Exponer en el Jardín de Luxemburgo suele ser un hito importante en la carrera de un artista. Para la artista Cécile Vernant, se trata ante todo de un encuentro con el público. Del 17 al 28 de julio de 2026, presentará «Man Mélé!». en la Orangerie del Senado, dentro del ciclo «El verano del Jardín de Luxemburgo». Durante doce días, ella misma recibirá a los visitantes en el corazón de este lugar emblemático de la vida cultural parisina.
Seleccionada tras la convocatoria de proyectos de 2026, la artista dispondrá de 152 m² para desplegar su universo, donde la pintura, la fotografía, el dibujo y la cerámica dialogan libremente. Tras ser seleccionada por el Senado, Cécile Vernant se puso en contacto con Didier por iniciativa propia, sin haber tenido ningún contacto previo con la empresa. Esta elección surgió de forma natural: desde las instalaciones de producción de la marca, la vista se dirige hacia los picos del Carbet, un paisaje martinicano que impregna su obra tanto como la montaña Pelée. También recibió una beca de creación de la Academia de Bellas Artes – Instituto de Francia, concedida por los artistas académicos. Un reconocimiento que la conmovió profundamente: «Literalmente, lloré de alegría», confiesa.
¡Man Mélé!, varios estados en un solo título
¡No se puede reducir Man Mélé! a una traducción única. En criollo martinicano, la expresión capta los matices de la emoción: puede significar «estoy agobiada», cuando hay que elegir entre decenas de obras, pero también «estoy desorientada», «estoy enamorada», «estoy confundida» o incluso «estoy hechizada». Para presentar oficialmente la exposición, la artista se decantó finalmente por esta última propuesta: «¡Estoy hechizada!».
Este estado de fascinación tiene su origen en Martinica, el territorio de su infancia y la fuente inspiradora de toda su obra. La isla se deja entrever por todas partes: en la suavidad de la luz matutina, en el recuerdo de la lluvia sobre las chapas, en el entrelazado de las lianas, en las arquitecturas abandonadas o incluso en los paisajes interiores alimentados por la memoria.
Las pinturas, los dibujos, las fotografías y las cerámicas se complementan «sin ningún tipo de jerarquía». Las obras dialogan entre sí como si fueran «cadáveres exquisitos» visuales, siguiendo una lógica intuitiva en la que cada creación da lugar a la siguiente. Cécile Vernant defiende una práctica instintiva, alimentada por la escritura automática, el dibujo espontáneo y el modelado libre, como continuación de los experimentos que descubrió durante sus años de instituto en Fort-de-France.
De «Luco» a la Martinica de mi infancia
Con «Untitled Luco V», de la colección Enfance Caraïbes, Cécile Vernant teje un diálogo entre París y Martinica. Los «ti puntos, ti cruces» que salpican la obra rinden homenaje a la señora Mible, su profesora de artes plásticas en el instituto de Bellevue, en Fort-de-France. Una profesora que animaba a sus alumnos a dar prioridad a la audacia, la emoción y el momento presente, siempre dispuesta a animar a sus alumnos y a sacar a relucir el potencial de cada uno.
El título también hace referencia al «Luco», el apodo cariñoso con el que los parisinos se refieren al Jardín de Luxemburgo. ¡Es una forma que tiene el artista de conectar el lugar que acoge a Man Mélé! y los recuerdos fundamentales de su trayectoria creativa. La obra, que se presenta con un paspartú de color rojo vivo, tiende un puente sensible entre varios paisajes íntimos.
Sin título Luco V Por cierto, no es un caso aislado. Los títulos de las obras van cambiando libremente entre el francés, el criollo, el español y el portugués. La Perla es un ejemplo de esa permeabilidad lingüística, alimentada tanto por los viajes y los idiomas que ha estudiado como por la música que acompaña a la artista en su proceso creativo.
Un cuadro que no se descubre a primera vista
Sin título n.º 49 resume varias características de la obra de Cécile Vernant. La artista destaca en ella una frontera difuminada entre el cielo y la tierra, el tocón de un árbol cortado, el conejo de Alicia en el País de las Maravillas sentado con las patas en el aire, un fuego de western, una colina o incluso unas cataratas. Todas estas formas van surgiendo poco a poco y nos recuerdan que cada mirada puede dar lugar a una historia diferente.
