Semana de la Energía del Caribe 2026 marca un importante punto de inflexión para la economía caribeña. Percibido durante mucho tiempo como una región esencialmente dependiente del turismo y los servicios, el Caribe se perfila ahora como un territorio estratégico en el sector energético mundial. El evento, que se celebrará del 30 de marzo al 1 de abril de 2026 en Paramaribo (Surinam), reúne a gobiernos, inversores, empresas energéticas e instituciones financieras con un objetivo común: transformar el potencial energético de la región en un motor económico sostenible.
Esta nueva edición llega en un momento de profundos cambios. Los descubrimientos de petróleo en Guyana y Surinam, la consolidación del papel energético de Trinidad y Tobago y el auge de los proyectos de energías renovables en varias islas están reposicionando el Caribe en el mapa económico mundial. La Semana de la Energía del Caribe 2026 es, por tanto, una plataforma estratégica para comprender cómo la energía está redefiniendo los equilibrios económicos regionales.
Una plataforma regional para la inversión en energía
La Semana de la Energía del Caribe 2026 no es sólo una conferencia del sector. El evento se posiciona como una auténtica plataforma para la inversión y la cooperación económica. Celebrada en el Hotel Royal Torarica de Paramaribo, reunirá a jefes de Estado, ministros, inversores internacionales, bancos de desarrollo y empresas energéticas para debatir proyectos concretos destinados a acelerar la transformación energética de la región.
El objetivo es claro: conectar los proyectos caribeños con el capital internacional. Los organizadores esperan facilitar las asociaciones entre gobiernos e inversores, acelerar la puesta en marcha de infraestructuras energéticas y presentar proyectos que se consideren “financiables” y susceptibles de atraer financiación internacional. Esta dimensión económica hace de la Semana de la Energía del Caribe 2026 un acontecimiento clave para el futuro financiero de la región.
Además de los debates técnicos, el evento pretende transformar los intercambios en acuerdos e inversiones reales. Las mesas redondas reunirán a gobiernos e inversores para identificar oportunidades concretas de desarrollo, mientras que las sesiones de creación de redes ayudarán a forjar asociaciones estratégicas a largo plazo.
Una nueva geografía económica para el Caribe
La Semana de la Energía del Caribe 2026 llega en un momento en que se está redibujando la geografía económica del Caribe. Los descubrimientos de petróleo en Guyana y Surinam ya han empezado a transformar los flujos financieros y las prioridades de inversión en la región. Guyana, que se ha convertido en uno de los países de más rápido crecimiento del mundo gracias al petróleo en alta mar, atrae ahora capital, empresas y mano de obra cualificada. Surinam, anfitrión de la edición de 2026, se está preparando para seguir una trayectoria similar.
Esta evolución no sólo afecta a los países productores de hidrocarburos. Está influyendo en toda la región. Los países del Caribe están intentando diversificar sus economías, reforzar sus infraestructuras y desarrollar las capacidades locales para aprovechar los beneficios económicos de este auge energético. La Semana de la Energía del Caribe 2026 ofrece una oportunidad ideal para coordinar estas estrategias regionales.
El Caribe ya no es sólo un destino turístico. Se está afirmando gradualmente como zona de inversión energética e industrial, capaz de atraer capital internacional y desarrollar cadenas de valor regionales. Esta transformación económica está en el centro de los debates programados para el evento.
Diversidad energética y oportunidades económicas
El tema oficial de la Semana de la Energía del Caribe 2026, “Aprovechar la diversidad energética en todo el Caribe”, pone de relieve la diversidad de los recursos energéticos de la región. El Caribe dispone de diversas fuentes de energía, desde petróleo en alta mar hasta energías renovables, gas natural y créditos de carbono. Esta diversidad es una palanca estratégica para el crecimiento económico regional.
Los hidrocarburos siguen siendo un pilar importante. El petróleo y el gas siguen atrayendo inversiones masivas, sobre todo en Guyana, Surinam y Trinidad y Tobago. Sin embargo, también se está prestando atención a las energías renovables, como la solar, la eólica y la geotérmica. Varios territorios insulares intentan reducir su dependencia de los combustibles importados desarrollando infraestructuras energéticas locales.
La Semana de la Energía del Caribe 2026 también abordará los mercados del carbono, el almacenamiento de energía y los minerales críticos necesarios para la transición energética mundial. Estos sectores representan nuevas oportunidades económicas para los países del Caribe, que pueden posicionarse como proveedores de recursos o centros de innovación energética.
