La visita de Denis Mukwege a Martinica dio un peso especial a la palabra reparación. Del 2 al 8 de mayo de 2026, el ganador del Premio Nobel de la Paz 2018 se reunió con residentes locales, profesionales de la salud, estudiantes y representantes electos para compartir un mensaje común: tratar el cuerpo no es suficiente si las sociedades permiten que la violencia contra las mujeres permanezca en silencio.
Una semana para escuchar una voz global
Martinica no sólo ha acogido a un médico famoso. Ha acogido a un hombre cuyo nombre está vinculado a una de las grandes luchas morales de nuestro tiempo. Denis Mukwege, ginecólogo congoleño, ha dedicado su vida a las mujeres supervivientes de la violencia sexual en la República Democrática del Congo. Su lucha le valió el Premio Nobel de la Paz en 2018, compartido con Nadia Murad, por sus esfuerzos contra el uso de la violencia sexual como arma de guerra.
La visita tuvo lugar en el marco del Festival en Pays Rêvé, en formato “off-site”, con los ayuntamientos de Anses-d’Arlet y Lamentin y el Rotary Club. El tema elegido ya lo decía todo: “Reparar a las mujeres, reparar el mundo”.
En Anses-d'Arlet, un recuerdo inscrito en la calle
El 3 de mayo se inauguró en Anses-d’Arlet una carretera con el nombre del médico. El gesto es simbólico, pero no decorativo. Al dar a un espacio público el nombre de Denis Mukwege, inscribimos en el paisaje de Martinica una reivindicación de la dignidad humana.
La ciudad quiso rendir homenaje a su lucha contra la violencia sexual, sobre todo cuando se utiliza como arma de guerra. Ante una reunión de vecinos, este reconocimiento adquirió una dimensión local. Martinica no es la República Democrática del Congo. Pero también conoce el poder de los recuerdos heridos, de los silencios transmitidos, de las batallas por la dignidad.
En Madiana, el cine como lugar para expresarse
El 4 de mayo, el público martiniqués se reunió en Madiana para ver la película Muganga – El que cura. La proyección, organizada en presencia de Denis Mukwege y del profesor Guy-Bernard Cadière, transformó la sala en un lugar de escucha.
La película narra la lucha de las mujeres víctimas de violencia sexual en la RDC. Aquella noche, la emoción no sólo estaba ligada a las imágenes. También provenía de la presencia del hombre que, desde hace años, recibe estas heridas en su hospital, las nombra, las trata y luego exige justicia. También se entregó un cheque de 5.000 euros a la Fundación Panzi.
Reparar no significa olvidar
El mensaje de Denis Mukwege se basa en una idea sencilla y difícil: reparar no significa borrar. En Panzi, fundada en Bukavu en 1999, las mujeres reciben atención médica, así como apoyo psicológico, social y jurídico. Este enfoque nos recuerda que la violencia sexual destruye mucho más que un cuerpo. Afecta a una familia, a una comunidad, a toda una sociedad.
Por eso el médico habla tanto de justicia como de atención. Sin el reconocimiento de los crímenes, sin la lucha contra la impunidad, la reparación queda incompleta. Su mensaje también se dirige a los hombres, a las instituciones, a las familias y a los testigos. El silencio rara vez protege a las víctimas. A menudo protege a quienes no quieren que nada cambie.
Por qué es importante esta visita a Martinica
La visita de Denis Mukwege a Martinica plantea una cuestión más amplia. ¿Qué hace una región cuando acoge una voz así? Puede aplaudir, emocionarse, dar nombre a una calle, llenar una sala. Pero también puede ampliar este encuentro reflexionando más profundamente sobre la violencia contra las mujeres, la prevención, la escucha, la educación y la justicia.
Aquí es donde el acto se convierte en algo más que un homenaje. Se convierte en un espejo. Al situar la reparación en el centro, Martinica nos recuerda que la dignidad humana no conoce fronteras. Se defiende en Bukavu, Anses-d’Arlet y Lamentin, en las familias, las escuelas, los hospitales y los tribunales. Tras la marcha de Denis Mukwege, queda una pregunta: ¿cómo puede transformarse esta semana de reuniones en compromisos duraderos en favor de las mujeres, la justicia y la dignidad?
Denis Mukwege estuvo en Martinica del 2 al 8 de mayo de 2026 en el marco del Festival en Pays Rêvé – Hors les murs, con varios encuentros organizados en Anses-d’Arlet, Lamentin, el CHU, la Universidad y lugares culturales. El objetivo de su visita era compartir su lucha por las mujeres víctimas de violencia sexual, pero también señalar que la reparación no es sólo una cuestión médica: también implica justicia, memoria colectiva y responsabilidad de las sociedades.
El vínculo se construyó en torno al tema “Reparar a las mujeres, reparar el mundo”. En Martinica, Denis Mukwege transmitió un mensaje universal: la violencia contra las mujeres no es sólo una tragedia individual; socava familias, comunidades y territorios enteros. Su visita abrió un diálogo local sobre la dignidad, la justicia, la escucha de las víctimas y la lucha contra el silencio. Este mensaje adquirió especial resonancia en Anses-d’Arlet, donde se inauguró una carretera que lleva su nombre.
Denis Mukwege fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2018, junto con Nadia Murad, por su lucha contra el uso de la violencia sexual como arma de guerra y conflicto armado. Ginecólogo congoleño, es conocido por su trabajo con mujeres supervivientes de violencia sexual en la República Democrática del Congo, en particular a través del Hospital y la Fundación Panzi. Su trabajo combina la asistencia, el apoyo a las víctimas, la defensa de la justicia y la lucha contra la impunidad.
Apenas un mes después de que la primera temporada se pusiera en línea, se ha descartado la posibilidad de una segunda temporada de Bandi. Netflix no prorrogará la serie, que se rodó en Martinica, a pesar de la respuesta que ha tenido este drama familiar y social entre el público de las Antillas, Francia y el Caribe. Para Martinica, la decisión va más allá del simple destino de una serie. Plantea cuestiones sobre el lugar de las historias caribeñas en la economía global de las plataformas.
Se suprime la serie Martinica tras una sola temporada
Estrenada el 9 de abril de 2026, Bandi llamó inmediatamente la atención por sus raíces martiniquesas. La serie sigue a un grupo de hermanos enfrentados a la muerte de su madre y a la necesidad de permanecer juntos, en un contexto en el que la precariedad empuja a algunos personajes hacia la ilegalidad. En sólo ocho episodios, la serie ha creado un mundo que rara vez se ha mostrado a esta escala: una Martinica contemporánea, una familia, una comunidad de clase trabajadora, con fuertes tensiones sociales que la atraviesan.
Creada por Éric Rochant y Capucine Rochant, la serie está protagonizada por Djody Grimeau, Rodney Dijon y Ambre Bozza. El final de la serie pone fin a las expectativas creadas en los últimos episodios. Muchos espectadores esperaban una continuación, dado que la primera temporada dejaba tantos caminos abiertos. Pero la 2ª temporada de Bandi no verá la luz.
Las audiencias son visibles, pero no lo suficiente para Netflix
La decisión es un recordatorio de una realidad a menudo brutal: en las plataformas, el ruido mediático y la adhesión del público no siempre son suficientes. Se puede hablar de una serie, entrar en conversaciones, llevar un territorio y generar una fuerte identificación local, sin conseguir la renovación esperada.
En el caso de Bandi, parece que lo que estaba en juego era tanto económico como editorial. La serie gozaba de una visibilidad considerable, incluso en las clasificaciones internacionales de Netflix. Pero esta visibilidad no se consideró suficiente teniendo en cuenta los costes de producción y los criterios internos de la plataforma. La temporada 2 de Bandi se convierte así en un ejemplo concreto de la tensión entre la importancia cultural y la lógica industrial.