Al principio, el artista nunca sabe exactamente qué rumbo tomará el lienzo. El ritmo del trazo y los grados de dilución marcan la composición. Después, la obra se deja reposar: Cécile Vernant la observa, da vueltas a su alrededor e incluso puede darle la vuelta antes de seguir trabajando. Las pinceladas nítidas, los difuminados, la materia a veces trabajada con los dedos y los barnices aplicados en zonas concretas multiplican así los niveles de percepción. Según la zona, estos barnices evocan la lluvia, una roca resbaladiza por el agua o incluso el movimiento de una corriente en la superficie.
Este enfoque aclara lo que el artista llama «deconstruir la figuración». Al no haber un paisaje que se reconozca a primera vista, ninguna interpretación se impone de forma definitiva. El formato vertical de Sin título n.º 99 forma parte de esta misma búsqueda, inspirada en las lianas, la naturaleza del norte de Martinica y ciertas formas arquitectónicas, sin limitar nunca la obra a una única interpretación.
Reinterpretar la imagen, dejar que la materia transforme la obra
Las dos versiones de el Caribe muestran cómo Cécile Vernant reinventa constantemente sus propias creaciones. La primera la fotografió con luz difusa; la segunda, bajo un sol radiante, antes de retocarla con acrílico directamente sobre papel japonés. La luz, el material y el toque manual hacen que surjan así dos paisajes cambiantes a partir de una misma imagen.
El papel japonés forma parte de esta transformación. Sus fibras dejan ver el trabajo de los artesanos y revelan lo que el artista llama «el alma del papel». En Las puertas del paraíso, este material también se vincula con una historia más íntima. Tras la repentina muerte de un ser querido, Cécile Vernant volvió a dedicarse a las artes plásticas utilizando el material que dejó esa persona, que sigue empleando hoy en día. En cerámica, también realiza moldes de objetos que pertenecieron a personas a las que quería. Para la artista, estas huellas le dan a la obra «una especie de alma» y hacen que perdure un vínculo que se transforma y viaja al ritmo de los nuevos hogares.
Sin embargo, esta conexión con Japón no se remonta a ese viaje que hizo en 2007. De pequeña, la artista recibía postales con el monte Fuji nevado e imaginaba que la nieve también podía cubrir el monte Pelée. Su estancia en el archipiélago reforzó esas conexiones íntimas entre islas, volcanes, ciclones y los lazos invisibles que unen a los que ya no están con los que siguen vivos.
Desde especies mutantes hasta los microformatos «Méga Kiki»
La cerámica sigue con esa pasión por la transformación y la inventiva. Cécile Vernant da vida a formas híbridas inspiradas en el mundo marino. La presencia recurrente de los corales tiene su origen en un recuerdo de la infancia: después de los ciclones, recogía en su habitación los fragmentos que encontraba en la costa, para que no se quedaran solos. En sus creaciones, estos elementos se convierten en especies imaginarias, a medio camino entre la fauna submarina y las criaturas fantásticas.
¡La escenografía de Man Mélé! también se centrará en los cambios de escala. Los microformatos de la serie Mega Kiki, que a veces miden tan solo 12 × 12 cm, se expondrán junto a obras de gran formato. Es una forma de invitar a los visitantes a cambiar constantemente su punto de vista, acercándose o alejándose. Las redes de pesca y los detalles de colores también marcarán el recorrido de la exposición.
Una exposición abierta a todos los públicos
Aunque Cécile Vernant reivindica plenamente su pertenencia al ámbito del arte contemporáneo, desconfía de los discursos que encasillan las obras en una única interpretación. Para ella, la sensación personal siempre debe tener cabida.
Esta convicción se fue afianzando con cada encuentro. En una exposición anterior, un visitante se negaba a entrar, diciendo que no sabía nada de arte. «Qué bien, yo tampoco», le había respondido ella antes de invitarlo a descubrir las obras. Otro, que padecía acromatopsia, no describía los cuadros en términos de colores, sino de sensaciones de calor. Experiencias que le recuerdan a la artista que no existe ni el buen ni el mal gusto, sino una gran variedad de sensibilidades.
