En el futuro billete de 5 dólares EC, aparecerá el rostro del campeón olímpico granadino Kirani James junto al del ex primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Robert Milton Cato. Esta combinación resume el objetivo de la nueva serie: dar a conocer, a través de los gestos cotidianos, las trayectorias de quienes han dejado huella en el Caribe Oriental.
El 9 de julio de 2026, el Banco Central del Caribe Oriental (ECCB) presentó los nuevos diseños de los cinco billetes más comunes de la moneda regional. Por primera vez, los billetes de 5, 10, 20, 50 y 100 dólares EC ya no llevarán el retrato de la reina Isabel II. Diez figuras de los países miembros ocuparán su lugar.
Una moneda común para ocho territorios
El dólar EC es la moneda oficialde Anguila, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas. Estos ocho países comparten un banco central y una moneda, pero cada uno conserva su historia nacional. El nuevo diseño busca precisamente unir estas historias sin mezclarlas. En el Caribe oriental, el billete se convierte así en algo más que un medio de pago. Se transforma en un espacio de reconocimiento regional.
Cinco tramos para diez recorridos
El billete de 100 dólares reunirá al economista de Santa Lucía Sir William Arthur Lewis y a Sir John Compton. Arthur Lewis recibió en 1979 el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas por sus trabajos pioneros sobre el desarrollo. El billete de 50 dólares mostrará a Sir K. Dwight Venner, gobernador del ECCB de 1989 a 2015, y a Sir Robert Llewellyn Bradshaw. En el billete de 20 dólares aparecerán Sir Vere Cornwall Bird Sr. y Dame Mary Eugenia Charles, la primera mujer elegida primera ministra en la región del Caribe.
El billete de 10 dólares reunirá a William Henry Bramble y James Ronald Webster. Por último, el billete de 5 dólares reunirá a Robert Milton Cato y Kirani James. Kirani James, campeón olímpico de los 400 metros en Londres en 2012, le dio entonces a Granada la primera medalla olímpica de su historia.
Una decisión que se viene preparando desde 2023
El cambio no se decidió en unas pocas semanas. El Consejo Monetario del ECCB había aprobado, el 21 de julio de 2023, la sustitución de la imagen de Isabel II. A continuación, el Banco Central organizó consultas públicas entre julio y diciembre de 2023. Según el ECCB, estas consultas mostraron un fuerte apoyo a los héroes nacionales y a los artífices del desarrollo de la región. La presentación de 2026 refleja, por tanto, una decisión institucional, pero también una expectativa expresada en los países afectados.
¿Qué memoria eligen los billetes?
La selección cuenta una parte de la historia del Caribe oriental. Destaca sobre todo a líderes políticos, un economista, un artífice de la integración monetaria y un deportista. Estos perfiles recuerdan las independencias, la construcción de las instituciones y la voluntad de dar visibilidad a la región en la escena internacional. Pero la lista también da pie a debate. De las diez personalidades seleccionadas, solo una es mujer: Dame Eugenia Charles. Las artes, la literatura y la música no están representadas directamente. Esto no resta importancia al alcance del cambio, pero sí demuestra que una moneda por sí sola no puede resumir toda la riqueza de una región.
Al sustituir el retrato monárquico por figuras locales, el Caribe Oriental cambia el centro simbólico de su moneda. No solo cambian las imágenes: eligen los rostros que, a partir de ahora, acompañarán a las compras, los sueldos y los intercambios. Con estos billetes empieza a surgir una nueva pregunta: ¿qué otras mujeres, artistas, pensadores o constructores podrían llegar a formar parte algún día de la historia común del Caribe Oriental?
📸 @ECCB
El Banco Central del Caribe Oriental sustituye el retrato de la reina Isabel II por diez personalidades de la región. Esta nueva serie pretende representar mejor la historia, los logros y la identidad común de los ocho países que usan el dólar del Caribe Oriental.
En los cinco billetes aparecerán, entre otros, el economista Sir Arthur Lewis, la ex primera ministra Dame Eugenia Charles, el exgobernador del ECCB Sir K. Dwight Venner y el campeón olímpico de Granada Kirani James. Cada billete contará con dos figuras de la región.
El dólar EC lo usan ocho países de la Unión Monetaria del Caribe Oriental: Anguila, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas.
En el Caribe, una factura de energía demasiado elevada puede frenar el ritmo de una empresa. Una tormenta puede cortar una carretera, bloquear un puerto o poner en peligro una cosecha. Una crisis de seguridad también puede traspasar las fronteras de un solo país. Es en esta realidad cotidiana donde el diálogo entre Canadá y la CARICOM adquiere hoy una nueva dimensión.
Reunidos en la Ciudad de Panamá, al margen de la Asamblea General de 2026 de la Organización de los Estados Americanos, los ministros de Asuntos Exteriores de Canadá y de la CARICOM han querido dar un nuevo impulso a su alianza estratégica. El tema central de las conversaciones fue un plan de acción centrado en tres prioridades fundamentales para la región: la seguridad, el clima y la economía.
Una cooperación que busca resultados concretos
La colaboración entre Canadá y la CARICOM es una continuación del acuerdo estratégico que se puso en marcha en 2023. Pero la reunión de 2026 marca un hito importante: ahora ambas partes quieren seguir adelante con un plan más concreto, más claro y más cuantificable.
El objetivo no es solo mostrar cercanía diplomática. Se trata de establecer prioridades, calendarios y mecanismos de financiación que den resultados. Para los países caribeños, esta precisión es importante. La región se enfrenta a una serie de retos que se entrecruzan: el coste de la energía, las catástrofes climáticas, la seguridad marítima, la vulnerabilidad financiera y la crisis haitiana. El Caribe no solo pide ayuda. Busca socios que entiendan sus realidades y que actúen junto a él a largo plazo.
La seguridad, una cuestión urgente en la región
La seguridad ocupa un lugar central en este nuevo plan entre Canadá y la CARICOM. Los ministros han hablado de la delincuencia transnacional, las bandas, la migración irregular, la seguridad marítima y los flujos ilícitos. Para la región, estos temas no están aislados. El mar es un vínculo, pero también una zona de vulnerabilidad. El tráfico ilícito, las redes criminales, las ciberamenazas y las crisis políticas a veces se propagan más rápido que las respuestas institucionales.
Canadá ya apoya algunas iniciativas regionales a través del desarrollo de capacidades, intervenciones específicas y colaboraciones operativas. El nuevo reto es avanzar hacia una respuesta más coordinada: proteger mejor los espacios marítimos, reforzar las instituciones, compartir la información útil y limitar la influencia de las redes criminales.
Haití, una crisis que afecta a todo el Caribe
Haití ocupa un lugar destacado en los debates. La crisis política, de seguridad y humanitaria que atraviesa el país tiene consecuencias directas en la región. Los ministros han destacado, sobre todo, los riesgos relacionados con el tráfico de drogas y de armas. El apoyo a la Fuerza de Represión de las Pandillas ha sido uno de los temas tratados. Esta fuerza debe ayudar a restablecer la seguridad sobre el terreno, con un mandato que se renovará en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Pero la respuesta no puede limitarse solo a la seguridad. Los ministros también han recordado el derecho de los haitianos a elegir a su gobierno. Apoyan la celebración de elecciones creíbles en cuanto las condiciones lo permitan, así como los esfuerzos contra la corrupción y la impunidad. Haití nos deja claro algo muy importante: no se puede construir una estabilidad duradera en el Caribe dejando a un territorio solo ante una crisis tan profunda.
Clima y economía: las dos caras de un mismo reto
El nuevo plan Canadá-CARICOM también establece un vínculo claro entre el clima y la economía. En el Caribe, una catástrofe natural nunca es solo un fenómeno meteorológico. Afecta a las familias, a las empresas, a las carreteras, a las escuelas, a los puertos y a las finanzas públicas. El acceso a una energía fiable y asequible vuelve a ser una prioridad. Una energía demasiado cara frena la innovación y supone una carga para los hogares. Una energía más estable puede impulsar la industria, los servicios, la inversión y la transición hacia modelos más sostenibles.
El comercio también forma parte de la ecuación. El programa CARIBCAN, que ofrece a la mayoría de los productos procedentes de 18 países y territorios caribeños de la Commonwealth acceso libre de aranceles al mercado canadiense, sigue siendo una herramienta importante. Esto nos recuerda que la colaboración entre Canadá y la CARICOM no se limita a la diplomacia. También abarca las oportunidades económicas, las cadenas de suministro y la capacidad de las empresas caribeñas para expandirse más allá de su mercado local.
