En la cumbre de la CARICOM, Martinica no solo ocupó un nuevo puesto. El 7 de julio de 2026, al margen de la reunión celebrada en Santa Lucía, Serge Letchimy y Mia Amor Mottley firmaron un acuerdo de cooperación entre Martinica y Barbados. Se perfila un objetivo concreto: convertir la cercanía caribeña en proyectos que se sigan, financien y evalúen.
Una primera participación ya orientada a la acción
Esta firma llega en un momento especial para Martinica. Tras convertirse oficialmente en el séptimo miembro asociado de la CARICOM el 16 de junio de 2026, participaba por primera vez en una Conferencia de Jefes de Gobierno de la organización regional. El acuerdo con Barbados le da de inmediato un carácter operativo a esta nueva etapa. Ya no se trata solo de afirmar que Martinica forma parte de su espacio caribeño. El acuerdo abre un marco de colaboración bilateral con un vecino de la región con el que se pueden compartir competencias, experiencias y prioridades comunes.
Serge Letchimy resume esta ambición con una frase clara: Martinica no solo viene a «sentarse a la mesa» de la CARICOM. Quiere construir, proponer y actuar. Esta voluntad hace que la cooperación vaya más allá de un simple gesto diplomático.
Nueve sectores para acercar ambos territorios
El acuerdo abarca nueve ámbitos principales: las industrias culturales y creativas, el deporte, la educación, la formación profesional, la gestión de riesgos, la salud, el turismo, la pesca y la facilitación del comercio.
Esta diversidad demuestra que la relación que se busca no se limita a las instituciones. Afecta directamente a los estudiantes, los artistas, los deportistas, los profesionales del turismo, los pescadores, las empresas y los profesionales de la salud.
Para los jóvenes, esto podría traducirse, sobre todo, en nuevas formaciones, intercambios de competencias o programas conjuntos. Para los sectores culturales, este acuerdo puede tender puentes entre dos territorios vecinos que comparten un mismo espacio regional, pero cuyas lenguas, administraciones y circuitos económicos suelen estar separados.
La cultura como herramienta de desarrollo
Que las industrias culturales y creativas estén entre las prioridades no es algo secundario. Esto reconoce la cultura como un sector económico, un medio de intercambio regional y un espacio para la construcción de la identidad.
Entre la Martinica francófona y Barbados anglófona, las colaboraciones artísticas también pueden convertirse en una forma muy concreta de acortar distancias. La música, el cine, el patrimonio, las artes visuales o la creación digital pueden circular más fácilmente cuando las instituciones organizan los intercambios, movilizan recursos y hacen un seguimiento de los proyectos.
Es aquí donde el acuerdo puede adquirir un carácter verdaderamente caribeño: no borrando las diferencias entre los dos territorios, sino aprovechando sus particularidades para crear nuevas colaboraciones.
Un sistema diseñado para dar resultados
El acuerdo prevé un Comité Conjunto de Cooperación, copresidido por Barbados y la Colectividad Territorial de Martinica. Este órgano deberá definir las prioridades, aprobar los programas, supervisar su ejecución y analizar sus resultados. Una Secretaría técnica se encargará del seguimiento operativo. Se elaborará un informe anual en el que se presentarán las acciones llevadas a cabo, los recursos movilizados, los indicadores de rendimiento, las dificultades encontradas y el programa previsto para el año siguiente.
Estos mecanismos son uno de los elementos más importantes del acuerdo. Las cooperaciones regionales suelen anunciarse con gran ambición, pero su impacto depende luego del calendario, la financiación y la continuidad administrativa. Al prever una evaluación periódica, Martinica y Barbados demuestran su voluntad de hacer que la relación sea cuantificable. Y, sobre todo, de que sus efectos sean visibles para las poblaciones afectadas.
Cinco años para establecer una cooperación duradera
El acuerdo, que tiene una vigencia de cinco años y es renovable, da tiempo a ambos territorios para desarrollar proyectos más allá de los encuentros puntuales. Además, proporciona un marco estable a su relación, en un momento en el que Martinica busca reforzar su posición entre el Caribe, Europa, las Américas y África.
Ahora empieza la verdadera prueba con los primeros programas seleccionados. ¿Qué proyectos se pondrán en marcha primero? ¿Qué colectivos se beneficiarán directamente de ellos? La respuesta nos dirá si esta firma solo supone un nuevo paso institucional o el inicio de una cooperación capaz de cambiar de verdad los intercambios entre Martinica y Barbados.
El acuerdo establece un marco de cooperación en nueve sectores: las industrias culturales y creativas, el deporte, la educación, la formación profesional, la gestión de riesgos, la salud, el turismo, la pesca y la facilitación del comercio. Su objetivo es que ambos territorios puedan desarrollar programas comunes y proyectos concretos.
El acuerdo de cooperación entre Martinica y Barbados tiene una vigencia de cinco años y es renovable. Este periodo debe permitir a ambas partes poner en marcha iniciativas, evaluar sus resultados y construir una relación duradera más allá de los encuentros institucionales puntuales.
Un Comité Conjunto de Cooperación definirá las prioridades, aprobará los programas y evaluará los resultados. Una Secretaría Técnica se encargará del seguimiento operativo. Cada año, un informe conjunto presentará las acciones llevadas a cabo, los recursos movilizados, las dificultades encontradas y el programa previsto para el año siguiente.
En el Caribe, una factura de energía demasiado elevada puede frenar el ritmo de una empresa. Una tormenta puede cortar una carretera, bloquear un puerto o poner en peligro una cosecha. Una crisis de seguridad también puede traspasar las fronteras de un solo país. Es en esta realidad cotidiana donde el diálogo entre Canadá y la CARICOM adquiere hoy una nueva dimensión.
Reunidos en la Ciudad de Panamá, al margen de la Asamblea General de 2026 de la Organización de los Estados Americanos, los ministros de Asuntos Exteriores de Canadá y de la CARICOM han querido dar un nuevo impulso a su alianza estratégica. El tema central de las conversaciones fue un plan de acción centrado en tres prioridades fundamentales para la región: la seguridad, el clima y la economía.
Una cooperación que busca resultados concretos
La colaboración entre Canadá y la CARICOM es una continuación del acuerdo estratégico que se puso en marcha en 2023. Pero la reunión de 2026 marca un hito importante: ahora ambas partes quieren seguir adelante con un plan más concreto, más claro y más cuantificable.
El objetivo no es solo mostrar cercanía diplomática. Se trata de establecer prioridades, calendarios y mecanismos de financiación que den resultados. Para los países caribeños, esta precisión es importante. La región se enfrenta a una serie de retos que se entrecruzan: el coste de la energía, las catástrofes climáticas, la seguridad marítima, la vulnerabilidad financiera y la crisis haitiana. El Caribe no solo pide ayuda. Busca socios que entiendan sus realidades y que actúen junto a él a largo plazo.
La seguridad, una cuestión urgente en la región
La seguridad ocupa un lugar central en este nuevo plan entre Canadá y la CARICOM. Los ministros han hablado de la delincuencia transnacional, las bandas, la migración irregular, la seguridad marítima y los flujos ilícitos. Para la región, estos temas no están aislados. El mar es un vínculo, pero también una zona de vulnerabilidad. El tráfico ilícito, las redes criminales, las ciberamenazas y las crisis políticas a veces se propagan más rápido que las respuestas institucionales.
Canadá ya apoya algunas iniciativas regionales a través del desarrollo de capacidades, intervenciones específicas y colaboraciones operativas. El nuevo reto es avanzar hacia una respuesta más coordinada: proteger mejor los espacios marítimos, reforzar las instituciones, compartir la información útil y limitar la influencia de las redes criminales.
Haití, una crisis que afecta a todo el Caribe
Haití ocupa un lugar destacado en los debates. La crisis política, de seguridad y humanitaria que atraviesa el país tiene consecuencias directas en la región. Los ministros han destacado, sobre todo, los riesgos relacionados con el tráfico de drogas y de armas. El apoyo a la Fuerza de Represión de las Pandillas ha sido uno de los temas tratados. Esta fuerza debe ayudar a restablecer la seguridad sobre el terreno, con un mandato que se renovará en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Pero la respuesta no puede limitarse solo a la seguridad. Los ministros también han recordado el derecho de los haitianos a elegir a su gobierno. Apoyan la celebración de elecciones creíbles en cuanto las condiciones lo permitan, así como los esfuerzos contra la corrupción y la impunidad. Haití nos deja claro algo muy importante: no se puede construir una estabilidad duradera en el Caribe dejando a un territorio solo ante una crisis tan profunda.