El reconocimiento al trabajo de Cécile Vernant también traspasa las fronteras francesas: su fotografía «Paraíso para pescadores» ha sido seleccionada para una exposición colectiva internacional en Creta, prevista para julio de 2026. La artista estará presente todos los días en la Orangerie del Senado para compartir su mundo y charlar con los visitantes.
¡Qué verá cada uno en «Man Mélé»!? Cécile Vernant prefiere dejar la respuesta en el aire. Y es que, para la artista, una obra nunca se revela por completo: se descubre, se siente y se reinventa según la mirada de cada uno.
Información práctica
Man Mélé ! se celebrará del 17 al 28 de julio de 2026 en la Orangerie del Senado, en el Jardín de Luxemburgo, en París. «Man Mélé!» estará abierta todos los días de 11:00 a 20:00. La entrada es gratuita por la puerta Férou, en el número 19 bis de la calle de Vaugirard, en el distrito 6.
La exposición «Man Mélé!» de Cécile Vernant se celebrará del 17 al 28 de julio de 2026 en la Orangerie del Senado, en el Jardín de Luxemburgo de París. Estará abierta todos los días de 11:00 a 20:00. La entrada es gratuita por la puerta Férou, en el número 19 bis de la calle de Vaugirard, en el distrito 6.
«Man Mélé!» reunirá pinturas, dibujos, fotografías y cerámicas de Cécile Vernant. En esta exposición, la artista creará un diálogo entre distintos medios, formatos y lenguajes en torno a Martinica, la memoria, la infancia y la transformación de los paisajes. El recorrido incluirá, entre otras cosas, impresiones mutantes, obras verticales, cerámicas imaginarias y los microformatos de la serie Mega Kiki.
Para Cécile Vernant, «Man Mélé!» tiene varios significados. La expresión puede referirse a sentirse molesta, desorientada, enamorada, hechizada o confundida. La artista se queda especialmente con la idea del hechizo para expresar su apego a Martinica y las emociones que impregnan su obra.
Del 5 de diciembre de 2026 al 4 de abril de 2027, el MSC World Europa se llenará del ritmo de la música caribeña con el festival Zouk@Sea by MSC. En su tercera edición, habrá dieciocho semanas de actuaciones musicales que partirán de Fort-de-France y Pointe-à-Pitre, con artistas, grupos en directo y DJ de Martinica y Guadalupe. El cartel reúne varias expresiones musicales antillanas en un barco internacional: zouk, compas, tradiciones criollas, música urbana, cadence, dancehall, shatta, soca y sesiones de DJ.
Una programación diferente cada semana
El funcionamiento de Zouk@Sea by MSC se basa en un principio sencillo: cada semana, un artista, un grupo o un DJ acompaña el crucero. Las salidas están programadas los sábados desde Fort-de-France y los domingos desde Pointe-à-Pitre. La temporada empezará los días 5 y 6 de diciembre de 2026 con SOS Kantik y un programa dedicado a los «Chanté Nwèl». Silonvan tomará el relevo los días 12 y 13 de diciembre, seguido de DJ Raptor los días 19 y 20 de diciembre, y luego DJ Moulinex los días 26 y 27 de diciembre.
En enero de 2027, La Finekip actuará los días 2 y 3 de enero, seguida de Emosyon los días 9 y 10 de enero. Misié Sadik, Jessye Belleval y Zouk’n Groove subirán al escenario los días 16 y 17 de enero. El fin de semana siguiente, los días 23 y 24 de enero, Kwaxikolor compartirá escenario con Jocelyne Béroard. Thierry Lof y C’Zigla cerrarán el mes los días 30 y 31 de enero.
Jocelyne Béroard y varias generaciones del zouk
La presencia de Jocelyne Béroard le da a esta tercera edición un toque especialmente intergeneracional. Junto a Kwaxikolor, esta artista, vinculada a la historia del grupo Kassav’, interpretará un repertorio relacionado con la tradición del zouk. Misié Sadik, Jessye Bellevaly Zouk’n Groove mezclarán así sonidos urbanos, criollos y el zouk actual. El nombre del festival destaca el zouk, pero la programación va mucho más allá de esta estética.
