El Consejo de Coordinación Interportuaria Antillas-Guyana (CCIAG) se reunió el 12 de diciembre de 2025 en la Habitation Le PALM de Martinica. Esta reunión anual, prevista en el Código de Transportes, se ha convertido en una importante palanca de gobernanza interterritorial entre Guadalupe, Martinica y Guayana Francesa.
Apoyada por el gobierno francés y los tres principales puertos marítimos, la CCIAG pretende reforzar la coherencia de las políticas portuarias, apoyar la resiliencia económica de las regiones y proporcionar un marco sostenible para la cooperación regional en el Caribe Sur.
La gobernanza colectiva al servicio de las regiones
“La CCIAG es más que un órgano técnico: es un foro de diálogo estratégico con los representantes del Estado, las autoridades locales y los puertos”, subraya Bruno Mencé, Presidente del Consejo de Administración del Grand Port Maritime de la Martinique.
La CCIAG garantiza que las políticas portuarias se ajusten regularmente a las directrices nacionales y a las necesidades locales. Cada año, los tres puertos ponen en común sus opiniones y definen juntos las prioridades: seguridad, conectividad, transición ecológica y competitividad logística.
Jean-Pierre Chalus, Presidente del Consejo de Administración del Puerto de Guadalupe, subraya que esta gobernanza compartida permite hacer un seguimiento real de los avances y las dificultades:
“Todos los años hacemos una revisión de las orientaciones votadas colectivamente, lo que nos permite identificar nuestros progresos y dificultades, y continuar nuestro camino”
También destaca la creciente movilización de los equipos en torno a las cuestiones medioambientales:
“Hay un gran entusiasmo entre todos los puertos por invertir en transiciones energéticas, ecológicas y de otro tipo, al servicio del desarrollo sostenible de nuestros territorios”.
Stéphane Tant, Presidente del Consejo de Administración del Grand Port Maritime de la Guyane, subraya la importancia de esta reunión anual:
“Es un encuentro que nos permite debatir no sólo entre puertos, sino también con los cargos electos, la DGOM (Dirección General de Ultramar) y la DGITM (Dirección General de Infraestructuras, Transportes y Mar), sobre nuestros retos comunes, nuestras necesidades de desarrollo y nuestra hoja de ruta.
Subraya que la CCIAG va más allá de las cuestiones portuarias y se inscribe en una dinámica de desarrollo económico y conectividad regional.
Una hoja de ruta común y acciones concretas
La hoja de ruta 2025-2029, definida colectivamente por todos los agentes de la CCIAG, se basa en grandes temas como la descarbonización, la seguridad portuaria, la innovación y la adaptación al cambio climático. Bruno Mencé lo explica:
“Tenemos que garantizar el mismo nivel de seguridad y protección en nuestros tres puertos, de acuerdo con las necesidades de nuestros clientes y de las regiones.
También subraya la importancia de la cooperación regional con el PMAC (Asociación de Gestión Portuaria del Caribe) para crear un observatorio económico caribeño:
“Es un proyecto verdaderamente caribeño en el que estamos trabajando con el PMAC y, por tanto, con todos los puertos del Caribe”, explica Bruno Mencé.
El objetivo es conocer mejor el funcionamiento de las compañías navieras e identificar formas de desarrollar el comercio con las islas vecinas.
Jean-Pierre Chalus señala que esta hoja de ruta permite abordar cuestiones estratégicas como los servicios interterritoriales:
“La regularidad de los servicios a Guayana Francesa, Guadalupe y Martinica es un factor importante para nuestros territorios, tanto para los agentes económicos como para los políticos.
También subraya el papel de las reuniones técnicas que se celebran a lo largo del año entre los departamentos portuarios para garantizar que se avanza de forma continua.
Por último, cita las siguientes acciones concretas que ya están en marcha, la firma conjunta de un compromiso con la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) sobre la gestión de las especies exóticas invasoras, que refleja la implicación de los puertos en las cuestiones medioambientales compartidas.
Stéphane Tant destaca las perspectivas de una cooperación más estrecha con el Escudo Guayanés, en el marco de una conferencia bianual entre Guayana Francesa, Guyana, Surinam y dos estados brasileños (Amapá y Pará):
“Estamos dirigiendo una conferencia sobre la cooperación entre los puertos del Escudo Guayanés”
Esta iniciativa complementa el trabajo de la CCIAG ampliando las conexiones regionales a Sudamérica.
Una visión compartida: superar la insularidad
La CCIAG tiene una ambición compartida que va más allá de la simple coordinación entre puertos. Al reunir a directores de puertos, representantes del Estado, autoridades locales y presidentes de los consejos de vigilancia, este organismo promueve un enfoque global de la logística y el desarrollo territorial.
Todos los participantes coincidieron en la misma observación: el rendimiento de los puertos ya no puede considerarse de forma aislada. Depende de una gobernanza más amplia, capaz de conectar las políticas públicas, las cuestiones económicas y los imperativos medioambientales. Este marco común nos permitirá sentar las bases de una logística más resistente y mejor integrada, orientada al Gran Caribe en su conjunto.
En 2026, esta dinámica continuará en la Guayana Francesa, en la próxima sesión plenaria. Se trata de una oportunidad muy esperada para profundizar en esta cooperación multilateral y consolidar las bases de la soberanía logística regional.
PREGUNTAS FRECUENTES
El Conseil de Coordination Interportuaire Antilles-Guyane (CCIAG) es un organismo creado en virtud del Código de Transportes francés, que reúne al Estado, las autoridades locales y los tres grandes puertos marítimos de Guadalupe, Martinica y Guayana Francesa. Su objetivo es coordinar las políticas portuarias, reforzar la coherencia logística regional y apoyar el desarrollo económico de las regiones.
La hoja de ruta 2025-2029 se centra en varias prioridades: descarbonización de las actividades portuarias, seguridad y protección, adaptación al cambio climático, innovación logística y refuerzo de la conectividad regional, sobre todo con el Caribe y la Meseta de Guayana.
Al promover una gobernanza compartida entre los puertos, el Estado y las autoridades locales, la CCIAG permite ir más allá de un enfoque estrictamente insular. Contribuye a estructurar una logística más resistente, a mejorar la regularidad de los servicios marítimos y a incluir a los territorios Antillas-Guayana en una dinámica de cooperación regional más amplia.
La llegada de Jean-Yves Aglaé y Moane Mangattale a Fort-de-France a las 9.41 h del domingo 23 de noviembre marcó uno de los momentos más esperados de la TRANSAT CAFÉ L’OR. A bordo de su Class40 Martinique Horizon, los dos marineros de Martinica terminaron esta 17ᵉ edición en el puesto 34ᵉ, al final de una travesía larga y constante. Su objetivo era claro: terminar la regata a tiempo. Lo consiguieron tras casi un mes de navegación.
