En Martinica, la DAC y la ARS renuevan su acuerdo sobre cultura y salud para el periodo 2026-2030. Detrás de este acuerdo, firmado el 22 de abril, hay niños hospitalizados, residentes en residencias de ancianos, personas con discapacidad, cuidadores y artistas que intentan mantener un vínculo esencial: el acceso a la cultura, incluso en momentos de vulnerabilidad.
Un acuerdo para mantener el hospital en contacto con el mundo
El convenio de cultura y salud entra en una nueva fase en Martinica. El 22 de abril de 2026, en Le Marin, el Departamento de Asuntos Culturales de Martinica y la Agencia Regional de Salud de Martinica firmaron un nuevo acuerdo regional para el periodo 2026-2030. El tema puede parecer institucional. Sin embargo, toca algo muy concreto: qué queda de la vida cultural cuando la enfermedad, la edad o la discapacidad cambian la vida cotidiana.
En un pabellón pediátrico, una residencia de ancianos o una residencia de ancianos, el arte es algo más que un mero entretenimiento. Puede convertirse en un soplo de aire fresco, una forma de hablar de otra manera, de traer a la memoria un recuerdo, de volver a situar a una persona en el centro de su propia historia. Esto es lo que resume Séverine HUBY, asesora de educación artística y cultural y de acción cultural de la DAC de Martinica, cuando nos recuerda que “no debe haber ninguna ruptura en el acceso a la cultura”.
Dos objetivos: acceso a la cultura y salud global
El acuerdo sobre cultura y salud tiene dos objetivos complementarios. El primero es cultural: mejorar el acceso a las obras y prácticas artísticas de las personas hospitalizadas, las personas mayores y las personas con discapacidad, así como de sus familias, cuidadores y equipos profesionales. El segundo es sanitario: movilizar el arte y la cultura como palancas de apoyo, prevención, bienestar, autonomía e inclusión.
Este marco regional forma parte de una política nacional en vigor desde hace más de 25 años. El primer acuerdo interministerial data de 1999. En julio de 2025 se firmó un nuevo acuerdo nacional, antes de que Martinica renovara su compromiso para 2026-2030.
Sobre el terreno, esto significa que se pueden llevar a cabo proyectos artísticos en hospitales, residencias de ancianos, centros para personas con discapacidad y otros centros de asistencia y apoyo. El acuerdo sobre cultura y salud abarca una amplia gama de campos: música, danza, teatro, cuentacuentos, marionetas, artes visuales, libros, cine, patrimonio cultural inmaterial y creación digital.
110.000 al año y un alto nivel profesional
Para 2026, está previsto lanzar una nueva convocatoria de proyectos a principios de mayo. Según Séverine Huby, el presupuesto anual es de 110.000 euros, de los que 60.000 los aporta el ARS y 50.000 el CAD. También señaló que, a pesar de la ajustada situación presupuestaria, se han mantenido los fondos destinados a este programa.
Los proyectos no pueden ser ideados sólo por un artista, ni sólo por una institución. Deben ser desarrollados conjuntamente por un agente cultural profesional y una institución sanitaria o médico-social. Este requisito es el núcleo del programa. Ayuda a evitar propuestas desconectadas de las necesidades reales de los pacientes, los residentes y los equipos.
El acuerdo también hace hincapié en el papel activo de los beneficiarios. La persona a la que se presta apoyo no debe ser un mero espectador. Debe poder participar, crear, contar historias, moverse y transmitir, en función de su estado de salud, edad, discapacidad o capacidades actuales.
149 proyectos ya apoyados en Martinica
El informe anterior da una idea de lo que ya ha conseguido el acuerdo sobre cultura y salud. Entre 2021 y 2025, se han apoyado 149 proyectos en Martinica, por un total de 540.000 euros. Más de dos tercios de los proyectos subvencionados están relacionados con las artes escénicas y el patrimonio cultural inmaterial. Música, danza, percusión, narración de cuentos, artes y oficios: estas prácticas tienen una resonancia particular en los establecimientos para personas mayores, porque activan la memoria, los gestos, los sonidos y las referencias culturales.
Entre los proyectos destacados está la asociación Clowns Dokté. En la Maison de la Femme et de l’Enfant (MFME) de Fort-de-France, en pediatría de Trinité y en el Centre Hospitalier du Nord Caraïbe, los payasos trabajan con los niños hospitalizados y sus familias. Antes de la intervención, se mantiene una conversación médica con el equipo de enfermería. Tras la visita, los payasos pueden dar su opinión sobre lo que han observado en el niño.
Su trabajo no consiste sólo en hacer reír. También se trata de reducir el estrés, apoyar a las familias, quitar dramatismo a ciertos periodos de espera o de tratamiento, y crear un encuentro a la altura de los niños. Con Kloun Gran Moun, la asociación también trabaja con ancianos en residencias, fomentando la cohesión social, la memoria y la presencia humana.
Una política cultural, pero también una opción social
El acuerdo sobre cultura y salud plantea una cuestión más amplia: ¿qué lugar dejamos a las personas con problemas de salud en la vida cultural de la región? La respuesta es clara: la hospitalización, la edad o la discapacidad no deben excluir a las personas de crear, hablar, recordar y sentir. Para Martinica, la cuestión es también patrimonial. Cuando un tambor, una marioneta, un programa de radio, un taller de danza o un cuento entran en un establecimiento asistencial, no es sólo una actividad que comienza. Es una parte del territorio que circula, que se transmite y que nos recuerda que la cultura no se detiene a las puertas de los lugares vulnerables.
El nuevo Acuerdo Cultura y Salud 2026-2030 abre un periodo decisivo. Queda por ver qué artistas, asociaciones e instituciones responderán a la convocatoria de proyectos 2026. Y, sobre todo, qué historias surgirán de estos encuentros entre cuidados, memoria y creación.
El convenio cultura y salud es una asociación entre la DAC Martinica y la ARS Martinica. Su objetivo es apoyar proyectos artísticos y culturales en hospitales, residencias de ancianos y establecimientos médico-sociales, para mantener el acceso a la cultura de las personas hospitalizadas, ancianas o discapacitadas.
Los proyectos deben ser desarrollados conjuntamente por un agente cultural profesional (artista, asociación, empresa o estructura cultural) y una institución sanitaria o médico-social. Este desarrollo conjunto es esencial para garantizar que el proyecto responde tanto a los objetivos artísticos como a las necesidades de los beneficiarios.
El acuerdo sobre cultura y salud lleva las artes a lugares donde el aislamiento puede ser un problema. En Martinica, apoya proyectos relacionados con la música, la danza, la narración, el patrimonio cultural inmaterial y las artes visuales, al tiempo que refuerza los lazos sociales, la memoria, la expresión y la autonomía de las personas apoyadas.