Febrero entre conciertos en directo, cumpleaños y sesiones de DJ
DJ Fab dará el pistoletazo de salida al mes de febrero con sus actuaciones del 6 y 7 de febrero. Kaf Kon’s le seguirá los días 13 y 14 de febrero con un formato acústico basado en versiones criollas, la interacción con el público y un ambiente festivo. Los días 20 y 21 de febrero, Tanmpo Klassik Live celebrará su décimo aniversario. A continuación, DJ Stonekilla & Friends tomarán el relevo los días 27 y 28 de febrero.
De Jean-Michel Galva a MKG para terminar la temporada
El mes de marzo volverá a reunir varios estilos musicales. Jean-Michel Galva & Koezyon actuarán los días 6 y 7 de marzo con un repertorio que mezcla zouk, cadence e influencias tradicionales de las Antillas. Maty actuará la semana del 13 y 14 de marzo, antes de que lo hagan DJ Raptor & Friends los días 20 y 21 de marzo. Jean-Marc Ferdinand, conocido por ser un auténtico animador de las Antillas, acompañará las salidas del 27 y 28 de marzo. MKG cerrará el programa en los cruceros del 3 y 4 de abril de 2027. No obstante, el programa está sujeto a cambios. El cartel oficial indica que algunos artistas pueden ser sustituidos o ausentarse sin previo aviso.
El MSC World Europa ha zarpado hacia las Antillas
Esta tercera edición coincide con la puesta en marcha del MSC World Europa en las Antillas francesas durante el invierno de 2026-2027. El barco zarpará desde Fort-de-France y Pointe-à-Pitre, dos puertos que, por tanto, ocupan un lugar central en esta temporada. MSC Cruceros presenta esta iniciativa como un refuerzo de su presencia en la región. Según las cifras facilitadas por la compañía, el Caribe acoge al 43 % de los cruceristas de todo el mundo y concentra el 36 % de la capacidad mundial de cruceros.
Estos datos sitúan a Zouk@Sea by MSC en un sector en el que la región ya ocupa una posición destacada. Pero el interés cultural del proyecto radica en otra cosa: en la oportunidad que se ofrece a los artistas de Martinica y Guadalupe de actuar cada semana en un espacio frecuentado por viajeros de distintos orígenes. Patrick Pourbaix, director general de MSC Cruceros Francia, explica que el objetivo es convertir cada crucero en «una auténtica celebración del arte de vivir caribeño». La programación musical se convierte así en un elemento central de la experiencia que se ofrece a bordo.
Un escaparate a bordo para las escenas de las Antillas
Para los pasajeros, Zouk@Sea by MSC permitirá combinar las escalas en el Caribe con conciertos, actuaciones en directo y veladas musicales. Para los artistas que forman parte del cartel, el barco supone un escenario diferente al de los festivales, salas y eventos que suelen organizarse en tierra. Sin embargo, el proyecto plantea una cuestión más amplia. ¿Puede una programación a bordo convertirse en una verdadera herramienta para dar a conocer la música caribeña, y no solo en un entretenimiento relacionado con el viaje?
Durante dieciocho semanas, el MSC World Europa acogerá tradiciones navideñas, figuras del zouk, grupos en directo y DJ. Desde SOS Kantik hasta MKG, esta temporada nos mostrará sobre todo una escena musical antillana muy variada, capaz de conservar su legado sin dejar de dar a conocer sus formas más actuales.
Zouk@Sea by MSC es un festival musical a bordo organizado por MSC Cruceros en el MSC World Europa. En su tercera edición, el evento reunirá cada semana a un artista, un grupo en directo o un DJ de Martinica o Guadalupe. El programa incluirá varios estilos musicales de las Antillas, como el zouk, el compas, los Chanté Nwèl, la cadence, el dancehall, el shatta, la soca y la música urbana criolla.
La temporada de Zouk@Sea by MSC se celebrará del 5 de diciembre de 2026 al 4 de abril de 2027. Los cruceros zarparán todos los sábados desde Fort-de-France, en Martinica, y todos los domingos desde Pointe-à-Pitre, en Guadalupe. Cada semana de travesía a bordo del MSC World Europa contará con una programación musical diferente. No obstante, los artistas anunciados pueden ser sustituidos o ausentarse sin previo aviso.