Un evento exigente para los Class40
La TRANSAT CAFÉ L’OR, disputada en dos etapas, sigue siendo una regata compleja para los Class40. Este año, 44 barcos tomaron la salida y 37 terminaron la regata, mientras que 7 tuvieron que retirarse.
El recorrido de la TRANSAT CAFÉ L’OR estuvo marcado por unas condiciones meteorológicas inestables, a veces favorables, a veces restrictivas, que obligaron a los patrones a revisar sus estrategias a lo largo del trayecto.
Jean-Yves Aglaé y Moane Mangattale completaron todo el recorrido en 26 días, 10 horas y 52 segundos.
Su primera etapa duró 4 días, 8 horas, 19 minutos y 42 segundos; la segunda, más larga, tardó 22 días, 1 hora, 41 minutos y 10 segundos.
Su progreso estuvo marcado por periodos en los que la elección de la ruta no dio los resultados esperados, pero la tripulación mantuvo un ritmo de navegación constante, sin incidentes importantes.
Los dos regatistas lo resumieron de forma sencilla: tenían que seguir avanzando, aferrarse al barco y mantener la constancia a pesar del cansancio. “Algunas decisiones fueron difíciles, pero tuvimos que mantener la concentración y seguir adelante”, explicaron a su llegada.
Un público movilizado desde el amanecer
En Fort-de-France, el público empezó a congregarse a las 7.30 h en el pontón de honor. Residentes, familias, aficionados a la vela y curiosos esperaban la llegada del Martinique Horizon, creando un ambiente atento y solidario. La presencia de una tripulación de Martinica en esta regata transatlántica suscitó un interés constante durante todo el evento, y la llegada se consideró un momento importante para muchos.
Cuando la Clase40 apareció por la bahía, empezaron los aplausos. Al cruzar la línea, los aplausos se hicieron continuos. Jean-Yves Aglaé y Moane Mangattale saludaron a la multitud, visiblemente cansados pero concentrados, antes de dirigirse al pontón. Los dos hombres confesaron que volver a Martinica para terminar una carrera así tenía un significado especial. “Llegar aquí, delante de nuestra gente, es un momento muy especial”, dijeron.
Condiciones de carrera que pusieron a prueba su resistencia
La TRANSAT CAFÉ L’ OR estuvo marcada por zonas de vientos flojos, rápidas variaciones meteorológicas y noches cortas. Las fases sin avances claros fueron algunos de los momentos más difíciles mencionados por los dos regatistas. Explicaron que lo más importante era mantener una disciplina constante: vigilar el equipo, ajustar las decisiones rápidamente y conservar la energía.
El barco llegó en buenas condiciones, señal de una gestión cuidadosa y de un estricto respeto por el material. El puesto 34ᵉ refleja una regata realizada con constancia y el deseo de asegurar cada etapa en lugar de correr riesgos innecesarios.
Una edición contrastada para diferentes trayectorias profesionales
En esta edición de la TRANSAT CAFÉ L’OR, las llegadas estuvieron muy repartidas. Los ganadores de la Clase 40, Guillaume Pirouelle y Cédric Chateau en el Seafrigo – Sogestran, cruzaron la línea el 17 de noviembre. Varios barcos llegaron en la noche del 22 al 23, entre ellos el de Thomas Lurton y Sasha Vandenbrouck a las 2:22 de la madrugada. Aún se esperaba que terminara la regata un último Class40, Rêve à perte de vue – Qwanza.
En este contexto, la llegada del Martinique Horizon se inscribe en una dinámica en la que cada tripulación ha tenido que hacer frente a sus propias limitaciones: elecciones tácticas, experiencia, estado del material, cansancio acumulado. Los dos marineros de la Martinica han navegado con constancia, en consonancia con su proyecto y sus recursos.
Una gran participación en la vela de Martinica
La presencia de Jean-Yves Aglaé y Moane Mangattale en el TRANSAT CAFÉ L’OR es un hito para la vela en Martinica. Su participación en la TRANSAT CAFÉ L’OR eleva el perfil de la región en un gran evento de regatas oceánicas. Demuestra que los regatistas de la región pueden participar en una regata transatlántica larga y técnica.
Este tipo de experiencia podría servir de base para otros proyectos locales, especialmente en torno a la preparación de jóvenes regatistas o futuras tripulaciones de Martinica. Los dos patrones destacaron también la importancia del apoyo recibido, que desempeñó un papel importante durante toda la regata.
Una carrera completada con rigor y constancia
La llegada del Martinique Horizon marca el final de una travesía que se ha llevado a cabo con seriedad, sin excesos ni minimizaciones. El barco cruzó la línea a tiempo y en buenas condiciones, con una tripulación que se mantuvo concentrada a pesar de las dificultades y el cansancio.
Fort-de-France ofreció una acogida digna del compromiso de los dos regatistas, confirmando el interés del público de Martinica por esta edición de la regata. Con esta llegada, Jean-Yves Aglaé y Moane Mangattale se han apuntado una sólida participación, que podría alentar otras iniciativas náuticas en la región.
Para saber más sobre el CAFÉ L’OR TRANSAT, lee nuestro análisis completo en el último número de nuestra revista.
PREGUNTAS FRECUENTES
La TRANSAT CAFÉ L’OR es una regata transatlántica a dos, disputada en dos etapas, que reúne a varias categorías de yates, incluidos los de la Clase 40. Une Europa con Martinica y es una de las principales pruebas del calendario de regatas oceánicas.
El Class40 Martinique Horizon, patroneado por Jean-Yves Aglaé y Moane Mangattale, terminó la TRANSAT CAFÉ L’OR en 34ᵉ lugar, con un tiempo total de 26 días, 10 horas y 52 segundos. Los dos regatistas lograron su principal objetivo: terminar la regata a tiempo.
La llegada del Martinique Horizon atrajo a una gran multitud de espectadores al amanecer. Para muchos, ver a dos marineros de Martinica terminar una regata transatlántica de este nivel fue un momento importante para la vela local y un hito para los proyectos náuticos de la región.
Cada agosto, en el corazón del Festival de Verano de Anguila, laAnguilla Poker Run anima la isla con sus motores y su música. Más que una competición náutica, este acontecimiento simboliza la pasión de los anguilanos por el mar, la unidad y la convivencia. A lo largo de los años, se ha convertido en un punto culminante de la temporada estival y en un verdadero escaparate del patrimonio marítimo local.
Un concepto original que combina suerte y compartir
La Carrera de Póquer de Anguila se basa en la idea de la carrera de póquer popularizada por moteros y navegantes: navega de un punto a otro, roba una carta en cada escala y haz la mejor mano posible.