Clima y economía: las dos caras de un mismo reto
El nuevo plan Canadá-CARICOM también establece un vínculo claro entre el clima y la economía. En el Caribe, una catástrofe natural nunca es solo un fenómeno meteorológico. Afecta a las familias, a las empresas, a las carreteras, a las escuelas, a los puertos y a las finanzas públicas. El acceso a una energía fiable y asequible vuelve a ser una prioridad. Una energía demasiado cara frena la innovación y supone una carga para los hogares. Una energía más estable puede impulsar la industria, los servicios, la inversión y la transición hacia modelos más sostenibles.
El comercio también forma parte de la ecuación. El programa CARIBCAN, que ofrece a la mayoría de los productos procedentes de 18 países y territorios caribeños de la Commonwealth acceso libre de aranceles al mercado canadiense, sigue siendo una herramienta importante. Esto nos recuerda que la colaboración entre Canadá y la CARICOM no se limita a la diplomacia. También abarca las oportunidades económicas, las cadenas de suministro y la capacidad de las empresas caribeñas para expandirse más allá de su mercado local.
Se tiene más en cuenta la vulnerabilidad del Caribe
Otro punto clave de la colaboraciónentre Canadá y la CARICOM es la financiación. Varios países del Caribe se consideran de renta media. Sin embargo, siguen estando muy expuestos a catástrofes climáticas, crisis económicas y cortes en el suministro. Esa es una de las grandes paradojas de la región. Sobre el papel, algunos países parecen demasiado «avanzados» para acceder fácilmente a financiación en condiciones favorables. En realidad, una sola crisis puede echar por tierra años de esfuerzos.
Por eso, los ministros han insistido en la necesidad de reformar la arquitectura financiera internacional. La idea es sencilla: hay que tener más en cuenta la vulnerabilidad real de los Estados pequeños. No solo su renta media.
Un plan que hay que seguir de cerca
Los próximos meses serán importantes. Los responsables aún tienen que ultimar los detalles del plan de acción, identificar las iniciativas prioritarias, elaborar un calendario de ejecución y reforzar el seguimiento. Está previsto que en otoño se celebre un diálogo entre altos funcionarios para avanzar en este trabajo.
La colaboraciónentre Canadá y la CARICOM no va a resolver por sí sola los retos del Caribe. Pero dice mucho del momento actual: la región quiere que se la escuche como un espacio estratégico, no solo como una zona vulnerable. Ahora queda la verdadera pregunta: ¿este nuevo plan traerá cambios visibles para la gente, las empresas y los territorios caribeños?
El nuevo plan Canadá-CARICOM es una hoja de ruta destinada a reforzar la cooperación entre Canadá y la Comunidad del Caribe. Se basa en tres prioridades: economías más resilientes, la lucha contra el cambio climático y la seguridad regional. El objetivo es pasar de una colaboración diplomática a acciones más concretas, con plazos, resultados medibles y mecanismos de financiación sostenibles.
Haití ocupa un lugar central porque su crisis política, de seguridad y humanitaria tiene consecuencias para toda la región. Los ministros han hablado del tráfico de drogas y armas, del apoyo a la Fuerza de Represión de Pandillas, pero también del derecho de los haitianos a elegir a su gobierno. Para la CARICOM, la estabilidad de Haití sigue siendo, por tanto, un asunto regional, no solo nacional.
La colaboración entre Canadá y la CARICOM vincula directamente el clima y la economía. Destaca el acceso a una energía fiable y asequible, el desarrollo del comercio, el fortalecimiento de las cadenas de suministro y el acceso a una financiación adaptada a las vulnerabilidades de los pequeños Estados del Caribe. El objetivo es que la región pueda resistir mejor las catástrofes naturales, las crisis económicas y las crisis internacionales.
Exponer en el Jardín de Luxemburgo suele ser un hito importante en la carrera de un artista. Para la artista Cécile Vernant, se trata ante todo de un encuentro con el público. Del 17 al 28 de julio de 2026, presentará «Man Mélé!». en la Orangerie del Senado, dentro del ciclo «El verano del Jardín de Luxemburgo». Durante doce días, ella misma recibirá a los visitantes en el corazón de este lugar emblemático de la vida cultural parisina.
Seleccionada tras la convocatoria de proyectos de 2026, la artista dispondrá de 152 m² para desplegar su universo, donde la pintura, la fotografía, el dibujo y la cerámica dialogan libremente. Tras ser seleccionada por el Senado, Cécile Vernant se puso en contacto con Didier por iniciativa propia, sin haber tenido ningún contacto previo con la empresa. Esta elección surgió de forma natural: desde las instalaciones de producción de la marca, la vista se dirige hacia los picos del Carbet, un paisaje martinicano que impregna su obra tanto como la montaña Pelée. También recibió una beca de creación de la Academia de Bellas Artes – Instituto de Francia, concedida por los artistas académicos. Un reconocimiento que la conmovió profundamente: «Literalmente, lloré de alegría», confiesa.
¡Man Mélé!, varios estados en un solo título
¡No se puede reducir Man Mélé! a una traducción única. En criollo martinicano, la expresión capta los matices de la emoción: puede significar «estoy agobiada», cuando hay que elegir entre decenas de obras, pero también «estoy desorientada», «estoy enamorada», «estoy confundida» o incluso «estoy hechizada». Para presentar oficialmente la exposición, la artista se decantó finalmente por esta última propuesta: «¡Estoy hechizada!».
Este estado de fascinación tiene su origen en Martinica, el territorio de su infancia y la fuente inspiradora de toda su obra. La isla se deja entrever por todas partes: en la suavidad de la luz matutina, en el recuerdo de la lluvia sobre las chapas, en el entrelazado de las lianas, en las arquitecturas abandonadas o incluso en los paisajes interiores alimentados por la memoria.
Las pinturas, los dibujos, las fotografías y las cerámicas se complementan «sin ningún tipo de jerarquía». Las obras dialogan entre sí como si fueran «cadáveres exquisitos» visuales, siguiendo una lógica intuitiva en la que cada creación da lugar a la siguiente. Cécile Vernant defiende una práctica instintiva, alimentada por la escritura automática, el dibujo espontáneo y el modelado libre, como continuación de los experimentos que descubrió durante sus años de instituto en Fort-de-France.
De «Luco» a la Martinica de mi infancia
Con «Untitled Luco V», de la colección Enfance Caraïbes, Cécile Vernant teje un diálogo entre París y Martinica. Los «ti puntos, ti cruces» que salpican la obra rinden homenaje a la señora Mible, su profesora de artes plásticas en el instituto de Bellevue, en Fort-de-France. Una profesora que animaba a sus alumnos a dar prioridad a la audacia, la emoción y el momento presente, siempre dispuesta a animar a sus alumnos y a sacar a relucir el potencial de cada uno.
El título también hace referencia al «Luco», el apodo cariñoso con el que los parisinos se refieren al Jardín de Luxemburgo. ¡Es una forma que tiene el artista de conectar el lugar que acoge a Man Mélé! y los recuerdos fundamentales de su trayectoria creativa. La obra, que se presenta con un paspartú de color rojo vivo, tiende un puente sensible entre varios paisajes íntimos.
Sin título Luco V Por cierto, no es un caso aislado. Los títulos de las obras van cambiando libremente entre el francés, el criollo, el español y el portugués. La Perla es un ejemplo de esa permeabilidad lingüística, alimentada tanto por los viajes y los idiomas que ha estudiado como por la música que acompaña a la artista en su proceso creativo.
Un cuadro que no se descubre a primera vista
Sin título n.º 49 resume varias características de la obra de Cécile Vernant. La artista destaca en ella una frontera difuminada entre el cielo y la tierra, el tocón de un árbol cortado, el conejo de Alicia en el País de las Maravillas sentado con las patas en el aire, un fuego de western, una colina o incluso unas cataratas. Todas estas formas van surgiendo poco a poco y nos recuerdan que cada mirada puede dar lugar a una historia diferente.