El cartel contará, entre otros, con SOS Kantik para los Chanté Nwèl, Silonvan, La Finekip, Emosyon, Misié Sadik, Jessye Belleval & Zouk’n Groove, Kwaxikolor con Jocelyne Béroard, Thierry Lof & C’Zigla, Kaf Kon’s, Jean-Michel Galva & Koezyon, Maty, Jean-Marc Ferdinand y MKG. Tanmpo Klassik Live también celebrará sus diez años a bordo. Varios DJ participarán en la temporada, entre ellos DJ Raptor, DJ Moolinexx, DJ Fab y DJ Stonekilla & Friends.
El 21 de junio de 2026, las calles, plazas y espacios culturales de Martinica, Guadalupe y Guayana acogieron conciertos, escenarios abiertos y encuentros musicales. En estos tres territorios, la Fiesta de la Música se celebró de formas diferentes, en contacto con los repertorios locales, los artistas aficionados y los profesionales.
La 45.ª Fiesta de la Música, abierta a todo el mundo
Creada en 1982 por iniciativa de Jack Lang, Maurice Fleuret y Christian Dupavillon, la Fiesta de la Música celebraba este año su 45.ª edición. Su idea sigue siendo la misma: dar protagonismo a la música en directo, reunir a aficionados y profesionales y ofrecer conciertos gratis el 21 de junio. Hoy en día, este evento se celebra en más de un centenar de países.
En los territorios franceses del Caribe y la Amazonía, este marco común se reinterpreta a partir de las realidades locales. El zouk, el gwoka, la biguine, el reggae, el jazz criollo, las percusiones, la música urbana y las influencias sudamericanas pueden mezclarse en una misma programación. Esta diversidad no convierte a los tres territorios en un todo uniforme. Más bien muestra cómo cada uno se apropia de un evento nacional según sus propios escenarios, sus idiomas y sus corrientes musicales.
En Martinica, un recorrido entre el centro de la ciudad y los barrios
En Fort-de-France, el Ayuntamiento había anunciado un recorrido musical pensado para que los artistas y el público se movieran entre el centro de la ciudad y los distintos barrios. La convocatoria municipal también contaba con la participación de voluntarios en la organización, siguiendo el espíritu participativo del evento.
En toda la isla, la programación se extendió por varios municipios y, en algunos casos, duró todo el fin de semana. En Schœlcher, el «Village musical» anunciaba la presencia de más de 200 artistas repartidos en siete escenarios. Entre las propuestas había gospel, reggae, salsa, percusión, música tradicional, sesiones de DJ y expresiones urbanas. Esta mezcla de generaciones y repertorios ilustra uno de los puntos fuertes de la Fiesta de la Música: crear un escenario común sin imponer un género dominante.
En Guadalupe, el patrimonio musical ocupa un lugar destacado
En Pointe-à-Pitre, el programa anunciaba una edición especial del Mercado de Kalina, de las 8:30 a las 17:00 en la plaza de la Victoire, dedicada a las culturas y tradiciones de Guadalupe, con actuaciones artísticas. Así que el evento se parecía más a una jornada cultural y musical que a un gran concierto nocturno.
En otras partes del archipiélago, los programas han dado un lugar destacado al patrimonio musical de Guadalupe. En Le Moule, el programa de dos días combinó un encuentro con Pierre-Édouard Décimus y Maalkhéma, una actividad en torno al ka, un escenario abierto, además de zouk, biguine, jazz y gospel. Esta programación nos recuerda que la Fiesta de la Música también puede transmitir una historia musical, dar a conocer los instrumentos de la isla y tender un puente entre el legado y la creación contemporánea.
En la Guayana Francesa, espacios abiertos entre la ciudad y la Amazonía
En la Guayana Francesa, la Fiesta de la Música se celebró de varias formas. En Cayena, hubo varios eventos en el espacio público. Se había anunciado un escenario abierto a partir de las 16:00 en la plaza de las Cadenas Rotas, y luego otra actuación en la plaza de los Palmistas a partir de las 18:00 con varios DJ. El festival Kayenn’Art, que se celebró en La Poudrière durante el fin de semana, también combinó artes visuales, creaciones locales y actuaciones musicales.
Estas propuestas reflejan una geografía sonora particular. La música de la Guayana se va forjando a partir del contacto con repertorios criollos, bushinengués, surinameses, brasileños y caribeños. Sin embargo, hay que evitar reducir estos intercambios a una sola frontera o a un solo género: siguen las migraciones, las lenguas, los medios de comunicación, las colaboraciones artísticas y la historia de la meseta de las Guayanas.