En Anguila, el espíritu es diferente: la velocidad no importa. Los participantes se detienen en cada playa para hacer un descanso, compartir una comida, escuchar música y charlar. El azar del juego se mezcla con el calor humano, y cada parada se convierte en una fiesta por derecho propio.
Año tras año, el acontecimiento atrae a tripulaciones de Anguila y de las islas vecinas de San Cristóbal, Nieves, Antigua, San Martín, San Bartolomé, Tórtola y Santo Tomás. Toda la isla se reúne para dar la bienvenida a este día en el agua, sinónimo de amistad y pasión compartida.
Wendell "Bonty" Herbert, el rostro de la Carrera de Póquer de Anguila
Detrás de esta aventura se encuentra Wendell “Bonty” Herbertapodado Sr. Carrera de Póquer . Desde 2016, dirige la organización del evento con la misma energía y pasión.
En una entrevista exclusiva con Richès Karayibnos habla del nacimiento del proyecto:
“En 2016, un hombre admiraba mi barco en Sandy Ground y me dijo: ¿por qué no participas en la carrera de póquer de las Islas Vírgenes? Nunca había oído hablar de ello”.
“Me fui a casa, vi la Carrera de Póquer de Leverick Bay en YouTube y me eché un farol. Pensé: puedo hacer algo así aquí”.
Pero en Anguila, el concepto ha adquirido un giro muy especial:
“Allí, simplemente recogen las cartas y se van. Aquí, he cambiado el formato: sacas tu tarjeta, pero te quedas para celebrarlo, con concursos y entretenimiento”.
La primera edición reunió a una treintena de barcos. Hoy en día, el evento atrae regularmente a más de cien barcos, lo que demuestra que está creciendo rápidamente y firmemente arraigado en la cultura local.
Una historia de resiliencia
Desde sus comienzos, la Carrera de Póquer de Anguila ha pasado por varias fases. Incluso durante la pandemia, Wendell Herbert encontró la forma de mantener viva la tradición:
“Durante el COVID, cuando todo estaba cerrado, pudimos mantenerlo, porque estábamos en el mar. Lo hicimos en la costa norte, sin escalas en tierra”.
Esta determinación ilustra el profundo vínculo existente entre los habitantes de Anguila y su entorno marino.
Con el tiempo, el evento también se ha extendido por toda la región. Wendell Herbert lanzó una Carrera de Póquer en San Cristóbal, en homenaje a sus padres, que murieron en el mar en 1994.
“Empecé en 2022, el Día del Padre.
Considera que esta iniciativa es algo más que una competición. Es una forma de honrar la memoria, crear vínculos y transmitir un legado.
Un punto culminante del Festival de Verano de Anguila
El Festival de Verano de Anguila, también conocido como Festival de Verano de Anguilase celebra todos los años entre finales de julio y mediados de agosto. Es la mayor fiesta popular de la isla, con una mezcla de música, baile, regatas y actos culturales. La Carrera de Póquer de Anguila ocupa un lugar destacado junto con las regatas tradicionales, el Calypso Monarch y un desfile de tropas disfrazadas.
El acto suele celebrarse el sábado del Festival dedicado a las actividades náuticas, a menudo en torno al 9 ó 10 de agosto. La salida tiene lugar en Sandy Ground, el corazón de la vida marítima de Anguila, donde las tripulaciones se reúnen por la mañana para la sesión informativa y la primera distribución de cartas.
La ruta: un bucle festivo alrededor de la isla
La ruta varía de una edición a otra, pero sigue el mismo espíritu: navegar alrededor de la isla, parando en varias playas emblemáticas. Las paradas más frecuentes son Crocus Bay (Da’Vida Beach Bar), Island Harbour, Rendezvous Bay y Meads Bay, a veces con una quinta parada en Scrub Island cuando el tiempo lo permite.
Cada parada es una oportunidad para disfrutar de un entorno paradisíaco y un ambiente único. Los DJ locales se encargan del entretenimiento, mientras los participantes se toman su tiempo para comer y divertirse.
Como lo resume Wendell Herbert: “Cinco paradas, cinco fiestas en la playa”.
Seguridad y respeto al mar
Aunque el objetivo de la jornada es divertirse, los organizadores recuerdan todos los años las estrictas normas: límites de velocidad, respeto de las distancias, cero residuos y equipamiento de seguridad obligatorio (chalecos salvavidas, radio VHF, extintores). Estas medidas se supervisan en colaboración con el Real Cuerpo de Policía de Anguila y las autoridades marítimas locales.
El acto tiene también una dimensión educativa, concienciando a jóvenes y visitantes sobre la importancia de preservar el litoral y los arrecifes de coral, verdaderos tesoros naturales de Anguila.
Un momento de orgullo para toda la isla
La Carrera de Póquer de Anguila es mucho más que una carrera. Es una tradición contemporánea que une generaciones, atrae visitantes y refuerza el sentimiento de pertenencia a una comunidad insular unida por el mar.
Cada edición es un recordatorio de hasta qué punto Anguila se mantiene fiel a su identidad: la de una isla orgullosa, abierta a los demás territorios del Caribe y profundamente apegada a su patrimonio marítimo.
La llegada de dos grúas Super Post-Panamax el 6 de octubre de 2025 confirma la ambición de Kingston Freeport Terminal Limited de hacer de Jamaica uno de los centros logísticos más eficientes de la región. Esta entrega tan esperada es la culminación de un programa de inversiones por valor de unos 50 millones de dólares estadounidenses, iniciado en 2024 para modernizar la infraestructura de la terminal y hacerla más competitiva frente a otros grandes puertos del hemisferio.
Un punto de inflexión industrial para Jamaica
Desde la firma de la concesión en 2016 entre el Estado jamaicano y el grupo francés CMA CGM, Kingston Freeport Terminal Limited ha llevado a cabo una profunda transformación del puerto. Se han invertido más de 450 millones de dólares en el dragado del canal hasta 14,5 metros, la rehabilitación de los muelles y la modernización de los sistemas operativos.
Estas inversiones han permitido que Kingston ocupe el puesto 81ᵉ del mundo en la Lloyd’s List.
Lista Lloyd’s 2023
con un tráfico anual superior a 2,3 millones de TEU. Este resultado, fruto de un eficaz modelo público-privado, confirma la posición del puerto jamaicano como una de las infraestructuras marítimas más eficaces del Caribe.
Equipamiento adaptado a los gigantes de los mares
Las dos nuevas grúas buque-tierra entregadas a Kingston Freeport Terminal Limited tienen una altura de 52 metros y un alcance de 60 metros, suficiente para manipular hasta 22 filas de contenedores. Las grúas de diseño chino están concebidas para operar con buques Neopanamax que transiten por el Canal de Panamá ampliado.