Al principio, el artista nunca sabe exactamente qué rumbo tomará el lienzo. El ritmo del trazo y los grados de dilución marcan la composición. Después, la obra se deja reposar: Cécile Vernant la observa, da vueltas a su alrededor e incluso puede darle la vuelta antes de seguir trabajando. Las pinceladas nítidas, los difuminados, la materia a veces trabajada con los dedos y los barnices aplicados en zonas concretas multiplican así los niveles de percepción. Según la zona, estos barnices evocan la lluvia, una roca resbaladiza por el agua o incluso el movimiento de una corriente en la superficie.
Este enfoque aclara lo que el artista llama «deconstruir la figuración». Al no haber un paisaje que se reconozca a primera vista, ninguna interpretación se impone de forma definitiva. El formato vertical de Sin título n.º 99 forma parte de esta misma búsqueda, inspirada en las lianas, la naturaleza del norte de Martinica y ciertas formas arquitectónicas, sin limitar nunca la obra a una única interpretación.
Reinterpretar la imagen, dejar que la materia transforme la obra
Las dos versiones de el Caribe muestran cómo Cécile Vernant reinventa constantemente sus propias creaciones. La primera la fotografió con luz difusa; la segunda, bajo un sol radiante, antes de retocarla con acrílico directamente sobre papel japonés. La luz, el material y el toque manual hacen que surjan así dos paisajes cambiantes a partir de una misma imagen.
El papel japonés forma parte de esta transformación. Sus fibras dejan ver el trabajo de los artesanos y revelan lo que el artista llama «el alma del papel». En Las puertas del paraíso, este material también se vincula con una historia más íntima. Tras la repentina muerte de un ser querido, Cécile Vernant volvió a dedicarse a las artes plásticas utilizando el material que dejó esa persona, que sigue empleando hoy en día. En cerámica, también realiza moldes de objetos que pertenecieron a personas a las que quería. Para la artista, estas huellas le dan a la obra «una especie de alma» y hacen que perdure un vínculo que se transforma y viaja al ritmo de los nuevos hogares.
Sin embargo, esta conexión con Japón no se remonta a ese viaje que hizo en 2007. De pequeña, la artista recibía postales con el monte Fuji nevado e imaginaba que la nieve también podía cubrir el monte Pelée. Su estancia en el archipiélago reforzó esas conexiones íntimas entre islas, volcanes, ciclones y los lazos invisibles que unen a los que ya no están con los que siguen vivos.
Desde especies mutantes hasta los microformatos «Méga Kiki»
La cerámica sigue con esa pasión por la transformación y la inventiva. Cécile Vernant da vida a formas híbridas inspiradas en el mundo marino. La presencia recurrente de los corales tiene su origen en un recuerdo de la infancia: después de los ciclones, recogía en su habitación los fragmentos que encontraba en la costa, para que no se quedaran solos. En sus creaciones, estos elementos se convierten en especies imaginarias, a medio camino entre la fauna submarina y las criaturas fantásticas.
¡La escenografía de Man Mélé! también se centrará en los cambios de escala. Los microformatos de la serie Mega Kiki, que a veces miden tan solo 12 × 12 cm, se expondrán junto a obras de gran formato. Es una forma de invitar a los visitantes a cambiar constantemente su punto de vista, acercándose o alejándose. Las redes de pesca y los detalles de colores también marcarán el recorrido de la exposición.
Una exposición abierta a todos los públicos
Aunque Cécile Vernant reivindica plenamente su pertenencia al ámbito del arte contemporáneo, desconfía de los discursos que encasillan las obras en una única interpretación. Para ella, la sensación personal siempre debe tener cabida.
Esta convicción se fue afianzando con cada encuentro. En una exposición anterior, un visitante se negaba a entrar, diciendo que no sabía nada de arte. «Qué bien, yo tampoco», le había respondido ella antes de invitarlo a descubrir las obras. Otro, que padecía acromatopsia, no describía los cuadros en términos de colores, sino de sensaciones de calor. Experiencias que le recuerdan a la artista que no existe ni el buen ni el mal gusto, sino una gran variedad de sensibilidades.
El reconocimiento al trabajo de Cécile Vernant también traspasa las fronteras francesas: su fotografía «Paraíso para pescadores» ha sido seleccionada para una exposición colectiva internacional en Creta, prevista para julio de 2026. La artista estará presente todos los días en la Orangerie del Senado para compartir su mundo y charlar con los visitantes.
¡Qué verá cada uno en «Man Mélé»!? Cécile Vernant prefiere dejar la respuesta en el aire. Y es que, para la artista, una obra nunca se revela por completo: se descubre, se siente y se reinventa según la mirada de cada uno.
Información práctica
Man Mélé ! se celebrará del 17 al 28 de julio de 2026 en la Orangerie del Senado, en el Jardín de Luxemburgo, en París. «Man Mélé!» estará abierta todos los días de 11:00 a 20:00. La entrada es gratuita por la puerta Férou, en el número 19 bis de la calle de Vaugirard, en el distrito 6.
La exposición «Man Mélé!» de Cécile Vernant se celebrará del 17 al 28 de julio de 2026 en la Orangerie del Senado, en el Jardín de Luxemburgo de París. Estará abierta todos los días de 11:00 a 20:00. La entrada es gratuita por la puerta Férou, en el número 19 bis de la calle de Vaugirard, en el distrito 6.
«Man Mélé!» reunirá pinturas, dibujos, fotografías y cerámicas de Cécile Vernant. En esta exposición, la artista creará un diálogo entre distintos medios, formatos y lenguajes en torno a Martinica, la memoria, la infancia y la transformación de los paisajes. El recorrido incluirá, entre otras cosas, impresiones mutantes, obras verticales, cerámicas imaginarias y los microformatos de la serie Mega Kiki.
Para Cécile Vernant, «Man Mélé!» tiene varios significados. La expresión puede referirse a sentirse molesta, desorientada, enamorada, hechizada o confundida. La artista se queda especialmente con la idea del hechizo para expresar su apego a Martinica y las emociones que impregnan su obra.
Del 5 de diciembre de 2026 al 4 de abril de 2027, el MSC World Europa se llenará del ritmo de la música caribeña con el festival Zouk@Sea by MSC. En su tercera edición, habrá dieciocho semanas de actuaciones musicales que partirán de Fort-de-France y Pointe-à-Pitre, con artistas, grupos en directo y DJ de Martinica y Guadalupe. El cartel reúne varias expresiones musicales antillanas en un barco internacional: zouk, compas, tradiciones criollas, música urbana, cadence, dancehall, shatta, soca y sesiones de DJ.
Una programación diferente cada semana
El funcionamiento de Zouk@Sea by MSC se basa en un principio sencillo: cada semana, un artista, un grupo o un DJ acompaña el crucero. Las salidas están programadas los sábados desde Fort-de-France y los domingos desde Pointe-à-Pitre. La temporada empezará los días 5 y 6 de diciembre de 2026 con SOS Kantik y un programa dedicado a los «Chanté Nwèl». Silonvan tomará el relevo los días 12 y 13 de diciembre, seguido de DJ Raptor los días 19 y 20 de diciembre, y luego DJ Moulinex los días 26 y 27 de diciembre.
En enero de 2027, La Finekip actuará los días 2 y 3 de enero, seguida de Emosyon los días 9 y 10 de enero. Misié Sadik, Jessye Belleval y Zouk’n Groove subirán al escenario los días 16 y 17 de enero. El fin de semana siguiente, los días 23 y 24 de enero, Kwaxikolor compartirá escenario con Jocelyne Béroard. Thierry Lof y C’Zigla cerrarán el mes los días 30 y 31 de enero.
Jocelyne Béroard y varias generaciones del zouk
La presencia de Jocelyne Béroard le da a esta tercera edición un toque especialmente intergeneracional. Junto a Kwaxikolor, esta artista, vinculada a la historia del grupo Kassav’, interpretará un repertorio relacionado con la tradición del zouk. Misié Sadik, Jessye Bellevaly Zouk’n Groove mezclarán así sonidos urbanos, criollos y el zouk actual. El nombre del festival destaca el zouk, pero la programación va mucho más allá de esta estética.
Febrero entre conciertos en directo, cumpleaños y sesiones de DJ
DJ Fab dará el pistoletazo de salida al mes de febrero con sus actuaciones del 6 y 7 de febrero. Kaf Kon’s le seguirá los días 13 y 14 de febrero con un formato acústico basado en versiones criollas, la interacción con el público y un ambiente festivo. Los días 20 y 21 de febrero, Tanmpo Klassik Live celebrará su décimo aniversario. A continuación, DJ Stonekilla & Friends tomarán el relevo los días 27 y 28 de febrero.
