Cuando Alicia Alonso murió en octubre de 2019, el Ballet Nacional de Cuba, que Alicia Alonso fundó en 1948 y dirigió durante siete décadas, quedó huérfano. Sólo quedó una persona al mando: Viengsay Valdés. Ahora, con 49 años, dirige una de las compañías de ballet más respetadas del mundo. Lo hace desde La Habana, una ciudad en crisis, con unos recursos que ninguna institución comparable de Europa o Estados Unidos aceptaría. El reto es de otra época. Pero Viengsay Valdés se mantiene firme.

Viengsay Valdés

Exigir formación cubana

Nacida en La Habana en 1976, comenzó a bailar a los 9 años en la escuela elemental de ballet Alejo Carpentier, antes de continuar su formación en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, una de las más prestigiosas del mundo, gratuita y abierta a todos los niños cubanos mediante audición. Allí entró en contacto con el mundo de Alicia Alonso, la directora de la época. Fue un encuentro que marcaría toda su carrera. Ingresó en el Ballet Nacional de Cuba en 1994, a la edad de 18 años. Se convirtió en bailarina principal en 1996 y en primera bailarina en 2001. Fue una carrera rápida, incluso para los estándares cubanos.

Viengsay Valdés

Una firma técnica reconocida

Sus fouettés se han convertido en su firma. Las ejecuta con una particular lentitud, casi suspendida, que obliga a jurados y espectadores a contener la respiración. Esta técnica, que ha perfeccionado a lo largo de los años, le ha valido invitaciones para trabajar con importantes compañías internacionales, como el Washington Ballet, el Ballet Concierto de Puerto Rico, el Joburg Ballet, el Bolshoi y el Mariinsky. Durante todo este tiempo, siguió siendo bailarina principal del Ballet Nacional de Cuba. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, nunca abandonó la isla.

Viengsay Valdés
Viengsay Valdés

La lealtad tiene un precio

Esta lealtad tiene un precio. Entre 2000 y 2010, varios destacados bailarines cubanos abandonaron la isla rumbo a Miami y Europa. El Ballet Nacional de Cuba estaba sufriendo una hemorragia de talento. Viengsay Valdés se quedó. A menudo ha explicado esta elección como una forma de deuda con el sistema que la formó gratuitamente, y como su apego a la escuela de ballet cubana.

Tras Alicia Alonso, una responsabilidad histórica

En 2019, Alicia Alonso falleció a la edad de 98 años. La sucesión es una de las más delicadas en el mundo de la danza. Alicia Alonso no era sólo una directora: era un icono político, cultural y feminista. Dirigir el Ballet Nacional de Cuba después de Alicia Alonso es cargar con un enorme peso simbólico. Viengsay Valdés fue nombrada subdirectora artística en enero de 2019, antes de ser nombrada directora general del Ballet Nacional de Cuba en enero de 2020. Asume su cargo en un contexto de grave crisis económica en Cuba, agravada por la pandemia y los cortes de electricidad que afectan a la capital varias veces por semana.

Viengsay Valdés

Mantener la escuela cubana abriendo el repertorio

¿Su estrategia? Mantener la excelencia técnica cubana -la famosa “escuela cubana de ballet”-, abriéndose al mismo tiempo a nuevos repertorios. Encarga coreografías a jóvenes autores latinoamericanos. Invita a bailarines extranjeros a realizar residencias. Restablece progresivamente las colaboraciones internacionales. El Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso, evento emblemático fundado en 1960, debería celebrar su 29ª edición en otoño de 2026 bajo su dirección, si se mantiene el calendario anunciado. Será su gran prueba de público.

Viengsay Valdés

Dirección artística bajo presión

Dirigir una compañía de ballet de talla mundial con el presupuesto de un país en crisis es tanto una proeza administrativa como artística. Hay que remendar los trajes, los estudios a veces carecen de electricidad o equipos, y hay que negociar uno a uno los viajes al extranjero. Sin embargo, el Ballet Nacional de Cuba sigue produciendo temporadas completas, formando bailarines que pasan a trabajar con las principales compañías del mundo y manteniendo una calidad técnica que muchos en el mundo del ballet consideran intacta.

Una mujer cubana al frente de una institución mundial

Un aspecto particular de este retrato merece ser mencionado. Viengsay Valdés es una mujer cubana al frente de una institución de ballet de categoría mundial. En un mundo de ballet clásico internacional dominado durante mucho tiempo por las grandes instituciones europeas y norteamericanas, esto es algo poco frecuente. Cuba, desde Alicia Alonso, es una excepción. Esta singularidad, en el panorama mundial, es uno de los legados que Viengsay Valdés lleva consigo.

Viengsay Valdés

La cita de 2026

Así pues, en otoño de 2026 se celebrará en La Habana el 29º Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso, bajo su dirección, si se confirma el programa anunciado. Se espera que asistan compañías invitadas, antiguas estrellas, jóvenes estrenos: todos los que importan en el ballet internacional. Para Viengsay Valdés, será una demostración. Para Cuba, una afirmación. Y para el Caribe, quizás un recordatorio de que la excelencia no depende de las divisas. Si Viengsay Valdés resiste, entonces cierta idea de la cultura caribeña resistirá con ella.

📸 Crédito de la foto: Cuenta de Instagram de Viengsay Valdés – @Viengsay_v

Viengsay Valdés es una bailarina cubana nacida en La Habana en 1976. Formada en la Escuela Cubana de Ballet, ingresó en el Ballet Nacional de Cuba en 1994, se convirtió en bailarina principal en 2001 y asumió la dirección general de la compañía en 2020, tras ser nombrada subdirectora artística en 2019.

Viengsay Valdés forma parte del legado artístico de Alicia Alonso, fundadora del Ballet Nacional de Cuba en 1948. Tras la muerte de Alicia Alonso en 2019, Viengsay Valdés se convertirá en una de las figuras responsables de preservar la excelencia de la escuela de ballet cubana, al tiempo que abre la compañía a nuevos repertorios.

Viengsay Valdés encarna una forma de excelencia artística caribeña que suele ser menos visible que la música, los carnavales o el patrimonio popular de la región. Como directora del Ballet Nacional de Cuba, demuestra que el Caribe es también un lugar para la formación clásica, la disciplina coreográfica y la influencia cultural internacional.

José Martí no es sólo una gran figura de la historia de Cuba. Es uno de los intelectuales más importantes del mundo caribeño, porque fue capaz de combinar la escritura, el pensamiento político, el periodismo y la acción revolucionaria en una sola carrera. Nacido en La Habana el 28 de enero de 1853 y muerto en combate en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, se convirtió en el símbolo de la lucha de Cuba por la independencia de España. Sin embargo, su influencia pronto se extendió más allá de Cuba a toda América Latina y el Caribe.

¿Por qué José Martí sigue siendo una figura importante?

Lo que distingue a José Martí de muchas figuras políticas del siglo XIX es la amplitud de su legado. Fue poeta, ensayista, periodista, organizador político y pensador sobre la soberanía. Su nombre sigue asociado a la idea de dignidad, emancipación y responsabilidad histórica.

José Martí

Una juventud marcada por la represión y el exilio

La carrera de José Martí cambió a una edad muy temprana. Siendo adolescente, se posicionó a favor de la independencia de Cuba en el contexto de la guerra que comenzó en 1868. Como consecuencia, fue condenado a trabajos forzados y deportado a España. Allí continuó sus estudios y obtuvo una licenciatura universitaria en Zaragoza. Fue un periodo decisivo: formó a un hombre convencido de que la libertad política no podía disociarse de la educación, la cultura y la lucidez histórica.

Así pues, el exilio no le alejó de Cuba. Al contrario, amplió sus horizontes. José Martí visitó varios países, entre ellos México, Guatemala, Venezuela y, sobre todo, Estados Unidos. Desde Nueva York, observó las tensiones geopolíticas de su tiempo y desarrolló una idea central: Cuba debía liberarse de la dominación española sin caer en otra forma de dependencia.