Se unen a las cuatro grúas que ya estaban en servicio desde 2017, con lo que el número total de Super Post-Panamax en la terminal asciende a seis. Su llegada aumenta significativamente la capacidad de manipulación y reduce los plazos de entrega. El guiado diferencial por GPS integrado y los sistemas de control automatizados mejoran la precisión y la seguridad, al tiempo que reducen los costes de mantenimiento.
Una posición geográfica decisiva
Jamaica tiene una ventaja geográfica única que Kingston Freeport Terminal Limited aprovecha al máximo. Situado en la intersección de las rutas marítimas Norte-Sur y Este-Oeste, el puerto está a dos días del Canal de Panamá y a otros dos días de Miami. Esta configuración le permite desempeñar un papel de interfaz natural entre continentes y convertirse en un punto de transbordo esencial para el comercio interamericano.
Desde 2016, el volumen de mercancías manipuladas en Kingston ha aumentado más de un 50%, lo que ilustra la eficacia de la estrategia de expansión y la creciente confianza de las navieras internacionales.
El proyecto Westlands: una ampliación estratégica
La ampliación de la terminal va acompañada del lanzamiento del proyecto Westlands, dirigido por Kingston Freeport Terminal Limited en asociación con la Autoridad Portuaria de Jamaica. Valorado en 80 millones de dólares, este proyecto pretende ampliar la zona portuaria en 15 hectáreas y añadir 600.000 TEU de capacidad anual.
Esta ampliación, que incluye una puerta automatizada y un sistema de tráfico rediseñado, elevará la capacidad total de la terminal a 3,6 millones de TEU. Permitirá a la terminal acoger más líneas programadas y mejorar la fluidez de las operaciones terrestres, un activo clave para el comercio de tránsito del Caribe.
Modernización tecnológica continua
La inversión de Kingston Freeport Terminal Limited va más allá de la ingeniería pesada. Incluye una actualización digital completa: despliegue de una red pLTE de Nokia para las comunicaciones internas, actualización del sistema Navis N4 e integración de geoposicionamiento diferencial de alta precisión.
El objetivo es optimizar cada etapa del ciclo logístico: planificación, manipulación, almacenamiento y envío. Esta evolución se inscribe en la estrategia del grupo CMA CGM de alcanzar la neutralidad en carbono de aquí a 2050, dando prioridad a la reducción de las emisiones y a la mejora de la eficacia energética de los equipos.
Beneficios económicos y desarrollo de competencias
El impacto de Kingston Freeport Terminal Limited se extiende mucho más allá del puerto. Desde 2016, la empresa ha creado más de 500 empleos cualificados, con lo que su plantilla ronda los 1.400 trabajadores. Los operadores jamaicanos se benefician ahora de formación internacional y participan en programas de intercambio, sobre todo en el puerto de Lekki, en Nigeria.
Este aumento de las competencias, unido a una tasa de mantenimiento preventivo superior al 97%, demuestra la profesionalización permanente de nuestros equipos y la solidez del modelo técnico que hemos implantado.
El sargazo, considerado durante mucho tiempo un azote del Caribe, es ahora el centro de un innovador proyecto en San Vicente y las Granadinas. El archipiélago está embarcado en una iniciativa piloto para transformar esta alga parda en recursos agrícolas y económicos. Este planteamiento ilustra la voluntad de las pequeñas islas de pasar de una limitación medioambiental a una estrategia de desarrollo sostenible, centrándose en la economía azul.
Un fenómeno que está sacudiendo el Caribe
Desde 2011, la proliferación masiva de sargazo se ha convertido en un grave problema en la región. Esta alga parda, principalmente de las especies Sargassum natans y S. fluitans, forma cada año enormes balsas flotantes, a la deriva desde África Occidental hasta las costas del Caribe y el Golfo de México. En 2018, más de un millón de toneladas cubrieron las playas mexicanas, marcando un punto de inflexión en la concienciación regional sobre este fenómeno.
Las consecuencias son de gran alcance: perturbación del turismo, daños en los equipos de pesca, bloqueo de puertos y amenaza para la salud pública. Cuando se descomponen, liberan sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico que puede causar problemas respiratorios. Para los Estados insulares, la gestión de esta plaga representa costes considerables, por lo que es esencial un enfoque de recuperación.
Un proyecto piloto internacional
En este contexto, San Vicente y las Granadinas se ha convertido en el escenario de un ambicioso experimento. La empresa británica Seafields Solutions Ltd ha unido sus fuerzas a las de la empresa local Private Refuse and Garbage Disposal (PRGD) para poner en marcha un proyecto piloto de recuperación de sargazo, que se desarrollará entre septiembre de 2025 y abril de 2026.
Con una financiación de 15 millones de dólares, esta iniciativa forma parte del programa “Liberación de la Economía Azul en el Caribe” (UBEC), apoyado por la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO) y el Banco Mundial. Combina tecnologías marítimas avanzadas, suministradas por Seafields, con los conocimientos operativos de PRGD sobre el terreno.
El sistema incluye embarcaciones especializadas, barreras flotantes y zonas de almacenamiento en el mar para gestionar el flujo de algas. Una vez recolectadas, las algas se procesan localmente, creando una cadena de valor que beneficia directamente a la economía de la isla.
Del biocarbón a los bioestimulantes: salidas agrícolas prometedoras
El objetivo central de este proyecto es convertir el sargazo en productos de alto valor añadido útiles para la agricultura sostenible. Hay dos ejes principales:
- 💡 El biocarbón, obtenido de la carbonización de las algas, mejora la estructura del suelo, aumenta su capacidad de retención de agua y favorece el crecimiento de las plantas. Los rendimientos agrícolas observados con el biochar superan a veces los obtenidos con fertilizantes químicos, llegando a más de 4 toneladas por hectárea.
- 💡Los bioestimulantes, extraídos de las algas, aumentan la resistencia de los cultivos al estrés climático y mejoran la absorción de nutrientes. También permiten reducir el uso de fertilizantes nitrogenados en casi un 30%, contribuyendo a una agricultura más respetuosa con el medio ambiente.
Beneficios económicos y sociales
La puesta en marcha de este proyecto piloto tendrá un impacto directo en las comunidades locales. Al crear puestos de trabajo en la recogida, el transporte, la transformación y la comercialización de los subproductos, el reciclaje del sargazo genera nuevas fuentes de ingresos. También reduce los costes asociados a las operaciones de limpieza, que suelen ser muy gravosas para las finanzas públicas.
Como explica John Auckland, director general de Seafields:
“Esta asociación demuestra cómo el sargazo, antes considerado una carga costosa, puede convertirse en un recurso valioso que genere puestos de trabajo”.
También se pretende hacer sostenible esta industria mediante la creación de una empresa conjunta, Seafields SVG, que podría convertirse en un modelo para otros territorios caribeños que se enfrentan al mismo reto.