De Jean-Michel Galva a MKG para terminar la temporada
El mes de marzo volverá a reunir varios estilos musicales. Jean-Michel Galva & Koezyon actuarán los días 6 y 7 de marzo con un repertorio que mezcla zouk, cadence e influencias tradicionales de las Antillas. Maty actuará la semana del 13 y 14 de marzo, antes de que lo hagan DJ Raptor & Friends los días 20 y 21 de marzo. Jean-Marc Ferdinand, conocido por ser un auténtico animador de las Antillas, acompañará las salidas del 27 y 28 de marzo. MKG cerrará el programa en los cruceros del 3 y 4 de abril de 2027. No obstante, el programa está sujeto a cambios. El cartel oficial indica que algunos artistas pueden ser sustituidos o ausentarse sin previo aviso.
El MSC World Europa ha zarpado hacia las Antillas
Esta tercera edición coincide con la puesta en marcha del MSC World Europa en las Antillas francesas durante el invierno de 2026-2027. El barco zarpará desde Fort-de-France y Pointe-à-Pitre, dos puertos que, por tanto, ocupan un lugar central en esta temporada. MSC Cruceros presenta esta iniciativa como un refuerzo de su presencia en la región. Según las cifras facilitadas por la compañía, el Caribe acoge al 43 % de los cruceristas de todo el mundo y concentra el 36 % de la capacidad mundial de cruceros.
Estos datos sitúan a Zouk@Sea by MSC en un sector en el que la región ya ocupa una posición destacada. Pero el interés cultural del proyecto radica en otra cosa: en la oportunidad que se ofrece a los artistas de Martinica y Guadalupe de actuar cada semana en un espacio frecuentado por viajeros de distintos orígenes. Patrick Pourbaix, director general de MSC Cruceros Francia, explica que el objetivo es convertir cada crucero en «una auténtica celebración del arte de vivir caribeño». La programación musical se convierte así en un elemento central de la experiencia que se ofrece a bordo.
Un escaparate a bordo para las escenas de las Antillas
Para los pasajeros, Zouk@Sea by MSC permitirá combinar las escalas en el Caribe con conciertos, actuaciones en directo y veladas musicales. Para los artistas que forman parte del cartel, el barco supone un escenario diferente al de los festivales, salas y eventos que suelen organizarse en tierra. Sin embargo, el proyecto plantea una cuestión más amplia. ¿Puede una programación a bordo convertirse en una verdadera herramienta para dar a conocer la música caribeña, y no solo en un entretenimiento relacionado con el viaje?
Durante dieciocho semanas, el MSC World Europa acogerá tradiciones navideñas, figuras del zouk, grupos en directo y DJ. Desde SOS Kantik hasta MKG, esta temporada nos mostrará sobre todo una escena musical antillana muy variada, capaz de conservar su legado sin dejar de dar a conocer sus formas más actuales.
Zouk@Sea by MSC es un festival musical a bordo organizado por MSC Cruceros en el MSC World Europa. En su tercera edición, el evento reunirá cada semana a un artista, un grupo en directo o un DJ de Martinica o Guadalupe. El programa incluirá varios estilos musicales de las Antillas, como el zouk, el compas, los Chanté Nwèl, la cadence, el dancehall, el shatta, la soca y la música urbana criolla.
La temporada de Zouk@Sea by MSC se celebrará del 5 de diciembre de 2026 al 4 de abril de 2027. Los cruceros zarparán todos los sábados desde Fort-de-France, en Martinica, y todos los domingos desde Pointe-à-Pitre, en Guadalupe. Cada semana de travesía a bordo del MSC World Europa contará con una programación musical diferente. No obstante, los artistas anunciados pueden ser sustituidos o ausentarse sin previo aviso.
El cartel contará, entre otros, con SOS Kantik para los Chanté Nwèl, Silonvan, La Finekip, Emosyon, Misié Sadik, Jessye Belleval & Zouk’n Groove, Kwaxikolor con Jocelyne Béroard, Thierry Lof & C’Zigla, Kaf Kon’s, Jean-Michel Galva & Koezyon, Maty, Jean-Marc Ferdinand y MKG. Tanmpo Klassik Live también celebrará sus diez años a bordo. Varios DJ participarán en la temporada, entre ellos DJ Raptor, DJ Moolinexx, DJ Fab y DJ Stonekilla & Friends.
El 21 de junio de 2026, las calles, plazas y espacios culturales de Martinica, Guadalupe y Guayana acogieron conciertos, escenarios abiertos y encuentros musicales. En estos tres territorios, la Fiesta de la Música se celebró de formas diferentes, en contacto con los repertorios locales, los artistas aficionados y los profesionales.
La 45.ª Fiesta de la Música, abierta a todo el mundo
Creada en 1982 por iniciativa de Jack Lang, Maurice Fleuret y Christian Dupavillon, la Fiesta de la Música celebraba este año su 45.ª edición. Su idea sigue siendo la misma: dar protagonismo a la música en directo, reunir a aficionados y profesionales y ofrecer conciertos gratis el 21 de junio. Hoy en día, este evento se celebra en más de un centenar de países.
En los territorios franceses del Caribe y la Amazonía, este marco común se reinterpreta a partir de las realidades locales. El zouk, el gwoka, la biguine, el reggae, el jazz criollo, las percusiones, la música urbana y las influencias sudamericanas pueden mezclarse en una misma programación. Esta diversidad no convierte a los tres territorios en un todo uniforme. Más bien muestra cómo cada uno se apropia de un evento nacional según sus propios escenarios, sus idiomas y sus corrientes musicales.
En Martinica, un recorrido entre el centro de la ciudad y los barrios
En Fort-de-France, el Ayuntamiento había anunciado un recorrido musical pensado para que los artistas y el público se movieran entre el centro de la ciudad y los distintos barrios. La convocatoria municipal también contaba con la participación de voluntarios en la organización, siguiendo el espíritu participativo del evento.
En toda la isla, la programación se extendió por varios municipios y, en algunos casos, duró todo el fin de semana. En Schœlcher, el «Village musical» anunciaba la presencia de más de 200 artistas repartidos en siete escenarios. Entre las propuestas había gospel, reggae, salsa, percusión, música tradicional, sesiones de DJ y expresiones urbanas. Esta mezcla de generaciones y repertorios ilustra uno de los puntos fuertes de la Fiesta de la Música: crear un escenario común sin imponer un género dominante.
En Guadalupe, el patrimonio musical ocupa un lugar destacado
En Pointe-à-Pitre, el programa anunciaba una edición especial del Mercado de Kalina, de las 8:30 a las 17:00 en la plaza de la Victoire, dedicada a las culturas y tradiciones de Guadalupe, con actuaciones artísticas. Así que el evento se parecía más a una jornada cultural y musical que a un gran concierto nocturno.
En otras partes del archipiélago, los programas han dado un lugar destacado al patrimonio musical de Guadalupe. En Le Moule, el programa de dos días combinó un encuentro con Pierre-Édouard Décimus y Maalkhéma, una actividad en torno al ka, un escenario abierto, además de zouk, biguine, jazz y gospel. Esta programación nos recuerda que la Fiesta de la Música también puede transmitir una historia musical, dar a conocer los instrumentos de la isla y tender un puente entre el legado y la creación contemporánea.
En la Guayana Francesa, espacios abiertos entre la ciudad y la Amazonía
En la Guayana Francesa, la Fiesta de la Música se celebró de varias formas. En Cayena, hubo varios eventos en el espacio público. Se había anunciado un escenario abierto a partir de las 16:00 en la plaza de las Cadenas Rotas, y luego otra actuación en la plaza de los Palmistas a partir de las 18:00 con varios DJ. El festival Kayenn’Art, que se celebró en La Poudrière durante el fin de semana, también combinó artes visuales, creaciones locales y actuaciones musicales.
Estas propuestas reflejan una geografía sonora particular. La música de la Guayana se va forjando a partir del contacto con repertorios criollos, bushinengués, surinameses, brasileños y caribeños. Sin embargo, hay que evitar reducir estos intercambios a una sola frontera o a un solo género: siguen las migraciones, las lenguas, los medios de comunicación, las colaboraciones artísticas y la historia de la meseta de las Guayanas.