José Martí, destacado escritor y periodista

Sería un error reducir a José Martí a una figura revolucionaria. Su importancia literaria es inmensa. Su escritura combina densidad política, fuerza moral y rigor estilístico. Sus ensayos se consideran a menudo su contribución más duradera a la literatura hispanoamericana. Su poesía, por otra parte, nunca se separa de la realidad. Para José Martí, escribir no significa distanciarse del mundo, sino mirarlo más de cerca. Este vínculo entre literatura y compromiso explica por qué su obra sigue siendo estudiada mucho más allá de Cuba.

José Martí
José Martí

"Nuestra América", un texto fundamental

Entre sus escritos, “Nuestra Américapublicado en 1891, sigue siendo fundamental. En él, José Martí defendía una idea sencilla pero profunda: los pueblos de la región no deben copiar mecánicamente modelos de otros lugares. Deben construir sus instituciones, su cultura y su futuro sobre la base de su propia realidad histórica. Estas ideas siguen siendo muy pertinentes hoy en día en el Caribe. Arroja luz sobre los debates acerca de la identidad, la soberanía cultural, la educación y el modo en que las sociedades caribeñas pueden hacer valer su voz en un mundo dominado por grandes centros de poder.

José Martí
José Martí

El estratega de la independencia cubana

No se limitó a escribir. Desempeñó un papel concreto en la organización de la última fase de la lucha independentista cubana. Ayudó a formar la Partido Revolucionario Cubano e hizo de Nueva York el centro de preparación del levantamiento. Su objetivo era unificar las fuerzas independentistas y dar coherencia política a la causa cubana. En 1895, se unió a la expedición a Cuba con Máximo Gómez. Poco después de su regreso a Cuba, murió en combate en Dos Ríos el 19 de mayo. Su temprana muerte fijó su imagen en la memoria colectiva: la de un hombre que hacía coincidir sus pensamientos con sus acciones.

José Martí

Un legado que perdura en el Caribe

La influencia de José Martí no terminó en el siglo XIX. Su legado sigue vivo en los debates contemporáneos. En esencia, sigue siendo esencial porque encarna una idea poco común: la de un intelectual caribeño capaz de transformar la literatura en una fuerza histórica. Su vida es un recordatorio de que el Caribe no sólo ha producido resistencia, sino también grandes pensamientos capaces de arrojar luz sobre el presente. José Martí sigue siendo una referencia esencial no sólo para comprender Cuba, sino también la profundidad política y cultural de la región.

José Martí fue un escritor, periodista, poeta y político cubano nacido en La Habana en 1853. Se le conoce sobre todo por su papel central en la lucha por la independencia cubana de España. Su carrera combinó el compromiso intelectual y la acción política, lo que le convirtió en una figura importante no sólo en la historia de Cuba, sino también en el pensamiento caribeño y latinoamericano.

José Martí está considerado uno de los grandes símbolos de la nación cubana porque defendió la idea de una Cuba libre, soberana y políticamente consciente. No sólo apoyó la independencia a través de sus discursos y escritos, sino que también desempeñó un papel activo en la organización de la lucha por la independencia. Su nombre sigue estando asociado a la dignidad, el patriotismo y la coherencia entre el pensamiento y la acción.

No, y eso es precisamente lo que hace que su legado sea tan fuerte. José Martí fue también un destacado escritor, con una rica obra literaria y periodística. Sus textos tratan de la libertad, la identidad, la educación, la justicia y el futuro de los pueblos de la región. Por ello ocupa un lugar especial, en la encrucijada de la literatura, el periodismo y la historia política.

“Nuestra América” es uno de los textos más influyentes de José Martí. En él defiende la idea de que los pueblos de América Latina y el Caribe deben construir su futuro a partir de su propia realidad histórica, social y cultural. Este texto sigue siendo de gran actualidad, ya que plantea cuestiones esenciales sobre la identidad, la soberanía cultural y cómo pensar el desarrollo sin reproducir mecánicamente modelos externos.

José Martí sigue interesando a los lectores contemporáneos porque sus reflexiones trascienden su época. Habla de libertad, responsabilidad política, educación y dignidad colectiva, temas que siguen estando en el centro de los debates actuales. Para los lectores del Caribe, también representa la prueba de que un pensamiento nacido en la región puede tener alcance universal y seguir iluminando el presente.

El 24 de febrero de 1895 sigue siendo una de las fechas más importantes de la historia de Cuba. Cuba. Ese día estallaron simultáneamente varios levantamientos en toda la isla, marcando el inicio oficial de la última guerra de independencia contra España. A menudo se hace referencia a este acontecimiento como el Grito de Bairellamado así por una de las ciudades donde se declaró la insurrección.

Pero sería un error reducir esta fecha a un mero desencadenante militar. El 24 de febrero de 1895 encarna un momento político importante para el Caribe: el día en que una colonia estratégica decidió volver a tomar las armas para construir su soberanía. Ese día fue el resultado de años de preparación, debate y compromiso, tanto sobre el terreno como en el exilio.

Una larga lucha por la independencia

Para comprender el significado del 24 de febrero de 1895, es importante recordar que Cuba no comenzó su lucha contra España ese día. La isla ya había librado una larga guerra de independencia entre 1868 y 1878, seguida de un intento más breve a finales del siglo XIX. Estos conflictos no condujeron a una ruptura definitiva con la potencia colonial, pero transformaron profundamente la sociedad cubana.

Los años siguientes estuvieron marcados por una gran tensión política, una crisis económica vinculada al azúcar y una creciente frustración por las reformas prometidas pero raramente aplicadas por Madrid. En este contexto, se fue imponiendo la idea de una nueva guerra. Ya no se trataba de una revuelta aislada, sino de una ofensiva coordinada y estructurada. El 24 de febrero de 1895 estalló la insurrección en varias regiones de la isla, sobre todo en el este, donde la desigualdad económica era elevada y el sentimiento anticolonial especialmente fuerte. El levantamiento simultáneo en muchos lugares marcó oficialmente el inicio de la segunda Guerra de Independencia cubana.

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José Martí: el arquitecto político de la sublevación

Detrás de la organización del 24 de febrero de 1895 había una figura central: José Martí. Poeta, periodista y estratega político, José Martí desempeñó un papel decisivo en la preparación de la guerra. Fundador del Partido Revolucionario Cubano en 1892, trabajó para unificar las fuerzas independentistas y preparar una insurrección capaz de triunfar donde las anteriores habían fracasado.

Desde el exilio, sobre todo en Estados Unidos, José Martí movilizó a la diáspora cubana, recaudó fondos y construyó una sólida red política. Veía la guerra como una necesidad histórica, pero también como un proyecto de sociedad. Su objetivo no era sólo expulsar a España: quería construir una república independiente, capaz de preservar su soberanía frente a las influencias exteriores.

El 24 de febrero de 1895 marcó la culminación de este largo esfuerzo. La insurrección que había contribuido a organizar se desencadenó en varias regiones de la isla, de acuerdo con una estrategia preparada durante meses. Pocas semanas después, José Martí regresó a territorio cubano para participar directamente en los combates. Murió el 19 de mayo de 1895 durante la batalla de Dos Ríos, convirtiéndose en una de las figuras más emblemáticas de la historia nacional cubana.

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José Martí ©university archives
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José Martí ©university archives

Una guerra organizada y estructurada

Junto a José Martí, líderes militares experimentados tomaron la iniciativa. Entre ellos se encontraban Máximo Gómez y Antonio MaceoEran veteranos de guerras anteriores y reconocidos estrategas. Su experiencia permitió estructurar el ejército independentista y adoptar tácticas adaptadas al terreno. La guerra se desarrolló primero en el este de la isla, antes de extenderse gradualmente hacia el oeste. Los insurgentes utilizaron la movilidad y la guerra de guerrillas para debilitar a las fuerzas españolas, que se encontraban en inferioridad numérica.