Una dinámica regional en expansión
San Vicente y las Granadinas no es un caso aislado. En todo el Caribe, empresarios e instituciones están explorando cómo sacar el máximo partido del sargazo. En enero de 2025, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y su laboratorio de innovación IDB Lab lanzaron la Sargassum Innovation Quest, diseñada para apoyar los proyectos más prometedores.
En Barbados, el empresario Joshua Forte lleva desde 2014 convirtiendo el sargazo en compost orgánico a través de su empresa Red Diamond Compost. En Guadalupe, SUEZ trabaja en la producción de abonos orgánicos y el saneamiento de suelos contaminados con clordecona. En la República Dominicana, SOS Carbon trabaja con Origin by Ocean en el desarrollo de abonos y piensos. En México, C-Combinator está explorando la producción de cuero ecológico y bioestimulantes.
Esta efervescencia regional demuestra que el Caribe avanza gradualmente hacia una economía azul integrada, en la que el sargazo ya no se percibe únicamente como una amenaza.
Una oportunidad para el Caribe
El proyecto piloto puesto en marcha en San Vicente y las Granadinas ilustra un cambio de enfoque ante las crisis medioambientales. En lugar de sufrir la afluencia masiva de sargazo, el archipiélago ha optado por convertirlo en una palanca de crecimiento. Esta estrategia coincide plenamente con los objetivos de la economía azul, que pretende hacer un uso sostenible de los recursos marinos protegiendo al mismo tiempo los ecosistemas.
Apoyándose en la tecnología, la innovación y la cooperación regional, San Vicente y las Granadinas está allanando el camino para una nueva forma de ver el futuro del sargazo en el Caribe.
Jamaica ocupa una posición única en la escena marítima internacional como Estado anfitrión de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (AIFM). Creada en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM)Esta organización especializada regula la exploración y explotación de los recursos minerales en alta mar. en alta mar.
Este papel, aunque no supone una explotación directa para Jamaica refuerza su influencia diplomática y su lugar en los grandes debates sobre la gobernanza sostenible de los océanos. Como explica Olivier GuyonvarchEmbajador de Francia en Jamaica y Representante Permanente ante la IAMF, esta institución representa un elemento clave en el equilibrio entre el desarrollo económico y la protección de los ecosistemas marinos.
La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos: una misión global
Creada en 1996 en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM), laAIS es una organización internacional especializada que regula los recursos minerales situados más allá de las jurisdicciones nacionales, en lo que se conoce como “alta mar”. En la actualidad, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos supervisa 31 contratos de exploración adjudicados a 25 países. Jamaica patrocina uno de estos contratos con una empresa británica que explora una zona específica. de nódulos polimetálicos en el Pacífico.
Una de las principales misiones de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos es ultimar un código minero: un marco regulador que definirá las normas y condiciones de la futura explotación de estos recursos. Este código tendrá que garantizar que cualquier explotación se lleve a cabo con el máximo respeto a los ecosistemas marinos, permitiendo al mismo tiempo un reparto equitativo de los beneficios, sobre todo con los países en desarrollo.
Jamaica: Un papel estratégico como Estado anfitrión
Como Estado anfitrión, Jamaica desempeña un papel esencial en la acogida de esta organización internacional, que, sin embargo, funciona independientemente de su ubicación. La elección de Kingston como sede de la IAMF en 1996 fue una victoria diplomática para Jamaica, que reforzó su imagen de actor clave en la gobernanza marítima internacional.
Sin embargo, la región del Caribe carece de nódulos polimetálicos, que se encuentran principalmente en el Pacífico. A pesar de ello, la presencia de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos en Jamaica aporta cierto prestigio y subraya el compromiso del país con la preservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible, cuestiones cruciales para toda la región del Caribe.
Retos medioambientales y ambiciones tecnológicas
Uno de los mayores retos a los que se enfrenta actualmente la IAMF es la adopción del Código Minero. Este complejo proceso implica negociaciones entre los 36 miembros del Consejo de la IAMF, que representan diversos intereses nacionales.
El objetivo es establecer un marco que garantice una explotación justa y sostenible de los recursos, protegiendo al mismo tiempo los ecosistemas marinos.
Olivier Guyonvarch también hizo hincapié en la importancia crucial de la protección del medio ambiente en este contexto. A medida que aumente la demanda mundial de nódulos polimetálicos y otros minerales críticos para satisfacer las necesidades de las tecnologías de energías renovables, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos tendrá que velar por el estricto cumplimiento de las normas y medidas adoptadas. Su papel se está convirtiendo así en fundamental para garantizar un delicado equilibrio entre el desarrollo económico y la preservación de los ecosistemas marinos.
La IAMF representa un esfuerzo colectivo para hacer frente a los retos medioambientales mundiales y regular el uso sostenible de los recursos marinos.
Aunque las operaciones de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos se extienden más allá de las fronteras del Caribe, su presencia en Jamaica simboliza la interconexión de las naciones cuando se trata de cuestiones marítimas. A medida que la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos se acerque a la adopción de su código minero, el mundo seguirá con atención sus esfuerzos por conciliar la explotación de los recursos con la preservación de los océanos. Para Jamaica y el Caribe, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos representa tanto un símbolo de cooperación internacional como un llamamiento a la gobernanza sostenible de los océanos.
Hay voces que atraviesan generaciones, llevadas por el viento, el mar y la memoria. Patrick Lamon, presidente de la asociación Yole Net 2000 de Le Marin, es una de ellas. No aprendió el yole, nació en él. Igual que se hereda un nombre, una lengua, una narrativa colectiva. Su historia no empieza sobre las olas, sino en una fila de marineros donde cada gesto, cada vela izada, habla de un pasado arraigado en la madera y la sal.
Un nombre lejano, entre el árbol del caucho y el boliche
Para la familia Lamon, el mar es tanto una tradición como una forma de vida. El abuelo solía hacerse a la mar en una gomera, tallada en el tronco de un árbol. El padre, Didier Lamon, hizo historia al convertirse en el primer ganador del Tour oficial de la Martinica en 1985. En cuanto a Patrick Lamon, observa en silencio, como un niño atento, antes de subir a bordo una vez terminada la pesca.
“Cogíamos el esquife y zarpábamos. Así era”.
El yawl no nació para competir, sino para sobrevivir. Es el resultado de una adaptación: cuando el gomón se volvió demasiado inestable, los marineros se replantearon su forma. Esta transformación dio lugar al yawl de Martinica, una embarcación híbrida, a la vez redondeada y plana, diseñada para enfrentarse al mar con agilidad y finura.
Los recuerdos están anclados en el casco
Patrick Lamon habla de la evolución del yawl como vínculo entre el pasado y el futuro. Recuerda las velas hechas con sacos de harina, los gumboats equipados con dos velas y las primeras regatas improvisadas.