Impacto en el empleo y la formación
Una de las principales consecuencias de la transformación energética de la región se refiere al empleo. Los proyectos energéticos requieren competencias especializadas en ingeniería, logística, mantenimiento y gestión de proyectos. La Semana de la Energía del Caribe 2026 pondrá de relieve la necesidad de reforzar la formación y el desarrollo de las competencias locales para que la población del Caribe pueda beneficiarse directamente de estas nuevas oportunidades.
Se dedicarán varias sesiones a la creación de capacidad local y a la formación de la mano de obra. El objetivo es reducir la dependencia de la mano de obra extranjera y fomentar la integración del talento caribeño en los proyectos energéticos. Esta dimensión social y económica es esencial para garantizar que el crecimiento energético beneficie realmente a las poblaciones locales.
El auge del sector energético también podría estimular otros sectores, como la construcción, los servicios financieros, la logística y las tecnologías digitales. La Semana de la Energía del Caribe 2026 pondrá de relieve estos efectos multiplicadores en la economía regional.
Infraestructuras y conectividad regional
El desarrollo energético también está impulsando la inversión en infraestructuras. Puertos, redes eléctricas, oleoductos e instalaciones de almacenamiento son algunos de los proyectos que se están considerando en varios países. Estas infraestructuras son esenciales para apoyar el crecimiento económico y mejorar la conectividad regional.
La Semana de la Energía del Caribe 2026 brindará la oportunidad de presentar una serie de proyectos de infraestructuras destinados a reforzar la integración energética en la región. La cooperación entre los estados caribeños se considera un factor clave para optimizar los recursos y reducir los costes. Los debates se centrarán en las interconexiones eléctricas, el transporte de gas natural y la creación de centros logísticos regionales.
Estas inversiones podrían transformar la movilidad de bienes y servicios en el Caribe, facilitando el comercio y reforzando la competitividad regional. La energía se convierte así en un vector de integración económica.
Atractivo internacional y flujos financieros
Uno de los principales retos a los que se enfrenta la Semana de la Energía del Caribe 2026 es su capacidad para atraer capital internacional. La región está intentando posicionarse como un destino de inversión fiable y estable. Bancos de desarrollo, fondos de inversión e instituciones financieras internacionales estarán presentes para evaluar las oportunidades que ofrece la transformación energética del Caribe.
La participación de actores internacionales aumenta la credibilidad de los proyectos regionales y facilita el acceso a la financiación. La Semana de la Energía del Caribe 2026 servirá de escaparate de las oportunidades de inversión y demostrará la viabilidad económica de los proyectos energéticos caribeños. Esta visibilidad internacional es esencial para atraer el capital necesario para desarrollar infraestructuras.
La afluencia de financiación también podría ayudar a diversificar las economías caribeñas y reducir su dependencia de ciertos sectores tradicionales. La energía se está convirtiendo en una palanca para la estabilidad económica y el crecimiento a largo plazo.
Una transición hacia una economía más diversificada
La Semana de la Energía del Caribe 2026 ilustra una transición más amplia hacia una economía diversificada en el Caribe. Aunque el turismo sigue siendo un pilar importante, la energía está abriendo nuevas oportunidades. Los países de la región buscan desarrollar industrias complementarias, reforzar sus capacidades tecnológicas y mejorar su resistencia económica.
Esta diversificación es esencial para hacer frente a los choques externos, ya sean económicos o climáticos. Invirtiendo en energía e infraestructuras, el Caribe puede reducir su vulnerabilidad y reforzar su soberanía económica. La Semana de la Energía del Caribe 2026 forma parte de este proceso de transformación estructural.
Una nueva era para la economía caribeña
La Semana de la Energía del Caribe 2026 no es sólo una reunión de expertos y responsables políticos. Simboliza la entrada del Caribe en una nueva era económica. Dependiente durante mucho tiempo de los sectores tradicionales, la región se está posicionando ahora como un actor estratégico en el panorama energético mundial.
Los debates y las asociaciones que surjan de este evento podrían tener un impacto duradero en las economías caribeñas. La inversión, el empleo, las infraestructuras y la cooperación regional están en el centro de esta transformación. La Semana de la Energía del Caribe 2026 ofrece una visión concreta del futuro económico de la región.
En un momento en que el Caribe se está redefiniendo en la escena internacional, este acontecimiento es un momento crucial. Ofrece la oportunidad de anticipar futuros desarrollos económicos y calibrar la magnitud de las transformaciones en curso. Para los responsables de la toma de decisiones, los inversores y la población de la región, la Semana de la Energía del Caribe 2026 representa mucho más que una conferencia: marca la aparición de una nueva dinámica económica caribeña.