Lo que Bandi significó para Martinica
El impacto de Bandi no se debe sólo a su argumento. La serie ha situado a Martinica en el centro de una historia de ficción dirigida a un público mundial. Ha mostrado lugares, cuerpos, acentos, relaciones familiares, una presencia criolla y unas realidades sociales que siguen siendo demasiado raras en las grandes producciones francesas. Para muchos espectadores, ver Martinica filmada de este modo tenía un significado simbólico. Bandi no era sólo un thriller familiar. Fue también un momento de reconocimiento. Era una forma de ver un territorio caribeño tratado como un escenario central, y no sólo como un telón de fondo exótico.
Aquí es donde el final de la 2ª temporada de Bandi crea una frustración especial. La primera temporada había abierto una puerta. Demostró que una historia de Martinica podía circular más allá de su zona de origen. Pero esta circulación no fue suficiente para construir una continuidad.
Una cuestión más amplia para las narrativas caribeñas
La cancelación de la segunda temporada de Bandi plantea una cuestión que va más allá de Netflix: ¿cómo pueden las historias caribeñas encontrar un lugar duradero en los grandes circuitos audiovisuales? El Caribe tiene lenguas, paisajes, recuerdos, conflictos sociales, personajes e historias poderosas. Pero para perdurar, estas historias también deben encontrar modelos de producción sólidos, difusores comprometidos y audiencias mensurables a gran escala.
Martinica ha demostrado que puede producir ficción ambiciosa. El reto ahora es transformar esta visibilidad puntual en una auténtica industria. Una serie interrumpida no significa el fracaso de un territorio. Más bien revela las difíciles condiciones en las que deben existir las historias caribeñas frente a plataformas que piensan en términos de volumen de audiencia, costes y potencial internacional.
Una parada, pero no un final
La ausencia de la segunda temporada de Bandi no quita nada a lo que ya produjo la primera. Ha introducido rostros, voces y escenarios martiniqueños en una conversación mucho más amplia. También ha servido para recordar que hay público para las historias caribeñas contadas con ambición. Ahora queda por ver qué dejará tras de sí esta experiencia. ¿Nuevos proyectos? ¿Carreras reforzadas? ¿Expectativas más fuertes del público respecto a los dramas arraigados en las Antillas? Netflix cierra la puerta a la segunda temporada de Bandi, pero la pregunta sigue en el aire: ¿quién llevará a la pantalla la próxima gran historia de Martinica?
La temporada 2 de Bandi no verá la luz porque Netflix no renovó la serie tras su primera temporada. A pesar de su gran visibilidad, sobre todo entre el público de Martinica, las Antillas y el Caribe, la plataforma no consideró que los resultados fueran suficientes para lanzar una nueva temporada. Esta decisión es un recordatorio de que las plataformas globales no basan sus decisiones únicamente en el apego de la audiencia o la importancia cultural de una obra. También tienen en cuenta los índices de audiencia, los costes de producción, la capacidad de una serie para fidelizar a sus abonados y su potencial internacional.
El final de la 2ª temporada de Bandi es significativo porque la serie había situado a Martinica en el centro de un drama de amplia difusión. Mostraba lugares, acentos, realidades sociales, personajes y una presencia criolla que aún eran demasiado raros en las series francesas vistas internacionalmente. Para una parte del público, Bandi representaba algo más que un programa de entretenimiento: era un momento de reconocimiento cultural. Su desaparición plantea una cuestión esencial: ¿cómo hacer perdurar las historias martiniqueñas y caribeñas en los grandes circuitos audiovisuales?
La cancelación de la 2ª temporada de Bandi demuestra lo difícil que es para las series caribeñas afianzarse de forma duradera en las plataformas globales. Sin embargo, el Caribe tiene poderosas historias, lenguas, paisajes, tensiones sociales, recuerdos y talentos capaces de alimentar una ficción ambiciosa. Pero para perdurar, estas obras necesitan encontrar un equilibrio entre el valor cultural, una audiencia mensurable, una financiación sólida y una estrategia de distribución. El caso de Bandi demuestra que una serie puede dejar huella en un territorio y crear una conversación real sin que necesariamente se consiga una secuela.
Jazz AN BA TOL” tendrá lugar el 30 de mayo de 2026, de 16:00 a 22:00 horas, en el jardín de Monique Dostaly en Le François. Con el apoyo de Jam Do Over, #LaKouSamuel hará del jazz afrocaribeño un lugar de memoria, creación, participación y responsabilidad.
Un escenario abierto a la memoria
El 30 de mayo, el jardín de Monique Dostaly será algo más que un simple lugar de conciertos. Se convertirá en un lakou artístico, un espacio comunitario donde la gente podrá reunirse, circular y expresarse. Jazz AN BA TOL” rendirá homenaje a Samuel Tavernier, antiguo alcalde de Le François, un hombre dedicado y comprometido que fue un fiel seguidor de Jam Do Over. El lema #LaKouSamuel dará al evento de este año una dimensión íntima y local.
Este acto también formará parte de la conmemoración del “22 mé”, un importante momento de recuerdo en Martinica. Los Nèg Gwo Siwo, vinculados a la figura del esclavo huido, nos harán retroceder en el tiempo. Su actuación artística recordará la historia de los esclavos cimarrones y la resistencia de los pueblos afrodescendientes. En este contexto, el jazz se abordará como una memoria viva, nacida de la historia, la resistencia y la creación.
Un formato que rompe con el concierto clásico
Jazz AN BA TOL” defenderá una forma diferente de experimentar el arte. Al público no se le asignará un lugar fijo frente a un único escenario. El jardín de Monique, diseñado con un escenario al aire libre de 360°, ofrecerá un itinerario evolutivo. Cada zona tendrá su propio ambiente, con música, danza, artes visuales, performances, pintura, artesanía, catering, sensibilización sobre la ecorresponsabilidad y tiempo para el debate.
Este enfoque dará al acontecimiento su carácter único. En Martinica, la música ya ocupa un lugar central en la vida cultural. Aquí, el reto será romper las barreras entre disciplinas. Músicos, bailarines, pintores, artesanos y espectadores compartirán el mismo espacio. Jazz AN BA TOL” tratará de reforzar un ecosistema multiartístico, cultural, social, económico, turístico y cívico en Martinica y el Caribe.
Tres sets para una velada afrocaribeña
El programa musical se organizará en torno a tres escenarios. Los músicos residentes Tilo Bertholo (batería), Stéphane Castry (bajo), Miki Telephe (percusión) y Mélodie Spartacus (flauta y voz) constituirán la columna vertebral de la velada.
El primer set estará dedicado al mundo de Mario Canonge. El pianista compartirá su experiencia con el público de Martiniquan y los invitados, entre ellos Ralph Thamar a la voz y Alex Bernard al contrabajo. El segundo set estará dirigido por Thierry Vaton. Contará con varios artistas de la escena local, como Ralph Thamar, Kélia Paulin, Alex Bernard, Joël Lutbert, Chris Suffrin y JOacHIM DesOrmeaux.
El tercer set abrirá la jam, una sesión de improvisación colectiva que dará energía al evento. Músicos emergentes, invitados y espectadores podrán unirse al grupo residente. Aquí es donde el “Jazz AN BA TOL” cobra todo su sentido: un escenario abierto construido sobre la escucha, la espontaneidad y el compartir.
Pintura, artesanía y ecorresponsabilidad
La música será sólo una parte de la experiencia. El espacio de pintura, dirigido por la pintora Syldia Zobeide, ofrecerá al público la posibilidad de participar en un fresco compartido. Este lugar de libre expresión ofrecerá a los espectadores la posibilidad de expresar sus emociones, sentimientos y deseos mediante el color y el gesto.
La aldea de artesanos mostrará creaciones de Martinica y el Caribe, como miel, kombucha, accesorios de moda, joyas, litoterapia y otros productos de cortocircuito. También servirá de lugar de encuentro entre los creadores y el público, con vistas a establecer redes, crear bases de clientes y promover la experiencia local.