A pesar de los difíciles comienzos en algunas regiones, el movimiento se organizó rápidamente. A finales de 1895, las fuerzas independentistas controlaban una parte importante del territorio y proclamaron la República de Cuba en armas.

Una guerra con consecuencias regionales

El conflicto que estalló el 24 de febrero de 1895 se extendió rápidamente más allá de la isla. La represión española, en particular la creación de campos de concentración para aislar a los insurgentes de la población civil, provocó una fuerte emoción internacional. La situación atrajo la atención de Estados Unidos, que ya tenía una fuerte presencia económica en la región. En 1898, la explosión del acorazado USS Maine en La Habana desencadenó la Guerra Hispano-Norteamericana. España fue derrotada y perdió sus últimas colonias importantes en el Caribe.

Cuba obtuvo oficialmente la independencia en 1902, aunque su soberanía permaneció bajo influencia estadounidense durante varias décadas.

Cuba

¿Por qué es hoy tan importante esta fecha?

El 24 de febrero de 1895 no trata sólo de la historia de Cuba. Arroja luz sobre toda la trayectoria del Caribe. A finales del siglo XIX, la región se encontraba en un punto de inflexión: los imperios europeos declinaban gradualmente, mientras se afirmaban nuevas potencias. Para Cuba, esta fecha simboliza el deseo de existir política y culturalmente como nación. Es un recordatorio de que la independencia suele ser el resultado de un largo proceso de intentos, fracasos y nuevos intentos.

Para el Caribe, nos recuerda que las luchas nacionales siempre han estado vinculadas a dinámicas regionales e internacionales. Las redes del exilio, la circulación de ideas y la solidaridad entre territorios desempeñaron un papel decisivo en la lucha por la soberanía. Incluso hoy, el 24 de febrero de 1895 sigue siendo un punto de referencia importante en la memoria colectiva de Cuba. Encarna la determinación de un pueblo para definir su futuro y defender su identidad.

El 24 de febrero de 1895 comenzó la última guerra de independencia de Cuba contra España. Varios levantamientos estallaron simultáneamente en el este de la isla, sobre todo en Baire, dando lugar a lo que se conoce como la Grito de Baire. Esta insurrección no fue improvisada: fue el resultado de años de organización política por parte de los independentistas cubanos, decididos a poner fin a la dominación colonial española. Esta guerra condujo a la derrota de España en 1898 y allanó el camino para la independencia oficial de Cuba en 1902.

José Martí fue uno de los principales artífices políticos de la Guerra de Independencia de Cuba, iniciada en 1895. Fundador del Partido Revolucionario Cubano en 1892, trabajó para unir a las fuerzas independentistas y organizó los preparativos del levantamiento. José Martí no se contentó con la retórica patriótica: desarrolló una visión precisa de una república cubana soberana y socialmente equilibrada. Se unió a la lucha en 1895 y murió pocos meses después, convirtiéndose en una figura fundacional de la identidad nacional cubana.

El 24 de febrero de 1895 trascendió los estrictos confines de Cuba, ya que formaba parte de un movimiento más amplio de luchas anticoloniales en el Caribe a finales del siglo XIX. La guerra contribuyó a debilitar la presencia española en la región y alteró el equilibrio geopolítico en el Caribe. También precedió a la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, que tuvo un impacto duradero en el equilibrio de poder en la cuenca del Caribe. Por tanto, esta fecha brinda la oportunidad de comprender cómo la dinámica local en Cuba tuvo repercusiones regionales e internacionales.

El 17 de febrero de 2026, el pastor y activista por los derechos civiles Jesse Jackson murió a los 84 años. Figura importante en la lucha por la igualdad racial en Estados Unidos, Jesse Jackson dejó tras de sí más de medio siglo de compromiso político, social y moral. Su muerte ha provocado una oleada de homenajes en todo el mundo, aclamándolo como un servidor de la justicia cuya influencia se extendió más allá de las fronteras estadounidenses.

Pero sería un error reducir a Jesse Jackson a la historia política estadounidense. Su trayectoria se inscribe en una dinámica diaspórica mucho más amplia, en la que el Caribe desempeña un papel estratégico. Haití, Cuba y Guadalupe fueron ámbitos de intervención, reflexión y solidaridad que arrojan nueva luz sobre el legado de esta gran figura y nos ayudan a comprender el alcance de su influencia internacional.

De la América segregada a la escena mundial

Nacido el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, Jesse Jackson creció en una sociedad marcada por la segregación racial. Implicado en el movimiento por los derechos civiles desde muy joven, se unió a Martin Luther King Jr. en los años 60 y participó en importantes campañas contra la discriminación. Dentro de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur, destacó por sus dotes oratorias y su capacidad de movilización. En particular, desarrolló la iniciativa Operación Panera, que utilizaba el boicot económico para obligar a las empresas a contratar a más afroamericanos. Esta estrategia le convirtió en uno de los rostros más visibles de la lucha por la justicia económica dentro del movimiento por los derechos civiles.

En 1971, fundó la Operación PUSH, una organización dedicada a la capacitación económica y política de las comunidades negras. Esta estructura, seguida de la Coalición Arco Iris, contribuyó a ampliar la lucha por los derechos civiles hasta convertirla en una coalición multirracial y social. Como candidato a la nominación demócrata a la presidencia de Estados Unidos en 1984 y de nuevo en 1988, se convirtió en uno de los primeros afroamericanos en alcanzar este nivel de competición electoral nacional, allanando el camino a una nueva generación de líderes políticos negros.

Sin embargo, su influencia no se limitó a Estados Unidos. Desde muy pronto considera la lucha por la igualdad como una lucha global que vincula a África, Estados Unidos y el Caribe.

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©Reverend Jesse Jackson Sr.

El Caribe, central en la conciencia negra

En el pensamiento político de Jesse JacksonEl Caribe nunca es periférico. Representa un espacio fundador de la historia negra moderna, marcado por la esclavitud, la colonización y la lucha por la independencia. Esta lectura histórica alimenta su visión de la solidaridad transnacional entre los pueblos afrodescendientes. Para él, las injusticias que sufren las comunidades negras en Estados Unidos no pueden disociarse de las realidades económicas y políticas que se viven en el Caribe.

Su acción internacional se inscribe, pues, en una lógica diaspórica en la que los destinos afroamericano, caribeño y africano están estrechamente vinculados. Este planteamiento explica las posiciones que ha adoptado repetidamente sobre las grandes cuestiones caribeñas.

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©Reverend Jesse Jackson Sr. 2
Jesse Jackson
©Reverend Jesse Jackson Sr. 1

Haití: justicia económica y dignidad humana

Entre los territorios caribeños que han marcado este compromiso, Haití ocupa un lugar central. En varias ocasiones visitó el país para alertar sobre la pobreza, el hambre y la inestabilidad política. Durante una visita especialmente significativa en 2008, pidió la condonación de la deuda de Haití y una acción internacional para hacer frente a la crisis alimentaria. También denunció las desigualdades en el trato a los migrantes haitianos e insistió en la responsabilidad de las grandes potencias en la situación económica del país.

Para Jesse JacksonHaití simboliza la injusticia histórica sufrida por las sociedades nacidas de la esclavitud y el colonialismo. Su defensa de la dignidad haitiana forma parte de una visión más amplia de la justicia racial global.

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©Reverend Jesse Jackson Sr.

Cuba: diplomacia paralela y diálogo

La relación entre Jesse Jackson con Cuba es otro capítulo importante de este compromiso caribeño. A partir de los años 80, participó en misiones diplomáticas paralelas entre Washington y La Habana. En 1984, desempeñó un papel decisivo en la liberación de presos estadounidenses en Cuba, demostrando su capacidad para intervenir en cuestiones geopolíticas delicadas. Sus intercambios con las autoridades cubanas se inscriben en una voluntad de diálogo y desescalada entre ambos países.