Se celebrará del 30 de marzo al 1 de abril de 2026 en Paramaribo, Surinam, y reunirá a agentes públicos y privados del sector energético.
Este acontecimiento reúne a gobiernos, inversores y empresas para acelerar los proyectos energéticos, atraer capital internacional y reforzar la economía regional.
Abarca el petróleo, el gas, las energías renovables, las infraestructuras eléctricas, los créditos de carbono y los minerales críticos relacionados con la transición energética.
El socaSoul of Calypso es algo más que música de carnaval. Es una revolución cultural nacida entre 1972 y 1973 en Trinidad y Tobago, símbolo de la fusión de dos grandes herencias, la africana y la indo-caribeña. En 2026, cuando el Caribe se prepara para un nuevo ciclo de grandes festividades carnavalescas, sigue siendo tan relevante como siempre, sirviendo tanto de hilo conductor de la identidad de las diásporas del mundo como de motor económico estructurador del turismo.
Orígenes revolucionarios: cuando una isla se reinventa a sí misma
A principios de la década de 1970, Trinidad y Tobago vio cómo su música calipso tradicional perdía terreno gradualmente frente al reggae jamaicano y las influencias americanas del soul y el funk. En este contexto de recomposición cultural surgió Ras Shorty I, de nombre real Garfield Blackman (1941-2000), como figura central del cambio.
Originario de Lengua Village, una zona donde coexistían tradiciones africanas y herencia musical india, Garfield Blackman comprendió intuitivamente que una música verdaderamente trinitense debía incluir a todos los pueblos de la isla. Entre 1970 y 1973, fusionó deliberadamente el calypso con instrumentos indocaribeños como el dholak, la tabla y el dhantal, creando una nueva identidad sonora.
El punto de inflexión llegó en 1973 con el tema “Indrani”, un homenaje musical a una deidad india, que integraba orgánicamente instrumentos indios en una estructura de calipso. El álbum “Endless Vibrations” (1974) marcó la siguiente explosión de este género musical, sobre todo con el tema “Om Shanti”, basado en un mantra sagrado hindú, que fue un éxito desde el Caribe hasta la India.
En 1974 y 1975, la soca se había establecido como la nueva dirección musical nacional, rápidamente adoptada por figuras importantes como Lord Kitchener y Mighty Sparrow.
La evolución de la soca: subgéneros y reinvención constante
Características musicales fundamentales
Tiene una serie de características estructurales distintivas:
- – tempos altos, que varían de 115 a 163 pulsaciones por minuto según el subgénero
- – uso frecuente del ritmo de tresillo, con el bajo acentuando los tiempos segundo y cuarto
- – una fusión instrumental que combina percusión africana, tambores indios, metales caribeños y sintetizadores modernos
- – exposición constante a influencias externas, en particular hip-hop, R&B, dancehall y, más recientemente, Afrobeats
Los principales subgéneros
La Power Soca, desarrollada en los años 90 sobre todo por Superblue, se caracteriza por una energía extrema y tempos que alcanzan de 155 a 163 BPM. Se está convirtiendo rápidamente en la banda sonora dominante de las rutas carnavalescas, con instrucciones vocales directas y una intensidad física asertiva.
La Groovy Soca, que surgió en 2005, es una reacción a esta intensidad. Privilegia la melodía, el groove y las influencias del soul y el R&B. Robin Imamshah contribuyó a su popularidad con “Frenchman”, mientras que Precision Productions refinó la estética del sonido.
El Chutney Soca, iniciado en 1987 por Drupatee Ramgoonai, fusiona el chutney tradicional indocaribeño con el soca. Este subgénero permitió a la comunidad indo-trinitense abrazar plenamente esta expresión musical. Rikki Jai se convirtió en uno de sus principales embajadores con el tema “Sumintra”.
El ragga soca, influenciado por el dancehall jamaicano, despegó en la década de 1990. Se dio a conocer internacionalmente gracias a artistas de Saint-Vincent, especialmente Kevin Lyttle con el éxito mundial “Turn Me On”.
Las principales figuras de la soca
Ras Shorty I, visionario fundador
Tras el éxito de “Endless Vibrations”, Garfield Blackman continuó su exploración artística. En 1984, decepcionado por el desarrollo comercial de la soca, anunció su conversión al cristianismo y desarrolló el “jamoo”, una contracción de Jah Music. Este subgénero incorpora elementos del gospel y el reggae y es ideológicamente coherente con la afirmación de Ras Shorty I de que la música debe transmitir mensajes de positividad y elevación espiritual.