La ecorresponsabilidad formará parte de la organización, prestando atención a la gestión de residuos, la reducción de materiales de un solo uso y las nuevas normas de clasificación selectiva. El Salón de Eta también tendrá una dimensión de sensibilización, en consonancia con los orígenes del evento, que surgió de un homenaje familiar a Eta, una hermana y prima que murió demasiado joven.
Una asociación nacida de un homenaje
Detrás de Jazz AN BA TOL’ está Jam Do Over, una asociación sociocultural fundada en 2022 por dos primos: Patrick Suffrin, presidente de la asociación, y JOacHIM DesOrmeaux, referente artístico. Su proyecto tiene una ambición clara: hacer brillar la riqueza de los talentos artísticos locales y extranjeros, transmitir los valores del humanismo, la creatividad y el compartir, apoyando al mismo tiempo a los artistas emergentes en su desarrollo profesional.
La venta anticipada tiene un precio de 35 euros en Monipass y Bizouk. La entrada in situ costará 40 euros, y los menores de 12 años entrarán gratis. El 30 de mayo, en Le François, la pregunta será sencilla: ¿hasta qué punto puede una jam ampliar el papel del público en la creación caribeña?
Jazz AN BA TOL” tendrá lugar en el jardín de Monique Dostaly, en Le François (Martinica), el 30 de mayo de 2026, de 16:00 a 22:00 horas.
Jazz AN BA TOL” es un evento multiartístico centrado en el jazz afrocaribeño. Reúne música, open jams, pintura, performances, artesanía, memoria y ecorresponsabilidad.
En la edición de 2026 participarán Mario Canonge, Thierry Vaton, Ralph Thamar, Alex Bernard, Kélia Paulin, Joël Lutbert, Chris Suffrin, JOacHIM DesOrmeaux y los músicos residentes de Jam Do Over.
En Martinica, la DAC y la ARS renuevan su acuerdo sobre cultura y salud para el periodo 2026-2030. Detrás de este acuerdo, firmado el 22 de abril, hay niños hospitalizados, residentes en residencias de ancianos, personas con discapacidad, cuidadores y artistas que intentan mantener un vínculo esencial: el acceso a la cultura, incluso en momentos de vulnerabilidad.
Un acuerdo para mantener el hospital en contacto con el mundo
El convenio de cultura y salud entra en una nueva fase en Martinica. El 22 de abril de 2026, en Le Marin, el Departamento de Asuntos Culturales de Martinica y la Agencia Regional de Salud de Martinica firmaron un nuevo acuerdo regional para el periodo 2026-2030. El tema puede parecer institucional. Sin embargo, toca algo muy concreto: qué queda de la vida cultural cuando la enfermedad, la edad o la discapacidad cambian la vida cotidiana.
En un pabellón pediátrico, una residencia de ancianos o una residencia de ancianos, el arte es algo más que un mero entretenimiento. Puede convertirse en un soplo de aire fresco, una forma de hablar de otra manera, de traer a la memoria un recuerdo, de volver a situar a una persona en el centro de su propia historia. Esto es lo que resume Séverine HUBY, asesora de educación artística y cultural y de acción cultural de la DAC de Martinica, cuando nos recuerda que “no debe haber ninguna ruptura en el acceso a la cultura”.
Dos objetivos: acceso a la cultura y salud global
El acuerdo sobre cultura y salud tiene dos objetivos complementarios. El primero es cultural: mejorar el acceso a las obras y prácticas artísticas de las personas hospitalizadas, las personas mayores y las personas con discapacidad, así como de sus familias, cuidadores y equipos profesionales. El segundo es sanitario: movilizar el arte y la cultura como palancas de apoyo, prevención, bienestar, autonomía e inclusión.
Este marco regional forma parte de una política nacional en vigor desde hace más de 25 años. El primer acuerdo interministerial data de 1999. En julio de 2025 se firmó un nuevo acuerdo nacional, antes de que Martinica renovara su compromiso para 2026-2030.
Sobre el terreno, esto significa que se pueden llevar a cabo proyectos artísticos en hospitales, residencias de ancianos, centros para personas con discapacidad y otros centros de asistencia y apoyo. El acuerdo sobre cultura y salud abarca una amplia gama de campos: música, danza, teatro, cuentacuentos, marionetas, artes visuales, libros, cine, patrimonio cultural inmaterial y creación digital.
110.000 al año y un alto nivel profesional
Para 2026, está previsto lanzar una nueva convocatoria de proyectos a principios de mayo. Según Séverine Huby, el presupuesto anual es de 110.000 euros, de los que 60.000 los aporta el ARS y 50.000 el CAD. También señaló que, a pesar de la ajustada situación presupuestaria, se han mantenido los fondos destinados a este programa.
Los proyectos no pueden ser ideados sólo por un artista, ni sólo por una institución. Deben ser desarrollados conjuntamente por un agente cultural profesional y una institución sanitaria o médico-social. Este requisito es el núcleo del programa. Ayuda a evitar propuestas desconectadas de las necesidades reales de los pacientes, los residentes y los equipos.
El acuerdo también hace hincapié en el papel activo de los beneficiarios. La persona a la que se presta apoyo no debe ser un mero espectador. Debe poder participar, crear, contar historias, moverse y transmitir, en función de su estado de salud, edad, discapacidad o capacidades actuales.
149 proyectos ya apoyados en Martinica
El informe anterior da una idea de lo que ya ha conseguido el acuerdo sobre cultura y salud. Entre 2021 y 2025, se han apoyado 149 proyectos en Martinica, por un total de 540.000 euros. Más de dos tercios de los proyectos subvencionados están relacionados con las artes escénicas y el patrimonio cultural inmaterial. Música, danza, percusión, narración de cuentos, artes y oficios: estas prácticas tienen una resonancia particular en los establecimientos para personas mayores, porque activan la memoria, los gestos, los sonidos y las referencias culturales.
Entre los proyectos destacados está la asociación Clowns Dokté. En la Maison de la Femme et de l’Enfant (MFME) de Fort-de-France, en pediatría de Trinité y en el Centre Hospitalier du Nord Caraïbe, los payasos trabajan con los niños hospitalizados y sus familias. Antes de la intervención, se mantiene una conversación médica con el equipo de enfermería. Tras la visita, los payasos pueden dar su opinión sobre lo que han observado en el niño.
Su trabajo no consiste sólo en hacer reír. También se trata de reducir el estrés, apoyar a las familias, quitar dramatismo a ciertos periodos de espera o de tratamiento, y crear un encuentro a la altura de los niños. Con Kloun Gran Moun, la asociación también trabaja con ancianos en residencias, fomentando la cohesión social, la memoria y la presencia humana.
Una política cultural, pero también una opción social
El acuerdo sobre cultura y salud plantea una cuestión más amplia: ¿qué lugar dejamos a las personas con problemas de salud en la vida cultural de la región? La respuesta es clara: la hospitalización, la edad o la discapacidad no deben excluir a las personas de crear, hablar, recordar y sentir. Para Martinica, la cuestión es también patrimonial. Cuando un tambor, una marioneta, un programa de radio, un taller de danza o un cuento entran en un establecimiento asistencial, no es sólo una actividad que comienza. Es una parte del territorio que circula, que se transmite y que nos recuerda que la cultura no se detiene a las puertas de los lugares vulnerables.
El nuevo Acuerdo Cultura y Salud 2026-2030 abre un periodo decisivo. Queda por ver qué artistas, asociaciones e instituciones responderán a la convocatoria de proyectos 2026. Y, sobre todo, qué historias surgirán de estos encuentros entre cuidados, memoria y creación.
El convenio cultura y salud es una asociación entre la DAC Martinica y la ARS Martinica. Su objetivo es apoyar proyectos artísticos y culturales en hospitales, residencias de ancianos y establecimientos médico-sociales, para mantener el acceso a la cultura de las personas hospitalizadas, ancianas o discapacitadas.
