A través de la pintura, la fotografía y la cerámica, Cécile Vernant explora un territorio íntimo: la Martinica de su infancia. Nacida en París, pero llegada a la isla a los 18 meses, la artista reivindica un arraigo que se nutre de olores, luces, texturas y recuerdos sensoriales. En la obra de Cécile Vernant, el humor se mezcla con la sensibilidad, lo lúdico con lo accidental, la técnica con el instinto. Conoce a una creadora que traza su camino con rara sinceridad, fuera de los rígidos confines del arte contemporáneo.
Un recuerdo carnal de Martinica
Para Cécile Vernant, el arte es ante todo una forma de sentir, de vivir, de conectar con uno mismo y con su isla.
Desde sus dibujos infantiles en una pared lila hasta sus obras recientes que combinan arcilla, pastel y óleo, crea un mundo en el que cada medio se convierte en un vehículo de emoción.
“Trabajo por rebote”, dice, reivindicando un enfoque instintivo, en el que cada creación inspira a otra en una lógica de cadáver exquisito visual ( cadáver exquisito visual ((una secuencia espontánea de obras, como un diálogo visual).
Martinica atraviesa toda la obra de Cécile Vernant, no como un escenario fijo, sino como un paisaje interior.
La naturaleza, los recuerdos escolares, el sonido de la lluvia sobre la chapa, los acantilados de Bellefontaine, las ranas arborícolas al amanecer… todo es material creativo.
“La tierra del corazón es la tierra de la infancia feliz”, dice.
Y es esta infancia, arraigada en los juegos de grupo, las sensaciones táctiles y las formas naturales, la que transmite con delicadeza.
Ruinas de luz plateada
Esta fotografía en blanco y negro, impresa como edición final en papel de plata, transmite una visión profundamente contemplativa de Martinica. Gracias al soporte metálico, la luz parece surgir de la propia imagen, acentuando la interacción de la sombra y la materia. A través de las ruinas, la luz y las sombras, Cécile Vernant capta lo que la isla abandona, pero también lo que transforma. Lejos de lo pintoresco, revela una memoria arquitectónica cambiante, una belleza que perdura.
Ruines aux lumières d’argent se hace eco de su trabajo en pintura y cerámica: la misma búsqueda del grano, la misma sensibilidad hacia la materia. Es en los intersticios, las huellas, los silencios donde la artista inscribe su emoción. “La naturaleza es aquí la pintura más bella que conozco”, afirma.
Multimedia, multisensibilidad
Cerámica, pasteles, fotografía, óleos… Para Cécile Vernant, cada medio ofrece una nueva puerta hacia lo íntimo. Su enfoque multimedia le da la libertad de expresarse de muchas maneras, cada material se convierte en una vía sensible de exploración y, sobre todo, en un medio para crear un diálogo entre materiales.
Cuentos de luna llena - 48 bis
Este cuadro forma parte de una serie abierta, sensible y poética. Con En Contes de la pleine lune, Cécile Vernant construye un universo emocional a partir de recuerdos de infancia, sensaciones nocturnas y fragmentos de arquitectura imaginaria o armaduras abandonadas. La abstracción suave se encuentra con el simbolismo: la luna llena se convierte en un marcador, una luz interior que guía el pincel. Sin título nº 48 bis encarna este lenguaje íntimo, hecho de formas suspendidas, líneas oníricas y colores sutiles. “Nunca trabajo en una sola obra a la vez. Cada lienzo habla del siguiente”, explica el artista, que reivindica un enfoque fluido, libre e instintivo.
Su relación con los materiales también es profundamente sensorial: a menudo trabaja con los dedos, dejando que las texturas guíen sus emociones. La arcilla, en particular, la alivia física y mentalmente. “Es como si la arcilla te diera un masaje en el corazón y el alma”, dice. Su peculiar sentido del humor, presente incluso en los títulos de sus obras ( Piña Tête Couchal, Plátanos megzoclettes …), aporta una saludable ligereza a un mundo del arte a menudo demasiado serio.
Piña Tête Couchal
Nacida de un accidente creativo, esta escultura de arcilla encarna el enfoque instintivo de Cécile Vernant. Concebida inicialmente como un tocado vertical, la pieza se derrumbó. En lugar de verlo como un fracaso, la artista ha sacado fuerza creativa de ello, bautizando con humor la obra como Ananas Tête Couchal. El gesto es revelador: en su práctica, nada está grabado en piedra; todo puede ser secuestrado, rebautizado y reproducido.