Calypso Rose, pionera feminista
Calypso Rose, nacida en 1940, hizo añicos las normas patriarcales del calypso y la soca. En 1977, se convirtió en la primera mujer en ganar la Marcha del Carnaval con “Give More Tempo”. En 1978, ganó tanto la Road March como el concurso, que entonces pasó a llamarse Calypsorose, haciendo una declaración duradera sobre el lugar de la mujer en la historia musical del Caribe.
Lord Kitchener y Mighty Sparrow, figuras tutelares
Lord Kitchener (1922-2007) ganó once títulos de la Marcha de la Carretera, todo un récord. Mighty Sparrow, nacido en 1935 y apodado el “Rey del Calipso”, ganó ocho, demostrando una notable capacidad de adaptación a la evolución del calipso hacia la soca.
Machel Montano, figura central contemporánea
Machel Montano, nacido en 1983, se ha consolidado como el artista más influyente de las últimas cuatro décadas. Con once títulos de la Road March y un total de veintiún títulos competitivos, encarna la modernización del género. En 2025, ganó el Road March con “Pardy” y se convirtió en el primer artista de soca invitado al Tiny Desk Concert de NPR.
Destra Garcia, voz femenina mundial
Natural de Laventille, Destra Garcia destaca por su habilidad para incorporar referencias del pop internacional a las estructuras de la soca. Sus adaptaciones incluyen “Time After Time” de Cyndi Lauper en “It’s Carnival” (2003) y “Take On Me” de A-ha en “Bonnie and Clyde” (2004). Su trabajo con varias identidades artísticas refuerza su posición como importante figura femenina del género.
Fay-Ann Lyons y Nailah Blackman, continuidad generacional
Fay-Ann Lyons, hija de Superblue, ganó tres títulos de Road March como solista, un logro único. En 2009, estando embarazada, ganó los Internacionales Soca Monarch en la categoría Power.
Nailah Blackman, nacida en 1997 y nieta de Ras Shorty I, ilustra la transmisión intergeneracional de este tipo de música. Su tema “Origins” (2025) vincula explícitamente la herencia familiar con las influencias contemporáneas del R&B y el Afrobeats.
Soca y carnavales caribeños en 2026
El Carnaval de Trinidad y Tobago sigue siendo el epicentro de este género musical. Concursos como el Road March, el Soca Monarch y el International Soca Monarch estructuran el año musical regional. Otros carnavales importantes reforzarán esta dinámica en 2026, como el Carnaval de Dominica, el Carnaval de Santa Lucía, los Spicemas de Granada y el Carnaval de San Vicente, cada uno de los cuales aporta una variación estilística y una identidad a este género musical.
Música para la identidad, la sociedad y la economía
Es una expresión directa de la identidad multicultural de Trinidad y Tobago. Hereda las tradiciones de resistencia de Canboulay y sigue siendo un espacio para la crítica social, la memoria y la celebración colectiva.
En la diáspora, actúa como un poderoso vínculo emocional y cultural, estructurando festivales en Nueva York, Toronto, Londres y Miami. Su potencial económico sigue siendo considerable, sobre todo en los sectores del turismo, los cruceros musicales y los eventos especializados.
En 2026, la soca sigue siendo una creación viva y en constante evolución, fiel a su esencia fundacional. De Ras Shorty I a Machel Montano, de Calypso Rose a Destra Garcia, de Fay-Ann Lyons a Nailah Blackman, encarna la capacidad caribeña de transformar la herencia, la resistencia y la alegría en un lenguaje universal. A través de los carnavales caribeños y la diáspora global, sigue llevando la voz de una región que ha convertido el ritmo en una herramienta de liberación, cohesión y proyección hacia el futuro.
El calipso es un género musical que se originó en Trinidad y Tobago a principios de la década de 1970. Derivado del calipso, incorpora influencias africanas e indocaribeñas y se caracteriza por ritmos rápidos, una fuerte dimensión de baile y un estrecho vínculo con el carnaval.
El calipso hace más hincapié en el texto, la sátira social y la narrativa. La soca, aunque hereda esta tradición, hace hincapié en el ritmo, la energía física y la danza, al tiempo que incorpora instrumentos e influencias más variados.
