Denis Mukwege: en Martinica, reparando a las mujeres y al mundo

Denis Mukwege

La visita de Denis Mukwege a Martinica dio un peso especial a la palabra reparación. Del 2 al 8 de mayo de 2026, el ganador del Premio Nobel de la Paz 2018 se reunió con residentes locales, profesionales de la salud, estudiantes y representantes electos para compartir un mensaje común: tratar el cuerpo no es suficiente si las sociedades permiten que la violencia contra las mujeres permanezca en silencio.

Una semana para escuchar una voz global

Martinica no sólo ha acogido a un médico famoso. Ha acogido a un hombre cuyo nombre está vinculado a una de las grandes luchas morales de nuestro tiempo. Denis Mukwege, ginecólogo congoleño, ha dedicado su vida a las mujeres supervivientes de la violencia sexual en la República Democrática del Congo. Su lucha le valió el Premio Nobel de la Paz en 2018, compartido con Nadia Murad, por sus esfuerzos contra el uso de la violencia sexual como arma de guerra.

La visita tuvo lugar en el marco del Festival en Pays Rêvé, en formato “off-site”, con los ayuntamientos de Anses-d’Arlet y Lamentin y el Rotary Club. El tema elegido ya lo decía todo: “Reparar a las mujeres, reparar el mundo”.

Denis Mukwege

En Anses-d'Arlet, un recuerdo inscrito en la calle

El 3 de mayo se inauguró en Anses-d’Arlet una carretera con el nombre del médico. El gesto es simbólico, pero no decorativo. Al dar a un espacio público el nombre de Denis Mukwege, inscribimos en el paisaje de Martinica una reivindicación de la dignidad humana.

La ciudad quiso rendir homenaje a su lucha contra la violencia sexual, sobre todo cuando se utiliza como arma de guerra. Ante una reunión de vecinos, este reconocimiento adquirió una dimensión local. Martinica no es la República Democrática del Congo. Pero también conoce el poder de los recuerdos heridos, de los silencios transmitidos, de las batallas por la dignidad.

Martinique

En Madiana, el cine como lugar para expresarse

El 4 de mayo, el público martiniqués se reunió en Madiana para ver la película Muganga – El que cura. La proyección, organizada en presencia de Denis Mukwege y del profesor Guy-Bernard Cadière, transformó la sala en un lugar de escucha.

La película narra la lucha de las mujeres víctimas de violencia sexual en la RDC. Aquella noche, la emoción no sólo estaba ligada a las imágenes. También provenía de la presencia del hombre que, desde hace años, recibe estas heridas en su hospital, las nombra, las trata y luego exige justicia. También se entregó un cheque de 5.000 euros a la Fundación Panzi.

Reparar no significa olvidar

El mensaje de Denis Mukwege se basa en una idea sencilla y difícil: reparar no significa borrar. En Panzi, fundada en Bukavu en 1999, las mujeres reciben atención médica, así como apoyo psicológico, social y jurídico. Este enfoque nos recuerda que la violencia sexual destruye mucho más que un cuerpo. Afecta a una familia, a una comunidad, a toda una sociedad.

Por eso el médico habla tanto de justicia como de atención. Sin el reconocimiento de los crímenes, sin la lucha contra la impunidad, la reparación queda incompleta. Su mensaje también se dirige a los hombres, a las instituciones, a las familias y a los testigos. El silencio rara vez protege a las víctimas. A menudo protege a quienes no quieren que nada cambie.

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Denis Mukwege

Por qué es importante esta visita a Martinica

La visita de Denis Mukwege a Martinica plantea una cuestión más amplia. ¿Qué hace una región cuando acoge una voz así? Puede aplaudir, emocionarse, dar nombre a una calle, llenar una sala. Pero también puede ampliar este encuentro reflexionando más profundamente sobre la violencia contra las mujeres, la prevención, la escucha, la educación y la justicia.

Aquí es donde el acto se convierte en algo más que un homenaje. Se convierte en un espejo. Al situar la reparación en el centro, Martinica nos recuerda que la dignidad humana no conoce fronteras. Se defiende en Bukavu, Anses-d’Arlet y Lamentin, en las familias, las escuelas, los hospitales y los tribunales. Tras la marcha de Denis Mukwege, queda una pregunta: ¿cómo puede transformarse esta semana de reuniones en compromisos duraderos en favor de las mujeres, la justicia y la dignidad?

Denis Mukwege estuvo en Martinica del 2 al 8 de mayo de 2026 en el marco del Festival en Pays Rêvé – Hors les murs, con varios encuentros organizados en Anses-d’Arlet, Lamentin, el CHU, la Universidad y lugares culturales. El objetivo de su visita era compartir su lucha por las mujeres víctimas de violencia sexual, pero también señalar que la reparación no es sólo una cuestión médica: también implica justicia, memoria colectiva y responsabilidad de las sociedades.

El vínculo se construyó en torno al tema “Reparar a las mujeres, reparar el mundo”. En Martinica, Denis Mukwege transmitió un mensaje universal: la violencia contra las mujeres no es sólo una tragedia individual; socava familias, comunidades y territorios enteros. Su visita abrió un diálogo local sobre la dignidad, la justicia, la escucha de las víctimas y la lucha contra el silencio. Este mensaje adquirió especial resonancia en Anses-d’Arlet, donde se inauguró una carretera que lleva su nombre.

Denis Mukwege fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2018, junto con Nadia Murad, por su lucha contra el uso de la violencia sexual como arma de guerra y conflicto armado. Ginecólogo congoleño, es conocido por su trabajo con mujeres supervivientes de violencia sexual en la República Democrática del Congo, en particular a través del Hospital y la Fundación Panzi. Su trabajo combina la asistencia, el apoyo a las víctimas, la defensa de la justicia y la lucha contra la impunidad.

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