¿Por qué la Fiesta de la Música sigue siendo accesible?
La gratuidad sigue siendo uno de los rasgos más característicos de la Fiesta de la Música. Eso no significa que cada actividad se pueda organizar sin normas ni coordinación. Los ayuntamientos convocan a la gente a participar, definen los espacios y supervisan las instalaciones. Pero el acceso del público a los conciertos que forman parte del programa sigue siendo gratuito.
Frente a los eventos culturales para los que hay que comprar entrada, este principio crea una relación diferente con el escenario. El público puede ir de un sitio a otro, escuchar a un grupo desconocido o pararse delante de un escenario abierto sin tener que comprar una entrada. Esta accesibilidad fomenta los encuentros, aunque por sí sola no basta para medir el éxito cultural de una edición.
La Fiesta de la Música de 2026 se celebró oficialmente el 21 de junio, aunque algunas actividades se repartieron a lo largo de varios días del fin de semana. Esta 45.ª edición contó con conciertos, escenarios abiertos y eventos culturales en varios municipios de Martinica, Guadalupe y Guayana.
En Martinica, Fort-de-France ofrecía un recorrido musical entre el centro de la ciudad y los barrios, mientras que Schœlcher anunciaba más de 200 artistas repartidos en siete escenarios. En Guadalupe, el Mercado de Kalina en Pointe-à-Pitre y las actividades organizadas en Le Moule ponían de relieve las culturas locales. En Guayana, Cayena acogió, entre otras cosas, escenarios abiertos en las plazas de las Chaînes brisées y de los Palmistes, así como el festival Kayenn’Art en La Poudrière.
La Fiesta de la Música permite a artistas aficionados y profesionales actuar gratis en espacios públicos. En Martinica, Guadalupe y Guayana, también da un lugar destacado a los repertorios locales y regionales, como el zouk, el gwoka, la biguine, el reggae, las percusiones, la música urbana y las influencias amazónicas.
En París, entre startups y grandes eventos tecnológicos, una idea que nació en Martinica acaba de recibir un reconocimiento a nivel nacional. MiBelBoat fue galardonada el 17 de junio en VivaTech 2026, en el marco del primer «Challenge Innov’ Outre-Mer» de France Travail. La startup quiere usar la inteligencia artificial para conectar mejor a los viajeros, los operadores náuticos y los profesionales del mar en el Caribe.
Un premio para una startup de Martinica
VivaTech 2026 se celebra del 17 al 20 de junio en Paris Expo Porte de Versailles. Para MiBelBoat, estar en esta feria cobró un significado especial ya desde el primer día. La plataforma de Martinica recibió el premio «pasaporte tecnológico» durante la entrega de premios del Challenge Innov’ Outre-Mer, organizado por France Travail. El proyecto lo lidera Alexis Mompert y Aurélien Filin. Su objetivo es fácil de explicar, pero más complicado de llevar a cabo: dotar al sector náutico caribeño de una herramienta digital capaz de conectar las ofertas, los operadores, las rutas y los viajeros.
El tema afecta a un sector muy concreto: las salidas al mar, los chárters, las actividades náuticas, los puertos deportivos, los profesionales del turismo y los clientes que quieren reservar más fácilmente.
Un mercado que sigue estando muy fragmentado
En muchos territorios del Caribe, el acceso a las actividades náuticas sigue pasando por canales fragmentados. Una llamada telefónica. Un mensaje de WhatsApp. Un intercambio por correo electrónico. Una recomendación local. Esta cercanía forma parte de la cultura del servicio, pero también puede limitar la visibilidad de los operadores.
MiBelBoat parte de esta constatación. Según esta startup, la oferta náutica del Caribe sigue siendo difícil de estructurar a escala regional. Para un viajero, no siempre es fácil comparar las experiencias, entender los itinerarios o reservar en el momento adecuado. Para los profesionales, la dispersión de los canales puede complicar la gestión, la comercialización y el seguimiento de la actividad. Ahí es donde la herramienta digital cobra importancia en el Caribe. Lo que está en juego va más allá de la reserva. Se trata de hacer más comprensible un sector que ya está activo, pero que aún está poco conectado.