Fue creado por Ras Shorty I, cuyo verdadero nombre era Garfield Blackman, entre 1972 y 1973. Fusionó deliberadamente el calypso con instrumentos y ritmos indocaribeños para crear una música representativa de la sociedad trinitense en su conjunto.
El seminario Rézo 2025, celebrado en Granada, reunió a los directores de las Alianzas Francesas del Caribe anglófono para compartir una ambición común: consolidar los vínculos entre los territorios y reforzar la vitalidad de la francofonía en la región.
Tras explorar la visión institucional y estratégica de esta cooperación regional en el artículo anterior, “La red de Alianzas Francesas en el corazón del Caribe: cooperar, innovar, compartir”, Richès Karayib centra aquí la atención en quienes están en su corazón palpitante.
Durante varios días, los participantes compartieron sus experiencias, sus retos y sus éxitos, revelando una convicción común: acercar la cultura y la francofonía a los pueblos del Caribe a través de las Alianzas Francesas.
Una reunión esencial para una red fragmentada
Cada Alianza Francesa opera en una isla, a menudo aislada geográficamente. Este seminario, organizado con el apoyo del Service de Coopération et d’Action Culturelle (SCAC) de la Embajada de Francia en Santa Lucía, fue un verdadero soplo de aire fresco para la red de Alianzas Francesas. Los directores subrayaron que estas reuniones son un paso esencial en el proceso: brindan la oportunidad de intercambiar herramientas, comparar realidades locales y trabajar juntos para encontrar soluciones prácticas a retos compartidos. Todos destacaron la fuerza del colectivo, la riqueza de los intercambios en un entorno anglófono y la complementariedad de los enfoques entre territorios.
Estos momentos ofrecen una dimensión tanto humana como formativa: reenergizan, refuerzan la solidaridad y nos recuerdan que, a pesar de la diversidad de contextos, las Alianzas Francesas avanzan con la misma ambición: hacer que la francofonía viva y brille en el Caribe. Desde el punto de vista institucional, Christiane Bourgeois, Consejera de Cooperación y Acción Cultural, señaló que este seminario anual es el único momento en que todos los directores pueden reunirse para hablar de éxitos, dificultades y perspectivas comunes.
Nueve territorios, nueve realidades, pero la misma convicción: estas reuniones son esenciales para mantener el impulso de la red y reforzar la cooperación en el Caribe. Más allá de estos intercambios colectivos, es sobre el terreno donde la vitalidad de la red de Alianzas Francesas adquiere todo su sentido. Cada Alianza Francesa actúa a su manera, en función de las realidades de su entorno y de las lenguas y culturas de su territorio.
Una red arraigada: diez Alianzas, un compromiso
Aunque sus contextos difieren, las Alianzas Francesas del Caribe anglófono comparten la misma vocación: enseñar, conectar y hacer vivir a diario el mundo francófono. Se adaptan a las realidades locales con la misma convicción: la cultura y la lengua son palancas de cohesión social, apertura y futuro.
Granada – Ilona Forte-Gilbert: enseñar de otra manera, conectar de otra manera
La Alianza Francesa de Granada carece de locales permanentes, una situación que Ilona Forte-Gilbert ha convertido en una ventaja.
Ahora se ofrecen cursos en línea, lo que permite a la lengua francesa mantener su presencia y llegar a nuevos públicos. La Alianza también se implica en las escuelas mediante actividades educativas y culturales organizadas en colaboración con los profesores. Las proyecciones y talleres “extramuros” ayudan a mantener el contacto con la comunidad.
“Nuestra prioridad es seguir estando presentes y siendo útiles, incluso sin un edificio. La tecnología digital y las asociaciones nos permiten mantener en marcha la Alianza.
Santa Lucía – Aurélie Gbeffa: coordinadora y federadora
En Santa Lucía, Aurélie Gbeffa dirige la Alianza local y es responsable de la coordinación regional de las diez Alianzas Francesas del Caribe Oriental. Ayuda a los directores en la comunicación, la puesta en común, la gobernanza asociativa, la transición digital y la revitalización cultural.
También dirige el proyecto Rézo, un seminario anual apoyado por el SCAC, que se ha convertido en un acontecimiento clave para la cohesión y la reflexión colectiva. En Castries, la Alianza Francesa de Sainte-Lucie combina cursos de idiomas, actividades culturales y promoción de la lengua criolla mediante exposiciones y talleres.
“Nuestra fuerza reside en avanzar juntos al tiempo que promovemos la diversidad cultural de nuestras islas.
