La COP30 se celebra en Belém, en el estado de Pará, Brasil, del 10 al 21 de noviembre de 2025. Esta 30ᵉ Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se celebra por primera vez en el corazón de laAmazonia, símbolo de un ecosistema vital para el planeta. A través de esta COP30, los líderes mundiales se embarcan en una negociación decisiva, la de la aplicación real de los compromisos adquiridos desde el Acuerdo de París. Para los países del Caribe, directamente expuestos a los efectos del calentamiento global, esta edición ofrece una esperanza concreta: obtener un reconocimiento más justo de sus necesidades y una financiación sostenible para la adaptación al clima.
Un enfoque sobre la Amazonia y la justicia climática
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva inauguró la COP30 subrayando la responsabilidad compartida de las naciones y la necesidad de actuar sin demora. “Vamos en la dirección correcta, pero a la velocidad equivocada”, dijo a las delegaciones reunidas en Brasil. Este mensaje suena como una advertencia global.
Simon Stiell, Secretario Ejecutivo de la Convención sobre el Clima, señaló que todo retraso tiene un alto precio, en términos de vidas humanas y pérdidas económicas. La celebración de la conferencia en Brasil, en el corazón de un territorio que alberga el 60% de la selva amazónica, subraya la dimensión simbólica y ecológica de esta edición. La COP30 pretende volver a situar la biodiversidad, los pueblos indígenas y la cooperación Sur-Sur en el centro de la toma de decisiones internacional.
Las primeras sesiones demostraron una nueva dinámica: la rápida adopción de la agenda y el deseo de traducir las promesas en acciones concretas, sobre todo en los ámbitos de la energía, la transparencia y la financiación.
Un ambicioso programa de transición y gobernanza
La COP30 tiene cuatro prioridades: reducción de emisiones, adaptación, financiación y gobernanza climática. Al acoger la conferencia en Belém, Brasil pretende encarnar la transición hacia un modelo económico basado en la preservación de la naturaleza.
El Centro de Desarrollo de Capacidades, uno de los aspectos más destacados de la conferencia, se centra en el fortalecimiento de las capacidades locales. Sus sesiones abarcan la financiación sostenible, la transición energética, las soluciones basadas en la naturaleza y el papel del patrimonio cultural en la resiliencia local.
Las Naciones Unidas reiteran que limitar el aumento de la temperatura a 1,5°C sigue siendo un imperativo, no un objetivo teórico. Por tanto, la COP30 debe validar mecanismos concretos de seguimiento y transparencia capaces de garantizar la credibilidad de los compromisos nacionales.
El Caribe, una voz unida por la supervivencia
Para el Caribe, la COP30 es un foro vital. Los estados insulares piden respuestas inmediatas a la subida del nivel del mar y a la intensificación de los huracanes. El Banco de Desarrollo del Caribe señaló que “la región nunca ha estado tan expuesta ni tan decidida a defender su supervivencia climática”.
Las delegaciones caribeñas reclaman un acceso directo a los fondos internacionales, sin condiciones de endeudamiento. Piden que se cumplan y distribuyan equitativamente las promesas de 1.300.000 millones de dólares anuales de aquí a 2035.
En las zonas paralelas de Belém, se están presentando varios proyectos de adaptación: restauración costera en Dominica, gestión sostenible del agua en Santa Lucía y reforestación comunitaria en Haití. Estas iniciativas demuestran que la región ya está actuando, pero carece de apoyo financiero para hacer frente a los retos.
Diferencias persistentes entre el Norte y el Sur
Los debates de la COP30 revelan tensiones estructurales entre los países industrializados y los países vulnerables. El debate sobre la financiación climática cristaliza los desacuerdos. Las naciones del Norte reconocen la necesidad de aumentar su contribución, pero sin precisar las condiciones de transferencia ni los criterios de acceso.
La iniciativa “Together4Transparency” pretende establecer un marco universal de seguimiento de los compromisos, que garantice datos públicos y comparables. Para los pequeños Estados insulares, esta transparencia pondrá de relieve sus esfuerzos, a menudo invisibles en las evaluaciones globales.
Las delegaciones de los territorios tropicales insisten en una ecuación sencilla: sin financiación justa, no puede haber adaptación. Por tanto, los negociadores deben decidir entre retórica y responsabilidad, entre compromisos financieros y verdadera justicia climática.