“Había siete yawls con los békés, incluso antes de 1985.
Luego llegaron los materiales compuestos, las velas de carbono y las técnicas de competición. Pero lo que más recuerda es el ingenio de los marineros y su capacidad para convertir esta embarcación tradicional en un emblema de nuestro patrimonio. En 2022,la UNESCO reconoció el yawl de Martinica como parte del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
Presidir, sí. Pero sobre todo transmitir
Llegar a ser Presidente de Yole Net 2000 nunca fue un objetivo personal. “No es por el título. Es porque nací en él. Tengo los conocimientos”. Lo que le mueve es transmitir su pasión. A los jóvenes, a los curiosos, a los adultos en busca del mar y del sentido. La iniciación comienza a veces a los 6 años en las escuelas, pero la asociación prefiere acoger a los jóvenes a partir de los 15 o 16 años, cuando son más maduros para comprender. Leer el mar, comprender el viento, elegir una vela: todo ello forma parte de una ciencia aplicada.
“Hoy les enseñamos la rosa de los vientos. Antes era diferente.
Un barco como escuela de vida
Para Patrick Lamon, el yawl es mucho más que un deporte. Es una escuela de disciplina, solidaridad y responsabilidad.
“Es como un negocio. Si un solo navegante no juega, estamos fuera del agua y a la deriva.
Aquí, el individuo desaparece en favor del colectivo. Tienes que escuchar al mar, seguir las órdenes del timonel y ser uno con el equipo. El aprendizaje está abierto a todos. El único requisito es no tener miedo.
Una pasión por el voluntariado, un futuro por construir
La vela es una pasión. Todo se basa en el trabajo voluntario. Las recompensas son escasas, a veces simbólicas: un viaje, un homenaje, un reconocimiento discreto.
Pero Patrick Lamon sueña a lo grande. Quiere que el yawling se convierta en una verdadera profesión.
Patrick Lamon imagina un futuro en el que instructores acreditados formen a las nuevas generaciones dentro de un marco estructurado, reconocido y remunerado.
“Me gustaría que algún día se enseñara, se reconociera oficialmente y se pagara por ello.
Piensa en la formación bilingüe, en la acogida de turistas y en la apertura al mercado internacional. También está pensando en los empresarios:
“Mira un esquife. Coordinación, estrategia, reacción rápida: es un modelo.
Un sueño caribeño, más allá de las fronteras
El yate ya ha surcado las aguas de Guadalupe, Trinidad y San Cristóbal.
“En Trinidad, llevamos siete barcos. En Guadalupe, navegamos.
Su sueño: ver a los yawls tejer puentes entre las islas, uniendo a los pueblos del Caribe en torno a este barco que habla un idioma universal. Una forma de unir habilidades y recuerdos, al ritmo de vientos compartidos.
El yawl es todo esto... y más
Un deporte, por supuesto. Pero también una escuela de vida, una herramienta de transmisión, un espejo de la sociedad. Un arte de navegar, literal y figuradamente. Cuando las nubes se acumulan, el viento se levanta y el mar se agita, Patrick Lamon mantiene el rumbo. Elige la vela adecuada, el equipo adecuado. Y se aferra. Igual que tú te aferras a lo que amas.
Ver la entrevista exclusiva en vídeo
Félix Mérine creció muy cerca del agua, en una casa frente al mar. Desde muy pequeño, el yawl formó parte de su vida cotidiana, sin imaginar que esta embarcación tradicional sería su compañera de por vida. Pero fue mucho más tarde, tras las tormentas de la vida, cuando Félix Mérine comprendió el poder de esta embarcación. El yawl no sólo le enseñó a navegar, sino que le dio un camino, una dirección, una razón para actuar. Hoy, este timonel convertido en empresario se dedica a transmitir lo que el mar le ha dado.
Un hijo del mar, forjado por las olas
Félix Mérine creció a dos pasos del mar, en Robert, en una casa donde el agua formaba parte de la vida cotidiana. Muy joven, descubrió el mundo de la trainera junto a sus tíos. No subió a bordo de inmediato; al principio observaba, aprendía y escuchaba. Construía pequeños yawls en la calle, ayudaba a lavar las velas y participaba en la vida del yawl sin saberlo. Ahí es donde empieza todo: en los gestos repetidos, las miradas intercambiadas, el respeto silencioso de los mayores.
A la deriva pero no perdidos
A los 16 años, Félix Mérine dejó la escuela. “No hice caso a mi madre”, dice sin rodeos. Entró en una época turbulenta. El servicio militar en Lyon le marcó profundamente. Disciplina, respeto, responsabilidad: descubrió reglas estrictas que aplicaba sin rechistar.
A 8.000 kilómetros de distancia, el consejo de su madre por fin tenía sentido.
A su regreso, sus tíos volvieron a embarcarlo en un yawl. Esta vez, se enroló para siempre.
El yawl como disciplina, el deporte como trampolín
En 1987, fundó su asociación e impuso reglas estrictas: entrenamiento regular, nada de alcohol, espíritu de equipo y respeto mutuo. Llevó su tiempo, pero los resultados llegaron. El yawling se está convirtiendo en algo más que un deporte: se está convirtiendo en una escuela.
“El yawl me salvó la vida”, dice Félix Mérine.
Lo que aprende en el agua, lo aplica en su negocio. Hoy dirige una empresa de transporte que opera en el Caribe, con más de 60 empleados. Lo que le transmitieron, él lo transmite a su vez. “Lo que me transmitieron mis mayores, tengo el deber de transmitirlo a mi vez”, afirma.
Transmitir el legado para construir el mañana
Actualmente retirado de las competiciones, Félix Mérine dedica su tiempo a transmitir sus conocimientos. Supervisa a jóvenes que han perdido el rumbo, comparte su experiencia y dirige un proyecto de reinserción de reclusos mediante la navegación a vela. Para él cada esfuerzo cuenta, y puede cambiarlo todo. “Nada está perdido”, dice gravemente, “incluso cuando todo parece estarlo”. Lo que ha recibido de sus mayores ha sido decisivo, y sabe que un joven bien rodeado también puede encontrar su camino.
La historia de Félix Mérine es la de un hombre que encontró en el mar un marco, un sentido, una fuerza. Hoy trabaja para ayudar a otros a seguir adelante. Porque a veces basta un punto de referencia, un oído atento o un barco para que todo vuelva a ponerse en marcha.
Cita fuerte:
El 95% de lo que tengo hoy, el yawl me lo dio
El puerto de Jarry Guadalupe ha dado un gran paso estratégico con la llegada de tres grúas pórtico XL de nueva generación. Entregado el 30 de junio de 2025 a bordo del buque CY Interocean II, este equipamiento simboliza mucho más que un simple salto tecnológico: marca la entrada concreta del territorio en una lógica de rendimiento, soberanía logística y transición energética, en un momento en que los flujos marítimos mundiales son cada vez más complejos, tensos y geopolíticamente sensibles.