Barbados – Océane Gaillard: promover el francés en un entorno anglófono
En Barbados, la Alianza Francesa actúa como puente lingüístico y cultural. Bajo la dirección de Océane Gaillard, la Alianza ha consolidado su posición en un entorno predominantemente anglófono. Se han creado programas educativos para escuelas y adultos, y la Alianza ha formado a miembros del Sistema de Seguridad Regional en francés y criollo haitiano.
En el plano cultural, ha acogido a la compañía guayanesa Ôtepé y está desarrollando un programa abierto a diferentes formas de expresión francófona.
“Representamos a una Francofonía plural: Francia, África, Canadá y el Caribe. La cultura es nuestra mejor palanca para inspirar a la gente el deseo de aprender.
Trinidad y Tobago – Anyka Batista: una comunidad francófona abierta e integradora
En Trinidad y Tobago, Anyka Batista defiende una Francofonía inclusiva y creativa que valore las lenguas locales tanto como el francés. Cada octubre, el Mes de la Herencia Criolla reúne proyecciones, conferencias y conciertos, que reflejan un fuerte compromiso con la diversidad cultural.
La Alianza Francesa también ofrece cursos para niños, adolescentes y adultos, así como veladas culturales para fomentar el encuentro entre comunidades. Los retos de visibilidad y financiación persisten, pero se compensan con un enfoque de colaboración con las escuelas e instituciones locales.
“Queremos que el mundo francófono se vea como parte de nuestra cultura, no como algo externo.
Jamaïque – Clovis Lemée: crear espacios de vida
En Jamaica, Clovis Lemée está revitalizando una histórica Alianza Francesa transformándola en un lugar para vivir y crear. Los Intercambios Lingüísticos, veladas multilingües mensuales, reúnen a un público variado en torno a temas culturales, mientras que las Sesiones de la Biblioteca Francesa -miniconciertos filmados en la mediateca- utilizan la lengua como herramienta de encuentro y expresión artística.
“Aprender una lengua significa crear vínculos. En eso consisten las Alianzas Francesas.
Esta dinámica cultural atrae a un público más joven y contribuye a devolver a la lengua francesa el lugar que le corresponde en el Caribe anglófono.
San Cristóbal y Nieves – Lucille Caulliez: educación y ecología
La Alianza Francesa de San Cristóbal y Nieves combina el aprendizaje de idiomas con el compromiso cívico. Su proyecto Aprende Francés Naturalmente, llevado a cabo gracias a una subvención de la Embajada de Francia en los Estados del Caribe Oriental, Barbados y la OECO, ofreció seis meses de clases gratuitas a doce adolescentes de entornos desfavorecidos, combinando el descubrimiento del francés con talleres ecológicos y actividades culturales. Cada mes, los participantes han explorado los ecosistemas locales, cultivado un huerto, creado con materiales reciclados o intercambiado ideas en línea con alumnos de Guadalupe: una forma concreta y viva de aprender la lengua al tiempo que se forjan vínculos en el Caribe.
Este proyecto, que le valió el Premio Alianza Verde del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, ilustra la vitalidad de una comunidad francófona abierta, sostenible y orientada a los jóvenes. También está desarrollando Francoscop, una serie audiovisual producida por jóvenes, dedicada al mundo francófono.
La directora Lucille Caulliez resume el espíritu del programa:
“Queremos demostrar que el francés es una herramienta de apertura y creatividad.
Dominique – Cévinne M’Voula-Henderson: enlazar lenguas y culturas
Creada en 1965, la Alianza Francesa de la Dominica actúa en los ámbitos educativo y cultural. Las Abejas de la Ortografía Criolla y Francesa, concursos bilingües de ortografía, animan a los alumnos a jugar con las dos lenguas, a comprender cómo se complementan y a sentirse orgullosos de ellas. Los talleres de formación y las actividades culturales apoyan la valorización del patrimonio criollo al tiempo que promueven la lengua francesa.
“El objetivo es hacer del francés y del criollo lenguas de orgullo y de transmisión.
Guyana – Déborah First-Quao: reconstrucción y formación
En Georgetown, Déborah First-Quao, recientemente nombrada para Guyana, está revitalizando una Alianza Francesa de larga tradición pero de bajo perfil, centrándose en la formación y las asociaciones educativas. Ha creado una red de profesores de francés, desarrollado talleres bilingües en la Biblioteca Nacional y restablecido vínculos con instituciones locales. Las iniciativas culturales y educativas pretenden devolver el francés a la vida cotidiana, a pesar de las importantes limitaciones logísticas.