Se tiene más en cuenta la vulnerabilidad del Caribe
Otro punto clave de la colaboraciónentre Canadá y la CARICOM es la financiación. Varios países del Caribe se consideran de renta media. Sin embargo, siguen estando muy expuestos a catástrofes climáticas, crisis económicas y cortes en el suministro. Esa es una de las grandes paradojas de la región. Sobre el papel, algunos países parecen demasiado «avanzados» para acceder fácilmente a financiación en condiciones favorables. En realidad, una sola crisis puede echar por tierra años de esfuerzos.
Por eso, los ministros han insistido en la necesidad de reformar la arquitectura financiera internacional. La idea es sencilla: hay que tener más en cuenta la vulnerabilidad real de los Estados pequeños. No solo su renta media.
Un plan que hay que seguir de cerca
Los próximos meses serán importantes. Los responsables aún tienen que ultimar los detalles del plan de acción, identificar las iniciativas prioritarias, elaborar un calendario de ejecución y reforzar el seguimiento. Está previsto que en otoño se celebre un diálogo entre altos funcionarios para avanzar en este trabajo.
La colaboraciónentre Canadá y la CARICOM no va a resolver por sí sola los retos del Caribe. Pero dice mucho del momento actual: la región quiere que se la escuche como un espacio estratégico, no solo como una zona vulnerable. Ahora queda la verdadera pregunta: ¿este nuevo plan traerá cambios visibles para la gente, las empresas y los territorios caribeños?
El nuevo plan Canadá-CARICOM es una hoja de ruta destinada a reforzar la cooperación entre Canadá y la Comunidad del Caribe. Se basa en tres prioridades: economías más resilientes, la lucha contra el cambio climático y la seguridad regional. El objetivo es pasar de una colaboración diplomática a acciones más concretas, con plazos, resultados medibles y mecanismos de financiación sostenibles.
Haití ocupa un lugar central porque su crisis política, de seguridad y humanitaria tiene consecuencias para toda la región. Los ministros han hablado del tráfico de drogas y armas, del apoyo a la Fuerza de Represión de Pandillas, pero también del derecho de los haitianos a elegir a su gobierno. Para la CARICOM, la estabilidad de Haití sigue siendo, por tanto, un asunto regional, no solo nacional.
La colaboración entre Canadá y la CARICOM vincula directamente el clima y la economía. Destaca el acceso a una energía fiable y asequible, el desarrollo del comercio, el fortalecimiento de las cadenas de suministro y el acceso a una financiación adaptada a las vulnerabilidades de los pequeños Estados del Caribe. El objetivo es que la región pueda resistir mejor las catástrofes naturales, las crisis económicas y las crisis internacionales.
Una restricción que puede convertirse en un valor
El Caribe está experimentando el cambio climático de forma directa, brutal y continua. Temporadas ciclónicas más intensas, erosión costera acelerada, ecosistemas coralinos frágiles, vulnerabilidad energética: ninguna isla de la región ha salido totalmente indemne. Durante mucho tiempo, esta realidad se ha presentado como una limitación para los presupuestos públicos, para los operadores turísticos y para los modelos económicos basados en la industria balnearia tradicional.
Sin embargo, el informe Amadeus Travel Dreams 2026 sugiere un posible cambio de rumbo. Lo que antes se percibía como una fragilidad puede convertirse en una propuesta de valor, siempre que se reconozca y se describa con precisión. Aquí es donde la noción de sostenibilidad visible se convierte en central.
Lo que dicen los viajeros
El estudio comienza documentando la magnitud de la demanda. De los 6.000 viajeros encuestados en seis grandes mercados mundiales, el 75% afirmó que los compromisos de sostenibilidad de un hotel eran importantes en su decisión de reserva. Más de uno de cada tres, concretamente el 35%, los considera “muy importantes”.
Y esta preocupación se traduce en disposición a pagar. Los viajeros que dan importancia a este criterio dicen estar dispuestos a gastar una media de un 11,7% más por noche para alojarse en un establecimiento con prácticas sostenibles serias. Esto representa 29 $ más por una habitación de 250 $. Entre los viajeros de la Generación Z, esta disposición se eleva al 14,7%, o casi 37 dólares más por noche. La sostenibilidad visible empieza aquí: en la capacidad de un hotel para comunicar por qué estas prácticas valen más.
Hay una cifra que merece especial atención para el Caribe: la concienciación sobre la sostenibilidad varía mucho según los mercados de origen. Alcanzó al 93% de los viajeros encuestados en India y al 85% en China, frente al 65% en el Reino Unido y Alemania. Para una región que intenta reducir su dependencia de los mercados tradicionales, estas diferencias abren una vía estratégica que debe abordarse con cautela. Estos viajeros no se contentarán con un discurso genérico sobre la naturaleza. Buscarán pruebas, mecanismos visibles y relatos documentados. Para el Caribe, la sostenibilidad visible puede convertirse en una forma de hablar a estos públicos sin negar sus raíces locales.
Qué hacen los hoteles
Por el lado de la oferta, los datos de Amadeus muestran un compromiso generalizado por parte de los hoteleros encuestados. De los 500 directores generales o perfiles equivalentes consultados en nueve países, todos dijeron que tenían previsto gastar en iniciativas de sostenibilidad el año que viene. El gasto medio previsto representa el 6,7% del gasto total de la empresa. Y el 35% de los hoteleros identifican la sostenibilidad como un factor clave de diferenciación respecto a sus competidores.
Pero el estudio también pone de relieve una discrepancia reveladora. Los hoteles están invirtiendo principalmente en acciones que tienen una lógica interna de eficiencia operativa: conservación del agua (33%), suministros de restauración sostenibles (33%), cadenas de suministro responsables (33%), reducción de residuos (32%) y formación del personal (32%).
Por otra parte, las prácticas más visibles para el cliente -energías renovables (28%), biodiversidad e iniciativas comunitarias (27%), y el vínculo entre sostenibilidad y programas de fidelización (21%)- siguen estando menos desarrolladas. Es esta tensión la que hace que la sostenibilidad visible sea estratégica: nos obliga a pasar de los esfuerzos internos a una experiencia que comprenda el viajero.
Cerrar la brecha
Joerg Schuler, Jefe de Ventas Globales de Hostelería de Amadeus, resume esta discrepancia hablando de una sostenibilidad que se espera que sea más “visible, experiencial e integrada en la estancia”. Es una frase importante, porque cambia de tema. Ya no se trata sólo de decir que un hotel consume menos agua o reduce sus residuos. Se trata de hacer que estas opciones sean comprensibles, concretas y experimentadas por el viajero. Por tanto, la sostenibilidad visible no sólo requiere pruebas, sino también una narración precisa.
Esta brecha es precisamente lo que el Caribe puede salvar. La sostenibilidad visible del Caribe no es un programa técnico abstracto. Puede encarnarse en prácticas visibles, relacionables y situadas. Restaurar manglares. Proteger los arrecifes de coral. Energía solar local. Abastecimiento a corta distancia de pequeños productores insulares. Ahorrar agua en zonas donde es un recurso precioso. Transmitir los conocimientos tradicionales sobre cómo utilizar el medio ambiente con moderación.
Cada una de estas prácticas puede ser tanto un compromiso medioambiental serio como una historia que los viajeros pueden experimentar durante su estancia. Es esta combinación la que transforma la sostenibilidad visible en valor percibido y, por tanto, en palanca de precios.
Un valor a documentar
Un hotel caribeño que pueda documentar, con cifras, socios identificados y resultados mensurables, su papel en la restauración de un ecosistema local ya no sólo está vendiendo una habitación. Está vendiendo la participación en un proyecto regional más amplio. Los viajeros encuestados por Amadeus ya han indicado que están dispuestos a pagar por ello. La sostenibilidad visible significa mostrar lo que se está haciendo, por quién y con qué efecto.
Esta lógica va más allá del negocio hotelero individual. También afecta a los organismos de gestión de los destinos, a las autoridades turísticas y a los agentes económicos regionales. La capacidad de una zona para comunicar de forma creíble su compromiso con el medio ambiente se está convirtiendo en una variable competitiva frente a otros destinos tropicales. A nivel de destino, la sostenibilidad visible puede convertirse en un lenguaje común para hoteles, productores, asociaciones, comunidades y viajeros.
El reto del Caribe
Para el Caribe, el reto no es llegar a ser sostenible en el sentido en que lo entienden otras regiones. Se trata de hacer legible la sostenibilidad, algo que en muchos casos ya se practica a nivel de comunidades, pequeñas empresas, cooperativas locales y conocimientos técnicos heredados. El mercado mundial está dispuesto a pagar por ello. La cuestión es si la región será capaz de presentar esta realidad con el rigor, la coherencia y el orgullo adecuados.