La IA como herramienta práctica
MiBelBoat se presenta como una plataforma caribeña de reservas náuticas que utiliza inteligencia artificial. La solución busca integrar varias funciones: reservas, gestión, itinerarios y servicios de asistencia náutica. La idea es simplificar la experiencia del cliente, al tiempo que ayuda a los operadores a organizar mejor su oferta.
La IA se está convirtiendo en una herramienta de clasificación, automatización y orientación. Puede ayudar a estructurar la información, agilizar las solicitudes, orientar a la hora de elegir una experiencia o aligerar ciertas tareas a los profesionales. En el Caribe, donde el mar es a la vez un espacio de trabajo, de transporte, de ocio y de identidad, esta cuestión también tiene que ver con la forma en que los territorios sacan partido a sus recursos.
Una idea que surgió de la experiencia en el mar
MiBelBoat se basa en la experiencia adquirida con Boat Paradise, una empresa especializada en experiencias náuticas de lujo en el Caribe. Esta actividad ha permitido a los fundadores conocer las necesidades de los clientes, pero también las de los operadores, los puertos deportivos y los profesionales del turismo. El proyecto no parte solo de una tendencia tecnológica. Parte de un uso real. Reservar una salida al mar, organizar un itinerario, gestionar una solicitud, adaptar una experiencia a una temporada o a un público: estos detalles son los que dan valor a una plataforma.
Esta cercanía con el terreno también le da un toque más humano al proyecto. Detrás de MiBelBoat hay un deseo de convertir una experiencia local en una herramienta regional.
Un reto de la economía azul
El premio que hemos ganado en VivaTech llega en un momento en el que las regiones del Caribe buscan estructurar mejor sus sectores relacionados con el mar. Turismo, náutica, servicios, tecnología digital, empleo: la economía azul no puede quedarse en una idea general. Tiene que generar herramientas, usos e ingresos para los actores locales. MiBelBoat quiere contribuir a esta dinámica ayudando a los operadores a ganar visibilidad y facilitando el acceso a las experiencias náuticas durante todo el año. El objetivo sigue siendo prudente: organizar mejor lo que ya hay, reducir la dependencia de circuitos dispersos y crear desde Martinica una solución capaz de llegar a toda la cuenca del Caribe.
El premio que nos han dado en París no resuelve todos los retos. Sobre todo, pone de relieve una cuestión clave: ¿quién construye las plataformas que organizarán en el futuro los recursos, los oficios y las experiencias del Caribe? Con MiBelBoat, Martinica ofrece una posible respuesta. Ahora queda por ver cómo este reconocimiento se podrá traducir en algo concreto, tanto para los operadores marítimos como para los viajeros.
MiBelBoat es una startup de Martinica que está desarrollando una plataforma caribeña dedicada a las experiencias náuticas. Su objetivo es conectar mejor a los viajeros, los operadores náuticos, los puertos deportivos y los profesionales del turismo. La plataforma utiliza la inteligencia artificial para facilitar las reservas, la gestión de solicitudes, los itinerarios y los servicios de conserjería náutica.
MiBelBoat ha sido galardonada en VivaTech 2026 en el marco del Challenge Innov’ Outre-Mer de France Travail. La startup ha sido reconocida por su solución digital, concebida en Martinica y orientada al sector náutico caribeño. Este reconocimiento destaca una innovación de ultramar capaz de dar respuesta a una necesidad concreta: hacer que la oferta náutica sea más clara, más accesible y mejor estructurada.
El objetivo de MiBelBoat es reducir la fragmentación del sector náutico en el Caribe. Hoy en día, muchas reservas todavía se hacen por teléfono, WhatsApp, correo electrónico o contacto directo. Al centralizar las ofertas y usar la IA para simplificar la experiencia, MiBelBoat quiere ayudar a los operadores a ganar visibilidad y permitir que los viajeros tengan un mejor acceso a las experiencias en el mar.
Un reto que compartimos todos en la región
Ante los recurrentes varamientos de sargazo que afectan a muchos territorios del Caribe, el proyecto SARSEA (Estrategias Regionales sobre el Sargazo para Acciones Basadas en los Ecosistemas) lleva varios años reuniendo a instituciones regionales, expertos y autoridades locales en torno a un objetivo común: reforzar la capacidad de los territorios para anticiparse, gestionar y aprovechar este fenómeno. Impulsado por Expertise France y la Comisión de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO), con el apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), la Unión Europea y socios territoriales como la Región de Guadalupe, el programa fomenta el intercambio de experiencias y el desarrollo de soluciones adaptadas a las realidades caribeñas.