¿Por qué la Fiesta de la Música sigue siendo accesible?
La gratuidad sigue siendo uno de los rasgos más característicos de la Fiesta de la Música. Eso no significa que cada actividad se pueda organizar sin normas ni coordinación. Los ayuntamientos convocan a la gente a participar, definen los espacios y supervisan las instalaciones. Pero el acceso del público a los conciertos que forman parte del programa sigue siendo gratuito.
Frente a los eventos culturales para los que hay que comprar entrada, este principio crea una relación diferente con el escenario. El público puede ir de un sitio a otro, escuchar a un grupo desconocido o pararse delante de un escenario abierto sin tener que comprar una entrada. Esta accesibilidad fomenta los encuentros, aunque por sí sola no basta para medir el éxito cultural de una edición.
La Fiesta de la Música de 2026 se celebró oficialmente el 21 de junio, aunque algunas actividades se repartieron a lo largo de varios días del fin de semana. Esta 45.ª edición contó con conciertos, escenarios abiertos y eventos culturales en varios municipios de Martinica, Guadalupe y Guayana.
En Martinica, Fort-de-France ofrecía un recorrido musical entre el centro de la ciudad y los barrios, mientras que Schœlcher anunciaba más de 200 artistas repartidos en siete escenarios. En Guadalupe, el Mercado de Kalina en Pointe-à-Pitre y las actividades organizadas en Le Moule ponían de relieve las culturas locales. En Guayana, Cayena acogió, entre otras cosas, escenarios abiertos en las plazas de las Chaînes brisées y de los Palmistes, así como el festival Kayenn’Art en La Poudrière.
La Fiesta de la Música permite a artistas aficionados y profesionales actuar gratis en espacios públicos. En Martinica, Guadalupe y Guayana, también da un lugar destacado a los repertorios locales y regionales, como el zouk, el gwoka, la biguine, el reggae, las percusiones, la música urbana y las influencias amazónicas.
En París, entre startups y grandes eventos tecnológicos, una idea que nació en Martinica acaba de recibir un reconocimiento a nivel nacional. MiBelBoat fue galardonada el 17 de junio en VivaTech 2026, en el marco del primer «Challenge Innov’ Outre-Mer» de France Travail. La startup quiere usar la inteligencia artificial para conectar mejor a los viajeros, los operadores náuticos y los profesionales del mar en el Caribe.
Un premio para una startup de Martinica
VivaTech 2026 se celebra del 17 al 20 de junio en Paris Expo Porte de Versailles. Para MiBelBoat, estar en esta feria cobró un significado especial ya desde el primer día. La plataforma de Martinica recibió el premio «pasaporte tecnológico» durante la entrega de premios del Challenge Innov’ Outre-Mer, organizado por France Travail. El proyecto lo lidera Alexis Mompert y Aurélien Filin. Su objetivo es fácil de explicar, pero más complicado de llevar a cabo: dotar al sector náutico caribeño de una herramienta digital capaz de conectar las ofertas, los operadores, las rutas y los viajeros.
El tema afecta a un sector muy concreto: las salidas al mar, los chárters, las actividades náuticas, los puertos deportivos, los profesionales del turismo y los clientes que quieren reservar más fácilmente.
Un mercado que sigue estando muy fragmentado
En muchos territorios del Caribe, el acceso a las actividades náuticas sigue pasando por canales fragmentados. Una llamada telefónica. Un mensaje de WhatsApp. Un intercambio por correo electrónico. Una recomendación local. Esta cercanía forma parte de la cultura del servicio, pero también puede limitar la visibilidad de los operadores.
MiBelBoat parte de esta constatación. Según esta startup, la oferta náutica del Caribe sigue siendo difícil de estructurar a escala regional. Para un viajero, no siempre es fácil comparar las experiencias, entender los itinerarios o reservar en el momento adecuado. Para los profesionales, la dispersión de los canales puede complicar la gestión, la comercialización y el seguimiento de la actividad. Ahí es donde la herramienta digital cobra importancia en el Caribe. Lo que está en juego va más allá de la reserva. Se trata de hacer más comprensible un sector que ya está activo, pero que aún está poco conectado.
La IA como herramienta práctica
MiBelBoat se presenta como una plataforma caribeña de reservas náuticas que utiliza inteligencia artificial. La solución busca integrar varias funciones: reservas, gestión, itinerarios y servicios de asistencia náutica. La idea es simplificar la experiencia del cliente, al tiempo que ayuda a los operadores a organizar mejor su oferta.
La IA se está convirtiendo en una herramienta de clasificación, automatización y orientación. Puede ayudar a estructurar la información, agilizar las solicitudes, orientar a la hora de elegir una experiencia o aligerar ciertas tareas a los profesionales. En el Caribe, donde el mar es a la vez un espacio de trabajo, de transporte, de ocio y de identidad, esta cuestión también tiene que ver con la forma en que los territorios sacan partido a sus recursos.
Una idea que surgió de la experiencia en el mar
MiBelBoat se basa en la experiencia adquirida con Boat Paradise, una empresa especializada en experiencias náuticas de lujo en el Caribe. Esta actividad ha permitido a los fundadores conocer las necesidades de los clientes, pero también las de los operadores, los puertos deportivos y los profesionales del turismo. El proyecto no parte solo de una tendencia tecnológica. Parte de un uso real. Reservar una salida al mar, organizar un itinerario, gestionar una solicitud, adaptar una experiencia a una temporada o a un público: estos detalles son los que dan valor a una plataforma.
Esta cercanía con el terreno también le da un toque más humano al proyecto. Detrás de MiBelBoat hay un deseo de convertir una experiencia local en una herramienta regional.
Un reto de la economía azul
El premio que hemos ganado en VivaTech llega en un momento en el que las regiones del Caribe buscan estructurar mejor sus sectores relacionados con el mar. Turismo, náutica, servicios, tecnología digital, empleo: la economía azul no puede quedarse en una idea general. Tiene que generar herramientas, usos e ingresos para los actores locales. MiBelBoat quiere contribuir a esta dinámica ayudando a los operadores a ganar visibilidad y facilitando el acceso a las experiencias náuticas durante todo el año. El objetivo sigue siendo prudente: organizar mejor lo que ya hay, reducir la dependencia de circuitos dispersos y crear desde Martinica una solución capaz de llegar a toda la cuenca del Caribe.
El premio que nos han dado en París no resuelve todos los retos. Sobre todo, pone de relieve una cuestión clave: ¿quién construye las plataformas que organizarán en el futuro los recursos, los oficios y las experiencias del Caribe? Con MiBelBoat, Martinica ofrece una posible respuesta. Ahora queda por ver cómo este reconocimiento se podrá traducir en algo concreto, tanto para los operadores marítimos como para los viajeros.
MiBelBoat es una startup de Martinica que está desarrollando una plataforma caribeña dedicada a las experiencias náuticas. Su objetivo es conectar mejor a los viajeros, los operadores náuticos, los puertos deportivos y los profesionales del turismo. La plataforma utiliza la inteligencia artificial para facilitar las reservas, la gestión de solicitudes, los itinerarios y los servicios de conserjería náutica.
MiBelBoat ha sido galardonada en VivaTech 2026 en el marco del Challenge Innov’ Outre-Mer de France Travail. La startup ha sido reconocida por su solución digital, concebida en Martinica y orientada al sector náutico caribeño. Este reconocimiento destaca una innovación de ultramar capaz de dar respuesta a una necesidad concreta: hacer que la oferta náutica sea más clara, más accesible y mejor estructurada.
El objetivo de MiBelBoat es reducir la fragmentación del sector náutico en el Caribe. Hoy en día, muchas reservas todavía se hacen por teléfono, WhatsApp, correo electrónico o contacto directo. Al centralizar las ofertas y usar la IA para simplificar la experiencia, MiBelBoat quiere ayudar a los operadores a ganar visibilidad y permitir que los viajeros tengan un mejor acceso a las experiencias en el mar.
Un reto que compartimos todos en la región
Ante los recurrentes varamientos de sargazo que afectan a muchos territorios del Caribe, el proyecto SARSEA (Estrategias Regionales sobre el Sargazo para Acciones Basadas en los Ecosistemas) lleva varios años reuniendo a instituciones regionales, expertos y autoridades locales en torno a un objetivo común: reforzar la capacidad de los territorios para anticiparse, gestionar y aprovechar este fenómeno. Impulsado por Expertise France y la Comisión de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO), con el apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), la Unión Europea y socios territoriales como la Región de Guadalupe, el programa fomenta el intercambio de experiencias y el desarrollo de soluciones adaptadas a las realidades caribeñas.