Belém, símbolo de una gobernanza climática renovada
La ciudad de Belém encarna las contradicciones del mundo actual: vulnerabilidad ecológica, esperanzas colectivas y limitaciones logísticas. A pesar de los retos organizativos, esta COP30 ha sido testigo de una movilización sin precedentes de la sociedad civil y las comunidades locales.
Brasil, como país anfitrión, hace valer su papel de mediador entre los grandes emisores y las naciones vulnerables. La Amazonia se convierte así en un espejo global: preservar sus bosques significa proteger las islas, deltas y costas amenazadas.
Los pueblos indígenas de la Amazonia y los representantes del Caribe comparten la misma reivindicación: ser escuchados, participar en la toma de decisiones y beneficiarse de los recursos necesarios para proteger sus territorios.
Una COP30 decisiva para el Caribe y el mundo
Mientras continúan las negociaciones, la COP30 se perfila como el momento de la verdad. El Caribe espera ver consagradas sus prioridades en el texto final: financiación justa, inclusión institucional y reconocimiento del papel de los territorios tropicales en la regulación del clima.
La reunión de Belém podría marcar el inicio de un cambio profundo, en el que las pequeñas naciones insulares dejen de ser espectadores y se conviertan en socios de una gobernanza mundial equilibrada.
La COP30, más que una cumbre, actúa como una brújula para las próximas décadas. Si las decisiones tomadas en Belém se traducen en acciones concretas, podrían transformar el futuro del Caribe y de todo el mundo tropical, unidos por la misma necesidad urgente de sobrevivir en un clima que cambia rápidamente.
Una conferencia estratégica en Trinidad y Tobago
La conferencia de prensa celebrada en Trinidad y Tobago el 6 de octubre de 2025, en el marco de la ASAMBLEA ANUAL DE ACI-LAC 2025 – CONFERENCIA Y EXPOSICIÓN, reunió a los principales ejecutivos de la industria aeroportuaria de la región. Junto a Mónica Infante (Presidenta de ACI-LAC y Directora General de Aerodom), de Dr. Rafael Echevarne (Director Gerente de ACI-LAC) y Hayden Newton (Director Gerente de la Autoridad Aeroportuaria de Trinidad y Tobago), los debates se centraron en el crecimiento del tráfico, la sostenibilidad y la inversión necesaria para apoyar el crecimiento del transporte aéreo en el Caribe y América Latina.
ACI-LAC que significa Consejo Internacional de Aeropuertos – América Latina y Caribe, es la rama regional de la organización mundial de aeropuertos. Representa los intereses de 91 miembros que operan más de 360 aeropuertos en 42 países y territorios de la región.
Cifras récord confirmadas por ACI World
Los datos publicados durante la Reunión Anual ACI-LAC 2025 muestran que el tráfico de pasajeros en América Latina y el Caribe alcanzará los 789 millones pasajeros a finales de 2025.
Los países con mejores resultados serán :
- – Colombia : 105 millones (+5,6%)
- – México : 191 millones (+4,5%)
- – Brasil : 221 millones (+2,1%)
Se espera que la región (América Latina y el Caribe) gestione casi 821 millones de pasajeros en 2026 según las proyecciones oficiales de ACI World. Estas cifras reflejan la fortaleza de la recuperación pospandémica y el creciente papel del Caribe en la conectividad internacional.
Previsiones a largo plazo y ritmo global
Se espera que el tráfico aéreo regional alcance los 1.725 millones de pasajeros en 2053, con una tasa media de crecimiento anual (CAGR – Compound Annual Growth Rate) del 2,9% en los próximos treinta años, una tasa similar a la media mundial.
El informe de ACI World también afirma que el tráfico se duplicará entre 2024 y 2047, pasando de 758 millones a 1.482 millones de pasajeros.
Las proyecciones de crecimiento anual por subregiones confirman :
- – México: +3,4%, impulsado por la expansión de sus hubs internacionales ;
- – Brasil: +2,4%, somentado por el crecimiento del tráfico nacional ;
- – Caribe: +2%, crecimiento más moderado debido al pequeño tamaño de los mercados insulares, su dependencia del turismo y las limitaciones actuales de la conectividad entre islas;
- – Otros países de América Latina (excepto México y Brasil) : +3%, gracias a la diversificación económica y a los nuevos corredores aéreos regionales.
Inversión colosal para un crecimiento sostenible
Las necesidades de gastos de capital (CAPEX) para el periodo 2026-2040 ascienden a 82.600 millones de USD, de los cuales más de 30.000 millones se dedicarán a la construcción de nuevos aeropuertos totalmente nuevos.