Esta serie de artículos, en sus tres partes, ha intentado defender la misma tesis. Las expectativas de los viajeros en 2026 -desconexión, conexión con el lugar, sostenibilidad visible- no son limitaciones que deban imponerse a los actores caribeños. Son expectativas que la región soporta estructuralmente, a través de su geografía, sus culturas y su historia. Lo único que queda, como siempre, es armar pacientemente la historia. Ésta es la misión editorial que Richès Karayib seguirá llevando a cabo junto a los actores económicos, institucionales y creativos de la región.
La sostenibilidad visible se refiere a todos los compromisos sostenibles que un viajero puede ver, comprender o experimentar realmente durante su estancia. No se trata sólo de medidas internas, como reducir los gastos de agua o limitar los residuos entre bastidores. En el Caribe, esto puede adoptar la forma de energía solar claramente integrada en el hotel, un programa de restauración de manglares, protección de los arrecifes de coral, abastecimiento de productores locales o acciones comunitarias presentadas con resultados concretos. Este enfoque hace que nuestro compromiso ecológico sea más claro y creíble para los viajeros.
La sostenibilidad visible puede convertirse en una ventaja competitiva, ya que los viajeros conceden cada vez más importancia a los compromisos medioambientales de los hoteles. Según los datos utilizados en el artículo, la mayoría de los viajeros consideran que estos compromisos son importantes a la hora de elegir un establecimiento, y algunos incluso están dispuestos a pagar más por prácticas serias. Para los hoteles caribeños, el reto no es sólo emprender acciones, sino también documentar y contar la historia de estas acciones con precisión. Un establecimiento capaz de demostrar su impacto local ya no se limita a vender una habitación: está ofreciendo participar en un proyecto local.
Los destinos caribeños pueden promover mejor su sostenibilidad visible vinculando las acciones de hoteles, productores, asociaciones, autoridades locales y comunidades en una narrativa coherente. Esto requiere pruebas: cifras, socios identificados, resultados mensurables, acciones supervisadas a lo largo del tiempo. Un destino que explica cómo protege sus arrecifes, ahorra agua, apoya los circuitos cortos o restaura sus ecosistemas construye una promesa más sólida que limitarse a hablar de la naturaleza. Para el Caribe, esta narración es estratégica, porque transforma la vulnerabilidad climática real en una propuesta de valor cultural, ecológico y económico.
En Nueva York, las banderas caribeñas nunca salen por casualidad. En junio, cuentan una historia familiar, un recuerdo del exilio, un sentimiento de pertenencia que atraviesa islas y ciudades americanas. En Manhattan, el lunes 1 de junio, la Organización de Turismo del Caribe inaugura oficialmente la Semana del Caribe Nueva York 2026. Foros empresariales, encuentros profesionales, presentaciones culturales: durante cinco días, del 1 al 5 de junio, la metrópoli estadounidense se convierte en uno de los principales puntos de encuentro del Caribe organizado. Y este año, el evento adquiere una dimensión especial. El Mes de la Herencia Caribeña Americana cumple veinte años de reconocimiento nacional.
Una semana caribeña en el corazón de Nueva York
El tema de la Semana del Caribe de NY en 2026 es “Un Caribe: Infinitas Experiencias”. El Mes de la Herencia Caribeña Americana, por su parte, se centra más ampliamente en la idea de memoria, identidad y unidad. Tres palabras resumen el espíritu del Mes de la Herencia Caribeña Americana de este año. Independencia, porque los pueblos caribeños siguen construyendo sus propios relatos. Identidad, porque se forja tanto en las islas como en las ciudades del Norte. Unidad, por último, porque los países, territorios y comunidades caribeños pueden reconocerse en una historia compartida sin borrar sus diferencias.
Claire Nelson, una de las voces definitorias del mes caribeño-americano
Claire Nelson conoce bien esta historia. Fundadora del Instituto de Estudios Caribeños de Washington, defendió la idea de un mes nacional dedicado a las contribuciones caribeñas a Estados Unidos a finales de la década de 1990. Tras varios años de presión, la iniciativa avanzó en el Congreso con el apoyo de la congresista Barbara Lee. En junio de 2006, el presidente George W. Bush firmó la proclamación presidencial que reconocía oficialmente junio como el Mes de la Herencia Caribeña en Estados Unidos. Sin Claire Nelson, sin el Instituto de Estudios Caribeños, sin Barbara Lee, este acontecimiento nacional probablemente no habría adquirido tanta importancia.
Del reconocimiento a la visibilidad
Veinte años después, el reto ya no es sólo el reconocimiento. Se trata de visibilidad. El programa de 2026 refleja esta expansión, con ferias del libro caribeño, la Semana del Restaurante Caribeño, el Festival de Cine Caribeño de DC y una semana legislativa del 8 al 11 de junio en Capitol Hill, con debates dedicados a los intereses caribeños. En Nueva York, la Biblioteca Pública de Nueva York también está planeando actividades durante el mes, empezando con una proyección de Bob Marley: One Love el 1 de junio en la Biblioteca Mott Haven del Bronx.
Una diáspora caribeña que cuenta en Estados Unidos
La diáspora caribeña estadounidense no es marginal en el mosaico étnico de Estados Unidos. Según el Instituto de Política Migratoria, se calcula que los inmigrantes nacidos en la región del Caribe serán 5,3 millones en Estados Unidos en 2024, es decir, alrededor de una décima parte de la población inmigrante del país. Si se añaden los descendientes nacidos en suelo estadounidense, la presencia caribeña supera con creces a la primera generación. Nueva York, Miami, Boston, Orlando y Tampa, así como Washington y Atlanta, albergan comunidades estructuradas que son visibles en comercios, iglesias, asociaciones, medios de comunicación locales y actos culturales.
Jamaicanos, trinitenses, haitianos, dominicanos, puertorriqueños, cubanos, barbadenses, guyaneses, bahameños: la lista es larga, y cada comunidad defiende su propia identidad al tiempo que participa en una narrativa pancaribeña compartida. Esta singularidad diaspórica merece ser nombrada con precisión. A diferencia de otras comunidades con un único origen nacional, la diáspora caribeña en Estados Unidos opera a menudo en un doble registro: orgullo nacional y conciencia regional. Junio no borra el primer sentimiento de pertenencia. Activa el segundo. Es un momento en el que las banderas de las islas pueden aparecer juntas, desde Brooklyn hasta Little Haiti, sin que cada historia pierda su voz.
Figuras caribeñas que han dejado su huella en la historia de Estados Unidos
La propia historia estadounidense está surcada por figuras caribeñas que muchos siguen ignorando. Alexander Hamilton, primer Secretario del Tesoro de EEUU y arquitecto del sistema financiero estadounidense, nació en Nevis, en las Antillas Británicas, antes de partir hacia las colonias americanas. Sidney Poitier, actor bahameño-estadounidense, se convirtió en el primer actor negro en ganar el Oscar al Mejor Actor en 1964, por Lilies of the Field. Audre Lorde, poeta e importante pensadora del feminismo negro, creció en Nueva York en una familia de origen caribeño. Colin Powell, el primer Secretario de Estado negro de EEUU, era hijo de padres jamaicanos.
La lista continúa con Harry Belafonte, Cicely Tyson, Stokely Carmichael (ahora Kwame Ture), Marcus Garvey y Shirley Chisholm. Shirley Chisholm, la primera mujer negra elegida para el Congreso de EEUU, nació en Brooklyn en el seno de una familia con raíces en Barbados y Guyana. Estos nombres no forman una galería simbólica. Muestran cómo el Caribe ha participado, a veces desde los márgenes, en la escritura de páginas clave de la historia política, artística y social de Estados Unidos.
Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago: recuerdos en movimiento
Para la diáspora guyanesa, el Mes de la Herencia Caribeamericana se extiende este año al 60 aniversario de la independencia de Guyana, celebrado a finales de mayo en Brooklyn. En Jamaica, la prensa informó sobre el 30 aniversario del Festival de Música Soul Sinbad, asociado a Montego Bay y al crecimiento del turismo musical dirigido al público afroamericano. Para Trinidad y Tobago, el Mes de la Herencia Caribeña también destaca la figura de Claudia Jones, periodista y activista trinitense que fue deportada de Estados Unidos en 1955 y está considerada una de las figuras fundadoras del Carnaval Caribeño de Londres, cuyo legado ha alimentado el Carnaval de Notting Hill.