“Queremos devolver al francés el lugar que le corresponde en las escuelas, demostrando que puede ser útil, vivo y accesible.
Surinam – Virginie Lemay: tender puentes institucionales
En Surinam, Virginie Lemay refuerza los vínculos entre la Alianza Francesa y las instituciones locales. Se ofrecen cursos de formación lingüística a las fuerzas de seguridad, el Ministerio de Educación, las empresas y el sector hotelero. La Journée Française, organizada con la Collectivité Territoriale de Guyane, es un acontecimiento de cinco días que incluye exposiciones, encuentros profesionales y conciertos.
“Aquí, el francés se convierte en una herramienta concreta para la cooperación regional.
Este enfoque intersectorial sitúa a la Alianza Francesa como actor clave en el diálogo entre Surinam, Guyana y el resto del Caribe.
Una visión compartida: apoyar, conectar y promover
Para Christiane Bourgeois, Consejera Regional de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia en Santa Lucía, este seminario es una ocasión esencial para consolidar los vínculos de la red. Señala que es “el único momento del año en que tenemos la oportunidad de reunirnos con los directores de las Alianzas Francesas”, un momento especial para hacer balance, intercambiar prácticas y dificultades, y poner en marcha proyectos comunes.
“Las Alianzas Francesas son una herramienta esencial para las embajadas, sobre todo en zonas como el Caribe, donde no hay Instituto Francés. Son organizaciones locales, arraigadas en la región, con su propio consejo de administración y su propia estrategia”. También recordó el papel clave que desempeñan las Alianzas en la difusión de la lengua francesa y en la promoción del diálogo entre los pueblos, subrayando que promueven la lengua, imparten enseñanza y mantienen el vínculo entre cultura y educación, entre Francia y los países de la región.
Consciente de la fragilidad económica del modelo asociativo, Christiane Bourgeois subraya la importancia del apoyo prestado por el Service de Coopération et d’Action Culturelle (SCAC) y el Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores.
Por último, rinde homenaje a Granada, anfitriona del seminario, y a su pueblo:
“Es una isla absolutamente auténtica, con gente extremadamente amable. Animo a todos los franceses y caribeños a venir a Granada, un país que merece ser conocido y apreciado.
Donde la lengua francesa cobra vida
Más allá de los resultados y las cifras, estas reuniones son un recordatorio de que el mundo francófono vive y respira a través de las personas que lo hacen posible. En cada isla, las Alianzas Francesas reúnen a la gente, transmiten e inspiran. Enraizados en su propia realidad, tienden puentes entre lenguas, culturas y generaciones: una Francofonía viva, integradora y profundamente caribeña.
Las Alianzas Francesas desempeñan un papel central en la enseñanza de la lengua francesa, la difusión cultural y el diálogo entre los territorios caribeños. Ancladas localmente, adaptan sus actividades a las realidades sociales, lingüísticas y culturales de cada isla.
El seminario de Rézo es el único evento anual en el que se reúnen todos los directores de las Alianzas Francesas del Caribe. Les permite compartir prácticas, reforzar la cooperación regional y mantener una dinámica colectiva en una red geográficamente dispersa.
Las Alianzas francesas desarrollan proyectos a medida: cursos online o presenciales, acciones en centros escolares, proyectos ecológicos, actos culturales, formación profesional o cooperación institucional. Esta capacidad de adaptación es su punto fuerte en un entorno predominantemente anglófono.
Una conferencia estratégica en Trinidad y Tobago
La conferencia de prensa celebrada en Trinidad y Tobago el 6 de octubre de 2025, en el marco de la ASAMBLEA ANUAL DE ACI-LAC 2025 – CONFERENCIA Y EXPOSICIÓN, reunió a los principales ejecutivos de la industria aeroportuaria de la región. Junto a Mónica Infante (Presidenta de ACI-LAC y Directora General de Aerodom), de Dr. Rafael Echevarne (Director Gerente de ACI-LAC) y Hayden Newton (Director Gerente de la Autoridad Aeroportuaria de Trinidad y Tobago), los debates se centraron en el crecimiento del tráfico, la sostenibilidad y la inversión necesaria para apoyar el crecimiento del transporte aéreo en el Caribe y América Latina.
ACI-LAC que significa Consejo Internacional de Aeropuertos – América Latina y Caribe, es la rama regional de la organización mundial de aeropuertos. Representa los intereses de 91 miembros que operan más de 360 aeropuertos en 42 países y territorios de la región.