Según datos de la Reunión Anual ACI-LAC 2025, cada millón de pasajeros adicionales genera 9.500 puestos de trabajo y 25 millones de dólares de PIB, lo que demuestra el impacto económico directo del transporte aéreo en la región.
Neutralidad de carbono y accesibilidad: liderazgo regional
En el frente medioambiental, los ponentes destacaron los resultados del programa de Acreditación del Carbono Aeroportuario (ACA) en la REUNIÓN ANUAL ACI-LAC 2025.
En septiembre de 2025, se habían certificado 621 aeropuertos de todo el mundo, incluidos 104 de América Latina y el Caribe. La región ocupa el segundo lugar del mundo en número de aeropuertos implicados en este proceso.
Este programa reconocido internacionalmente evalúa y premia los esfuerzos de los aeropuertos por reducir sus emisiones de carbono como parte del objetivo Net Zero 2050 de ACI World.
El otro indicador de progreso se refiere a la Acreditación de Mejora de la Accesibilidad (AEA): de los 47 aeropuertos certificados en todo el mundo, 17 se encuentran en la región de ALC. Esta distinción confirma el papel del Caribe y de América Latina como líderes mundiales en accesibilidad aérea para pasajeros con discapacidad.
Conectividad y liberalización: los pilares del futuro
Más allá de las cifras, Mónica Infante y Rafael Echevarne insistieron en la urgente necesidad de reforzar la conectividad intracaribeña.
Para Mónica Infante, la prioridad es derribar las barreras normativas y crear un marco que permita a las nuevas compañías aéreas regionales operar libremente.
Por su parte, Rafael Echevarne reiteró que la liberalización del transporte aéreo es esencial para impulsar la competencia y reducir los costes para los pasajeros.
“La aviación no es sólo un sector económico, es una infraestructura vital para la integración y el desarrollo sostenible de nuestros territorios”, afirmó.
Por último, Hayden Newton subrayó el compromiso de la Autoridad Aeroportuaria de Trinidad y Tobago con la modernización de las infraestructuras mediante la biometría, los sistemas automatizados y las innovaciones digitales.
La REUNIÓN ANUAL ACI-LAC 2025 confirmó el crecimiento dinámico, la innovación y la sostenibilidad del sector aeroportuario en América Latina y el Caribe.
Con unas previsiones sólidas, una inversión masiva y una visión de neutralidad de carbono, la región se está estableciendo como un modelo de resistencia y transformación en el transporte aéreo mundial.
COP30: este nombre hace referencia a la 30ᵉ Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará del 10 al 21 de noviembre de 2025 en Belém, Brasil. Organizada por primera vez en el corazón de la Amazonia, esta conferencia internacional reunirá a más de 190 delegaciones nacionales, jefes de Estado, ONG, científicos y representantes de la sociedad civil para negociar medidas urgentes para hacer frente al empeoramiento de los trastornos climáticos.
Esta elección geográfica marca un punto de inflexión: la mayor selva tropical del mundo se convierte tanto en el telón de fondo como en el centro de los debates. Ante los niveles récord de deforestación, la pérdida de biodiversidad y la creciente presión de las industrias extractivas, la COP30 pretende redefinir las prioridades en la lucha contra el cambio climático situando la protección de los ecosistemas en el centro de los compromisos internacionales.
Curupira: un espíritu antiguo para los retos del futuro
Para encarnar esta edición decisiva, Brasil ha elegido una figura de las leyendas indígenas: Curupirala mítica guardiana de la selva amazónica. Lejos de ser un símbolo consensuado, esta figura encarna una forma de resistencia. En la tradición tupí-guaraní, se le representa como un hombre pequeño, pelirrojo y con los pies hacia arriba, capaz de ahuyentar a los intrusos y defender ferozmente su territorio.
Su nombre, formado por las palabras “curumin” (niño) y “pira” (cuerpo), evoca tanto la infancia como la vitalidad. Curupira no es sólo un personaje folclórico: está profundamente arraigado en la memoria colectiva de los pueblos de la selva, y su influencia se extiende más allá de las fronteras de Brasil.
En la Guayana Francesa, se conoce como Makilili. En Colombia, se convierte en Madre Monte. En Ecuador, se conoce como Sachamama, la madre de los árboles. En la Amazonia peruana, se la conoce como Chullachaqui. En Surinam y Guyana, se le llama Winti-boskopu o Watramama. Todos estos avatares cumplen la misma misión: proteger la selva de los depredadores.
