, a pesar de la ajustada situación presupuestaria, se han mantenido los fondos destinados a este programa.

Los proyectos no pueden ser ideados sólo por un artista, ni sólo por una institución. Deben ser desarrollados conjuntamente por un agente cultural profesional y una institución sanitaria o médico-social. Este requisito es el núcleo del programa. Ayuda a evitar propuestas desconectadas de las necesidades reales de los pacientes, los residentes y los equipos.

El acuerdo también hace hincapié en el papel activo de los beneficiarios. La persona a la que se presta apoyo no debe ser un mero espectador. Debe poder participar, crear, contar historias, moverse y transmitir, en función de su estado de salud, edad, discapacidad o capacidades actuales.

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149 proyectos ya apoyados en Martinica

El informe anterior da una idea de lo que ya ha conseguido el acuerdo sobre cultura y salud. Entre 2021 y 2025, se han apoyado 149 proyectos en Martinica, por un total de 540.000 euros. Más de dos tercios de los proyectos subvencionados están relacionados con las artes escénicas y el patrimonio cultural inmaterial. Música, danza, percusión, narración de cuentos, artes y oficios: estas prácticas tienen una resonancia particular en los establecimientos para personas mayores, porque activan la memoria, los gestos, los sonidos y las referencias culturales.

Convention culture et santé
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Entre los proyectos destacados está la asociación Clowns Dokté. En la Maison de la Femme et de l’Enfant (MFME) de Fort-de-France, en pediatría de Trinité y en el Centre Hospitalier du Nord Caraïbe, los payasos trabajan con los niños hospitalizados y sus familias. Antes de la intervención, se mantiene una conversación médica con el equipo de enfermería. Tras la visita, los payasos pueden dar su opinión sobre lo que han observado en el niño.

Su trabajo no consiste sólo en hacer reír. También se trata de reducir el estrés, apoyar a las familias, quitar dramatismo a ciertos periodos de espera o de tratamiento, y crear un encuentro a la altura de los niños. Con Kloun Gran Moun, la asociación también trabaja con ancianos en residencias, fomentando la cohesión social, la memoria y la presencia humana.

Convention culture et santé
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Una política cultural, pero también una opción social

El acuerdo sobre cultura y salud plantea una cuestión más amplia: ¿qué lugar dejamos a las personas con problemas de salud en la vida cultural de la región? La respuesta es clara: la hospitalización, la edad o la discapacidad no deben excluir a las personas de crear, hablar, recordar y sentir. Para Martinica, la cuestión es también patrimonial. Cuando un tambor, una marioneta, un programa de radio, un taller de danza o un cuento entran en un establecimiento asistencial, no es sólo una actividad que comienza. Es una parte del territorio que circula, que se transmite y que nos recuerda que la cultura no se detiene a las puertas de los lugares vulnerables.

El nuevo Acuerdo Cultura y Salud 2026-2030 abre un periodo decisivo. Queda por ver qué artistas, asociaciones e instituciones responderán a la convocatoria de proyectos 2026. Y, sobre todo, qué historias surgirán de estos encuentros entre cuidados, memoria y creación.

El convenio cultura y salud es una asociación entre la DAC Martinica y la ARS Martinica. Su objetivo es apoyar proyectos artísticos y culturales en hospitales, residencias de ancianos y establecimientos médico-sociales, para mantener el acceso a la cultura de las personas hospitalizadas, ancianas o discapacitadas.

Los proyectos deben ser desarrollados conjuntamente por un agente cultural profesional (artista, asociación, empresa o estructura cultural) y una institución sanitaria o médico-social. Este desarrollo conjunto es esencial para garantizar que el proyecto responde tanto a los objetivos artísticos como a las necesidades de los beneficiarios.

El acuerdo sobre cultura y salud lleva las artes a lugares donde el aislamiento puede ser un problema. En Martinica, apoya proyectos relacionados con la música, la danza, la narración, el patrimonio cultural inmaterial y las artes visuales, al tiempo que refuerza los lazos sociales, la memoria, la expresión y la autonomía de las personas apoyadas.

Gran Agujero Azul: visto desde el cielo, es un círculo oscuro en medio de una laguna turquesa. Una forma casi perfecta, enclavada en el mar como un enigma. Frente a la costa de Belice, cerca del Arrecife del Faro, este abismo marino de unos 318 metros de diámetro y 124 metros de profundidad ha transformado un fenómeno geológico en una imagen mundial.