Un marco de transmisión para las nuevas generaciones
Veinte años después de la proclamación presidencial de 2006, el Mes de la Herencia Caribeña ya no es sólo un calendario o una serie de acontecimientos. Se ha convertido en un marco de transmisión. Permite a la diáspora reconocerse, documentarse y contar a las nuevas generaciones lo que significa ser caribeño, americano, insular, urbano, nacional y regional. El trabajo no ha terminado. Pero en 2026, en Manhattan, Brooklyn, Miami, Washington o Boston, millones de caribeño-americanos se preparan para continuarla, cada uno con su propio acento, bandera y memoria.
Cada mes de junio, el Mes de la Herencia Caribeña está dedicado a reconocer las contribuciones de los caribeños y sus descendientes a Estados Unidos. Destaca la historia, la cultura, los patrones migratorios, las figuras públicas y los legados sociales, artísticos y políticos del Caribe. En 2026, adquiere una dimensión especial, ya que se cumplen veinte años de reconocimiento nacional desde la proclamación presidencial de 2006.
La Caribbean Week NY es importante en 2026 porque inaugura el mes de junio en un contexto altamente simbólico: el vigésimo aniversario del Mes de la Herencia Caribeña Americana. Organizado en Nueva York, el acontecimiento reúne a la industria turística, las instituciones, las comunidades de la diáspora y los representantes caribeños, todos trabajando por el mismo objetivo: hacer más visible el lugar del Caribe en el espacio estadounidense. También demuestra que la cultura, el turismo y la memoria de la diáspora están estrechamente relacionados.
La diáspora caribeña desempeña un papel fundamental en Estados Unidos, desde el punto de vista cultural, político, económico y social. Presente en Nueva York, Miami, Boston, Washington y Atlanta, reúne a comunidades de Jamaica, Haití, Trinidad y Tobago, Guyana, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Barbados y Bahamas. El Mes de la Herencia Caribeña nos ayuda a comprender mejor este doble sentimiento de pertenencia: un orgullo nacional propio de cada isla o territorio, y una conciencia caribeña compartida.
Un informe mundial publicado a principios de 2026 por Amadeus revela lo que buscarán los viajeros en 2026. El Caribe siempre lo ha tenido.
Hay un momento preciso, en un pueblo caribeño a primeras horas de la mañana, en que el ruido del mundo parece detenerse. Las primeras luces caen sobre las fachadas, una voz responde de un patio a otro, el olor del café se mezcla con el del mar cercano. Casi nadie consulta su teléfono. La vida está ahí, delante de ti, más densa que cualquier notificación. Esta escena, habitual para cualquiera que viva en el Caribe, es precisamente lo que buscan ahora millones de viajeros de todo el mundo.
Cuando el mundo intenta salir del atolladero
Estas son las conclusiones de Travel Dreams 2026: From data to delight, un estudio publicado a principios de 2026 por Amadeus, uno de los principales agentes tecnológicos del turismo mundial. Realizada por la agencia Opinium Research entre 6.000 viajeros de Alemania, Australia, China, Estados Unidos, India y Reino Unido, la encuesta identifica un profundo cambio en las expectativas contemporáneas. A la pregunta sobre la sensación que les hace sentir que han llegado al destino soñado, el 32% de los viajeros respondieron: “cuando dejo de mirar el teléfono porque la vida real es más interesante”. Esta fue la primera respuesta, muy por delante de las demás. Otra estadística del mismo informe amplía esta observación: el 41% de los viajeros dicen que quieren volver de su viaje con “un cerebro renovado y un sistema nervioso calmado”.
El viaje como respuesta al agotamiento colectivo
Estas cifras no son anecdóticas. Cuentan la historia de un agotamiento colectivo. En un mundo saturado de pantallas, productividad de alto rendimiento y urgencia fabricada, viajar ha dejado de ser un trofeo que coleccionar para convertirse en un medio de redescubrir una cualidad de presencia. El informe Amadeus lo expresa sin rodeos: los viajeros buscan sentirse “auténticamente vivos, no limitarse a marcar puntos de referencia”.
Lo que el Caribe siempre ha llevado
Este cambio de expectativas es global, pero da al Caribe una lectura especial. La región no esperó a un estudio para cultivar lo que hoy redescubre el mercado. La densidad del presente caribeño, la espesura de una conversación a la puerta de una casa, la lentitud de una comida compartida, la forma en que el paisaje impone su ritmo a quienes lo cruzan, no es una estrategia de marketing. Es una herencia. Procede de las lenguas, de múltiples herencias espirituales, de una larga relación con el mar y la tierra, de la memoria de los pueblos que hicieron de estas islas lo que son.
Cuatro expectativas globales ya presentes en la región
El mismo estudio de Amadeus identifica cuatro sensaciones principales que buscan los viajeros en un destino: libertad (29%), conexión con un lugar (24%), descubrimiento (22%) y facilidad (17%). Estructuralmente, el Caribe ofrece estas cuatro dimensiones sin tener que transformarse. La libertad de los itinerarios abiertos, la conexión con lugares que aún se resisten a la estandarización del turismo, el descubrimiento constante de que cada isla tiene su propia lengua, sus propios ritmos, su propia historia, y la facilidad de una hospitalidad que no se mide en servicios añadidos sino en la atención prestada.
Salir del imaginario genérico
El reto, por tanto, no consiste en que el Caribe invente una nueva oferta. Se trata de hacer visible lo que ya tiene. Con demasiada frecuencia, la comunicación de los destinos caribeños permanece atrapada en un imaginario genérico de playas, palmeras y sol, que no dice nada sobre la profundidad real de la experiencia. Pero lo que documenta el informe Amadeus es precisamente el fin de este mundo imaginario. Los viajeros ya no piden una postal. Piden volver a sí mismos.
Una oportunidad estratégica para los actores caribeños
Para los agentes económicos de la región, las DMO, los hoteleros independientes, los operadores culturales y los ministerios de turismo, estos datos globales abren una ventana estratégica. Valida una intuición que circula en la región desde hace años: el Caribe no tiene que perseguir las tendencias turísticas mundiales. Al contrario, necesita articular con fuerza lo que le distingue. El silencio ya no es una carencia. La lentitud ya no es un retraso. La densidad de una presencia local, transmitida de generación en generación, se está convirtiendo en un importante activo económico en un mercado desesperado por algo real.
Queda una pregunta, que prepara el terreno para las próximas páginas de esta serie. Si el Caribe tiene realmente lo que el mundo busca en 2026, ¿qué le impide decirlo con la fuerza que merece?
El turismo del Caribe 2026 responde a una demanda creciente: viajar para reducir la velocidad, volver a conectar con la vida real y recuperar el equilibrio mental. El informe Amadeus destaca que los viajeros ya no buscan sólo paisajes, sino una sensación de presencia, calma y conexión con un lugar. El Caribe ya tiene estos elementos en sus pueblos, sus lenguas, sus ritmos cotidianos, sus lazos comunitarios, su relación con el mar y sus diferentes formas de vivir el tiempo.
El Caribe puede distinguirse alejándose de una forma de comunicación demasiado limitada a playas, sol y postales. Su fuerza reside en la profundidad de sus territorios: recuerdos, lenguas, tradiciones culinarias, música, espiritualidad, paisajes habitados y relaciones humanas. En 2026, los viajeros buscan más autenticidad, más libertad y más conexión con un lugar. Así que a la región le interesa hacer un mejor trabajo para mostrar lo que ya tiene, en lugar de copiar las tendencias turísticas mundiales.
Esta evolución concierne a las oficinas de turismo, los hoteles independientes, los guías, los operadores culturales, los restauradores, los artesanos, las autoridades locales y los ministerios de turismo. Todos pueden contribuir a reposicionar el turismo del Caribe 2026 en torno a experiencias más humanas, más arraigadas y más fieles a los territorios. El reto no es sólo atraer a más visitantes, sino aprovechar mejor lo que hace única a cada isla, creando al mismo tiempo beneficios económicos más justos para las comunidades locales.
El 25 de marzo de 2026, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución que supone un paso importante en el reconocimiento internacional de la historia de la esclavitud. El texto califica la trata transatlántica de esclavos africanos y la esclavitud racializada de tipo mobiliario como el crimen más grave contra la humanidad. El texto, patrocinado por Ghana, fue aprobado por 123 votos a favor, 3 en contra y 52 abstenciones. Se opusieron Estados Unidos, Argentina e Israel, mientras que varios países europeos, entre ellos el Reino Unido, optaron por abstenerse. Detrás de esta firme formulación hay algo más que un gesto simbólico. Para los caribeños, esta decisión forma parte de una continuidad histórica y política, que se hace eco de décadas de trabajo, reivindicaciones y luchas por un reconocimiento más justo de esta memoria.