Cifras récord confirmadas por ACI World
Los datos publicados durante la Reunión Anual ACI-LAC 2025 muestran que el tráfico de pasajeros en América Latina y el Caribe alcanzará los 789 millones pasajeros a finales de 2025.
Los países con mejores resultados serán :
- – Colombia : 105 millones (+5,6%)
- – México : 191 millones (+4,5%)
- – Brasil : 221 millones (+2,1%)
Se espera que la región (América Latina y el Caribe) gestione casi 821 millones de pasajeros en 2026 según las proyecciones oficiales de ACI World. Estas cifras reflejan la fortaleza de la recuperación pospandémica y el creciente papel del Caribe en la conectividad internacional.
Previsiones a largo plazo y ritmo global
Se espera que el tráfico aéreo regional alcance los 1.725 millones de pasajeros en 2053, con una tasa media de crecimiento anual (CAGR – Compound Annual Growth Rate) del 2,9% en los próximos treinta años, una tasa similar a la media mundial.
El informe de ACI World también afirma que el tráfico se duplicará entre 2024 y 2047, pasando de 758 millones a 1.482 millones de pasajeros.
Las proyecciones de crecimiento anual por subregiones confirman :
- – México: +3,4%, impulsado por la expansión de sus hubs internacionales ;
- – Brasil: +2,4%, somentado por el crecimiento del tráfico nacional ;
- – Caribe: +2%, crecimiento más moderado debido al pequeño tamaño de los mercados insulares, su dependencia del turismo y las limitaciones actuales de la conectividad entre islas;
- – Otros países de América Latina (excepto México y Brasil) : +3%, gracias a la diversificación económica y a los nuevos corredores aéreos regionales.
Inversión colosal para un crecimiento sostenible
Las necesidades de gastos de capital (CAPEX) para el periodo 2026-2040 ascienden a 82.600 millones de USD, de los cuales más de 30.000 millones se dedicarán a la construcción de nuevos aeropuertos totalmente nuevos.
Según datos de la Reunión Anual ACI-LAC 2025, cada millón de pasajeros adicionales genera 9.500 puestos de trabajo y 25 millones de dólares de PIB, lo que demuestra el impacto económico directo del transporte aéreo en la región.
Neutralidad de carbono y accesibilidad: liderazgo regional
En el frente medioambiental, los ponentes destacaron los resultados del programa de Acreditación del Carbono Aeroportuario (ACA) en la REUNIÓN ANUAL ACI-LAC 2025.
En septiembre de 2025, se habían certificado 621 aeropuertos de todo el mundo, incluidos 104 de América Latina y el Caribe. La región ocupa el segundo lugar del mundo en número de aeropuertos implicados en este proceso.
Este programa reconocido internacionalmente evalúa y premia los esfuerzos de los aeropuertos por reducir sus emisiones de carbono como parte del objetivo Net Zero 2050 de ACI World.
El otro indicador de progreso se refiere a la Acreditación de Mejora de la Accesibilidad (AEA): de los 47 aeropuertos certificados en todo el mundo, 17 se encuentran en la región de ALC. Esta distinción confirma el papel del Caribe y de América Latina como líderes mundiales en accesibilidad aérea para pasajeros con discapacidad.
Conectividad y liberalización: los pilares del futuro
Más allá de las cifras, Mónica Infante y Rafael Echevarne insistieron en la urgente necesidad de reforzar la conectividad intracaribeña.
Para Mónica Infante, la prioridad es derribar las barreras normativas y crear un marco que permita a las nuevas compañías aéreas regionales operar libremente.
Por su parte, Rafael Echevarne reiteró que la liberalización del transporte aéreo es esencial para impulsar la competencia y reducir los costes para los pasajeros.
“La aviación no es sólo un sector económico, es una infraestructura vital para la integración y el desarrollo sostenible de nuestros territorios”, afirmó.
Por último, Hayden Newton subrayó el compromiso de la Autoridad Aeroportuaria de Trinidad y Tobago con la modernización de las infraestructuras mediante la biometría, los sistemas automatizados y las innovaciones digitales.
La REUNIÓN ANUAL ACI-LAC 2025 confirmó el crecimiento dinámico, la innovación y la sostenibilidad del sector aeroportuario en América Latina y el Caribe.
Con unas previsiones sólidas, una inversión masiva y una visión de neutralidad de carbono, la región se está estableciendo como un modelo de resistencia y transformación en el transporte aéreo mundial.