Los proyectos deben ser desarrollados conjuntamente por un agente cultural profesional (artista, asociación, empresa o estructura cultural) y una institución sanitaria o médico-social. Este desarrollo conjunto es esencial para garantizar que el proyecto responde tanto a los objetivos artísticos como a las necesidades de los beneficiarios.
El acuerdo sobre cultura y salud lleva las artes a lugares donde el aislamiento puede ser un problema. En Martinica, apoya proyectos relacionados con la música, la danza, la narración, el patrimonio cultural inmaterial y las artes visuales, al tiempo que refuerza los lazos sociales, la memoria, la expresión y la autonomía de las personas apoyadas.
Gran Agujero Azul: visto desde el cielo, es un círculo oscuro en medio de una laguna turquesa. Una forma casi perfecta, enclavada en el mar como un enigma. Frente a la costa de Belice, cerca del Arrecife del Faro, este abismo marino de unos 318 metros de diámetro y 124 metros de profundidad ha transformado un fenómeno geológico en una imagen mundial.
Un círculo azul en el corazón del arrecife
Desde una avioneta, el contraste es inmediatamente sorprendente. Alrededor, el agua clara deja entrever los bajíos, los arrecifes y los matices de la laguna. En el centro, el azul se vuelve más denso, casi negro. El Gran Agujero Azul no es una mera curiosidad natural. Es una antigua cavidad de piedra caliza, formada en una época en que el nivel del mar era mucho más bajo, y luego cubierta por las aguas.
Esta singularidad explica su poder visual. Pocos lugares cuentan una historia tan clara del vínculo entre geología, clima, mar y turismo. Aquí, el paisaje no es sólo bello. Cuenta una historia antigua que puede leerse en la superficie.
Un lugar frente a la costa de Belice
El Gran Agujero Azul se encuentra cerca del centro del Arrecife del Faro, un remoto atolón situado frente a la costa continental de Belice. La NASA lo sitúa a unos 80 kilómetros de la costa de Belice, en una zona donde el agua clara permite que el círculo oscuro destaque claramente sobre las aguas poco profundas del arrecife.
Este lugar forma parte del Sistema de Reservas de la Barrera de Arrecifes de Belice, designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996. Esta vasta área protegida comprende siete zonas, incluido el Monumento Natural del Agujero Azul. Es uno de los grandes símbolos naturales de Belice y uno de los puntos de referencia más reconocibles del Caribe anglófono.
Más que una postal
Las cifras son sorprendentes: unos 318 metros de ancho y 124 metros de profundidad. Pero lo más importante está en otra parte. El Gran Agujero Azul es un recordatorio de que el Caribe no son sólo playas y hoteles. También tiene sus propios archivos naturales. Bajo la superficie, las paredes de piedra caliza, las antiguas formaciones y las capas geológicas cuentan la historia de los cambios del nivel del mar y de un clima cambiante.
Esto es lo que hace que el lugar sea tan especial. Atrae a los viajeros por su espectacular aspecto, pero también interesa a científicos, ecologistas e instituciones responsables de la protección de los arrecifes. En un país donde el mar es un recurso, un patrimonio y un motor económico, este círculo azul es el centro de numerosas cuestiones.
Un escaparate para el turismo, pero también una responsabilidad
El Gran Agujero Azul se ha convertido en una de las imágenes más fuertes de Belice. Aparece en informes de viajes, campañas turísticas, fotografías aéreas y clasificaciones de grandes lugares marinos. Pero esta reputación exige vigilancia. El lugar no existe de forma aislada. Depende de la salud de la Barrera de Coral de Belice, de las políticas de conservación, de la calidad del agua y de la capacidad del país para gestionar el desarrollo turístico.
Belice ya ha experimentado las tensiones típicas de las zonas costeras: presión sobre los arrecifes, desarrollo, turismo y cambio climático. De hecho, el arrecife beliceño fue retirado de la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro en 2018, tras las medidas de conservación elogiadas por la UNESCO. Se trata de un recordatorio vital de que un lugar admirado en todo el mundo también puede ser frágil.
Lo que Belice muestra al Caribe
El Gran Agujero Azul confiere al país una firma inmediata. Es reconocible al instante. Pero su fuerza no reside sólo en su belleza. Proviene del hecho de que nos obliga a mirar al Mar Caribe de forma diferente. No como un telón de fondo, sino como un territorio vivo, antiguo, vulnerable y estratégico.
En un momento en que varias islas del Caribe intentan encontrar un mejor equilibrio entre el turismo, el patrimonio natural y la protección del ecosistema, Belice tiene aquí un poderoso ejemplo. El Gran Azul está atrayendo la atención de todo el mundo. La verdadera cuestión ahora es sencilla: ¿cómo podemos proteger de forma sostenible lo que todo el mundo quiere ver?
El Gran Agujero Azul de Belice está situado frente a la costa de Belice, cerca del Arrecife del Faro, en el mar Caribe. Forma parte del Sistema de Reservas de la Barrera de Arrecifes de Belice, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El Gran Agujero Azul de Belice es famoso por su espectacular forma circular, visible desde el cielo, y por sus impresionantes dimensiones: unos 318 metros de diámetro y 124 metros de profundidad. Se ha convertido en uno de los símbolos naturales más conocidos de Belice.
Sí, el Gran Agujero Azul de Belice se puede visitar en excursiones organizadas, sobre todo en barco o en vuelo aéreo. El lugar atrae a los amantes del submarinismo, los paisajes marinos y el patrimonio natural, pero su uso debe permanecer restringido para preservar este frágil ecosistema.
La temporada de cruceros 2025-2026 en Martinica ha terminado con una nota alta, con 568.348 pasajeros anunciados y un claro aumento de las cifras en comparación con la temporada anterior. En una zona donde el turismo depende tanto de la acogida que se recibe como de la calidad de las experiencias ofrecidas en tierra, estos resultados reflejan una mayor presencia del destino en los itinerarios caribeños. También demuestran que Fort-de-France, Saint-Pierre y los agentes locales se mueven en la misma dirección: ofrecer una mejor acogida, una mejor orientación y una mejor promoción del patrimonio de Martinica.
Dos últimas y esperadas escalas en Fort-de-France
La temporada de cruceros 2025-2026 se cerrará el viernes 24 de abril de 2026 con dos escalas en Fort-de-France. Está previsto que el barco de RCCL haga escala en la terminal de Tourelles con unos 2.000 pasajeros, mientras que el Caribbean Princess de Princess Cruises hará escala en la terminal de Pointe Simon con unos 3.500 pasajeros. Se espera que la mayoría de los cruceristas sean estadounidenses, entre las 7.00 y las 18.00 horas.
Este último día también tiene que ver con los vínculos culturales. Una clase del instituto Alexandre Stellio de Anses-d’Arlet dará la bienvenida a los pasajeros del Grand Port des Tourelles con espectáculos de danza tradicional. Los alumnos también tendrán la oportunidad de visitar el barco con miembros de la tripulación. La escala se convierte así en un momento de intercambio: los visitantes se encuentran con una cultura viva, mientras que los jóvenes martiniqués acceden a un mundo profesional que a menudo está muy alejado de su vida cotidiana.
Aumento del número de visitantes y fortalecimiento del papel económico
Las cifras presentadas el 1 de abril de 2026 muestran 234 escalas entre octubre de 2025 y marzo de 2026, frente a 208 durante la temporada 2024-2025. El tráfico acumulado alcanzó los 568.348 pasajeros, frente a los 469.432 de la temporada anterior. Este aumento sitúa la temporada de cruceros 2025-2026 en una fase de consolidación, con mayores volúmenes y una mayor capacidad para atraer clientes de varias zonas geográficas.
La actividad de las cabeceras de línea representó 151.615 pasajeros durante la temporada. Este punto merece atención, ya que el 59,7% de los pasajeros en cuestión son martiniqueses. Por tanto, la temporada de cruceros 2025-2026 funciona también como puerta de entrada para la población local, más allá de la mera recepción de visitantes extranjeros. Esta realidad refuerza el papel del puerto, las agencias, los servicios de transporte y los profesionales de la hostelería.