Crítico con el embargo estadounidense contra la isla, abogó por un enfoque más humano y pragmático de las relaciones entre Estados Unidos y el Caribe. Esta postura refuerza su imagen de actor político internacional capaz de trascender las divisiones ideológicas.

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Juin 1984, Cuba, le Président Fidel Castro accueille le Révérend Jesse Jackson à la Havane. · ©Charles Tasnadi : AP
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Cuba 1984, en présence du Révérend Jesse Jackson, Fidel Castro annonce la libération de 48 prisonniers. · ©Charles Tasnadi : AP

Guadalupe: recordar la esclavitud y transmitirla

En 2015, la visita de Jesse Jackson en el Mémorial ACTe de Guadalupe marca un momento simbólico importante. Para él, este centro dedicado a la memoria de la esclavitud y la trata transatlántica de esclavos es un lugar esencial para la transmisión y el reconocimiento de la historia. Ante un numeroso público, saludó la importancia de esta institución en la construcción de una conciencia negra colectiva y en el diálogo entre los pueblos de la diáspora. Su presencia en Guadalupe subraya la importancia de la memoria caribeña en la historia global de la lucha por la dignidad humana.

Este paso ilustra el apego a una memoria compartida que une a afroamericanos y caribeños, más allá de las fronteras nacionales.

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Le Révérend Jesse Jackson au Mémorial ACTe en Guadeloupe. 18:07:2015 · ©Gessy Blanquet - Guadeloupe la 1ère

Una visión diaspórica adelantada a su tiempo

A lo largo de su carrera, ha desarrollado un enfoque global de las luchas negras. Apoyó el movimiento contra el apartheid en Sudáfrica, intervino en crisis en Centroamérica y multiplicó las iniciativas de mediación internacional. En esta visión, el Caribe aparece como un espacio estratégico donde se entrecruzan cuestiones históricas, económicas y culturales. Las migraciones, las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y las cuestiones de memoria son temas recurrentes en este compromiso.

Al vincular estas diferentes dimensiones, contribuye a reforzar la idea de una comunidad negra internacional que comparte luchas comunes.

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©Reverend Jesse Jackson Sr.

¿Qué legado para el Caribe en 2026?

La desaparición de Jesse Jackson llega en un momento en que las cuestiones de justicia racial, desigualdad económica y memoria histórica siguen estando en el centro de los debates mundiales. Para el Caribe, su carrera es un recordatorio de la importancia de la solidaridad diaspórica y la cooperación internacional. Las cuestiones que ha defendido -la deuda, la migración, la dignidad económica y la memoria de la esclavitud- siguen siendo de gran actualidad.

También pone de relieve la necesidad de que la región siga reivindicando su lugar en los debates mundiales sobre justicia e igualdad.

Una figura americana, una herencia caribeña

Jesse Jackson será recordado como una de las grandes voces de la justicia social del siglo XX y principios del XXI. Pastor, activista, mediador y candidato presidencial, dedicó su vida a defender a las poblaciones marginadas y a promover la solidaridad mundial. Más allá de América, su trayectoria revela la importancia del Caribe en la construcción de una conciencia negra internacional. Sus intervenciones en Haití, Cuba y Guadalupe dan testimonio de una visión política en la que la región desempeña un papel central en la lucha por la dignidad y la igualdad.

Tras la muerte de Jesse Jackson, esta lectura diaspórica de su legado ofrece una clave esencial para comprender su influencia. Sobre todo, nos recuerda que el Caribe, lejos de ser periférico, sigue estando en el centro de la historia y el futuro de la lucha por la justicia global.

Fue pastor baptista y figura destacada del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Estrecho colaborador de Martin Luther King Jr, dedicó su vida a la justicia social, la igualdad racial y la defensa de las poblaciones marginadas a escala internacional.

Se ha implicado en varias ocasiones en importantes asuntos caribeños. Ha abogado por la condonación de la deuda de Haití, ha dirigido misiones diplomáticas a Cuba y ha visitado Guadalupe, en particular el Memorial ACTe, para apoyar la memoria de la esclavitud y la solidaridad diaspórica.

Su compromiso con cuestiones de justicia económica, migración, memoria histórica y relaciones internacionales sigue siendo relevante para el Caribe. Su trayectoria es un recordatorio de la importancia de la solidaridad entre los pueblos afrodescendientes y del lugar central que ocupa la región en los debates mundiales sobre igualdad y dignidad.

“Sin Cuba no hay rumba y sin rumba no hay Cuba”. Esta frase resume acertadamente una realidad profundamente arraigada en la historia y la vida cotidiana de la isla. La Rumba no es sólo un género musical o una danza folclórica estática. À CubaEs un lenguaje social, un espacio de memoria y una forma colectiva de existir. Nacido en los barrios obreros y en los puertos, se ha convertido en una de las expresiones culturales más fuertes de la identidad cubana.

Este artículo profundiza en la historia musical y cultural de la Rumba tal y como se practica hoy en Cuba. Se trata de una herencia afrocubana siempre en movimiento, conformada por la transmisión oral, el cuerpo y la comunidad, alejada de los tópicos turísticos.

La rumba en Cuba: una definición basada en la realidad

En Cuba, la palabra Rumba designa un conjunto indisociable de música, canto, baile y prácticas sociales. Se toca principalmente con instrumentos de percusión, se canta según un principio de llamada y respuesta, y se baila en un entorno donde la improvisación y la interacción son esenciales. No puede entenderse de forma aislada, sino que adquiere todo su significado en grupo, en un patio, en una calle, en una reunión espontánea.

A diferencia de algunas formas que se han exportado y estandarizado a otros lugares, la rumba cubana permanece profundamente arraigada en los contextos en los que nació. No fue concebida para el escenario, sino para la vida cotidiana, para expresar la relación entre el trabajo, las relaciones humanas, el deseo, la rivalidad y el orgullo.

Orígenes moldeados por la historia social cubana

Su nacimiento es inseparable de la historia de la esclavitud y la urbanización cubana del siglo XIX. Tras la abolición de la esclavitud, las poblaciones afrodescendientes se concentraron en las ciudades portuarias, sobre todo en La Habana y Matanzas. En los patios comunales conocidos como solares, la música se convirtió en un medio de mantener las tradiciones africanas al tiempo que se adaptaban a un nuevo entorno social.

Estas zonas son el centro de una intensa vida comunitaria. Comparten trabajo y dificultades, pero también celebraciones. Es una respuesta colectiva a la marginación. Permite que los gestos cotidianos se transformen en un lenguaje artístico, y que el ritmo se convierta en una herramienta de cohesión.

Rumba
©National Council for Cultural Heritage, 2014
Rumba
©National Council for Cultural Heritage, 2014

Los tres estilos principales de la rumba cubana

No es una forma única. Se expresa a través de tres estilos principales que reflejan diferentes funciones sociales y estéticas.

Memoria y contención yambú

El yambú se considera una de las formas más antiguas de rumba. Su tempo es lento y su carácter introspectivo. Hace hincapié en la narrativa corporal, el movimiento sutil y la expresión interior. Los bailarines no buscan la interpretación, sino la precisión del movimiento y una relación íntima con la música. El yambú se asocia a menudo con los ancianos. Evoca respeto, continuidad y transmisión. Cada movimiento parece cargado de una historia personal o colectiva. En este estilo, la danza se convierte casi en una narración silenciosa en la que el cuerpo habla sin exceso.

Guaguancó la escena social y el diálogo

El guaguancó es la forma más popular y extendida. Presenta un diálogo entre un hombre y una mujer construido en torno a un juego de seducción y desafío. El famoso gesto del vacunao simboliza un intento de conquista seguido inmediatamente de una respuesta de la pareja, que esquiva, desvía o se anticipa. Más allá de su aspecto lúdico, el guaguancó refleja la dinámica social y las relaciones de poder. Deja mucho espacio para la improvisación, el humor y las personalidades de los bailarines. Cada interpretación es diferente, según el contexto, la energía del grupo y la mirada del público.