Un territorio compartido, una emergencia común
La Amazonia ocupa más de cinco millones de kilómetros cuadrados y atraviesa nueve países: Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Surinam, Guayana y Guayana Francesa. Este vasto territorio alberga a unos 34 millones de personas, entre ellas cientos de pueblos indígenas, que a menudo se encuentran en primera línea cuando se trata de los efectos de las políticas extractivistas y la crisis climática.
Al elegir a Curupira como mascota oficial, la COP30 está enviando una señal clara: el reconocimiento de los conocimientos ancestrales y las luchas locales, y la plena participación de las poblaciones amazónicas en los debates globales.
COP30: objetivos, tensiones y expectativas
La COP30 promete ser un momento estratégico en la gobernanza internacional del clima. En Belém se abordarán una serie de cuestiones cruciales:
- ✔️ Llevar a cabo una transición energética justa, prestando apoyo práctico a las poblaciones más vulnerables.
- ✔️ La creación de un fondo mundial para preservar los bosques tropicales, con el apoyo anunciado de China.
- ✔️ El objetivo es movilizar 1,3 billones de dólares anuales de aquí a 2035 para financiar la adaptación al cambio climático.
- ✔️ Negociaciones delicadas en torno a la reducción de los combustibles fósiles en un país como Brasil, gran productor de petróleo.
A estos retos se suma la fuerte presión pública. La sociedad civil brasileña, los investigadores y las organizaciones indígenas esperan decisiones ambiciosas. En este contexto, Curupira no es sólo un símbolo: se ha convertido en la voz de una Amazonia que reclama su lugar en la mesa de negociaciones.
¿Y en el Caribe?
Los territorios caribeños participan plenamente en la COP30, como miembros del Convenio Marco y representantes de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo. Entre ellos se encuentran Barbados, Trinidad y Tobago, Haití, Santa Lucía, Jamaica, Cuba, Antigua y Barbuda, Dominica, San Cristóbal y Nieves, Granada y San Vicente y las Granadinas.
¿Por qué es esencial su presencia? Porque estos países, aunque emiten muy pocos gases de efecto invernadero, están sufriendo todo el impacto del cambio climático: ciclones cada vez más violentos, aumento del nivel del mar, estrés hídrico, erosión costera y colapso de la biodiversidad marina.
Para el Caribe, la COP30 es una oportunidad para defender mecanismos de financiación específicos adaptados a su vulnerabilidad, pero también para promover sus iniciativas locales, a menudo innovadoras, en los ámbitos de la resiliencia, la agricultura sostenible y la gestión de riesgos.
Un esquema educativo y simbólico en torno a Curupira
No todas las conferencias sobre el clima han tenido una mascota, pero Curupira marca un avance. En la COP28, una tortuga marina simbolizó la fragilidad de los ecosistemas marinos. Pero hasta ahora, ninguna figura había encarnado una fuerza protectora arraigada en la creencia popular.
El plan es que Curupira se convierta en objetos educativos y simbólicos: carteles, juegos educativos, actos escolares y talleres en las “aldeas ciudadanas” junto a la conferencia oficial. El objetivo es sensibilizar a un público más amplio, especialmente a los jóvenes, sobre los problemas climáticos globales, utilizando una figura del imaginario colectivo.
Curupira, la alerta roja del Amazonas al mundo
A través de Curupira, la COP30 nos está recordando que las respuestas a las crisis ecológicas no vendrán sólo de laboratorios o ministerios. También implicarán escuchar a la población local, reconocer los conocimientos locales y redefinir nuestra relación con los seres vivos.
Al situar sus debates en la Amazonia, la COP30 abre un nuevo capítulo. Para el Caribe y para los países amazónicos, se trata de transformar una voz marginada durante mucho tiempo en una palanca para la toma de decisiones a escala mundial. Y quizá mirando a Curupira a los ojos, los dirigentes comprendan que la selva no pide caridad. Exige respeto.
Resiliencia climática: entre la urgencia y la acción
El Caribe vive al ritmo de los huracanes, las sequías, la erosión costera y la biodiversidad en peligro. Frente a estas amenazas, las islas están intensificando sus esfuerzos para construir un futuro más sostenible. resiliencia climática local. Y aunque los retos son inmensos, las soluciones surgen a menudo de forma concreta, cuantificable y arraigada en las regiones.