Las excursiones vendidas a bordo son otro indicador importante. En la última temporada se vendieron más de 83.000 excursiones, con una proporción respecto a la capacidad del barco de entre el 18% y el 24% según el mes. Así pues, la temporada de cruceros 2025-2026 generará beneficios indirectos para los lugares visitados, los guías, los proveedores de servicios en tierra, los artesanos, los restauradores y las empresas situadas a lo largo de la ruta de los pasajeros.
Una clientela internacional que amplía el alcance del destino
Martinica atrae a cruceristas de países muy diversos. Europa es la principal fuente de visitantes, con más de 200.000 cruceristas europeos, sobre todo de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. Estados Unidos representa más de 84.000 pasajeros, Canadá casi 18.000, y también están Sudamérica, el Caribe y otros mercados.
Esta diversidad confiere a la temporada de cruceros 2025-2026 una dimensión estratégica. Significa que el destino tiene que pensar en acoger a los visitantes en varios idiomas, adaptar la información disponible, estructurar los viajes y proponer ofertas que hablen a visitantes con expectativas diferentes. Para un destino caribeño, esta diversidad es una ventaja si va acompañada de experiencias sinceras, bien organizadas y respetuosas con el lugar.
El Seatrade de Miami como barómetro para la próxima temporada
Del 13 al 16 de abril de 2026, el Comité Martiniquais du Tourisme, junto con el Grand Port Maritime de la Martinique, agentes marítimos, agencias receptivas y manipuladores de carga, participó en la feria Seatrade de Miami. Los intercambios con las compañías de cruceros, la Organización de Turismo del Caribe, American Airlines y la Asociación de Cruceros Florida-Caribe confirmaron el interés de los profesionales por el destino.
Las opiniones de las líneas de cruceros oscilaron entre 7 y 8 sobre 10 en cuanto al atractivo del destino antes de la escala y la satisfacción de los pasajeros después de la escala. Para la temporada de cruceros 2025-2026, estas valoraciones subrayan lo que ya se ha conseguido, al tiempo que nos recuerdan que la competencia caribeña exige una mejora constante.
Los socios de Martinica también destacaron una serie de avances: modernización de las instalaciones de recepción, señalización direccional para los minoristas, mantenimiento de los lugares emblemáticos, formación continua de los implicados, profesionalización de los servicios, digitalización de la información y comercialización de productos innovadores. La temporada de cruceros 2025-2026 avanza en dos frentes: atraer líneas de cruceros y mejorar la experiencia de los pasajeros.
2026-2027: una temporada anunciada como excepcional
Las perspectivas comunicadas para 2026-2027 dan una idea de la ambición de los actores locales. Se han anunciado casi 300 escalas, con la llegada de algunos buques especialmente esperados. El MSC Opera hará escala en Fort-de-France del 20 de noviembre de 2026 al 24 de septiembre de 2027, con 32 escalas programadas. Este programa abre la posibilidad de una temporada continua durante todo el año, un cambio importante para el sector turístico.
El MSC World Europa llegará a Fort-de-France el 5 de diciembre de 2026. Saint-Pierre también recibirá al Orient Express Corinthian, un lujoso yate francés de 54 suites, que hará escala en 6 puertos el 27 de octubre de 2026. La temporada de cruceros 2025-2026 entra, pues, en una fase en la que los volúmenes, la calidad de los barcos y la diversificación de los puertos de acogida pueden cambiar la percepción de la región.
Un reto de hospitalidad, cultura y territorio
La temporada de cruceros 2025-2026 ha salido de este periodo con un mensaje claro: la isla cuenta con bazas sólidas, pero el valor real de esta actividad dependerá de su capacidad para transformar cada escala en una experiencia organizada y beneficiosa para la región. Las cifras son favorables, las perspectivas son sólidas, y la recepción cultural del 24 de abril fue un recordatorio de lo evidente: Martinica gana cuando su turismo da un lugar visible a sus habitantes, a sus jóvenes y a sus lugares de recuerdo.
El comunicado de prensa anuncia 568.348 pasajeros para la temporada 2025-2026. Esta cifra supone un aumento significativo respecto a la temporada 2024-2025, que registró 469.432 pasajeros.
Las dos últimas escalas están previstas para el viernes 24 de abril de 2026 en Fort-de-France. Está previsto que el barco de RCCL haga escala en la terminal de Tourelles con unos 2.000 pasajeros, mientras que el Caribbean Princess de Princess Cruises atracará en la terminal de Pointe Simon con unos 3.500 pasajeros.
La próxima temporada contará con casi 300 escalas. Destacan las 32 escalas previstas por el MSC Opera entre noviembre de 2026 y septiembre de 2027, la llegada del MSC World Europa a Fort-de-France y las 6 escalas del Orient Express Corinthian en Saint-Pierre.
El 28 de enero de 2026, el Senado francés envió una fuerte señal política a favor de las raíces caribeñas de Martinica. El 16 de abril, la Asamblea Nacional francesa aprobó el Acuerdo de adhesión al Protocolo sobre los Privilegios e Inmunidades de la Comunidad del Caribe. Evidentemente, la adhesión de Martinica a la CARICOM ha alcanzado una fase decisiva en el procedimiento francés, tras un proceso que comenzó con la firma del acuerdo en Bridgetown el 20 de febrero de 2025.
Del voto del Senado al acuerdo de la Asamblea Nacional
Esta secuencia da continuidad real a la votación del Senado en enero. Con la votación del 16 de abril, Francia ha completado la fase parlamentaria de este expediente. El Ministerio francés de Ultramar habla de “aprobación definitiva” del acuerdo por el Parlamento francés, lo que confirma que la adhesión de Martinica a la CARICOM avanza ahora sobre una base institucional consolidada, aunque la redacción jurídica deba seguir siendo precisa.
¿Qué cambia concretamente esta nueva etapa?
Lo que realmente cambia con esta nueva etapa es que la pertenencia de Martinica a la CARICOM ya no es una mera cuestión de intención política o simbolismo diplomático. Se inscribe en un marco validado por las instituciones francesas, lo que da al territorio una base más sólida para participar en los trabajos de la organización regional y sus organismos. El gobierno francés también señala que este paso podría allanar el camino a otras autoridades locales de la cuenca Antillas-Guayana interesadas en un estatus similar.
Un estatuto distinto del de los Estados miembros
Básicamente, el estatuto de miembro asociado no equivale al de un Estado miembro soberano. Los documentos parlamentarios e institucionales precisan que la colectividad territorial de Martinica podrá participar en los trabajos de la organización en el marco que proporciona este estatuto, sin que ello ponga en entredicho su anclaje jurídico francés y europeo. Precisamente por ello, la adhesión de Martinica a la CARICOM representa un gran avance institucional, sin alterar el equilibrio existente.
Integración regional más operativa
La pertenencia de Martinica a la CARICOM va más allá del mero reconocimiento institucional. En la práctica, los beneficios residen en el acceso a más información regional, una participación más directa en los programas sectoriales y la oportunidad de dejar más claras sus prioridades en el Caribe. Cooperación económica, movilidad, enseñanza superior, salud pública, gestión de riesgos, cultura y cambio climático: varios ámbitos políticos pueden beneficiarse de un diálogo más regular con las instancias caribeñas. Teniendo esto en cuenta, la pertenencia de Martinica a la CARICOM parece ser tanto una herramienta de posicionamiento regional como una palanca de cooperación.
Una señal más amplia para los territorios franceses en América
Este dossier también dice algo más amplio sobre el lugar que ocupan los territorios franceses de América en su entorno inmediato. Durante años, ha existido una brecha entre su pertenencia geográfica al Caribe y su nivel de integración institucional en las principales organizaciones regionales. La votación del 16 de abril no lo resuelve todo, pero reduce parte de este desfase. Da a Martinica una capacidad de acción más clara en un ámbito en el que las respuestas a los retos económicos, climáticos y sanitarios requieren cada vez más una coordinación regional. En este sentido, la adhesión de Martinica a CARICOM marca un cambio estratégico que va mucho más allá de un simple texto parlamentario.