Columbia, virtuosismo y afirmación individual

La Columbia es la más rápida y técnicamente exigente. Tradicionalmente bailada en solitario, pone de manifiesto la agilidad, resistencia y creatividad del bailarín. Los movimientos son complejos, los cambios de dirección rápidos y el diálogo con el solista del tambor constante. La Columbia suele considerarse una demostración de maestría y carácter. Requiere un agudo oído para el ritmo y una gran libertad física. Aunque durante mucho tiempo se ha asociado a la expresión masculina, ahora lo adoptan bailarinas que reinterpretan sus códigos con fuerza y legitimidad.

Rumba
©National Council for Cultural Heritage, 2014
Rumba
©National Council for Cultural Heritage, 2014

Los instrumentos y el ritmo como lenguaje colectivo

La rumba cubana se basa en una arquitectura rítmica precisa pero profundamente orgánica. Se siente antes de analizarla.

En el corazón de esta estructura está la clave, el motivo rítmico fundamental que organiza la música en su conjunto.

La clave no siempre se toca explícitamente, pero guía cada entrada, cada silencio, cada reinicio.

Alrededor de esta columna vertebral hay un conjunto de instrumentos de percusión, principalmente congas.

Generalmente, se utiliza un trío de tambores, incluido un tambor agudo que improvisa y conversa directamente con el bailarín.

Este diálogo es esencial. Crea una tensión permanente entre la música y el movimiento, como si cada uno provocara al otro.

La voz también desempeña un papel central. Un cantante solista lanza frases a menudo improvisadas, a las que responde un coro.

Rumba
©National Council for Cultural Heritage, 2014
Rumba
©National Council for Cultural Heritage, 2014 2

Rumba en La Habana contemporánea

Aún hoy, forma parte del paisaje sonoro y social de La Habana. No se limita a los escenarios oficiales. Aparece en los barrios en reuniones espontáneas, en patios o en ciertas calles que se han convertido en emblemáticas.

El Callejón de Hamel es uno de los lugares más conocidos para observar esta tradición viva. Cada semana, músicos, bailarines y vecinos se reúnen allí en un ambiente que combina fervor artístico y vida de barrio. Pero más allá de este lugar, la rumba sigue expresándose en muchos espacios menos visibles, donde sigue siendo ante todo un asunto comunitario.

Rumba
©Wanda Canals Fleitas: Cubania

Festivales y transmisión contemporánea

La vitalidad de la rumba cubana también es evidente en eventos dedicados a ella. El Festival Internacional de Rumba de Timbalaye es un ejemplo importante. Se celebra todos los años y reúne a grupos de distintas regiones de Cuba y de otros países vinculados a la historia afrocaribeña. Estos festivales no se limitan a conciertos. Ofrecen talleres, encuentros intergeneracionales y oportunidades para reflexionar sobre la transmisión de conocimientos. Se aborda como un patrimonio vivo que sigue evolucionando sin perder sus raíces populares.

Figuras clave e influencia mundial

La rumba cubana ha ejercido una profunda influencia en la música mundial. Ha alimentado la música afrocubana, la salsa, el jazz latino y numerosas formas híbridas. Artistas como Mongo Santamaría han desempeñado un papel clave en la difusión de la rumba, poniendo en diálogo los ritmos de la rumba con el jazz norteamericano. De estas trayectorias surge un patrón claro. Las prácticas locales de los barrios obreros se convierten en lenguajes musicales universales. Circulan con los artistas, con las migraciones y con las diásporas, creando puentes culturales duraderos entre Cuba y el resto del mundo.

Una tradición en movimiento

La Rumba sigue siendo una de las expresiones culturales más poderosas de Cuba. Cuba. Vincula el pasado con el presente, transforma la memoria en movimiento y sigue evolucionando con el paso de las generaciones. En los patios, en las calles de La Habana o en los grandes festivales, sigue siendo un espacio de libertad, de afirmación y de compartir. Entender la rumba es acercarse a Cuba a través del cuerpo, del sonido y de las relaciones humanas. Significa comprender cómo una cultura nacida de la coacción se ha elevado al rango de símbolo universal sin perder nunca sus raíces populares.

Es una expresión cultural completa que combina percusión, canto, danza e interacción social. Nacida en los barrios obreros del siglo XIX, se basa en las tradiciones afrocubanas y se transmite principalmente a través de la práctica colectiva y la oralidad.

Hay tres estilos principales. El yambú favorece la lentitud y la narración gestual. El guaguancó presenta un seductor diálogo entre parejas. La Columbia se distingue por su velocidad y virtuosismo, y a menudo se baila en solitario.

Todavía se practica en muchos barrios de La Habana y otras ciudades cubanas en reuniones comunitarias. Algunos lugares emblemáticos, como los patios de vecinos y las calles históricas, brindan la oportunidad de observar esta tradición en su contexto social vivo, así como en festivales dedicados a ella.

Cayo Santa María está situada al norte de Cuba, en el archipiélago de Jardines del Rey. Pequeña isla famosa por sus playas luminosas y su ambiente tranquilo, atrae a visitantes en busca de mar en calma, arena fina y unas vacaciones diseñadas para la relajación. Conectada a tierra firme por una larga carretera de diques, ofrece una experiencia única: la de un territorio insular moderno que sigue estando muy cerca de la naturaleza.

Una isla unida al continente por una carretera espectacular

Acceso a Cayo Santa María es a través del Pedraplénuna carretera de diques de casi 48 km que une la ciudad de Caibarién con todos los cayos de la región.

La travesía pasa por lagunas, aguas poco profundas y manglares.

A partir de este punto, el viaje se convierte en un paréntesis: un amplio horizonte, una brisa marina y la impresión de avanzar hacia un mundo insular virgen.

La isla forma parte de la provincia de Villa Clarajunto con Cayo Las Brujas y Cayo Ensenachos.

Esta zona se ha desarrollado para acoger un turismo costero estructurado, manteniendo al mismo tiempo una clara separación entre las zonas naturales y las zonas hoteleras.

Cayo Santa Maria

Playas y mar en calma, en el corazón de la experiencia

La costa norte de Cayo Santa María alberga algunas de las playas más codiciadas del archipiélago. La arena es especialmente clara, el agua dulce y regular, y el fondo marino se mantiene poco profundo durante varias decenas de metros.
Zonas como Playa Perla Blanca, Playa Las Gaviotas o la playa principal de Santa María suelen citarse como algunas de las más agradables de la isla. Las condiciones son ideales para nadar tranquilamente, dar largos paseos por la orilla y disfrutar de momentos de relax en familia o en pareja.

La costa meridional, más salvaje, está formada por manglares, marismas saladas y humedales protegidos. Este equilibrio entre playas desarrolladas y naturaleza discreta contribuye en gran medida al encanto de la isla.

Cayo Santa Maria
Cayo Santa Maria
Cayo Santa Maria

Un destino pensado para la comodidad de los viajeros

Desde el año 2000, Cayo Santa María se ha convertido en uno de los principales centros turísticos costeros del norte de Cuba. Aquí hay muchos hoteles con todo incluido, cada uno de los cuales ofrece servicios adaptados a familias, parejas o grupos, con acceso directo a la playa, piscinas, variedad de restaurantes y entretenimiento.

Sin embargo, el ambiente sigue siendo comedido: la isla no tiene ciudades, sólo zonas hoteleras. El personal viene a diario de las ciudades vecinas de Caibarién, Remedios y Camajuaní.

Cayo Santa Maria

Entre la naturaleza y la tranquilidad

Aunque esté equipado, Cayo Santa María conserva una fuerte presencia natural. Los manglares albergan aves marinas, las dunas protegen el litoral y algunas zonas están incluidas en programas medioambientales regionales.
El paisaje recuerda que el mar y los ecosistemas costeros son los verdaderos amos del lugar, y que las urbanizaciones se han diseñado respetando la frágil morfología de la isla.