En Richès KarayibTeniendo esto en cuenta, hemos seleccionado cinco datos recientes, verificados y significativos que ofrecen una imagen clara del estado de la ecología y la sostenibilidad en la región. Estas cifras ilustran la realidad de la resiliencia climática en el Caribe a escala territorial.
1ʳᵉ - Dominica, pionera en resiliencia climática
La Dominique no se conformó con reconstruir tras el devastador paso del huracán María en 2017. Dio un giro radical al comprometerse oficialmente a convertirse en el primer “nación resistente al clima del mundo.
Este programa de reconstrucción verde, pilotado por la Agencia de Ejecución de la Resiliencia Climática de Dominica, incluye infraestructuras reforzadas, una planificación urbana replanteada y energías renovables integradas. Se trata de un enfoque pionero a escala mundial, que convierte a Dominica en un escaparate del desarrollo sostenible. Resiliencia climática del Caribe.
93% - Excepcional cubierta forestal en Surinam
Con el 93% de su territorio cubierto de bosqueses Surinam es uno de los países más boscosos del planeta. Esta impresionante cifra, confirmada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), sitúa a este pequeño estado sudamericano -cultural e históricamente caribeño- en el centro de las cuestiones climáticas mundiales.
Su denso bosque actúa como sumidero de carbono esencial para regular el clima regional. Por tanto, preservar este recurso es vital, tanto para Surinam como para toda la región del Caribe. También es un pilar central de la resiliencia climática del Caribe en su conjunto.
0,58 kg/día - La realidad de los residuos en Haití
Cada haitiano produce de media 0,58 kg de residuos al díao más de 212 kg al año. Esto puede no parecer mucho, pero el problema radica en la tasa de recaudación, que ha alcanzado un techo del sólo el 12según el Banco Mundial.
Como consecuencia, gran parte de estos residuos, a menudo plásticos, acaban en las calles, en los ríos o en la costa. Esta situación debilita los ecosistemas, aumenta los riesgos para la salud y pone de manifiesto la necesidad urgente de actuar. gestión sostenible de los residuos urbanossobre todo en zonas de alta densidad. Estas cuestiones están estrechamente relacionadas con los retos de la resiliencia climática en el Caribe, especialmente en un contexto urbano.
Más de 10.000 corales replantados en las Bahamas
Ante la rápida degradación de los arrecifes de coral, el Fondo Nacional de Bahamas lanzó el programa Rescate de Arrecifesque ha hecho posible más de 10.000 arrecifes de coral en las aguas aguas del archipiélago desde 2019.
Los arrecifes desempeñan un papel crucial en la protección del litoral, la biodiversidad marina y la economía turística. Este programa es uno de los más dinámicos del Caribe, y moviliza a científicos, buceadores voluntarios y comunidades locales para restaurar estas barreras naturales debilitadas por el calentamiento global y la acidificación de los océanos. Se trata de una palanca concreta para la resiliencia climática en el Caribe a escala ecológica.
-38% - Pérdidas alarmantes de peces en la región
Entre 1984 y 2017, el Atlántico Centro-Occidentalque incluye las Antillas Menores, se registró un descenso del 38% en las capturas pesquerassegún la FAO y la COPACO.
Esta dramática caída es el resultado combinado de la sobrepescasobrepesca la contaminación marina y aguas más cálidas. Supone una amenaza directa para seguridad alimentariaPor tanto, la resiliencia climática del Caribe también depende de la gestión sostenible de los recursos marinos. Por tanto, la resiliencia climática del Caribe también requiere una gestión sostenible de los recursos marinos.
Un Caribe de riquezas naturales y vulnerabilidades expuestas
Estas cifras muestran que el Caribe que es a la vez vulnerable y combativo. Los retos medioambientales son muchos: el calentamiento global, la sobreexplotación de los recursos, la contaminación costera. Pero las respuestas están ahí: hunden sus raíces en los bosques de la Guayana Francesa, las audaces políticas de Dominica, los arrecifes de coral restaurados de las Bahamas y los esfuerzos diarios por reducir los residuos en Haití.
La sostenibilidad en el Caribe no puede reducirse a eslóganes: debe medirse, analizarse y debatirse. Estas cifras, a veces preocupantes, son también puntos de acción. Demuestran que La resiliencia climática del Caribe se basa en las realidades locales, los conocimientos prácticos de las comunidades y las políticas visionarias.