De cara a julio de 2026
El próximo plazo político será examinado con lupa. Los Jefes de Gobierno de la CARICOM han aceptado la invitación de Santa Lucía para celebrar su 51ª reunión ordinaria del 5 al 8 de julio de 2026. Esta reunión regional dará especial relevancia a la dinámica iniciada en Bridgetown, ya que Martinica intenta ahora transformar este avance institucional en una presencia útil, visible y duradera. Más que una victoria de procedimiento, la adhesión de Martinica a la CARICOM abre una nueva etapa de responsabilidad: la de dar vida a este nuevo marco en interés del territorio y de sus relaciones caribeñas.
El 16 de abril de 2026, la Asamblea Nacional dio su consentimiento a la aprobación del Acuerdo de Adhesión al Protocolo sobre los Privilegios e Inmunidades de la CARICOM. Tras el voto del Senado en enero, esta decisión completa la secuencia parlamentaria francesa sobre esta cuestión.
No. Los textos oficiales se refieren al estatuto de miembro asociado, no al de Estado miembro. Esto permite a Martinica participar en algunos de los trabajos de la organización, pero sin situarse en la misma categoría que los Estados miembros soberanos de la CARICOM.
Los documentos parlamentarios indican que Martinica podrá participar en las deliberaciones de varios órganos y organizaciones subsidiarias sin derecho a voto. También podrá asistir a las reuniones de la Conferencia de Jefes de Gobierno y del Consejo de Ministros de la Comunidad, según las modalidades previstas en el acuerdo.
Según el Ministerio de Ultramar, este avance debería permitir a Martinica participar en mayor medida en los trabajos de la organización y sus agencias, acceder a una información más completa sobre la dinámica regional y reforzar su capacidad de actuación en su entorno geográfico inmediato. En otras palabras, lo que está en juego es institucional, diplomático y práctico para la futura cooperación.
El próximo gran acontecimiento regional mencionado públicamente es la 51ª reunión ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno de la CARICOM, que se celebrará en Santa Lucía del 5 al 8 de julio de 2026. Esta reunión se seguirá con especial atención, ya que es una continuación del proceso iniciado en torno a Martinica.
El Loto del Patrimonio 2026 no es sólo una lista de monumentos en peligro. En el caso de los territorios caribeños, esta selección destaca tres lugares que son portadores cada uno de una parte sensible de la historia local: la Casa del historiador Lacour en Basse-Terre en Guadalupe, el antiguo molino de la vivienda de los Loyola en Rémire-Montjoly en la Guayana Francesa, y la iglesia de Notre-Dame-de-la-Visitation en Gros-Morne en Martinica. El Ministerio de Cultura francés los ha seleccionado como uno de los 18 lugares regionales emblemáticos para la edición de 2026.
Por qué el Loto del Patrimonio 2026 es importante para el Caribe
Para un medio que presta gran atención al Caribe, esta selección reviste especial importancia. Demuestra que el Loto del Patrimonio 2026 no sólo financia proyectos técnicos: también apoya lugares que estructuran la memoria colectiva, la identidad urbana, los relatos históricos y la transmisión cultural. Desde 2018, la lotería de la Misión Patrimonio ha recaudado más de 210 millones de euros y ha apoyado 1.080 lugares; el 70% de los proyectos ya se han salvado o están a punto de salvarse, y se han completado 500 proyectos.
En este contexto, Guadalupe, Guayana Francesa y Martinica aparecen como tres casos muy diferentes pero complementarios. Uno está relacionado con la historia intelectual y urbana, el otro con la economía de plantación y la arqueología, y el tercero con la persistencia de un patrimonio religioso marcado por las catástrofes naturales. Es esta fertilización cruzada lo que confiere al Loto del Patrimonio 2026 su verdadera importancia en el Caribe.
Guadalupe: la casa de Auguste Lacour, un reto patrimonial para Basse-Terre
En Basse-Terre, el Loto del Patrimonio 2026 rinde homenaje a la Maison de l’historien Lacour, una casa vinculada a Auguste Lacour, figura importante de la historia de Guadalupe. Se trata de un pequeño y modesto edificio colonial, parecido a una choza criolla, pero ahora está muy deteriorado y corre peligro de caer en el abandono. El proyecto incluye la renovación completa de la casa, así como la restauración de la fuente de sillería, la verja de hierro forjado y el huerto. Está previsto que las obras comiencen en el segundo semestre de 2026 y finalicen en diciembre de 2027.
El interés del lugar va mucho más allá de la mera conservación de un edificio antiguo. La casa se ha utilizado para varios fines: como residencia del historiador, como casa natal y, después, como centro de interpretación bajo la etiqueta de Ciudad de Arte e Historia. Declarada monumento histórico en 2016, junto con su entorno, podría utilizarse para un proyecto turístico o cultural en el futuro, ayudando a revitalizar el centro de Basse-Terre. En este sentido, el Loto del Patrimonio 2026 actúa también como palanca de reactivación urbana.
Guayana Francesa: Loyola, un molino en el corazón de una historia más amplia
En la Guayana Francesa, la El Loto del Patrimonio 2026 se centra en el antiguo molino de la vivienda de Loyola, en Rémire-Montjoly. El objetivo es restaurar todo el molino, incluidos sus mecanismos de toma de viento, transmisión y molienda. Está previsto que las obras comiencen a finales de 2026 y concluyan en 2027.
Pero la verdadera fuerza de este sitio reside en su profundidad histórica. La vivienda de Loyola, adquirida por los jesuitas en 1668, se presenta como la mayor vivienda de esclavos de la Guayana Francesa. Por tanto, el ingenio no es un vestigio aislado: forma parte de un conjunto que arroja luz sobre la producción de azúcar, la organización colonial y la realidad del trabajo esclavo. Desde 1994, los arqueólogos estudian el yacimiento, parte del cual aún está por descubrir. El Loto del Patrimonio 2026 da visibilidad a un lugar donde el patrimonio construido, la memoria colonial y la investigación histórica se encuentran de forma muy directa.
Martinica: en Gros Morne, la urgencia de salvar una iglesia frágil
En Martinica, el lugar seleccionado para el Loto del Patrimonio 2026 es la iglesia de Notre-Dame-de-la-Visitation de Gros-Morne. Construida en 1743, está cerrada al público desde 2016 y no cumple las normas antisísmicas desde que quedó debilitada por el terremoto del 29 de septiembre de 2009. Las obras anunciadas asegurarán la nave principal y las naves laterales, restaurarán las dos sacristías y el antecoro, así como el coro y el recinto de la nave. El inicio de las obras está previsto para el verano de 2026, y su finalización para 2027.
También en este caso, el interés patrimonial va mucho más allá de la arquitectura religiosa. La parroquia actual es el resultado de sucesivas reconstrucciones tras ciclones, terremotos y otros peligros. Su historia refleja la de una sociedad martiniquesa obligada a adaptar constantemente su patrimonio a las realidades naturales de la isla. Con este telón de fondo, el Loto del Patrimonio 2026 rendirá homenaje a un edificio que encarna tanto la fe como la resistencia.
Tres regiones, tres interpretaciones del patrimonio
Al seleccionar Guadalupe, Guayana Francesa y Martinica, el Loto del Patrimonio 2026 dibuja de hecho tres formas de concebir el patrimonio en el Caribe francés: conservar la casa de una figura literaria en el corazón de una ciudad, restaurar un importante vestigio vinculado a la historia de la esclavitud y la industria azucarera, y salvar una iglesia marcada por los estragos del tiempo y la naturaleza. Este trío nos recuerda que un monumento sólo tiene sentido si sigue siendo legible para los habitantes locales, útil para la región y capaz de transmitir una historia completa, incluso en las zonas más difíciles.