Dominica, centro neurálgico de los intercambios regionales
Ante un problema común, cada vez son más los territorios de la región que consideran que la cooperación es una de las herramientas más eficaces para avanzar. Con este espíritu, hace poco se celebró en Dominica una serie de encuentros regionales que reunieron a representantes gubernamentales, expertos técnicos, organizaciones regionales, actores de la sociedad civil y profesionales procedentes de varias islas del Caribe.
Estos intercambios han permitido compartir experiencias sobre el terreno, identificar las buenas prácticas que ya se han puesto en marcha y explorar nuevas vías de acción para mejorar la gestión de los varamientos de sargazo en toda la región
Martinica y Guadalupe comparten su experiencia
Esta dinámica de cooperación ha continuado con una misión de estudio organizada en Martinica y Guadalupe. Se invitó a una delegación formada por representantes de nueve Estados y territorios caribeños a conocer las medidas desarrolladas a nivel local para vigilar, recoger y gestionar los vertidos de sargazo.
Los participantes pudieron ver, entre otras cosas, los sistemas de vigilancia medioambiental, los dispositivos de contención en el mar, las herramientas de alerta temprana y varias iniciativas para aprovechar estas algas. Esta inmersión ha permitido poner de relieve los conocimientos técnicos que han ido desarrollando a lo largo de los años los actores de Martinica y Guadalupe, que se enfrentan a este fenómeno de forma recurrente.
Hacia un Caribe más resiliente
Más allá de los aspectos técnicos, estos encuentros reflejan un objetivo más amplio: reforzar la resiliencia de los territorios caribeños ante los retos medioambientales actuales.
En un contexto marcado por los efectos del cambio climático, la conservación de los ecosistemas y la necesidad de proteger las economías costeras, los actores regionales buscan dar con soluciones que se adapten a las realidades de las islas. El intercambio de experiencias, la puesta en común de conocimientos y el desarrollo de proyectos conjuntos se perfilan ahora como herramientas imprescindibles.
Una colaboración más estrecha para una acción coordinada
Esta voluntad de trabajar juntos también se ha materializado con la reciente firma de un memorando de entendimiento entre Expertise France y la Región de Guadalupe. A través de esta colaboración, ambas instituciones pretenden reforzar la coordinación de sus acciones, fomentar el intercambio de conocimientos y apoyar el desarrollo de soluciones innovadoras en beneficio de toda la región del Caribe.
El objetivo está claro: evitar la duplicación de esfuerzos, mejorar la circulación del conocimiento y fomentar un enfoque más coherente ante un fenómeno que trasciende con creces las fronteras administrativas.
Construir juntos las soluciones del futuro
Las sargazos son hoy en día uno de los muchos retos a los que se enfrenta el Caribe. Sin embargo, más allá de las dificultades que generan, también ponen de manifiesto la capacidad de los territorios para colaborar, innovar y aprender unos de otros.
A través de estos encuentros, estas misiones sobre el terreno y estas colaboraciones regionales, se va perfilando poco a poco una visión del Caribe basada en la solidaridad, el intercambio de conocimientos y la acción colectiva. Ante un reto común, la respuesta parece ahora clara: un Caribe más fuerte se construye juntos.
Las sargazos suponen un gran reto para el Caribe porque sus acumulaciones en la costa afectan a varios territorios a la vez. Afectan a las costas, a las actividades turísticas, a la pesca, a los ecosistemas costeros y a la calidad de vida de las poblaciones expuestas. Como el fenómeno traspasa las fronteras administrativas, las respuestas locales no siempre son suficientes. La cooperación regional permite anticipar mejor las llegadas, compartir métodos de gestión y crear soluciones adaptadas a las realidades insulares.
El proyecto SARSEA ayuda a los territorios del Caribe a poner en marcha estrategias comunes para hacer frente a las sargazos. Fomenta el intercambio de experiencias entre instituciones, expertos, administraciones locales y personas que trabajan sobre el terreno. Su objetivo es reforzar la capacidad de los territorios para vigilar los varamientos, organizar la recogida, probar sistemas de contención y explorar vías de aprovechamiento. Se enmarca en una perspectiva regional, en la que cada isla puede aprender de las soluciones desarrolladas por las demás.
Martinica y Guadalupe se enfrentan a menudo a la llegada de sargazos a sus costas. Esta experiencia les ha permitido desarrollar herramientas de vigilancia, sistemas de alerta, mecanismos de recogida e iniciativas de aprovechamiento. En el artículo, estos dos territorios aparecen como espacios de transferencia de conocimientos para otros Estados y territorios caribeños. Su papel es, por tanto, importante, ya que muestran cómo una experiencia local puede contribuir a una respuesta colectiva a escala del Caribe.
En Fort-de-France, un pecio no tiene por qué salir a la superficie para contar algo. A veces basta con una foto, un objeto o un testimonio. Durante las Jornadas Europeas de Arqueología, Martinica eligió el mar como puerta de entrada a su historia. En los jardines y espacios de la Dirección de Asuntos Culturales, la exposición «Inmersión en el azul, donde duermen los pecios» ha permitido descubrir un patrimonio a menudo invisible: el que yace bajo el agua.
Las Jornadas Europeas de Arqueología vistas desde Martinica
Las Jornadas Europeas de Arqueología se celebraron los días 12, 13 y 14 de junio de 2026. En Martinica, este evento tuvo un toque especial. No se trataba solo de hablar de excavaciones, yacimientos o conservación. Se trataba de recordar que la isla también guarda parte de su historia en sus fondos marinos, sus bahías, sus playas y su arena.
La Dirección de Asuntos Culturales ha puesto el mar en el centro de esta edición local. Esta elección se hacía eco del 60.º aniversario del DRASSM, el Departamento de Investigaciones Arqueológicas Subacuáticas y Submarinas, creado en 1966. En torno a esta temática, los visitantes pudieron ver imágenes de pecios, objetos encontrados y el trabajo de quienes conservan estos vestigios.
Jean-Sébastien France, una pasión que nació en 1991
Jean-Sébastien France tiene un papel clave. Aunque es presidente de la Asociación para la Investigación y la Valorización del Patrimonio Arqueológico Submarino de Martinica, no se presenta como arqueólogo. Habla, ante todo, como alguien a quien le marcó un encuentro. En 1991, en el sur de Martinica, participó en el descubrimiento de un yacimiento arqueológico submarino. Bajo el agua, ve anclas, cañones, objetos que el tiempo ha depositado allí. Ese día, dice, «la historia lo atravesó». La arqueología submarina suele empezar con una emoción antes de convertirse en investigación.
La asociación que preside se fundó en 2017. Hoy en día cuenta con unos veinte miembros. Su objetivo es claro: poner en valor un patrimonio que durante mucho tiempo ha estado poco dado a conocer y sensibilizar a los martiniqueses sobre esta memoria que les pertenece.
Restos de naufragios, pero sobre todo recuerdos
La frase más impactante de la entrevista se resume en unas pocas palabras: «El mar no solo guarda pecios, sino también recuerdos». Un pecio no es solo un resto de metal o madera. Es un rastro de un paso, de un viaje, de comercio, de guerra y, a veces, de tragedia. Un objeto encontrado bajo el mar siempre plantea preguntas. ¿Quién lo fabricó? ¿A qué barco pertenecía? ¿De dónde venía? ¿Quién lo perdió? ¿Hubo desaparecidos? Los buceadores aficionados, los fotógrafos y las asociaciones pueden despertar esa curiosidad. Los arqueólogos aportan luego el método, los archivos, las mediciones y el rigor científico.
Durante las Jornadas Europeas de Arqueología, este diálogo entre la emoción y la ciencia encontró un espacio público. Los visitantes no podían bajar ellos mismos a la bahía de Fort-de-France ni a la rada de Saint-Pierre. Pero podían contemplar esos fondos marinos de otra manera, gracias a las imágenes y los objetos expuestos.
La mirada del fotógrafo Jacques-Yves Imbert
La exposición le debe mucho a la fotografía. El fotógrafo Jacques-Yves Imbert es uno de esos ojos que permiten al público en general acercarse a un mundo de difícil acceso. En la arqueología subacuática, la imagen documenta, transmite y deja huella.