Cayo Santa Maria
Cayo Santa Maria

Acceso e información útil para los viajeros

El principal punto de entrada es elAeropuerto Internacional Abel Santamaría de Santa Clara (SNU). Los traslados del aeropuerto a la isla duran unos de 90 minutos a 2 horasdependiendo de las condiciones del tráfico y de las paradas.

Para los viajeros internacionales, Cuba solicita :

  • – un pasaporte válido ;
  • – a tarjeta de turista (visado) ;
  • – seguro médico reconocido.

Estos trámites son fáciles de obtener a través de una agencia, la compañía aérea o los servicios consulares.

Cayo Santa Maria
Cayo Santa Maria

Una isla para descansar y respirar

Cayo Santa María es perfecto para los visitantes que buscan un ambiente apacible, playas seguras y la posibilidad de pasar varios días sin presiones ni horarios. El mar en calma, la luz del litoral cubano y la sencillez del entorno lo convierten en un destino ideal para viajes familiares, escapadas a la playa o vacaciones de ritmo lento.

PREGUNTAS FRECUENTES

Cayo Santa María está en el norte de Cuba, en el archipiélago de Jardines del Rey, y forma parte de la provincia de Villa Clara.

Se puede llegar a la isla a través del aeropuerto de Santa Clara, luego el Pedraplénun tramo de carretera de 48 kilómetros que une el continente con el archipiélago.

No. Cayo Santa María no tiene población permanente, sólo hoteles y servicios turísticos.

Desde hace casi treinta años, la cooperación entre Le Lamentin y Santiago de Cuba encarna un compromiso duradero entre dos territorios que comparten mucho más que una simple asociación. Este vínculo estructurante, forjado a través de proyectos concretos en los ámbitos de la cultura, la salud, la educación y el desarrollo sostenible, se ha consolidado como una auténtica palanca de proximidad caribeña.

A medida que se acerca el Festival del Caribe 2025, las dos ciudades reafirman su ambición compartida de celebrar tres décadas de colaboración en 2026.

Cuba

Dos acontecimientos clave para movilizar a las fuerzas motrices de la región

Los días 21 y 23 de mayo, dos reuniones puntuaron la visita oficial de los representantes de Santiago de Cuba a Martinica. La primera reunión, organizada por el ayuntamiento de Lamentin, contó con la presencia de David Zobda, Odexa Fuentes Medina y Enaï Diamela Palacios Acosta, y reunió a las principales organizaciones culturales y turísticas de la región: Tropiques Atrium, el Departamento de Asuntos Culturales, el Comité de Turismo de Martinica, las oficinas de turismo comunitario, las agencias de viajes, la compañía aérea SAMAC, la Prefectura, la Universidad de las Antillas, la CCIM, los comités de obras sociales, los clubes de servicio y la asociación Martinica-Cuba. También estuvo presente Jean-Philippe Nilor, diputado. El objetivo de la reunión era presentar el Festival del Caribe 2025 e iniciar un diálogo institucional más intenso entre ambos territorios.

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El 23 de mayo se celebró una segunda reunión, esta vez con las asociaciones culturales de Lamentin. Este debate más operativo ayudó a identificar las formas en que podrían contribuir al festival, y confirmó el interés de muchas organizaciones locales. Entre los participantes se encontraban Jeunesse en Fleurs – Ballet Kadan’s Kréol, Afrique Caraïbe Fraternité, GOPIO Martinique, AMESU y Gommier & Tradition. Todas ellas expresaron su deseo de participar activamente en el evento, a través de actividades artísticas, educativas, patrimoniales o gastronómicas.

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Georges-Louis Lebon, tercer teniente de alcalde de Le Lamentin encargado de asuntos culturales y presidente de la Oficina de la cultura, introdujo la reunión recordando los fundamentos del compromiso de la ciudad: “El deporte, la cultura y el asociacionismo están en el centro del proyecto de Le Lamentin”. También destacó el papel estructurador de la mediateca y de la Oficina de la cultura, así como la riqueza de una red de más de 60 asociaciones culturales, de las que cerca de 40 son especialmente activas.

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Cooperación concreta y ambiciosa

La asociación entre Le Lamentin y Santiago de Cuba va mucho más allá del marco simbólico de un hermanamiento tradicional. Iniciada en torno a cuestiones comunes como la gestión del agua, esta cooperación ha evolucionado rápidamente hasta abarcar ámbitos clave como la salud, el deporte, el medio ambiente, la gestión de riesgos importantes y, ahora, el desarrollo económico y la investigación científica.

David Zobda, alcalde de Le Lamentin, subraya esta dinámica: “No se trata de un intercambio cultural puntual. Estamos trabajando juntos en proyectos concretos, con objetivos precisos que responden a las necesidades reales de nuestras respectivas poblaciones.

Y añade: “Queremos que esta cooperación sea también una palanca económica. Tenemos que plantearnos las preguntas reales: ¿cómo podemos desarrollar el transporte de mercancías, hacer más fluidos los flujos bancarios, armonizar nuestras normas?

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Diamela Palacios Acosta, Secretaria de la Asamblea Municipal de Santiago de Cuba, se suma a esta visión recordando la solidez del vínculo entre ambas ciudades: “Entre Le Lamentin y Santiago, hay algo más que solidaridad; hay una verdadera fraternidad. A pesar de las dificultades causadas por el embargo estadounidense, nuestra cooperación se ha mantenido constante y eficaz durante casi 30 años.

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Diamela Palacios Acosta

Odexa Fuentes Medina, por su parte, destacó la voluntad de Santiago de Cuba de promover la diversidad de expresiones artísticas y culturales en el marco del Festival: “Somos fruto de una mezcla de culturas: africana, española, francesa, árabe, asiática… El Festival del Caribe es el lugar donde esta diversidad se expresa plenamente”. El Festival del Caribe es también el lugar de encuentro entre las dos ciudades: “Martinica y Santiago de Cuba han mantenido una fraternidad constante, incluso en los momentos más difíciles. Esta relación va mucho más allá de los intercambios culturales.

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Odexa Fuentes Medina

Festival del Caribe 2025: una cita ineludible

El Festival del Caribe, o Fiesta del Fuego, es uno de los acontecimientos más emblemáticos del calendario cultural caribeño. Se celebra anualmente en Santiago de Cuba y reúne durante una semana a delegaciones artísticas, investigadores, agentes culturales y ciudadanos de toda la cuenca del Caribe. La edición de 2025 (del 3 al 9 de julio) se centrará en Curaçao, en un ambiente marcado por la música callejera, las danzas tradicionales, las artes populares y rituales colectivos como el famoso “Serpiente”.

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El festival ofrece una visión integradora de la cultura caribeña, en la encrucijada de la herencia africana, europea, asiática y amerindia. Diamela Palacios insiste en esta apertura: “El festival refleja la riqueza de nuestra diversidad. Aunque tiene sus raíces en el Caribe, está abierto al mundo.

Junto al programa artístico, en 2025 Santiago de Cuba celebrará también el 510 aniversario de su fundación, así como momentos clave de su historia política y social, como el 72 aniversario del asalto al barrio del Moncada. Estos elementos dan al acontecimiento una profundidad que va más allá de lo puramente cultural.

En 2026: 30 años de cooperación entre Lamentin y Santiago

El año 2026 marcará un hito simbólico en la historia de las dos ciudades. Santiago de Cuba ya ha propuesto que el Festival de este año esté marcado por treinta años de cooperación. Es una invitación poderosa, que exige una amplia movilización del tejido asociativo, educativo y económico de Martinica.

¿La idea? Formar una delegación diversa, representativa de la diversidad y las ambiciones de la región.

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El alcalde de Lamentin pide que se adelante el plazo: “Tenemos que organizarnos ya para que 2026 no sea sólo un recuerdo, sino un verdadero escaparate de nuestra capacidad de actuar colectivamente en el Caribe”.