En el Caribe francés, tres territorios participan en el Loto del Patrimonio 2026: Guadalupe, Guayana Francesa y Martinica. Estos tres lugares están incluidos en la lista oficial de 18 lugares emblemáticos regionales anunciada por el Ministerio de Cultura.
En Guadalupe, el lugar elegido es la casa del historiador Lacour en Basse-Terre. El proyecto consiste en renovar la casa, restaurar la fuente de sillería y la verja de hierro forjado, y mejorar el huerto. Está previsto que las obras comiencen en el segundo semestre de 2026 y finalicen en diciembre de 2027.
El antiguo molino de la vivienda de Loyola en Rémire-Montjoly es un importante lugar patrimonial, testigo de la historia de la industria azucarera, la presencia jesuita y el sistema esclavista en la Guayana Francesa. La Fondation du Patrimoine señala que la vivienda de Loyola, adquirida por los jesuitas en 1668, se considera la mayor vivienda de esclavos de la Guayana Francesa. El proyecto elegido es una restauración completa del molino y su mecanismo.
En Martinica, el lugar elegido es la iglesia de Notre-Dame-de-la-Visitation de Gros-Morne. Construida en 1743, está cerrada al público desde 2016 y quedó debilitada por el terremoto del 29 de septiembre de 2009, por lo que las obras de restauración son especialmente urgentes.
El Loto del Patrimonio 2026 está destinado a prestar ayuda financiera a monumentos y lugares en peligro en toda Francia, incluidos los territorios franceses de ultramar. El programa Mission Patrimoine, lanzado en 2018, ya ha prestado apoyo a 1.080 lugares desde su creación, con 500 obras finalizadas y un 70% de proyectos salvados o en vías de salvarse.
Hay una energía en la natación caribeña que las gradas de Lamentin captaron cada tarde de abril. Cuando empezaron las finales, las gradas se llenaron y las banderas de veinticuatro naciones se mezclaron sobre la piscina, los XXXIX Campeonatos Acuáticos de la CARIFTA dejaron de ser una mera competición. Se convirtieron en lo que siempre han sido en esencia: una reunión, una promesa a la juventud del Caribe.
Del 4 al 8 de abril, más de 480 nadadores y un centenar de entrenadores de 24 países se dieron cita en Martinica para participar en tres disciplinas: la prueba de natación en Lamentin, la natación artística y la prueba de 5 km en aguas abiertas en Anses d’Arlet. Diez años después de la última edición, el comité organizador, dirigido por Alex Badian, movilizó a 150 voluntarios, 60 oficiales diarios y una cuarentena de colaboradores. Pantallas gigantes y 500 asientos en gradas móviles -una primicia en el evento- dieron a esta edición un carácter único, con gradas abarrotadas todas las tardes.
Coralie Balmy, nadadora de Martinica medallista olímpica y directora de Coco An Dlo, fue la madrina de este año. Para ella, los CARIFTA son “como unos minijuegos olímpicos”, un trampolín hacia las competiciones internacionales. Su mensaje a los atletas: “Haced historia, sed lo mejor que podáis ser, encontrad esa pizca de magia que marcará la diferencia”.
Cuenca: el Caribe confirma su vitalidad
Los cuatro días de competición produjeron 117 pruebas de un nivel notable. Bahamas terminó en cabeza de la tabla de puntos (795), seguida de Jamaica (754,5), Trinidad y Tobago (747), Barbados (638,5), las Islas Caimán (547,5) y Martinica (489). En el medallero de oro, Barbados lidera con 23 títulos, por delante de Bahamas (21), Trinidad y Tobago (20) y Jamaica (15).
Las actuaciones individuales dieron textura a los CARIFTA. Liam Carrington (Trinidad y Tobago, 17 años) dominó el sprint y la espalda, y ganó los 100 m libres en 49,75 s. Christon Joseph (Bahamas, 14 años) ganó cinco títulos individuales en la categoría masculina de 13-14 años. Heidi Stoute (Barbados, 16 años) ganó un cuádruple en la categoría de 15-17 años de estilo libre femenino. Reagan Uszenski (Islas Vírgenes Estadounidenses) fue la más laureada en chicas de 13-14 años. Christian Jerome (Haití) dio a su país dos medallas de oro en mariposa, demostrando que el talento está floreciendo en todo el Caribe. La joven Sapphire Parks (Santa Lucía, 12 años) consiguió seis medallas, enarbolando la bandera de una delegación modesta en número pero notable en calidad.
Natación artística: una disciplina en rápido crecimiento en los Campeonatos Acuáticos de la CARIFTA
Martinica, Guadalupe y las Islas Caimán compitieron en un programa completo de solos, dúos y pruebas por equipos en tres categorías de edad. Las Islas Caimán brillaron en los CARIFTA, ganando el oro en solo en las tres categorías, gracias a Isabelle Young, Ava Crâne y Maureen-Catherine Kohler. Guadalupe se hizo con el título de Mejor Nación en la categoría de 12 años y menores, mientras que Martinica, coronada Campeona Absoluta, dominó las categorías de 13 a 15 años y de 16 a 19 años. La disciplina se beneficia ahora de un auténtico plan de desarrollo caribeño, con la perspectiva de una edición en 2027 en Coral Springs (Florida), apoyada por USA Artistic Swimming.
Aguas abiertas: la carrera de 5 km de Anses d'Arlet
Los 57 nadadores se lanzaron a las aguas turquesas de la costa sur de Martinica. En la categoría de 16-18 años, Enzo Doussot (Martinica, 1 h 05 min 24 s) se impuso a Matthew Gobert (Arubais) por dos segundos en una final a tres de rara intensidad, mientras que Maylis Lestrade (Martinica) ganó la prueba femenina. En la categoría de 14-15 años, Antoine Pertuzon (Guadalupe) y Marena Martínez (Trinidad y Tobago) se hicieron con el primer puesto.
Un futuro emergente
El Congreso de la CCCAN, presidido por Stephen Joachim (San Vicente y las Granadinas), tomó una serie de decisiones clave, como la adopción del nuevo Manual de la CARIFTA, la designación de Bahamas como sede en 2027 (se espera la confirmación a finales de junio) y la elección de Jamaica para 2028, así como el refuerzo de los requisitos para la protección de los jóvenes atletas. Se ha abierto la posibilidad de una prueba para la categoría de 18 años o más en 2028, año olímpico.
Stephen Joachim se mostró entusiasmado con el futuro del evento, señalando que varios países habían presentado su candidatura para albergar futuras ediciones, señal de la buena salud de la natación caribeña. Para Alex Badian, el deseo es claro: que los CARIFTA vuelvan a Martinica cada cuatro o cinco años, para capitalizar la experiencia adquirida.
De Anguila a Trinidad y Tobago, de Bermudas a Surinam, cada federación, sea cual sea su tamaño, contribuye a esta dinámica colectiva. Los CARIFTA Acuáticos no son sólo un campeonato: son un lugar donde jóvenes de veinticuatro naciones, de habla francesa, inglesa o neerlandesa, se reúnen en torno a una piscina y un mar que les unen. Como resume Coralie Balmy, los CARIFTA son un trampolín. Y este año, en Martinica, ese trampolín hizo su trabajo.
Las próximas ediciones de CARIFTA Acuática se celebrarán en Bahamas en 2027 y en Jamaica en 2028.
Los Campeonatos Acuáticos de la CARIFTA son una importante competición de natación para jóvenes atletas del Caribe. Incluyen varias disciplinas, como natación en piscina, natación artística y aguas abiertas, y sirven de trampolín para las competiciones internacionales.
La CARIFTA Acuática 2026 se celebró en Martinica, principalmente en Le Lamentin para las pruebas de piscina, y en Anses d’Arlet para las competiciones de aguas abiertas.
Bahamas encabezó la clasificación general, seguida de Jamaica, Trinidad y Tobago y Barbados. Esta clasificación confirma el dominio de las grandes naciones históricas de la natación caribeña.