“El humor forma parte de mi trabajo”, afirma. Esta pieza refleja su apego a los materiales y a los gestos manuales, pero también a una estética caribeña libre y alegre.
Crear sin intelectualizar en exceso
Cécile Vernant rechaza los códigos elitistas del arte contemporáneo. Crea sobre todo para dar placer y dejar que el espectador haga su propia cocina interior con las obras sin título.
“Puedes tomarte las cosas en serio sin tomarte a ti mismo demasiado en serio”, repite. Esta postura lúcida y de espíritu libre atrae a un público variado, desde aficionados ilustrados curiosos por la isla hasta profesionales en busca de voces auténticas. Su apego a Martinica es también una elección logística y emocional: el clima, los materiales, la gente… todo alimenta su creatividad.
Pero vive en París, obligada por las realidades del mercado. Allí encontró otra fuente de inspiración: la falta. “Cuando echo de menos Martinica, es cuando soy más creativa”, dice. En el fondo, saca su fuerza del ir y venir entre aquí y otro lugar, entre la materia tangible y los recuerdos íntimos.
Galería
Las obras se alimentan mutuamente. Por ejemplo, su concepto de impresión mutante – una variación libre de una obra existente- ilustra esta porosidad aceptada entre formas e ideas.
Jardín de Madison
Técnica: Impresión mutante a partir de pintura Sin título 34 bis – 2025
Variación sensible de Sin título 34 bis, esta obra ilustra la transformación como proceso. En ella, la artista reproduce sus emociones con otros colores y texturas, en un juego de libre reinterpretación.
Sin título nº 45
Técnica: Pintura sobre lienzo
Modificada el día anterior a la inauguración, esta pieza encarna el diálogo permanente entre la duda y la intuición. Una obra impactante para esta exposición.
Piña Foufou
Técnica: Escultura de arcilla
De forma generosa y traviesa, esta escultura evoca las plantas, el espíritu carnavalesco y la alegría de crear. Es una recreación que recupera el humor en el arte contemporáneo.
Carga
Técnica: Mural de arcilla
“Carga” lo dice todo: física, mental y emocional. Este mural está arraigado tanto en el peso del material como en la ligereza de su forma.
El paraíso de los pescadores
Técnica: Fotografía
Un paisaje capturado en un raro momento de luz. Esta foto resume el vínculo íntimo del artista con su isla, a medio camino entre el abandono y el encanto visual.
Un artista a tener en cuenta
El enfoque audaz y sincero de Cécile Vernant la ha consolidado como una voz singular en la escena artística de Martinica y el Caribe. Su objetivo no es utilizar el arte para cambiar el mundo, sino para sembrar las semillas de las emociones adecuadas, para rehabilitar los sentidos en toda su riqueza. Para los artistas caribeños creativos, los agentes culturales y todos aquellos que llevan el Caribe en el corazón, su carrera es una invitación a explorar, a sentir y a crear sin miedo.
“El arte no puede salvar el mundo. Pero puede hacer algún bien. Cécile Vernant
La exposición estará abierta hasta finales de enero.
PREGUNTAS FRECUENTES
Cécile Vernant es una artista multimedia que nació en París y se trasladó a Martinica de niña. La pintura, la fotografía y la cerámica son los pilares de su obra, que se nutre de una profunda memoria sensorial de la isla. Su obra explora emociones, materiales y recuerdos, lejos de los rígidos códigos del arte contemporáneo.
Cécile Vernant trabaja la pintura, la fotografía con plata, el pastel, el óleo y la cerámica. Para ella, cada medio se convierte en un lenguaje complementario, que le permite crear un diálogo entre texturas, formas y sensaciones. Este enfoque multimedia refleja una búsqueda instintiva y profundamente sensorial.
Martinica recorre la obra de Cécile Vernant como un paisaje interior. Sonidos, luces, ruinas, naturaleza y recuerdos de infancia nutren sus creaciones. La isla nunca es un telón de fondo ilustrativo, sino un material emocional que configura su relación con el gesto, la materia y la memoria.