Jean-Sébastien France nos lo recuerda: en el mar nada permanece inmutable. La sal, las corrientes, el oleaje, la arena y el coral transforman los pecios. Algunos acabarán desapareciendo. Las fotografías se convierten entonces en testigos para las generaciones futuras. También permiten que el patrimonio sea accesible para quienes no bucean.
El Sikorsky S43B, una historia entre islas
Entre las historias más impactantes, la del Sikorsky S43B da forma concreta a esa memoria sumergida. Este hidroavión transportaba pasajeros entre las islas. Durante un amerizaje en la bahía de Fort-de-France, el mar estaba agitado. La aeronave se desestabilizó, tocó el agua y volcó. Hoy, los restos yacen boca abajo en el fondo de la bahía.
Hay que tener cuidado en este lugar. El fondo es fangoso. Un movimiento demasiado brusco puede enturbiar el agua y reducir la visibilidad. Una imagen fotogramétrica ha permitido reconstruir el hidroavión en 3D a partir de varios cientos de fotos. Aquí, la tecnología ayuda a comprender sin causar daños.
Jornadas Europeas de Arqueología: un patrimonio para la cultura y el turismo
Las Jornadas Europeas de Arqueología también nos recuerdan otra cosa: el turismo en Martinica puede enriquecerse con historias patrimoniales más profundas. Martinica no se cuenta solo a través de sus playas, sus jardines, sus destilerías o sus colinas. También se cuenta a través de sus pecios, sus rutas marítimas, sus vestigios bajo la arena, sus huellas amerindias y las memorias relacionadas con la esclavitud.
Pero este patrimonio impone una regla. No se toca. No se saca nada. Los objetos pertenecen a nuestra historia común. Quizá esa sea la mejor lección que nos han dejado estas Jornadas Europeas de Arqueología: aprender a mirar el mar de otra manera, no como un simple decorado, sino como una frágil biblioteca de Martinica.
Las Jornadas Europeas de Arqueología son un evento dedicado al descubrimiento del patrimonio arqueológico. En Martinica, la edición de 2026 se centró en el mar, los pecios, los objetos encontrados bajo el agua y los vestigios patrimoniales conservados en el fondo marino. El evento permitió al público comprender mejor una parte de la historia de Martinica que suele pasar desapercibida, situada bajo el mar, en las bahías, en las playas y bajo la arena.
La arqueología subacuática es importante para Martinica porque nos descubre fragmentos de historia que no se ven desde tierra. Los pecios, las anclas, los cañones, los objetos antiguos o los restos sumergidos nos hablan de las rutas marítimas, los naufragios, los intercambios entre las islas y los vínculos de Martinica con el Caribe. Este patrimonio es frágil, ya que la sal, la arena, el oleaje y el coral pueden transformarlo poco a poco o hacer que desaparezca.
La ARVPAM, presidida por Jean-Sébastien France, trabaja para dar a conocer el patrimonio arqueológico submarino de Martinica. La asociación sirve de enlace entre buceadores, fotógrafos, instituciones, arqueólogos y el público en general. Su función es sensibilizar a los martinicanos sobre este patrimonio submarino, poner en valor los objetos y los pecios, pero también recordar que este patrimonio debe protegerse, estudiarse y transmitirse respetando las normas científicas.
En el Grand Carbet del parque cultural Aimé-Césaire, Maureen-Alycia Lucéa-Merlin recibió la corona de Miss Martinica 2026. A sus 24 años, esta joven de Fort-de-France llega con una trayectoria ligada a las personas mayores, el cuidado y la transmisión. Su coronación cuenta con otra forma de representar a Martinica.
Una noche en el Grand Carbet
El sábado 13 de junio, en el Grand Carbet del parque cultural Aimé-Césaire, los gritos del público acompañaron el final de una velada muy esperada. Diez candidatas competían por el título. En el escenario, todas las miradas se dirigieron hacia Maureen-Alycia Lucéa-Merlin, la candidata número 6, en el momento del anuncio del resultado. En cuestión de segundos, se abrió una nueva página. Maureen-Alycia Lucéa-Merlin se convirtió en Miss Martinica 2026, ante un público que había acudido a apoyar a las candidatas y a vivir un momento destacado del calendario martinicano. La corona cambiaba de manos. Ella sucedía a Léaline Patry, elegida el año anterior.
El concurso puede resultarte familiar. Un escenario, trajes, aplausos, una clasificación. Pero más allá de la imagen oficial, siempre surge la misma pregunta: ¿qué representa realmente una Miss para su territorio? En el caso de Miss Martinica 2026, la respuesta va más allá de la noche de la elección.
Una chica de Martinica de 24 años
Maureen-Alycia Lucéa-Merlin tiene 24 años. Es de Fort-de-France. Su elección la decidieron el jurado y los votos del público. A su lado, Nathanëlle Hélène fue nombrada primera dama de honor, Loane Nodin segunda dama de honor, Laura Laventure tercera dama de honor y Laurine Lixfe cuarta dama de honor. Estos detalles importan. Le dan al evento su marco concreto. Miss Martinica 2026 no es una historia abstracta de representación. Es una elección arraigada en una ciudad, en un panorama cultural, en un público, en la promoción de candidatas martinicanas.
Lo que también distingue a Maureen-Alycia Lucéa-Merlin es su trayectoria profesional. Trabaja en el sector de las residencias de la tercera edad, con personas mayores. Esto le da un toque especial a su año de reinado. La nueva Miss llega con experiencia en el contacto, la escucha y el día a día de las personas mayores.
La corona y los mayores
En muchos territorios caribeños, las personas mayores ocupan un lugar especial. Son las guardianas de las historias familiares, las anécdotas del barrio, los recuerdos de las migraciones, las palabras en criollo y los gestos que se aprendían antes de que existieran las pantallas. En Martinica, esta memoria es también una fuerza cultural. La trayectoria de Maureen-Alycia Lucéa-Merlin nos permite así abordar un tema que rara vez se asocia a los concursos de Miss: la mirada hacia las personas mayores. Detrás de la banda, hay una joven que conoce el mundo de la tercera edad, sus exigencias, su recato, sus fragilidades y su dignidad.
Miss Martinica 2026 se puede ver como una noticia del mundo del espectáculo. Pero también se puede interpretar como la coronación de una joven que pone la bondad y la transmisión de valores en el centro de su imagen pública. En un concurso que a menudo se reduce a la apariencia, esta dimensión cambia la historia. Nos recuerda que una representante de un territorio también transmite una forma de hablar, de comportarse, de mirar a los demás y de elegir las causas que la acompañan.
Representar a Martinica
El título de Miss Martinica 2026 te da una visibilidad inmediata. Durante varios meses, Maureen-Alycia Lucéa-Merlin será la imagen de Martinica en los medios de comunicación, los eventos y las citas relacionadas con Miss Francia. Esa visibilidad nunca es algo neutral. Para un territorio, una Miss suele convertirse en un escaparate. Se espera de ella elegancia, pero también que hable, que tenga presencia y que sepa contar de dónde viene. En el caso de Martinica, esas palabras pueden tener mucho peso: la historia, la lengua, los municipios, las familias, las mujeres, la juventud y la memoria.
Por eso, hay que evitar reducir el certamen a una simple competición. La clasificación final dice quién ha ganado. Pero el año de reinado dirá qué es lo que Maureen-Alycia Lucéa-Merlin decida destacar. Ahí es donde Miss Martinica 2026 podrá cobrar realmente sentido.
El siguiente paso
Tras su victoria en el certamen local, Maureen-Alycia Lucéa-Merlin representará a Martinica en la próxima edición de Miss Francia. Esta fase nacional le dará una mayor visibilidad. Allí tendrá que defender no solo su imagen personal, sino también una parte del territorio martinicano. El reto es doble. Tendrá que destacar en un concurso con mucha repercusión mediática, sin dejar de ser fiel a lo que ha marcado su trayectoria. Para Miss Martinica 2026, lo importante no será solo que la vean. También será que la escuchen.
Una candidata no es solo un punto en el mapa. Es portadora de una memoria, una forma de vida, un acento, unas referencias y, a veces, temas a los que Francia no presta suficiente atención.