Participaron más de 480 nadadores y unos 100 miembros del personal de 24 países caribeños, lo que confirma la creciente importancia del evento en la región.
Está previsto que las próximas ediciones se celebren en Bahamas en 2027 y en Jamaica en 2028, con el objetivo de seguir reforzando el desarrollo de la natación en todo el Caribe.
Tras dos días de competición en Fort-de-France, la CARIFTA Acuática 2026 ya ha confirmado el mayor rendimiento de la región en natación júnior: densidad, pequeñas diferencias en la clasificación general y varios nadadores capaces de darle la vuelta a una tarde. Las Bahamas ocupan el primer puesto de la general, pero Jamaica sigue a tiro, mientras que Trinidad y Tobago se apoya en una base masculina muy fuerte para mantenerse en la carrera. Detrás de este trío, Barbados, las Islas Caimán y Martinica siguen avanzando en un campeonato en el que cada final, cada relevo y cada punto cuentan.
La primera jornada arrancó con un reñido duelo
En la primera jornada de la CARIFTA Acuática 2026, el sábado 4 de abril de 2026, Bahamas encabezó la clasificación combinada con 196 puntos, por delante de Jamaica, con 191 puntos. una diferencia de sólo cinco puntos. Trinidad y Tobago le siguió con 152 puntos, justo por delante de Barbados, con 150, y después de las Islas Caimán, con 145. Martinica, animada por un sólido comienzo en casa, ya estaba en sexta posición con 114 puntos. Esta jerarquía reflejaba una tendencia clara: aún no había nada decidido, ni para el título ni para el podio.
El primer día destacaron varios nombres. Liam Carrington, por Trinidad y Tobago, brilló en los 50 m estilo libre y también subió al podio en los 100 m mariposa. Christian Jérôme, representante de Haití, ganó los 100 m mariposa masculinos. En la prueba femenina, destacaron Heidi Stoute, de Barbados, y Reagan Uszenski, de las Islas Vírgenes Estadounidenses, mientras que Sapphire Parks, de Santa Lucía, tuvo una jornada especialmente destacada, con tres pruebas disputadas, dos victorias y un tercer puesto.
Martinica resiste ante su público
En este primer balance de la CARIFTA Acuática 2026, Martinica no sólo se benefició de la ventaja de la piscina. Varios resultados tuvieron un impacto inmediato en la clasificación: Jade Bering ganó el oro en los 200 m braza, Malia Soroman el bronce en los 100 m mariposa, Lucas Patrón la plata en los 200 m braza y Lucas Wato el bronce en los 50 m espalda. En una competición tan reñida, estas medallas permitieron al equipo de Martinica mantenerse en contacto con el grupo de cabeza ampliado.
El segundo día de CARIFTA Acuática 2026 confirmó la presión en la cima
El segundo día de los CARIFTA Acuática 2026El domingo 5 de abril de 2026, las posiciones se aclararon, pero la diferencia no aumentó realmente. Tras 56 pruebas, Bahamas se mantiene en el primer puesto de la general con 386,5 puntos. Le siguen Jamaica, con 375 puntos, y Trinidad y Tobago, con 357 puntos. Barbados sigue cuarta con 318 puntos, las Islas Caimán quintas con 282,5 puntos y Martinica sexta con 211,5 puntos.
La clasificación detallada también muestra una batalla igualada entre sexos. Jamaica lidera la categoría femenina con 189 puntos, por delante de Bahamas con 186, mientras que Trinidad y Tobago domina en la categoría masculina con 208 puntos, por delante de Bahamas con 200,5 y Jamaica con 186. Esta segunda jornada no fue la del dominio absoluto de un solo territorio. Al contrario, varias naciones se repartieron los podios, confirmando el altísimo nivel de esta edición de CARIFTA Aquatics 2026.
Christon Joseph, Liam Carrington y Reagan Uszenski marcan el ritmo
La tarde del domingo 5 de abril consagró a Christon Joseph como uno de los grandes rostros de esta temprana competición. El bahameño de 14 años ganó los 200 m libres masculinos de 13-14 en 2:00.27, y después los 50 m mariposa en 26.07, antes de ganar también los 400 m medley en 5:03.73. Luego participó en la victoria bahameña en los 4 x 100 m medley masculinos de 13-14, ganando en 4:12.92. Pocos nadadores han pesado tanto en una sola sesión.
En la categoría de 15 a 17 años, Liam Carrington confirmó su categoría. El trinitense ganó los 200 m libres en 1:50.99, seguido de los 100 m espalda en 54.93, dos actuaciones que reforzaron el liderazgo de Trinidad y Tobago en la clasificación masculina. Ya se ha consolidado como uno de los nombres más memorables de los dos primeros días.
Reagan Uszenski, de las Islas Vírgenes Estadounidenses, también tuvo un segundo día excelente. Ganó los 200 m libres para jóvenes de 13-14 años en 2:09.35, los 50 m mariposa en 28.67 y los 100 m espalda en 1:06.97. Su nombre sigue apareciendo entre los mejores del campeonato en esta fase inicial, prueba de una regularidad poco frecuente en este nivel. Su nombre sigue apareciendo entre las mejores actuaciones en esta primera fase de los campeonatos, prueba de una regularidad poco frecuente a este nivel.
Relés que ya cuentan
Los relevos también redistribuyeron puntos vitales en esta segunda jornada. Bahamas ganó el relevo de 4 x 100 m medley femenino de 11-12 años en 4:56.41 y el relevo de 4 x 100 m medley masculino de 13-14 años en 4:12.92. Barbados ganó el grupo de edad de 11-12 años masculino en 4:44.41, Jamaica el grupo de edad de 13-14 años femenino en 4:43.08, Bermudas el grupo de edad de 15-17 años femenino en 4:33.17, mientras que Trinidad y Tobago terminó con fuerza con el oro en el grupo de edad de 15-17 años masculino. En un campeonato tan reñido, estos relevos nunca son secundarios: tienen un impacto directo en la clasificación general.
El concurso sigue abierto
En la noche del domingo 5 de abril de 2026, el CARIFTA Acuático 2026 sigue abierto de par en par. Las Bahamas llevan la delantera, Jamaica se niega a ceder, Trinidad y Tobago se impone, y Martinica sigue firmemente establecida en el tercio superior de la clasificación. La competición continúa en Fort-de-France hasta el 8 de abril de 2026, con la natación artística entrando en escena a partir del lunes 6 de abril.
Después de dos días, una cosa ya está clara: CARIFTA Acuática 2026 no es sólo una sucesión de resultados. Es también la confirmación de que la natación juvenil caribeña cuenta con una generación emergente estructurada y ambiciosa, capaz de elevar el nivel del campeonato carrera tras carrera.
Tras dos días de competición, Bahamas ocupa el primer puesto de la clasificación combinada con 386,5 puntos. Jamaica le sigue de cerca con 375 puntos, mientras que Trinidad y Tobago completa el podio provisional con 357 puntos.
La CARIFTA Acuática 2026 se celebrará del 4 al 8 de abril de 2026 en Fort-de-France, Martinica. Los dos primeros días, 4 y 5 de abril, ya han revelado las primeras tendencias en las clasificaciones.
Varios nadadores dejaron su impronta al comienzo de la competición, entre ellos Christon Joseph (Bahamas), Liam Carrington (Trinidad y Tobago) y Reagan Uszenski (Islas Vírgenes Estadounidenses), todos los cuales consiguieron múltiples victorias individuales.
Martinica es sexta en la clasificación combinada tras dos días, con 211,5 puntos. El equipo local depende de varios podios para seguir siendo competitivo frente a las grandes naciones de la región.
Los relevos desempeñan un papel clave en la clasificación general, ya que permiten sumar un gran número de puntos en una sola carrera. El segundo día, varias naciones consolidaron sus posiciones gracias a sus actuaciones colectivas.