Un círculo azul en el corazón del arrecife

Desde una avioneta, el contraste es inmediatamente sorprendente. Alrededor, el agua clara deja entrever los bajíos, los arrecifes y los matices de la laguna. En el centro, el azul se vuelve más denso, casi negro. El Gran Agujero Azul no es una mera curiosidad natural. Es una antigua cavidad de piedra caliza, formada en una época en que el nivel del mar era mucho más bajo, y luego cubierta por las aguas.

Esta singularidad explica su poder visual. Pocos lugares cuentan una historia tan clara del vínculo entre geología, clima, mar y turismo. Aquí, el paisaje no es sólo bello. Cuenta una historia antigua que puede leerse en la superficie.

Great Blue Hole
Great Blue Hole

Un lugar frente a la costa de Belice

El Gran Agujero Azul se encuentra cerca del centro del Arrecife del Faro, un remoto atolón situado frente a la costa continental de Belice. La NASA lo sitúa a unos 80 kilómetros de la costa de Belice, en una zona donde el agua clara permite que el círculo oscuro destaque claramente sobre las aguas poco profundas del arrecife.

Este lugar forma parte del Sistema de Reservas de la Barrera de Arrecifes de Belice, designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996. Esta vasta área protegida comprende siete zonas, incluido el Monumento Natural del Agujero Azul. Es uno de los grandes símbolos naturales de Belice y uno de los puntos de referencia más reconocibles del Caribe anglófono.

Great Blue Hole
Great Blue Hole

Más que una postal

Las cifras son sorprendentes: unos 318 metros de ancho y 124 metros de profundidad. Pero lo más importante está en otra parte. El Gran Agujero Azul es un recordatorio de que el Caribe no son sólo playas y hoteles. También tiene sus propios archivos naturales. Bajo la superficie, las paredes de piedra caliza, las antiguas formaciones y las capas geológicas cuentan la historia de los cambios del nivel del mar y de un clima cambiante.

Esto es lo que hace que el lugar sea tan especial. Atrae a los viajeros por su espectacular aspecto, pero también interesa a científicos, ecologistas e instituciones responsables de la protección de los arrecifes. En un país donde el mar es un recurso, un patrimonio y un motor económico, este círculo azul es el centro de numerosas cuestiones.

Belize

Un escaparate para el turismo, pero también una responsabilidad

El Gran Agujero Azul se ha convertido en una de las imágenes más fuertes de Belice. Aparece en informes de viajes, campañas turísticas, fotografías aéreas y clasificaciones de grandes lugares marinos. Pero esta reputación exige vigilancia. El lugar no existe de forma aislada. Depende de la salud de la Barrera de Coral de Belice, de las políticas de conservación, de la calidad del agua y de la capacidad del país para gestionar el desarrollo turístico.

Belice ya ha experimentado las tensiones típicas de las zonas costeras: presión sobre los arrecifes, desarrollo, turismo y cambio climático. De hecho, el arrecife beliceño fue retirado de la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro en 2018, tras las medidas de conservación elogiadas por la UNESCO. Se trata de un recordatorio vital de que un lugar admirado en todo el mundo también puede ser frágil.

Great Blue Hole

Lo que Belice muestra al Caribe

El Gran Agujero Azul confiere al país una firma inmediata. Es reconocible al instante. Pero su fuerza no reside sólo en su belleza. Proviene del hecho de que nos obliga a mirar al Mar Caribe de forma diferente. No como un telón de fondo, sino como un territorio vivo, antiguo, vulnerable y estratégico.

En un momento en que varias islas del Caribe intentan encontrar un mejor equilibrio entre el turismo, el patrimonio natural y la protección del ecosistema, Belice tiene aquí un poderoso ejemplo. El Gran Azul está atrayendo la atención de todo el mundo. La verdadera cuestión ahora es sencilla: ¿cómo podemos proteger de forma sostenible lo que todo el mundo quiere ver?

El Gran Agujero Azul de Belice está situado frente a la costa de Belice, cerca del Arrecife del Faro, en el mar Caribe. Forma parte del Sistema de Reservas de la Barrera de Arrecifes de Belice, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Gran Agujero Azul de Belice es famoso por su espectacular forma circular, visible desde el cielo, y por sus impresionantes dimensiones: unos 318 metros de diámetro y 124 metros de profundidad. Se ha convertido en uno de los símbolos naturales más conocidos de Belice.

Sí, el Gran Agujero Azul de Belice se puede visitar en excursiones organizadas, sobre todo en barco o en vuelo aéreo. El lugar atrae a los amantes del submarinismo, los paisajes marinos y el patrimonio natural, pero su uso debe permanecer restringido para preservar este frágil ecosistema.