Un año que hay que seguir
La coronación de Maureen-Alycia Lucéa-Merlin marca, pues, el inicio de un año que habrá que seguir de cerca. Su trayectoria, su vínculo con las mayores y su forma de vivir el título pueden dotar a esta corona de un significado más profundo de lo que cabría esperar. Miss Martinica 2026 empieza con una gala, un nombre y una banda. El futuro dirá qué decide hacer Maureen-Alycia Lucéa-Merlin con todo ello. Una corona puede seguir siendo un símbolo. También puede convertirse en una voz. En Martinica, esa voz será seguida muy de cerca.
Miss Martinica 2026 es Maureen-Alycia Lucéa-Merlin. Originaria de Fort-de-France, fue elegida en el Grand Carbet del parque cultural Aimé-Césaire. Su trayectoria destaca por su vínculo con el sector de las residencias de la tercera edad y el mundo de las personas mayores. Más allá de la corona, su elección pone de relieve a una joven martinicana comprometida con la transmisión, la escucha y la representación de su territorio.
La elección de Miss Martinica 2026 va más allá de un simple concurso de belleza. Da visibilidad a nivel nacional a una joven martinicana encargada de representar su territorio, su historia, su cultura y su juventud. A través de Maureen-Alycia Lucéa-Merlin, esta corona también puede transmitir un mensaje sobre las personas mayores, la dignidad y el vínculo entre generaciones.
Tras su elección local, Miss Martinica 2026 representará a Martinica en el próximo certamen de Miss Francia. Esta etapa le permitirá dar a conocer la imagen de la isla a un público más amplio. Su reto será mantenerse fiel a su trayectoria, al tiempo que hace oír una voz martinicana firme, humana y arraigada en la transmisión de valores.
Con OMSCon su primer largometraje, Wil Aime vuelve a las Antillas con un equipo, un método y una historia creativa. En Guadalupe y Martinica, su gira reveló la otra cara de la historia: la de un cine que se ha mantenido durante años, entre la creación independiente, el apoyo territorial y el deseo de hacer su propio cine.
Una gira concebida como un regreso
El público vio los cines, las reuniones, las fotos y los debates posteriores a las proyecciones. Detrás de esta gira de OMS en Guadalupe y Martinica, había un mecanismo preciso. Fechas que organizar. Socios que movilizar. Un equipo que traer. Sobre todo, un deseo: presentar la película allí donde arraigó parte de su imaginario.
Del 30 de mayo al 1 de junio de 2026, Wil Aime y su equipo disfrutaron de una serie de actividades destacadas: una proyección especial en Cinestar, una Charla Creativa en el Café Papier de Jarry, una proyección en Madiana y reuniones con profesionales, estudiantes, medios de comunicación y agentes culturales. En una entrevista sobre la visita, Wil Aime explica que presentar la película en las Antillas era importante para él. Guadalupe y Martinica le parecen lugares de apego, inspiración y retorno.
Una película inspirada en las Indias Occidentales
Ciertas secuencias de OMS se rodaron en Guadalupe. La película viaja entre varios países: Francia, los departamentos y territorios franceses de ultramar, Bélgica, Suiza, Canadá y el África francófona. La película fue creada por un cineasta guadalupeño, se desarrolló de forma independiente y luego buscó público más allá de las fronteras habituales del cine francés.
En la Charla Creativa, Wil Aime habla de las Antillas como lugar que nutrió la película. Habla de las islas, de su lugar en el mundo francófono y de su lugar en un imaginario más amplio. La película revela algo de la relación con el territorio: los paisajes, las tensiones, las identidades, la forma de situarse cuando se procede de una zona que a menudo se presenta como pequeña, mientras que produce talentos capaces de llegar muy lejos.
Hacer películas
El meollo de esta historia puede residir en un matiz. Durante el debate con el público, Wil Aime habla del sueño de “hacer mi propio cine”. Antes del largometraje, estaban los vídeos. Formatos cortos. Historias con cajones. Escenarios en los que cada detalle cuenta. Con QUIÉNesta gramática basada en las redes sociales está cambiando de escala.
La transición al largometraje requiere un tipo diferente de disciplina. El propio Wil Aime lo admite: pasar de las redes sociales al cine le ha obligado a aprender a transmitir su visión. En una película, una idea tiene que ser comprendida, llevada y ejecutada por muchas más personas.
Chaque Détail Productions, un equipo hecho para durar
Entre bastidores en OMSHay un colectivo: Ashley, Samira, Gary, Yasser, Emmanuel y los demás miembros de Chaque Détail Productions. Muchos de ellos han aprendido en el trabajo. La palabra que me viene a la mente es versatilidad.
Ashley, cofundadora y hermana de Wil Aime, habla de una aventura que comenzó incluso antes de que la estructura existiera realmente. Samira habla de emprender con un smartphone. Gary habla de su aprendizaje técnico. Yasser insiste en su papel sobre el terreno. Emmanuel aporta su experiencia en producción, distribución y difusión. Este colectivo aporta OMS una dimensión concreta. La película avanza gracias a un equipo que aprende, se adapta, busca soluciones y acepta trabajar fuera de los caminos más cómodos.
Transmitir una visión a 400 personas
Uno de los pasajes más fuertes de la entrevista se refiere al reto de la gestión artística. Wil Aime explica que su unido equipo trabaja casi como uno solo. Con ellos, las ideas fluyen rápidamente. El verdadero reto llega cuando tienes que extender esa visión a un equipo mucho mayor.
Habla de 400 personas que han trabajado en la película. A esta escala, la visión tiene que ser transmitida, comprendida, reformulada y llevada por cada departamento. Para él, ésta es una de las mayores dificultades del proyecto. Tuvimos que aprender a comunicarnos de otra manera.
Guadalupe como territorio creativo
La Región de Guadalupe prestó apoyo a la película, sobre todo para la postproducción. Con la CTIG, también apoyó la visita de Wil Aime y su equipo a Guadalupe y Martinica. Detrás de este apoyo, hay un objetivo más amplio: demostrar que Guadalupe puede ser un territorio de acogida para rodajes, un espacio para la creación audiovisual y un lugar donde pueden surgir nuevos talentos.
Una película como QUIÉN examina el lugar de los creadores de ultramar en las industrias culturales. Muestra la importancia de los puentes entre Guadalupe, Martinica, la Francia continental, el Canadá francófono y el África francófona.
Qué abre la OMS
En la Charla Creativa, una idea recorre varias intervenciones: ¿cómo puedes ser grande cuando procedes de un ámbito que a menudo se percibe como pequeño? La respuesta de Wil Aime es utilidad, sinceridad y comienzos modestos. Habla de la familia, los amigos íntimos y los primeros círculos. Nos recuerda que un proyecto a menudo crece a partir de un pequeño espacio, una pequeña habitación, un cuaderno.
Quizás sea aquí donde OMS se ha convertido en un caso de manual para una generación de creadores caribeños que buscan otra forma de contar historias, otra forma de producir, otra forma de circular. Su viaje muestra las dificultades, los desvíos, los rechazos, las negociaciones, el aprendizaje.
El futuro dirá lo que Chaque Détail Productions construirá después de esta etapa. Por ahora, sin embargo, QUIÉN deja una pregunta abierta para los territorios caribeños: ¿cómo pueden transformarse estos éxitos en una industria sostenible, para que otros sueños del cine también encuentren su camino hacia la pantalla?
OMS marca un hito importante porque es el primer largometraje de Wil Aime, creador guadalupeño conocido por sus relatos cortos y thrillers psicológicos. La película también pone de relieve a Guadalupe como territorio de creación, inspiración y acogida de proyectos audiovisuales capaces de circular por Francia, las Antillas, Canadá y el África francófona.
Guadalupe y Martinica fueron el centro de una gira especial por la OMS, con proyecciones, encuentros con el público y Charlas Creativas para profesionales, estudiantes, medios de comunicación y agentes culturales. Para Wil Aime, esta visita a las Antillas tenía un valor especial, ya que estos territorios han alimentado el imaginario de la película y representan un lugar de retorno para su equipo.
Entre bastidores, la OMS muestra una aventura colectiva construida a lo largo del tiempo. En torno a Wil Aime, el equipo de Chaque Détail Productions ha avanzado con un método independiente, una gran versatilidad y un fuerte deseo de mantener una visión artística clara. El proyecto también cuenta la historia de la transición de un creador de las redes sociales al cine, con todos los retos humanos, técnicos y creativos que ello implica.