Un reconocimiento que redefine el debate internacional
Al clasificar la esclavitud como uno de los principales crímenes contra la humanidad, la ONU ha cruzado un umbral raramente alcanzado por los organismos internacionales. Este reconocimiento no crea una obligación jurídica inmediata para los Estados, pero altera profundamente el marco del debate mundial. Introduce una lectura más explícita de la historia, en la que la trata transatlántica de esclavos ya no se menciona simplemente como una tragedia del pasado, sino como un crimen cuyas consecuencias continúan en el presente.
Este cambio en el discurso internacional no es insignificante. Se produce en un momento en que las cuestiones relativas a los legados coloniales, la discriminación estructural y las desigualdades históricas desempeñan un papel cada vez más importante en el debate público. Al adoptar una postura clara, la ONU contribuye a legitimar los análisis que desde hace tiempo vienen planteando investigadores, instituciones y agentes culturales del Caribe, que subrayan que la historia de la esclavitud no puede disociarse de las realidades contemporáneas.
El Caribe, en el centro de la historia y de la actualidad
Para los territorios caribeños, esta decisión no es simplemente una observación histórica. Tiene una relación directa con la forma en que se construyeron. La trata transatlántica de esclavos y el sistema esclavista han configurado las economías, sociedades, lenguas y culturas de la región. Las plantaciones, las estructuras de la tierra, las jerarquías sociales e incluso algunas de las dinámicas económicas actuales tienen sus raíces en este periodo.
El reconocimiento otorgado porla ONU confirma una realidad que el Caribe nunca ha dejado de soportar: la de una historia fundadora, cuyos efectos siguen siendo visibles. También permite reposicionar a la región en la narrativa global, no como una zona periférica, sino como un territorio central en la comprensión de las grandes transformaciones históricas vinculadas a la esclavitud y la colonización.
Este reconocimiento internacional también supone una oportunidad estratégica. Refuerza la capacidad de los territorios caribeños para influir en los debates mundiales sobre el recuerdo, la justicia y las reparaciones. Confiere una legitimidad adicional a las iniciativas ya adoptadas por algunas instituciones regionales, que llevan varios años trabajando para estructurar propuestas concretas sobre estas cuestiones.
Reparaciones y justicia conmemorativa: una nueva dinámica
Uno de los efectos más importantes de esta resolución se refiere a la cuestión de las reparaciones. Al clasificar la esclavitud como uno de los principales crímenes contra la humanidad, la ONU está allanando el camino para debates más estructurados sobre formas de justicia reparadora. Esto incluye vías como las disculpas oficiales, la restitución de bienes culturales, la financiación de programas educativos y políticas públicas destinadas a corregir las desigualdades heredadas de esta historia.
En el Caribe, estas cuestiones no son nuevas. Forman parte de un proceso de larga duración, impulsado en particular por iniciativas regionales que buscan el reconocimiento de las consecuencias duraderas de la esclavitud. La decisión de la ONU no crea un marco vinculante, pero cambia el equilibrio de poder al dar apoyo internacional a estas reivindicaciones.
También puede favorecer una mejor estructuración de las políticas de recuerdo. En varios territorios, la transmisión de la historia de la esclavitud sigue siendo desigual y a veces fragmentaria, a pesar de que es un elemento central para comprender las sociedades actuales. El reconocimiento de la ONU puede servir de palanca para reforzar los programas educativos, apoyar la investigación y valorizar los lugares de recuerdo.
Reconocimiento que también revela tensiones
La votación de esta resolución pone de manifiesto las diferencias persistentes en el seno de la comunidad internacional. Aunque una gran mayoría de Estados apoyó el texto, algunas oposiciones y abstenciones muestran que la cuestión sigue siendo delicada. Las reservas expresadas se refieren en particular a las implicaciones políticas e históricas de esta clasificación, así como a las consecuencias que podría tener en términos de reparaciones.
Estas tensiones recuerdan que no existe un consenso absoluto sobre el reconocimiento de la esclavitud como delito grave. Sigue siendo un tema de debate, en el que se entrecruzan cuestiones diplomáticas, responsabilidades históricas y consideraciones económicas. Para el Caribe, esta situación confirma que la batalla por el pleno reconocimiento de esta historia sigue en curso.
Repensar la narrativa caribeña a escala global
Más allá de lo que está en juego políticamente, esta decisión ofrece la oportunidad de redefinir la forma en que se cuenta el Caribe internacionalmente. Demasiado a menudo reducida a una imagen turística o cultural simplificada, la región tiene una historia compleja, marcada por la violencia, la resistencia y la reconstrucción.
La postura de la ONU vuelve a situar esta historia en el centro de la narrativa global. Nos invita a considerar el Caribe no sólo como un lugar de memoria, sino también como un lugar de producción intelectual y política. Las reflexiones de la región sobre la esclavitud, la colonización y sus consecuencias siguen informando los debates contemporáneos mucho más allá de sus fronteras.
Para un medio como RichèsKarayib, esta noticia subraya la importancia de ofrecer una lectura exigente y contextualizada de los territorios caribeños. Es un recordatorio de que la cultura, la historia y las cuestiones económicas de la región están profundamente entrelazadas, y de que deben abordarse como un todo.
Transformar el reconocimiento en una palanca para la acción
El impacto real de esta resolución dependerá de las acciones que le sigan. El reconocimiento internacional es un paso adelante, pero no basta por sí solo para provocar cambios concretos. Para el Caribe, el reto consiste ahora en convertir esta decisión en una palanca para la acción, reforzando la cooperación, estructurando las políticas públicas y consolidando las iniciativas de investigación y transmisión.
La ONU ha marcado un hito importante al clasificar la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud como uno de los principales crímenes contra la humanidad. Para los territorios caribeños, este reconocimiento representa una oportunidad de avanzar en debates esenciales vinculados a su historia y su desarrollo. Abre una nueva forma de pensar las relaciones internacionales, integrando plenamente los legados del pasado en la construcción del presente y del futuro.
La decisión de la ONU adoptada el 25 de marzo de 2026 reconoce la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud como el crimen más grave contra la humanidad. Su objetivo es afirmar la gravedad histórica de estos hechos y fomentar debates internacionales sobre el recuerdo, la justicia y las reparaciones.
No, esta resolución de la ONU no es jurídicamente vinculante. No impone obligaciones directas, pero tiene un fuerte impacto político y simbólico que puede influir en los debates internacionales y en las políticas públicas.
El Caribe se ha visto profundamente afectado por la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud. Este reconocimiento por parte de la ONU valida una interpretación histórica que se ha mantenido durante mucho tiempo en la región, y puede apoyar iniciativas relacionadas con el recuerdo, la educación y las reparaciones.
La Organización Internacional de la Francofonía ha publicado una cifra que reorganiza la baraja en el debate mundial sobre las lenguas: 396 millones de personas hablan francés. Con este total La lengua francesa en el mundo pasa de la 5ª a la 4ª posiciónpor detrás del inglés, el mandarín y el español, pero por delante del árabe estándar. Esto es más que un mero anuncio. Marca un cambio fundamental en el lugar que ocupa el francés en la escena internacional y confirma que la lengua sigue avanzando en ámbitos estratégicos como la educación, los intercambios económicos, la tecnología digital y la movilidad cultural.
Un avance global que está cambiando la narrativa en torno al francés
Durante años, el francés se ha presentado a menudo como una lengua de influencia importante, pero debilitada por la competencia mundial. El informe 2026 de la OIF introduce un importante correctivo. La lengua francesa en el mundo no sólo se mantiene: gana terreno en número de hablantes y visibilidad internacional. Ascender al 4º puesto en la clasificación mundial le confiere un fuerte peso simbólico, pero sobre todo político, educativo y económico. Una lengua que asciende en la clasificación mundial no es simplemente una lengua que se ha transmitido; es una lengua que se sigue aprendiendo, utilizando, transmitiendo e invirtiendo en ella.
El francés no debe analizarse únicamente como una lengua institucional o diplomática. Sigue siendo una lengua de circulación concreta, hablada, enseñada, trabajada y adaptada a contextos muy diversos. La lengua francesa en el mundo actual está impulsada por realidades demográficas y sociales que van mucho más allá del marco europeo, y esto es precisamente lo que pone de relieve el informe 2026.