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Esta dinámica se basa en el deseo compartido de construir un espacio caribeño más integrado, donde interactúen la cultura, la educación y la economía. El Ayuntamiento de Lamentin ha anunciado la introducción de un plan de apoyo para ayudar a las asociaciones a estructurar sus proyectos, identificar financiación y proporcionar apoyo logístico.

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Construir un Caribe que actúe y brille

A través de esta cooperación activa y polifacética, Le Lamentin y Santiago de Cuba están demostrando que otro modelo de intercambio es posible en el Caribe: un modelo basado en la confianza, la coherencia y una visión compartida. Si bien 2025 marcará un hito importante con la esperada presencia de numerosas delegaciones de Martinica en el Festival del Caribe, 2026 ya se perfila como un punto álgido.

¿Eres una asociación o un agente cultural, económico o educativo? Ahora es el momento de participar.

El proyecto MAGHIC 2, lanzado en marzo en Pointe-à-Pitre con el apoyo del programa INTERREG Caribe, marca un paso decisivo en el desarrollo de un sector marítimo bajo en carbono y adaptado a las realidades del Caribe.

En un momento en que las cuestiones climáticas exigen cambios profundos, el Caribe afirma su determinación de convertirse en una región piloto del transporte marítimo sostenible. En este contexto, FARWIND Energy, una start-up comprometida con la descarbonización del transporte marítimo, coordina el proyecto MAGHIC 2, con el objetivo de estructurar en la región un auténtico sector industrial y científico en torno a la propulsión vélica y el hidrógeno.

Financiado con 2,2 millones de euros de fondos FEDER a través de INTERREG Caribe, MAGHIC 2 encarna una alianza entre innovación tecnológica, investigación académica y ambición regional.

Propulsión marina innovadora probada en condiciones reales

En el corazón del proyecto MAGHIC 2, la vela de rotor desarrollada por FARWIND Energy promete una reducción significativa de las emisiones de CO₂, hasta un 40% menos de combustible para los barcos. Esta tecnología, probada en entornos marítimos severos, abre perspectivas concretas para un transporte marítimo más responsable, en línea con los objetivos climáticos europeos y los de la OMI.

Pero MAGHIC 2 va más allá: el proyecto también explora soluciones innovadoras de almacenamiento de hidrógeno, tanto en tierra como en el mar, capaces de almacenar entre 10 y 100 toneladas, con un impacto terrestre reducido. Una respuesta a los retos logísticos y energéticos propios de la geografía insular.

Una red caribeña de investigación e industria para apoyar la transición

Uno de los puntos fuertes del proyecto reside en su capacidad para crear una dinámica regional en torno a las competencias y el conocimiento. FARWIND Energy reúne a una red de instituciones académicas punteras:

  • Universidad Marítima del Caribe (Jamaica)

  • Universidad de Trinidad y Tobago

  • Centro Nacional de Investigaciones Cientificas (Cuba)

  • Universidad Autónoma de Campeche (México)

Estos establecimientos centrarán su trabajo en la vida útil de los materiales y la adaptación de las soluciones a las condiciones climáticas y marítimas específicas del Caribe.

Por el lado industrial, SARA (Société Anonyme de la Raffinerie des Antilles) se une al proyecto para promover la transferencia de tecnología y reforzar las competencias locales. La ambición es clara: construir un ecosistema regional sostenible en torno a la propulsión marina baja en carbono y la industria del hidrógeno.

MAGHIC 2
MAGHIC 2

Una visión estratégica para la soberanía energética en el Caribe

Al consolidar una base de competencias regionales y apoyarse en tecnologías adecuadas, MAGHIC 2 sitúa al Caribe en la senda de una transición energética marítima ambiciosa y coherente. El proyecto está ayudando a construir la soberanía energética para mejorar la competitividad y la resiliencia de los territorios caribeños.

“Este proyecto ilustra un enfoque integrado que combina innovación, industrialización y cooperación científica, y representa un gran paso adelante para un transporte marítimo más sostenible”, subraya Arnaud Poitou, Presidente de FARWIND Energy.

Lanzado en Guadalupe, MAGHIC 2 está ayudando a crear un Caribe más inteligente y audaz, capaz de inventar sus propias respuestas a los retos energéticos del mundo, aprovechando al máximo sus recursos naturales, su saber hacer y su posición estratégica.

En un importante impulso para cine caribeñoLa 18ª edición del prestigioso laboratorio cinematográfico Nuevas Miradas concluyó con la concesión de premios y ayudas a ocho proyectos cinematográficos caribeños, gracias al programa UNESCO-UE Transcultura. Esta iniciativa, financiada por la Unión Europea, ha desempeñado un papel clave en el acercamiento entre Cuba, el Caribe y la Unión Europea a través de la cultura y la creatividad.

El programa transcultura: un catalizador para el cine caribeño

El programa Transcultura es un elemento clave en el desarrollo del cine caribeñoofreciendo a los cineastas emergentes la oportunidad de participar en importantes laboratorios y eventos. Este programa es esencial no sólo para desarrollar el cine local, sino también para conectar a los países del Caribe, ya que comparten historias y contextos similares.

Nuevas Miradas: una plataforma para jóvenes cineastas

Organizado por la Cátedra de Producción de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Nuevas Miradas es uno de los laboratorios más antiguos y prestigiosos de América Latina y el Caribe. El evento aprovecha la presencia de representantes de la industria cinematográfica en el Festival Internacional de Cine de La Habana para ponerlos en contacto con cineastas emergentes de la región, apoyando la diversidad de voces e historias de América Latina y el Caribe.
Cine caribeño.

Le cinéma Caribéen brille
La Isla de los Congrejos. Source :
cinéma Caribéen
LOS DIOSES DE LA LLUVIA. Source :
cinéma Caribéen
El ultimo Bail. Source :

Los proyectos ganadores: una visión general de la narración caribeña

1. Escúchame – un documental de Kevin Argudin (Cuba)

Escúchamedirigido por el cineasta cubano Kevin Argudin, es un documental que explora la vida de las personas en Cuba, destacando sus luchas, esperanzas y realidades cotidianas. Este proyecto recibió el acceso directo al festival DocMx y el apoyo de Zafiro Cinema, reconociendo su calidad artística y su potencial en la escena internacional, contribuyendo así al desarrollo de la industria cinematográfica cubana. Cine caribeño.

2. El amor en tiempo de Bacanerías – Por Iván de Lara y Cristian Mujica (República Dominicana)

Dirigida por Iván de Lara y producida por Cristian Mujica, El amor en tiempo de Bacanerías es una película que explora las complejidades del amor y las relaciones en el contexto de las fiestas tradicionales dominicanas. El proyecto recibió una invitación a la Feria de Productores y Proyectos Cinematográficos del Festival de Cine de Cali, Colombia, y una consulta sobre la concepción del público por parte del World Cinema Fund, reforzando la Cine caribeño.

3. Non, je n’ai pas trouvé l’Eldorado – Por Séphora Monteau y Wendy Desert (Haití)

Esta película haitiana, dirigida por Séphora Monteau y producida por Wendy Desert, titulada No, no he encontrado El Doradoes una conmovedora exploración de la búsqueda de una vida mejor y las decepciones que a menudo la siguen. El proyecto recibió asesoramiento del Fonds Suisse Sud Est y consejos sobre estrategias de producción y financiación del documentalista francés Tancrède Ramonet, que apoyó el desarrollo del proyecto. Cine caribeño.

4. La Isla de los Cangrejos – Por Juan Carlos Guzmán y María José Martínez (República Dominicana)

La Isla de los Cangrejosdirigida por Juan Carlos Guzmán y producida por María José Martínez, es una película de ficción que narra la historia de una pequeña comunidad isleña que lucha por hacer frente al cambio medioambiental y al impacto del turismo. El proyecto recibió apoyo para el desarrollo de guiones y fue reconocido por su singular narrativa, que enriquece la Cine caribeño.