Visita Cumbre Brasil-Caribe 2025celebrada el 13 de junio en Brasilia, representa un paso estratégico en la redefinición de las relaciones entre Brasil y las naciones del Caribe. Bajo el lema “Acercándonos para unirnos”, se centra en la solidaridad frente a los desafíos regionales y globales. Las prioridades definidas por las delegaciones son claras: seguridad alimentaria, cambio climático, transición energética, gestión de catástrofes y conectividad.
Un giro político en Brasilia
Visita Cumbre Brasil-Caribe 2025 reúne a los jefes de Estado de los quince miembros de CARICOM, así como a los de Cuba, República Dominicana y representantes de las principales instituciones regionales. Celebrada en el Palacio de Itamaraty bajo la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva, la inauguración dio el pistoletazo de salida a los intercambios políticos de alto nivel.
Esta reunión confirma la voluntad de Brasil de reforzar la cooperación Sur-Sur, aprovechando su poder económico y su proximidad geográfica. Personalidades como el Primer Ministro de Santa Lucía, Philip J. Pierre, y la Secretaria General de la CHA, Noemi Espinoza Madrid, subrayaron la importancia de este diálogo para el futuro de la región.
Seguridad alimentaria: colmar la brecha logística
Entre las prioridades de la Cumbre Brasil-Caribe 2025La seguridad alimentaria es una cuestión clave. Aunque Brasil puede alimentar a 1.600 millones de personas, el Caribe sigue enfrentándose a problemas logísticos. El objetivo es reforzar las cadenas de suministro con la ayuda de instituciones brasileñas como Embrapa y la Conab, para garantizar un acceso estable y asequible a los alimentos.
Cambio climático: en camino hacia la COP30
Los Estados caribeños, que están en primera línea en lo que se refiere a los efectos del calentamiento global, han subrayado la urgente necesidad de una acción coordinada. Visita Cumbre Brasil-Caribe 2025 sirve de trampolín para una posición común de cara a la COP30, prevista en Belém. El objetivo es exigir una financiación adecuada, avanzar en la justicia climática y acelerar la aplicación de los compromisos internacionales.
Transición energética: una asociación técnica
Brasil destaca su experiencia en biocombustibles, energía solar y lucha contra la deforestación. Visita Cumbre Brasil-Caribe 2025 ofrece una oportunidad de cooperación técnica para ayudar a los países del Caribe a desarrollar energías limpias y construir un marco regulador favorable a la inversión verde.
Riesgos naturales: hacia una respuesta coordinada
A menudo azotada por huracanes, inundaciones o terremotos, la región del Caribe reclama mecanismos más sólidos de gestión de catástrofes. Visita Cumbre Brasil-Caribe 2025 propone la puesta en común de recursos y la transferencia de competencias para reforzar las capacidades locales de alerta, respuesta y reconstrucción.
Conectividad: desarrollo de infraestructuras regionales
La falta de conexiones aéreas, marítimas y terrestres complica el comercio entre Brasil y el Caribe. Visita Cumbre Brasil-Caribe 2025 relanzar proyectos concretos como la carretera Roraima-Georgetown. Este impulso para reforzar la conectividad tiene como objetivo facilitar el comercio de bienes, servicios y conocimientos técnicos, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de los canales de comercio exterior.
Cooperación institucional: sentar las bases
Visita Cumbre Brasil-Caribe 2025 Es la continuación de la Comisión Mixta CARICOM-Brasil de abril de 2025. El objetivo es estructurar un diálogo duradero, superando las barreras lingüísticas y estableciendo marcos de colaboración técnica a largo plazo. El papel de la Agencia Brasileña de Cooperación es fundamental para dirigir esta dinámica.
Una voz común en la COP30
Los preparativos de la COP30 ofrecen un horizonte político claro. Visita Cumbre Brasil-Caribe 2025 pretende construir una posición regional unificada capaz de influir en las negociaciones internacionales. Brasil se presenta a la vez como anfitrión y socio, deseoso de amplificar la voz de los países del Sur ante los grandes retos climáticos.
Visita Cumbre Brasil-Caribe 2025 es un paso estratégico hacia la consolidación de una asociación sostenible entre Brasil y las naciones del Caribe. Al situar la seguridad alimentaria, el clima, la energía, las catástrofes y la conectividad en el centro del debate, propone una hoja de ruta concreta para abordar los retos regionales. También ilustra la determinación compartida de actuar de forma solidaria, en consonancia con la realidad sobre el terreno. El futuro de esta cooperación dependerá ahora de la capacidad de los actores implicados para traducir los compromisos políticos en resultados tangibles para las poblaciones afectadas.