396 millones de hablantes: qué significa realmente esta cifra
La cifra de 396 millones de debe leerse con atención. Se refiere a una comunidad lingüística extendida por el cinco continentesy no un bloque homogéneo. Esto significa que el francés sigue existiendo en una gran variedad de contextos: como lengua materna para algunos, como lengua de enseñanza para otros y como lengua administrativa, profesional, cultural o de comunicación en sociedades multilingües. Esta diversidad está en el centro de la La lengua francesa en el mundo tal y como existirá realmente en 2026.
Este hecho también tiene un fuerte significado editorial. Nos recuerda que ya no podemos hablar del francés como una lengua confinada a un único territorio o a una única historia nacional. El francés circula en espacios muy diferentes, con usos múltiples y dinámicas propias. Es esta pluralidad su fuerza actual. Así que la cifra de 396 millones no es sólo un aumento, sino el alcance geográfico, social y cultural de una lengua global.
África, centro de gravedad decisivo de la lengua francesa en el mundo
Una de las principales lecciones del informe 2026 es el lugar que ocupa el continente africano. La OIF afirma que El 65% de los francófonos viven en África. Esta proporción basta por sí sola para cambiar el enfoque. El futuro del francés ya no se juega principalmente en las zonas donde se ha concentrado durante mucho tiempo su prestigio institucional; ahora se juega en las sociedades africanas, jóvenes, numerosas, urbanas, creativas y desgarradas por profundos retos educativos y económicos.
Esta realidad nos obliga a replantearnos viejas ideas. Hablar de la lengua francesa en el mundo sin reconocer el papel central de África equivaldría a pasar por alto el punto principal del informe. El crecimiento del francés en la actualidad se basa en una poderosa dinámica demográfica, pero también en la capacidad de los sistemas educativos, los medios de comunicación, las industrias culturales y las economías francófonas africanas para mantener y ampliar el uso del francés. El hecho de que el informe se centre en África no es una nota a pie de página, sino un elemento clave.
Una lengua que también avanza a través de las escuelas, la tecnología digital y las empresas
El informe 2026 señala que el francés es la 2ª lengua extranjera más aprendida en el mundo, con casi 170 millones de alumnos, lo que confirma su importancia en los sistemas educativos y su atractivo mucho más allá del mundo francófono… También figura como 4ª lengua más popular en Internet y 3ª lengua de los negocios y la economía. Estos factores dan fundamento a la cifra de 396 millones: demuestran que el crecimiento de la lengua francesa no se basa únicamente en la demografía, sino también en el aprendizaje, los usos digitales y el valor profesional de la lengua.
Estos datos son extremadamente importantes hoy en día. Una lengua mundial no sólo existe por su pasado o su estatus oficial. También existe por su capacidad de permanecer visible en los motores de búsqueda, los contenidos digitales, las redes educativas, las plataformas, los intercambios comerciales y los entornos laborales. Por ello, el informe sugiere una lectura más global: la La lengua francesa sigue teniendo un uso práctico en todo el mundo, lo que ayuda a explicar su resistencia y crecimiento.
2050: ¿por qué las proyecciones de la OIF ya cuentan hoy?
El otro punto clave del informe es la proyección para las próximas décadas. La OIF estima que, según las tendencias actuales, el francés podría ser hablado por 590 millones de personas en 2050de los cuales 9 de cada 10 en África. No se trata de una certeza mecánica, sino de una proyección basada en la dinámica observada. Pone de relieve una cuestión central: el progreso futuro del francés dependerá menos de la retórica simbólica que de las políticas de educación, formación, transmisión y acceso a los contenidos.
En otras palabras, el futuro de la lengua francesa en el mundo es algo más que una clasificación halagüeña en una tabla clasificatoria. Depende de decisiones muy concretas: calidad de la enseñanza, presencia del francés en las carreras profesionales, adaptación a los usos digitales, producción cultural y mediática, lugar de la lengua en la movilidad estudiantil y económica. Por tanto, el informe 2026 da una señal positiva, pero esta señal sigue estando vinculada a condiciones de consolidación.
Lo que realmente dice la cifra de 396 millones
El informe 2026 dela OIF no es sólo un total impresionante. Redibuja el mapa mental de la Francofonía contemporánea. 396 millones de personas hablan francés; la lengua se ha ganado un lugar en la clasificación mundial; sus raíces africanas se refuerzan; su peso en el aprendizaje, el mundo digital y la economía sigue siendo significativo. En conjunto, estos factores dan una imagen más precisa de la lengua francesa. La lengua francesa en el mundo: una lengua internacional, diversa, en transformación y aún capaz de ampliar su campo de acción.
Para un medio de comunicación, un agente cultural, una institución educativa o una empresa, esta constatación tiene una consecuencia clara: el francés no debe verse como una lengua de retroceso, sino como una lengua de futuro, siempre que se contemple en toda su diversidad geográfica y social. Aquí es donde reside el verdadero interés del informe 2026: detrás de la cifra se esconde una remodelación del paisaje lingüístico mundial.
Según el informe La lengua francesa en el mundo 2026 publicado por la Organización Internacional de la Francofonía, 396 millones de personas hablan francés en el mundo. Es una cifra importante, porque demuestra que la lengua francesa conserva un peso internacional real y sigue abriéndose camino en el panorama lingüístico mundial. No es sólo una lengua heredada de una historia compartida entre varios países, sino una lengua que se sigue transmitiendo, aprendiendo y utilizando en contextos educativos, económicos, administrativos y culturales muy diferentes.
Según la OIF, el francés es ahora la 4ª lengua más hablada del mundo, por detrás del inglés, el chino y el español, y por delante del árabe estándar. Este cambio de clasificación es significativo, pues refleja un cambio concreto en la posición del francés a escala mundial. Esta clasificación refuerza la idea de que el francés sigue siendo una lengua internacional importante, presente en muy diversos ámbitos, y que ya no debe considerarse una lengua puramente institucional o patrimonial.
El crecimiento de la lengua francesa se explica por varios factores complementarios. En primer lugar, la lengua se beneficia de una fuerte dinámica demográfica en varios países francófonos, sobre todo en África, donde vive actualmente la mayoría de los francófonos. En segundo lugar, el francés sigue desempeñando un papel importante en la educación, la cooperación internacional y determinados sectores económicos. La OIF señala también que el francés sigue siendo la 2ª lengua extranjera más aprendida, con casi 170 millones de alumnos, lo que demuestra que sigue atrayendo a la población mucho más allá de los territorios donde es lengua oficial.
La cultura en Uagadugú adquirió recientemente una dimensión internacional especial. Del 28 de febrero al 3 de marzo de 2026, la capital de Burkina Faso acogió Raíces y futuro 2026un encuentro dedicado al desarrollo de las industrias culturales y creativas y a la cooperación entre África y su diáspora. Concebido como un foro de diálogo y estructuración del sector cultural, el evento reunió a artistas, empresarios, instituciones y actores de la economía creativa con una misma ambición: reforzar los puentes entre los territorios africanos y las comunidades de la diáspora, especialmente en el Caribe.
Para muchos observadores, Raíces y Futuro 2026 marca una etapa importante en la construcción de una red cultural internacional en la que los intercambios artísticos y empresariales se convierten en una palanca de desarrollo.
Una visión: vincular África y sus diásporas culturales
Bajo el lema “El África auténtica y el África de las diásporas”, la primera edición de Raíces y Futuro 2026 forma parte de un movimiento global para promover las identidades culturales negras y reforzar la cooperación entre territorios históricamente vinculados por la diáspora africana. Teniendo esto en cuenta, el evento ofreció varios formatos de encuentros profesionales: clases magistrales, sesiones de estrategia, debates entre empresarios culturales e intercambios entre artistas.
Estas iniciativas brindaron la oportunidad de abordar cuestiones clave para el sector: la financiación de proyectos culturales, la circulación de las obras, la profesionalización de los agentes y el desarrollo de nuevos mercados para los artistas africanos. Más allá de los debates, Raíces y Futuro 2026 se distinguió sobre todo por su voluntad de crear colaboraciones concretas entre los distintos participantes.
Una fuerte presencia caribeña
Uno de los aspectos más significativos de Raíces y Futuro 2026 fue la participación de personalidades del Caribe, lo que ilustra la creciente importancia de los intercambios culturales entre estas dos zonas.
Entre los invitados se encontraban el empresario Davon Carty y Victor E. LewisDirector General de Caribbean One Media Group y Director del Creative Campus Eco Institute (CCEI). A través del CCEIVictor E. Lewis desarrolla iniciativas de formación y tutoría para el talento en las industrias creativas, el deporte y los sectores medioambientales. Su trabajo pretende abrir nuevas perspectivas profesionales a jóvenes artistas y empresarios culturales.