5. El Último Baile – Por Carlos Pérez y Ana García (Cuba)

Dirigido por Carlos Pérez y producido por Ana García, El Último Baile es un documental que capta los últimos días de una compañía de danza tradicional en Cuba. El proyecto recibió financiación para la posproducción y ha sido elogiado por su profundidad emocional y su significado cultural, contribuyendo a la riqueza de la Cine caribeño.

6. La Lluvia de los Dioses – Por David Fernández y Yamilé Alfonso (Guyana)

La Lluvia de los Diosesdirigida por David Fernández y producida por Yamilé Alfonso, es una película de ficción que combina mitología y realidad en una aldea guyanesa. El proyecto recibió una subvención para la búsqueda de localizaciones y la preproducción, destacando su innovadora narrativa y enriqueciendo la Cine caribeño.

7. El Silencio de las Olas – Por Rafael Ramírez y Lucía Hernández (San Cristóbal y Nieves)

Dirigida por Rafael Ramírez y producida por Lucía Hernández, El Silencio de las Olas es un documental que explora la vida de los pescadores de San Cristóbal y Nieves, centrándose en los retos a los que se enfrentan y en su conexión con el mar. El proyecto recibió apoyo para el diseño de sonido y fue reconocido por su belleza cinematográfica, contribuyendo a la diversidad del Cine caribeño.

8. La Casa de los Abuelos – Por José Luis Morales y Elena Rodríguez (República Dominicana)

La Casa de los Abuelosdirigida por José Luis Morales y producida por Elena Rodríguez, es una película de ficción que narra la historia de una reunión familiar en una casa tradicional dominicana. El proyecto recibió financiación para su montaje y fue elogiado por su narración centrada en la familia, que enriquece la Cine caribeño.

Profesionalización de los jóvenes cineastas

El evento Nuevas Miradas no sólo contribuye al avance de los proyectos, sino que también sirve de plataforma para impulsar las carreras cinematográficas de los participantes, en consonancia con los objetivos del programa Transcultura, que pretende apoyar la diversidad de voces e historias del cine caribeño.

Impacto en la industria cinematográfica caribeña

Espacios como Nuevas Miradas son esenciales para presentar e internacionalizar proyectos desde las primeras fases de su desarrollo. Según Yamila Marrero, Coordinadora General de Nuevas Miradas, “un programa como Transcultura, que permite a cineastas emergentes participar en grandes laboratorios y eventos como Nuevas Miradas, es esencial para el desarrollo de nuestra industria. cine caribeñosino también para conectar con otros países caribeños, ya que compartimos historias y contextos similares”.

Wendy Desert, directora y productora haitiana, destacó que “el evento no sólo contribuye al avance de los proyectos, sino que también sirve de plataforma para impulsar las carreras cinematográficas de los participantes, en línea con los objetivos del programa Transcultura”.

El programa UNESCO-UE Transcultura ha demostrado una vez más su compromiso para fomentar el crecimiento y el reconocimiento internacional del cine caribeño. En soutenant ces huit projets de film, le programme garantit que les histoires et les perspectives uniques de la région des Caraïbes soient entendues sur la scène mondiale. Alors que l’industrie cinématographique caribéenne continue d’évoluer, des initiatives comme Nuevas Miradas et le programme Transcultura restent cruciales pour nourrir les talents et promouvoir la diversité culturelle du Cine caribeño.


Salsa

es algo más que un género musical: es un fenómeno cultural que ha cautivado a millones de personas en todo el mundo. El origen de este género, su desarrollo en Cuba y su influencia en la cultura musical global son temas fascinantes que merecen ser explorados. En este artículo, profundizaremos en sus raíces
su evolución en el contexto cubano y su impacto perdurable en la escena musical internacional.

Origen de la salsa

Encuentra sus orígenes en una rica y variada mezcla de estilos musicales afrocubanos. Sus raíces se encuentran en los ritmos africanos, la música española y las influencias indígenas. En la década de 1920 empezaron a surgir géneros como el son cubano, el mambo y la rumba, que constituyeron los cimientos sobre los que se construiría.

El término “salsaLa “salsa” se utilizó para describir la fusión de estos diversos estilos musicales. En la década de 1960, empezó a tomar forma como género diferenciado, sobre todo en Nueva York, donde muchos cubanos y otros latinoamericanos se establecieron para escapar de la agitación política y económica de sus países de origen.

Salsa
Salsa musicians in Cuba

La Salsa en Cuba

Las raíces cubanas

Cuba ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de la salsa. Cuban musical styles such as son, mambo, and rumba were the precursors to this dynamic genre. Son, which combines Spanish and African music elements, was particularly important in shaping the rhythms. Artists like Arsenio Rodríguez in the 1940s and 1950s introduced innovations in son that influenced that música.

El mambo, popularizado por músicos como Pérez Prado, también contribuyó a la formación de sus sonidos. La danza asociada al mambo influyó mucho en los movimientos que caracterizan a
salsa
en la actualidad. La rumba, con sus ritmos sincopados y sus expresivos movimientos corporales, enriqueció aún más su vocabulario musical.

La evolución de la salsa en Cuba

En los años 70 comenzó a evolucionar como un género distinto en Cuba. El desarrollo del grupo musical “Los Van Van” de Juan Formell marcó un paso decisivo en la historia. Integraron elementos del jazz y otros géneros, creando un sonido único que cautivó al público. Otros artistas como Celia Cruz, Johnny Pacheco y Oscar D’León también desempeñaron papeles clave en la popularización de esta música.

A medida que ganaba popularidad, se organizaban festivales en Cuba, que atraían a bailarines y músicos de todo el mundo.

Salsa

El baile se convirtió en parte integrante de la vida nocturna cubana, con clubes y bares dedicados a esta enérgica danza. Se convirtió así en un símbolo de la cultura cubana, reflejo de su historia, diversidad y espíritu vibrante.

Impacto cultural de la salsa

Influencia global

Este género ha trascendido las fronteras cubanas para convertirse en un fenómeno global. En las décadas de 1980 y 1990, los artistas latinoamericanos empezaron a lanzar salsa álbumes que alcanzaron el éxito internacional. Ciudades como Nueva York, Miami y San Francisco se convirtieron en sus centros neurálgicos, donde se celebran regularmente festivales y competiciones de baile.

El impacto cultural se deja sentir en muchos ámbitos.
Salsa
El baile, con sus variados estilos como la salsa cubana, la salsa puertorriqueña y la colombiana, ha influido en el baile de todo el mundo. Las escuelas de baile que la enseñan se han hecho populares en diversos países como Japón, Alemania y Brasil.

La salsa como expresión cultural

Más allá de su popularidad musical y dancística, sirve como medio de expresión cultural. Cuenta historias de vida, amor, lucha y triunfo. Las letras a menudo abordan temas sociales y políticos, reflejando las realidades de la vida en los países de origen de los artistas. Esto le ha permitido servir de plataforma para abordar temas importantes como la identidad, la emigración y la justicia social.

Salsa y renovación cultural en Cuba

Hoy salsa sigue evolucionando en Cuba. Surgen nuevos artistas que aportan influencias modernas al tiempo que se mantienen fieles a las tradiciones. El gobierno cubano también ha reconocido la importancia de su en la cultura nacional, apoyando eventos y festivales para promover este género.

En se ha convertido en una celebración de la identidad cubana, que une a generaciones y comunidades. Encarna el espíritu de resistencia y resiliencia, reflejando un rico pasado al tiempo que mira hacia el futuro.

Salsa es un género musical que encuentra sus raíces en la diversidad cultural de Cuba. Su evolución, marcada por artistas emblemáticos e influencias diversas, lo convierte en un símbolo de la expresión artística y de la vida social. En la actualidad sigue influyendo en la cultura musical mundial, evolucionando al tiempo que permanece anclada en sus tradiciones. Es algo más que música: es un movimiento, un baile y una celebración de la vida que une a millones de personas en todo el mundo. Ya sea en una pista de baile de La Habana o en un club de Nueva York, sigue siendo una fuerza vibrante y viva, testimonio de la riqueza del patrimonio cultural cubano.