Una maniobra espectacular y altamente estratégica
El convoy partió de Cobh (Irlanda) el 15 de junio. Quince días después, una silueta maciza e impresionante apareció en el horizonte del Gran Puerto Marítimo, atrayendo la atención de profesionales y ciudadanos por igual. En la cubierta del CY Interocean II, tres grúas pórtico Liebherr azules, soldadas al casco, listas para ser descargadas en una operación logística de alta precisión.
Esta maniobra, planificada sin interrumpir el flujo de mercancías, demuestra una maestría técnica poco frecuente en las Antillas francesas. Para los agentes portuarios, esta operación marca una etapa decisiva en la transformación del puerto de Jarry Guadalupeconsiderado el pulmón económico del archipiélago.
Mejora de nuestra gama técnica para responder a los retos del tráfico marítimo
Fabricadas por el grupo alemán Liebherr, estas grúas pórtico tienen un alcance de 30 metros y pueden elevar hasta 75 toneladas en modo twin-lift, es decir, dos contenedores pesados simultáneamente. Este nivel de prestaciones responde a una necesidad: la evolución constante del tráfico marítimo, con buques cada vez más largos, altos y pesados, y a menudo más respetuosos con las normas medioambientales. Para el puerto de Jarry GuadalupePara el puerto de Jarry Guadalupe, este paso al nivel superior significa que puede absorber el aumento de tonelaje previsto, reduciendo al mismo tiempo los tiempos de manipulación de los buques.
Se optimizarán las tarifas de manipulación, se reducirán los plazos logísticos y se mejorará la capacidad operativa. Se trata de un verdadero punto de inflexión, que los operadores de mercancías y los transportistas llevan varios años esperando, así como las empresas que dependen de la fluidez de los suministros.
Un impacto mensurable en la economía local y en la organización logística
Esta adquisición representa una inversión de 40 millones de euros, cofinanciados por la Región de Guadalupe mediante fondos FEDER por valor de 7,2 millones de euros. Es uno de los proyectos logísticos más importantes de la década. El puerto de Jarry Guadalupe, que ya genera 2.300 empleos directos y el 7,7% de la riqueza local, ve reforzadas sus infraestructuras para apoyar a las industrias locales. Este proyecto no trata sólo de muelles o grúas: se trata de una reconfiguración global de los flujos, el almacenamiento, los tiempos de tránsito, la cadena de frío y la seguridad aduanera.
También significa mejorar las competencias de nuestros equipos, con formación técnica para los agentes de manipulación, oportunidades de empleo para los jóvenes en logística y oportunidades para los subcontratistas locales. Detrás de las cifras, hay cientos de trayectorias profesionales que pueden activarse o consolidarse.
Soberanía alimentaria y resiliencia económica: una cuestión vital
El puerto de Jarry Guadalupe manipula casi el 99% de las mercancías consumidas en la región. Esto incluye alimentos, materiales de construcción, medicamentos, combustible y bienes de equipo. En otras palabras, incluso una interrupción temporal de la actividad portuaria tendría un impacto directo en la vida cotidiana de los guadalupeños.
Aumentar la capacidad, facilitar las escalas y mejorar la fiabilidad de las infraestructuras significa garantizar una verdadera soberanía logística ante riesgos climáticos, crisis sanitarias o tensiones geopolíticas. Esta es la razón de ser del actual programa de modernización: proteger la región mediante la robustez de sus infraestructuras, y evitar una dependencia excesiva de plataformas logísticas exteriores.
Una transición ecológica basada en la acción, no en la retórica
Las tres grúas pórtico entregadas a finales de junio también forman parte de una iniciativa para descarbonizar gradualmente el transporte marítimo. Diseñadas para acoger a la nueva generación de buques, que emiten menos CO₂, contribuyen a alinear el Puerto de Jarry Guadalupe con la Estrategia Portuaria Nacional 2021-2050 y el Programa Energético Plurianual. El objetivo es claro: abandonar el carbón de aquí a 2026, favorecer la llegada de combustibles alternativos (biomasa, biocombustibles) para EDF, e integrar soluciones de conexión eléctrica en tierra.
Además de las grúas pórtico, se están reorganizando los silos de graneles, las zonas de almacenamiento y los flujos de energía para avanzar hacia un modelo portuario sostenible. En un contexto mundial de transición, Guadalupe está decidida a no quedarse atrás.
Poner rumbo al Caribe: ambiciones regionales y un centro de transbordo
La modernización del puerto de Jarry Guadalupe no es sólo una respuesta a una emergencia local. También forma parte de una estrategia de reposicionamiento regional. Con esta nueva capacidad, el puerto de Jarry Guadalupe pretende volver a ser un actor importante del transbordo en el Caribe, captando parte del tráfico entre el Norte y el Sur, entre América Latina, las Antillas Menores y Estados Unidos. Según proyecciones internas, el tráfico de contenedores crecerá un 9% de aquí a 2028.
Pero para alcanzar estos objetivos, no basta con tener instalaciones. También tenemos que ofrecer puertos de escala rápidos, fiables y competitivos. Las tres grúas pórtico XL, al reducir significativamente los tiempos de escala, podrían ser una palanca decisiva para ganarse la confianza de los principales armadores y operadores logísticos de la zona.
Un cambio logístico para afrontar los retos del mañana
Este proyecto de modernización no es una simple remodelación de las infraestructuras ni un mero anuncio. Refleja un compromiso político, económico y medioambiental para adecuar el puerto de Jarry Guadalupe al siglo XXI. Es una elección estratégica con un fuerte impacto local: para las familias, que verán asegurado su abastecimiento; para los jóvenes, que tendrán acceso a nuevas profesiones técnicas; para las empresas, que podrán contar con una cadena logística eficaz.
También es un mensaje para el Caribe: Guadalupe está invirtiendo, innovando y pretende desempeñar plenamente su papel en la economía marítima regional, no sólo como receptor de contenedores, sino como actor logístico por derecho propio.
El Traditour 2025 de Guadalupe promete ser un momento crucial para la vela tradicional y la identidad caribeña. Por primera vez, esta gran aventura marítima zarpará de Portsmouth ( Dominica) para bordear la costa de Guadalupe en 14 etapas repartidas en 11 días de regatas, del 3 al 13 de julio de 2025.
La edición de este año, coorganizada con La Dominique, es mucho más que una regata: simboliza la unidad, la audacia y la transmisión de un patrimonio vivo, para promover la región en su conjunto.