Su presencia en Raíces y Futuro 2026 brindaron la oportunidad de compartir la experiencia caribeña en materia de economía creativa, un ámbito en el que la región tiene una reconocida experiencia, sobre todo en música, eventos y festivales culturales. Estos intercambios también sirvieron para recordar hasta qué punto las trayectorias culturales de África y el Caribe siguen estando profundamente entrelazadas.
Uagadugú, terreno fértil para la economía cultural
Incluso antes de la inauguración oficial de Raíces y Futuro 2026, se celebró una reunión estratégica en el Centre culturel Gambidi, un lugar clave en la escena artística de Burkina Faso. La reunión congregó a varios actores internacionales, así como a Claude Guingané, Director General del centro y representante del punto focal de IKAM Burkina Faso.
Los debates se centraron en la consolidación de la asociación establecida en 2019 entre IKAM y la Maison des industries culturelles et créatives de Ouagadougou (MICCO). Uno de los proyectos debatidos fue la creación de un centro empresarial dedicado a las industrias culturales, destinado a apoyar a los artistas y a los responsables de proyectos en el desarrollo de sus iniciativas. Una estructura de este tipo podría desempeñar un papel clave en la estructuración del sector cultural de Burkina Faso y en su apertura a las redes internacionales.
Reuniones de trabajo orientadas a la acción
Los momentos clave de Raíces y Futuro 2026 incluyen Un taller sobre medios de comunicación organizado en el Hotel Pacific reunió a varios profesionales del sector cultural en encuentros B2B. Estos intercambios brindaron a los participantes la oportunidad de presentar sus proyectos artísticos, identificar socios potenciales y explorar nuevas vías de cooperación.
Los debates se centraron especialmente en la circulación de artistas entre África y el Caribe, la coproducción de actos culturales y el desarrollo de proyectos mediáticos transatlánticos. Para muchos de los actores presentes, estos encuentros representan un primer paso hacia la creación de colaboraciones duraderas.
El impulso continuará
La primera edición de Raíces y Futuro 2026 terminó con una nota alentadora. Al reunir a responsables políticos, empresarios culturales y artistas en torno a una visión común, el acto sentó las bases de una cooperación internacional más estructurada en el ámbito cultural. En un contexto en el que las industrias creativas representan una importante palanca económica, la iniciativa abre también perspectivas para la circulación de talentos y el desarrollo de nuevos proyectos culturales.
Para el Caribe, estos intercambios representan una oportunidad de reforzar los vínculos históricos con el continente africano, al tiempo que contribuyen a construir un espacio cultural diaspórico más conectado. Con esta primera edición, Raíces y Futuro 2026 sitúa a Uagadugú como punto de encuentro estratégico entre África y las diásporas creativas del mundo.
Raíces y Futuro 2026 es un acontecimiento internacional dedicado al desarrollo de las industrias culturales y creativas, organizado en Uagadugú (Burkina Faso).
El acto pretende reforzar la cooperación entre África y su diáspora, especialmente en el Caribe, y apoyar la estructuración del sector cultural.
Entre los invitados internacionales se encontraban el empresario Davon Carty y Victor E. Lewis, Consejero Delegado de Caribbean One Media Group y Director del Creative Campus Eco Institute.
Anguila ha alcanzado un hito importante en su desarrollo turístico. En 2025, la isla registró 229.734 visitantessu nivel más alto de llegadas en 33 añossegún cifras oficiales del Departamento de Estadística y laOficina de Turismo de Anguila. Este rendimiento representa un aumento de 11,2% respecto a 2024 y confirma la fortaleza del modelo turístico en este territorio caribeño.
En un contexto regional marcado por una intensa competencia entre destinos, Anguila está demostrando su capacidad para mantener un posicionamiento premium al tiempo que aumenta su número de visitantes.
Anguila alcanza un hito histórico en 2025
El año 2025 será recordado como un año de referencia para la isla, con su mayor volumen anual de visitantes desde hace más de tres décadas. Con 229.734 llegadasEl destino no sólo está superando sus resultados recientes, sino también los niveles registrados antes de la pandemia. El aumento de 11,2 % con respecto a 2024 ilustra una dinámica de crecimiento controlado. Se basa en una estrategia de promoción específica, una mejora continua de la oferta turística y una estrecha colaboración entre los agentes públicos y privados del sector.
Estos resultados confirman también la resistencia de Anguila frente a las fluctuaciones del mercado turístico mundial y su capacidad para mantener un alto nivel de atractivo para una clientela internacional exigente.
Crecimiento impulsado por dos segmentos complementarios
El éxito de la isla como destino turístico en 2025 se basa en la evolución positiva de dos grandes categorías de visitantes: los turistas que pernoctan y los excursionistas de un día. Los visitantes que pernoctan, que pasan al menos una noche en la isla, han alcanzado el 114.965 llegadasEsto refleja el buen estado del sector hotelero y la oferta de alojamiento de gama alta. Al mismo tiempo, los excursionistas alcanzaron 114.769 llegadaslo que confirma la importancia de los flujos regionales.
Esta mezcla complementaria de estancias prolongadas y visitas cortas es uno de los pilares del modelo turístico de la isla. Permite a la isla beneficiarse de un elevado volumen global de turismo, diversificando al mismo tiempo las repercusiones económicas.
Un final de 2025 especialmente dinámico
Rendimiento turístico enAnguila se vio reforzado por un último trimestre especialmente activo. El mes de Diciembre de 2025 fue el más exitoso del año, con 28.855 visitantesEsto ilustra el atractivo del destino durante la temporada alta de invierno. Enero, febrero y marzo también registraron resultados sólidos, lo que confirma la fidelidad de los clientes internacionales durante la principal temporada turística. Esta concentración de llegadas en periodos estratégicos subraya la eficacia de las campañas promocionales en los mercados prioritarios. De este modo, la isla puede consolidar su número de visitantes durante todo el año, al tiempo que aprovecha sus periodos de mayor demanda.
El mercado estadounidense, principal impulsor del número de visitantes
El mercado estadounidense sigue siendo el principal contribuyente a los resultados de la isla. En 2025, los visitantes estadounidenses representarán alrededor del 70% de las llegadas de turistasEsto confirma la importancia estratégica de esta base de clientes. Este predominio puede explicarse por varios factores: la proximidad geográfica, la accesibilidad a través de los centros regionales y la reputación de Anguila como destino de lujo y seguro. Canadá y Europa completan el cuadro, con una contribución más moderada pero estable.
Sin embargo, la diversificación gradual de los mercados sigue siendo un objetivo para las autoridades turísticas, que quieren reducir la dependencia de una sola fuente.
Una estrategia turística centrada en la calidad
El posicionamiento de la isla se basa en una estrategia clara: centrarse en la calidad de la experiencia más que en el turismo de masas. La isla sigue centrándose en segmentos específicos como el turismo de lujo, la gastronomía, las bodas y las vacaciones de bienestar. Este enfoque permite a la isla mantener un alto nivel de gasto por visitante, preservando al mismo tiempo su identidad. También fomenta un desarrollo turístico equilibrado y respetuoso con el medio ambiente y las comunidades locales.
Los resultados para 2025 demuestran la pertinencia de este planteamiento. La isla ha conseguido aumentar el número de visitantes sin comprometer su imagen ni la calidad de su oferta.
Una señal fuerte para todo el Caribe
El rendimiento en 2025 es un indicador positivo para la región del Caribe en su conjunto. Confirma la recuperación sostenible del turismo en la región y la capacidad de los destinos insulares para atraer a una clientela internacional de alto valor añadido. En un entorno turístico mundial cambiante, la isla está dando ejemplo de gestión estratégica y coherencia en el desarrollo de su industria turística. El año 2025 ofrece perspectivas alentadoras para los próximos años.
Anguila recibió 229.734 visitantes en 2025, su nivel más alto en 33 años. Este aumento del 11,2% puede atribuirse al repunte del turismo internacional y a la fortaleza del posicionamiento de Anguila en el mercado de lujo.
Estados Unidos es el mayor mercado emisor de Anguila, con cerca del 70% de los visitantes, seguido de Canadá y Europa.
Este récord refuerza la economía turística de Anguila, apoya el empleo local y confirma el lugar de la isla como uno de los destinos de primera categoría del Caribe.
