En Saint-Laurent-du-Maroni, el viaje hacia las Cataratas de Voltaire empieza mucho antes de llegar a la primera cascada. Desde el pueblo, la pista Paul Isnard te lleva hacia el bosque a lo largo de unos 70 kilómetros. Tras varios años cerrado al público, el lugar acaba de reabrir tras un programa de rehabilitación impulsado por la Colectividad Territorial de Guayana. El objetivo es triple: hacer que el recorrido sea más seguro, mejorar la acogida de los visitantes y poner en valor este paraje natural, sin que por ello desaparezca lo que le da a este lugar su carácter especial.
A 70 kilómetros del inicio del sendero
La cifra te da una idea de la escala. La ZNIEFF «Cascadas y cala Voltaire», incluida en el Inventario Nacional del Patrimonio Natural, empieza al final de la pista Paul Isnard, a 70 kilómetros al sur de Saint-Laurent-du-Maroni. El Parque Natural Regional de la Guayana también indica que hay que tomar esta carretera desde la ciudad, antes de que se convierta en una pista.
Una vez allí, el recorrido sigue a pie. El sendero de las Cataratas de Voltaire tiene una longitud de 5,3 kilómetros y se recorre en unas tres horas. Esta distancia no convierte el lugar en un destino inaccesible, pero te recuerda algo obvio: aquí, el descubrimiento empieza mucho antes de llegar al agua. El camino, el bosque y la ruta forman parte de la experiencia.
Una reapertura pensada pensando en la seguridad
El cierre había puesto el tema del acceso en el centro del problema. Por eso, la rehabilitación tenía que abordar varios aspectos. Se ha instalado una señalización completa desde el pueblo de Saint-Laurent-du-Maroni, sobre todo a lo largo de la pista Paul Isnard. La nueva zona de bienvenida cuenta ahora con un aparcamiento, una plaza para personas con movilidad reducida, una barrera de acceso y un panel informativo.
El cambio más visible es la reconstrucción de la pasarela principal. Con unos 21 metros de longitud, permite cruzar el arroyo Voltaire. Se ha diseñado para resistir mejor las crecidas. También se ha rehabilitado el sendero, con varias estructuras para cruzar las zonas húmedas. Según la información que se dio durante la reapertura, todas estas obras han recibido las autorizaciones reglamentarias y técnicas necesarias.
Las cataratas de Voltaire: un paisaje único en la Guayana Francesa
Las Cataratas de Voltaire no solo destacan por lo alejadas que están. Se trata de una zona especialmente accidentada, donde el arroyo atraviesa rocas duras antes de llegar a la zona de las cataratas. En unos 200 metros, las Cataratas de Voltaire tienen un desnivel de 35 metros, que según esta documentación oficial no tiene igual en la Guayana Francesa. El lugar combina cascadas, saltos, umbrales rocosos, rápidos y entornos boscosos. La zona es conocida por su interés paisajístico, geomorfológico, ecológico, florístico y faunístico.
En un inventario multidisciplinar realizado en 2011 se estudiaron, entre otras cosas, la flora, los peces, los reptiles, los anfibios y los mamíferos no voladores. Esta riqueza nos recuerda que la apertura al público también debe tener en cuenta un entorno natural sensible. El arroyo Voltaire pertenece a la cuenca hidrográfica del Maroni y nace en un pequeño macizo situado al este de las montañas de la Sparouine. Su curso se extiende a lo largo de unos 30 kilómetros. En su parte alta, el valle se vuelve estrecho y sinuoso: ahí es donde están las cascadas. El relieve explica así el espectacular aspecto que tienen hoy en día las cataratas Voltaire.
A los pies de las cascadas, una bienvenida renovada
La rehabilitación no se limita al sendero. A los pies de las Cataratas de Voltaire, los visitantes ahora tienen a su disposición un gran «carbet», un «carbet» con fogón, «carbets» con hamacas y mesas-bancos de picnic. Estas instalaciones te permiten descansar en mejores condiciones después del camino y la caminata. La reapertura también puede impulsar el atractivo turístico del oeste de la Guayana Francesa. La posada situada a la entrada del paraje es una de las actividades locales que podrían beneficiarse del regreso de los visitantes. Este vínculo entre el patrimonio natural y la economía local le da otra dimensión a las obras realizadas.
Pero el reto no será solo atraer a más gente. También habrá que mantener el equilibrio entre el número de visitantes, la seguridad y el respeto por el entorno. En las Cataratas de Voltaire, la distancia sigue siendo un factor clave: 70 kilómetros de pista antes de llegar al sendero, y luego el bosque y el arroyo antes de las cataratas. La rehabilitación hace que el recorrido sea más seguro y cómodo. Pero no elimina la lejanía. Y quizá sea precisamente eso lo que convierte a las Cataratas Voltaire en un destino único en el oeste de la Guayana Francesa.
Las cataratas Voltaire están en el oeste de la Guayana Francesa, al sur de Saint-Laurent-du-Maroni. Se llega a ellas, sobre todo, por la pista Paul Isnard, recorriendo unos 70 kilómetros antes de llegar a la zona del sendero.
Desde Saint-Laurent-du-Maroni, tienes que ir por la carretera y luego por la pista Paul Isnard durante unos 70 kilómetros. Una vez allí, el recorrido continúa a pie por un sendero que, según indican, supone unas tres horas de caminata.
La rehabilitación de las Cataratas de Voltaire tiene como objetivo principal garantizar la seguridad del recorrido y mejorar la acogida del público. Las obras incluyen, entre otras cosas, una nueva señalización, mejoras en las instalaciones de acogida, la rehabilitación del sendero y una pasarela principal de unos 21 metros que permite cruzar el arroyo Voltaire.