Una salida sin precedentes de Dominica: el símbolo de un puente entre las islas
Un espíritu de apertura y cooperación regional
La apertura del Traditour 2025 de Dominica marca un punto de inflexión histórico. Esta elección, fruto de la voluntad conjunta de los organizadores, refleja un profundo deseo de acercar a los pueblos del Caribe. En palabras del embajador Benoit Bardouille, el objetivo es “promover el turismo, reforzar los intercambios culturales y estimular el crecimiento económico” entre las islas.
Esta partida no es sólo un gesto simbólico: encarna la capacidad de los territorios para trascender las fronteras y convertir el mar, antaño una barrera, en un auténtico vínculo. Dominica, considerada durante mucho tiempo como un vecino lejano, se ha convertido en el punto de partida de una narrativa común, tejida de solidaridad, ambición y raíces culturales compartidas.
Un trampolín para la economía y la imagen de Dominica
Acoger el prólogo y el inicio del Traditour 2025 da a Dominica una visibilidad sin precedentes. Hoteles, restaurantes, artesanos, proveedores de servicios turísticos y guías locales se beneficiaron del acontecimiento, generando repercusiones económicas tangibles. Más de 400 participantes (tripulaciones, organizadores, personal de apoyo y técnicos) se movilizaron para el evento, según Discover Dominica.
También se ha mejorado la imagen de la isla: Dominica se ha posicionado como un destino marítimo de referencia, capaz de acoger un acontecimiento internacional respetando su patrimonio natural y cultural.
Un recorrido excepcional: 14 etapas, 11 días, 39 piraguas inscritas
Las grandes etapas, entre la tradición y la innovación
El recorrido del Traditour 2025 pone de relieve la diversidad de los paisajes y el patrimonio de Guadalupe. Tras zarpar de Portsmouth, los barcos del Saint se dirigirán a Terre-de-Haut (Les Saintes), antes de hacer una serie de escalas en Gourbeyre, Capesterre-Belle-Eau, Petit-Bourg, Pointe-à-Pitre, Baie-Mahault, Sainte-Rose, Port-Louis, Le Moule, La Désirade, Saint-François y Sainte-Anne.
La inclusión de La Désirade, a menudo ausente de las grandes regatas, es una primicia, que da a esta edición una nueva dimensión. Cada etapa de la regata pondrá de relieve características locales específicas y fomentará el encuentro entre lugareños, visitantes y navegantes.
Los retos técnicos y humanos de una carrera extraordinaria
Participar en el Traditour 2025 es un desafío físico, técnico y humano. Las condiciones de navegación varían de una etapa a otra: vientos inestables, corrientes imprevisibles, arrecifes en torno a la Pointe des Châteaux o La Désirade, todo ello exige un profundo conocimiento de los elementos y un dominio absoluto de la piragua.
Participaron 39 tripulaciones: 22 hombres, 7 mujeres, 7 mixtas y 3 juniors. Esta diversidad es poco frecuente en las competiciones de vela, e ilustra la creciente apertura de la vela tradicional a todas las generaciones y géneros.
Canoas Saint-Gobain: obras maestras de experiencia e innovación
Secretos de fabricación, materiales nobles y gestos tradicionales
El canot saintois, en el corazón del Traditour 2025, es mucho más que un barco: es un símbolo de identidad. Fabricado artesanalmente con métodos tradicionales, utiliza maderas nobles como el peral, el eucalipto, la caoba y el caoba. Cada elemento -casco, vela, mástil, lastre y timón- está diseñado para garantizar el rendimiento y la seguridad. El mástil y la botavara suelen ser de bambú, y las velas de tejido resistente, adaptadas a las características específicas de cada canoa. El cuidado puesto en la decoración hace de cada embarcación una obra de arte única, reflejo de la tradición de su puerto de origen.
Transmitir conocimientos, un patrimonio vivo
Construir y navegar en una piragua Saint-Sauveur es una verdadera escuela de vida. Los veteranos comparten sus conocimientos durante los campos de trabajo colectivos, las reuniones nocturnas o a bordo durante las salidas de entrenamiento. El programa“Traditour A Timoun” se basa en este enfoque intergeneracional, iniciando a jóvenes de 8 a 15 años en la navegación tradicional en un entorno educativo. Este proceso vivo, enriquecido con cada edición, perpetúa las habilidades del pasado al tiempo que se abre a la innovación (seguridad, materiales compuestos) en cumplimiento de la carta de la Clase de Canoas Saintois.
Traditour 2025, una palanca de promoción de Guadalupe y el Caribe
Influencia cultural y beneficios económicos tangibles
Cada segmento del Traditour 2025 representa una oportunidad para mostrar la experiencia local: música, danza, artesanía marítima, gastronomía, profesiones relacionadas con el mar (carpinteros, veleros, pescadores, guías). El impacto económico es real: el alojamiento, el transporte, la restauración y la artesanía se benefician del entusiasmo que rodea a la regata. La cobertura mediática ha posicionado a Guadalupe como protagonista del turismo marítimo y cultural en el Caribe, atrayendo al público local, regional e internacional en busca de autenticidad.
Un motor de orgullo, identidad y cohesión regional
Más allá de las cifras, Traditour 2025 desempeña un papel esencial en la construcción de una identidad caribeña compartida. Reaviva los recuerdos y promueve las historias, lenguas y costumbres locales. El evento reúne a instituciones (Región, ANASA, municipios), socios privados, voluntarios y artistas. El lema es “Un océano. Una cultura. Una celebración” se ha convertido en un grito de guerra para quienes comparten la idea de un Caribe conectado por el mar y unido por sus tradiciones.
El espíritu caribeño sopla sobre la vela tradicional
Opiniones, ambiciones y perspectivas de futuro de los jugadores
A medida que se acerca el Traditour 2025, el entusiasmo es palpable. Navegantes veteranos como Hugo Thélier se encuentran con la nueva generación de navegantes de los clubes náuticos. Los carpinteros de ribera encuentran reconocimiento y encargos. En cuanto a los organizadores, ven en esta regata un laboratorio para el futuro del turismo náutico sostenible: creación de empleo, rutas turísticas en torno a los astilleros, valorización del patrimonio material e inmaterial, desarrollo de circuitos cortos en torno a los puertos de escala. Traditour 2025 forma parte de un enfoque sostenible, que combina memoria, innovación y cooperación.
Traditour 2025 en Guadalupe es un acontecimiento clave para toda la región. Al reunir a Dominica y Guadalupe en un proyecto de promoción de su patrimonio marítimo, este acontecimiento abre el camino a nuevas formas de cooperación regional. Más que una regata, Traditour 2025 es una aventura humana con un fuerte sentido de identidad, un vínculo entre generaciones, islas y culturas. Invita a todos a considerar el mar ya no como una frontera, sino como un espacio compartido y fértil de memoria y modernidad.