El Mes de la Historia Negra 2026 no es sólo una conmemoración anual en el calendario cultural estadounidense. Febrero de 2026 marca un importante punto de inflexión histórico: el centenario de lo que se convertiría en el Mes de la Historia Negra. Un siglo antes, en 1926, una iniciativa intelectual y activista sentó las bases de un profundo esfuerzo por corregir una flagrante omisión: la historia de la población negra en los relatos oficiales y los programas educativos.
En 2026, el Mes de la Historia Negra no se limita a celebrar una longevidad simbólica. Nos invita a cuestionar la forma en que las sociedades producen, seleccionan y transmiten sus memorias, así como las relaciones de poder que determinan lo que merece -o no- ser enseñado, reconocido y conmemorado.
Orígenes del Mes de la Historia Negra: de la Semana de la Historia Negra al reconocimiento nacional
La historia del Mes de la Historia Negra comenzó oficialmente en 1926 con la creación de la Semana de la Historia NegraEs el resultado de una iniciativa de investigadores afroamericanos de la Asociación para el Estudio de la Vida y la Historia de los Negros. En un momento en que la historia negra está ausente en gran medida de los libros de texto escolares y de las universidades, esta iniciativa pretende producir un conocimiento riguroso, documentado y transferible sobre las contribuciones de los afrodescendientes a Estados Unidos.
Desde el principio, el reto iba más allá del mero reconocimiento simbólico. Se trata de reequilibrar el relato histórico, basándose en la investigación, el archivo y la difusión educativa. La Semana de la Historia de los Negros se ha convertido gradualmente en un espacio para desafiar las narrativas dominantes, destacando trayectorias, luchas y creaciones que durante mucho tiempo han sido relegadas a los márgenes.
2026, un año crucial: el centenario del Mes de la Historia Negra
Un siglo después de esta primera iniciativa, el Mes de la Historia Negra 2026 se inscribe en un proceso de relectura histórica. La transformación de una semana de conmemoración en un mes oficialmente reconocido a mediados de la década de 1970 supuso un paso importante, aunque no definitivo, en el reconocimiento institucional de la historia negra.
El tema elegido para el acto de este año, “Un siglo de conmemoraciones de la Historia NegraEl objetivo no es sólo medir los progresos realizados, sino analizar las dinámicas profundas reveladas por un siglo de conmemoraciones. El objetivo no es sólo medir los progresos realizados, sino analizar las dinámicas profundas que ha revelado un siglo de conmemoraciones: tensiones entre instituciones y comunidades, cuestiones de transmisión educativa, luchas por la legitimidad histórica.
Miami, encrucijada afroamericana y afrocaribeña para el Mes de la Historia Negra 2026
En este contexto, Miami ocupa un lugar único en las celebraciones del Mes de la Historia Negra 2026. Como encrucijada entre Norteamérica, el Caribe y Latinoamérica, Miami encarna una memoria negra transatlántica, moldeada por la migración, el exilio y la circulación cultural.
La programación que apoyan las instituciones locales y comunitarias refleja esta pluralidad. Vincula el patrimonio afroamericano y afrocaribeño, subrayando la continuidad histórica entre Estados Unidos y el Caribe. En Miami, el Mes de la Historia Negra no es sólo un homenaje al pasado, sino un espacio vivo para el diálogo diaspórico.
Programa del Mes de la Historia Negra 2026 en Miami: lo más destacado
Ceremonias y momentos de recuerdo
- – 1 de febrero – Gala en Memoria de Trayvon Martin
- – 2 de febrero – Exposición Dr. Martin Luther King, Jr. y Piezas de la Historia Negra
- – 3 de febrero – HistoriaPremios Icono de Miami
– Lanzamientos institucionales y actos públicos
- – 6 de febrero – Inauguración y exposición del Mes de la Historia Negra (Condado de Miami-Dade)
- – 20 de febrero – Feria de Vendedores y Camiones de Comida del Mes de la Historia Negra
Música, jazz, gospel y creaciones escénicas
- – Conciertos y actuaciones durante todo el mes en el Adrienne Arsht Center, el New World Center y el African Heritage Cultural Arts Center
- – Destacan el jazz, los espirituales y el gospel, con actuaciones especiales dedicadas a Malcolm X, Langston Hughes y Margaret Bonds.
- – Un programa sinfónico y vocal que combina la herencia afroamericana y la expresión contemporánea
Fiestas, gastronomía y cultura diaspórica
- – Fiesta del Patrimonio (7 de febrero)
- – Eventos culinarios integrados en el South Beach Wine & Food Festival, con un enfoque explícito en las culturas afrocaribeñas. Culturas afrocaribeñas
- – Almuerzos culturales y reuniones comunitarias en los distritos históricos de Miami
Exposiciones y actos durante todo el mes de febrero
- – Exposiciones de arte en Historic Hampton House, el Pérez Art Museum Miami y en la red de bibliotecas públicas
- – Recorridos patrimoniales y recorridos en autobús de la Historia Negra por barrios negros históricos
- – Proyecciones, actuaciones y actividades educativas durante todo el mes
Artes, música y patrimonio negros: transmitir una historia viva
Música negra y memoria colectiva
La música desempeña un papel central en el Mes de la Historia Negra 2026. El jazz, el gospel, los espirituales y las creaciones contemporáneas cuentan la historia de la música negra a lo largo de los siglos. Estas formas musicales son testimonio de resistencias, adaptaciones y transmisiones culturales del mundo africano y caribeño, transformadas en el contexto estadounidense.
A través de conciertos y representaciones, la música se convierte en una herramienta de herramienta de memoriavinculando la historia de la esclavitud con la expresión artística contemporánea.
Artes visuales, exposiciones y narrativas urbanas
Las exposiciones y proyectos patrimoniales presentados durante el Mes de la Historia Negra 2026 forman parte de una relectura crítica de la historia urbana y social. Arrojan luz sobre relatos invisibles durante mucho tiempo, arraigados en los barrios, las prácticas culturales y las trayectorias individuales de las comunidades negras.
Gastronomía afroamericana y afrocaribeña: una historia cultural encarnada
La gastronomía es otro vector esencial de transmisión. Las cocinas afroamericana y afrocaribeña cuentan una historia de limitaciones, inventiva y resistencia. Nacidas de contextos marcados por la esclavitud y la migración, se han establecido como patrimonios culturales por derecho propio.
Como parte del Mes de la Historia Negra 2026, la exhibición de estas tradiciones culinarias pone de relieve los flujos históricos entre el Caribe y Estados Unidos, así como el reconocimiento contemporáneo de estas herencias.
El Caribe, una dimensión esencial del Mes de la Historia Negra 2026
Incluso cuando no se nombra explícitamente al Caribe, sigue estando omnipresente en el Mes de la Historia Negra 2026. La migración caribeña ha moldeado profundamente las culturas negras estadounidenses, influyendo en la música, las prácticas religiosas, la cocina y los movimientos intelectuales.
Miami ilustra esta continuidad histórica, en la que los relatos afrocaribeños y afroamericanos se entrecruzan y se responden mutuamente. De este modo, el Caribe emerge no como un mero telón de fondo, sino como un componente estructural de la historia negra de Estados Unidos.
Un siglo de conmemoración: transmitir historias marginadas durante mucho tiempo
El centenario del Mes de la Historia Negra plantea una cuestión fundamental: ¿cómo elige una sociedad transmitir las historias que ha marginado durante mucho tiempo? El reconocimiento de la historia negra nunca ha sido un proceso lineal. Es el resultado de luchas intelectuales, movilizaciones comunitarias y negociaciones institucionales en curso.
En 2026, el Mes de la Historia Negra no es una celebración acabada, sino una herramienta crítica para el presente. Es un recordatorio de que la historia es un campo de debate, donde las narrativas dominantes pueden y deben ser cuestionadas.
El Mes de la Historia Negra 2026 marca el centenario de la Semana de la Historia Negra, creada en 1926 por investigadores afroamericanos para documentar y transmitir la historia de las poblaciones negras, ausentes durante mucho tiempo de las narrativas dominantes. Esta edición del centenario invita a la reflexión crítica sobre un siglo de conmemoraciones y transmisión del conocimiento histórico.
Miami es una encrucijada afroamericana y afrocaribeña única. En 2026, la ciudad acogerá un programa repleto que combinará la memoria, las artes, la música, la gastronomía y el patrimonio, ilustrando los vínculos históricos entre Estados Unidos y el Caribe en la construcción de las culturas negras contemporáneas.
Sí, la historia negra de Estados Unidos es inseparable de la migración y la herencia afrocaribeñas. El Mes de la Historia Negra 2026 pone de relieve estas circulaciones culturales, especialmente en Miami, donde la música, la cocina y las historias caribeñas desempeñan un papel central en las celebraciones.