Dominica, centro neurálgico de los intercambios regionales
Ante un problema común, cada vez son más los territorios de la región que consideran que la cooperación es una de las herramientas más eficaces para avanzar. Con este espíritu, hace poco se celebró en Dominica una serie de encuentros regionales que reunieron a representantes gubernamentales, expertos técnicos, organizaciones regionales, actores de la sociedad civil y profesionales procedentes de varias islas del Caribe.
Estos intercambios han permitido compartir experiencias sobre el terreno, identificar las buenas prácticas que ya se han puesto en marcha y explorar nuevas vías de acción para mejorar la gestión de los varamientos de sargazo en toda la región
Martinica y Guadalupe comparten su experiencia
Esta dinámica de cooperación ha continuado con una misión de estudio organizada en Martinica y Guadalupe. Se invitó a una delegación formada por representantes de nueve Estados y territorios caribeños a conocer las medidas desarrolladas a nivel local para vigilar, recoger y gestionar los vertidos de sargazo.
Los participantes pudieron ver, entre otras cosas, los sistemas de vigilancia medioambiental, los dispositivos de contención en el mar, las herramientas de alerta temprana y varias iniciativas para aprovechar estas algas. Esta inmersión ha permitido poner de relieve los conocimientos técnicos que han ido desarrollando a lo largo de los años los actores de Martinica y Guadalupe, que se enfrentan a este fenómeno de forma recurrente.
Hacia un Caribe más resiliente
Más allá de los aspectos técnicos, estos encuentros reflejan un objetivo más amplio: reforzar la resiliencia de los territorios caribeños ante los retos medioambientales actuales.
En un contexto marcado por los efectos del cambio climático, la conservación de los ecosistemas y la necesidad de proteger las economías costeras, los actores regionales buscan dar con soluciones que se adapten a las realidades de las islas. El intercambio de experiencias, la puesta en común de conocimientos y el desarrollo de proyectos conjuntos se perfilan ahora como herramientas imprescindibles.
Una colaboración más estrecha para una acción coordinada
Esta voluntad de trabajar juntos también se ha materializado con la reciente firma de un memorando de entendimiento entre Expertise France y la Región de Guadalupe. A través de esta colaboración, ambas instituciones pretenden reforzar la coordinación de sus acciones, fomentar el intercambio de conocimientos y apoyar el desarrollo de soluciones innovadoras en beneficio de toda la región del Caribe.
El objetivo está claro: evitar la duplicación de esfuerzos, mejorar la circulación del conocimiento y fomentar un enfoque más coherente ante un fenómeno que trasciende con creces las fronteras administrativas.
Construir juntos las soluciones del futuro
Las sargazos son hoy en día uno de los muchos retos a los que se enfrenta el Caribe. Sin embargo, más allá de las dificultades que generan, también ponen de manifiesto la capacidad de los territorios para colaborar, innovar y aprender unos de otros.
A través de estos encuentros, estas misiones sobre el terreno y estas colaboraciones regionales, se va perfilando poco a poco una visión del Caribe basada en la solidaridad, el intercambio de conocimientos y la acción colectiva. Ante un reto común, la respuesta parece ahora clara: un Caribe más fuerte se construye juntos.
Las sargazos suponen un gran reto para el Caribe porque sus acumulaciones en la costa afectan a varios territorios a la vez. Afectan a las costas, a las actividades turísticas, a la pesca, a los ecosistemas costeros y a la calidad de vida de las poblaciones expuestas. Como el fenómeno traspasa las fronteras administrativas, las respuestas locales no siempre son suficientes. La cooperación regional permite anticipar mejor las llegadas, compartir métodos de gestión y crear soluciones adaptadas a las realidades insulares.
El proyecto SARSEA ayuda a los territorios del Caribe a poner en marcha estrategias comunes para hacer frente a las sargazos. Fomenta el intercambio de experiencias entre instituciones, expertos, administraciones locales y personas que trabajan sobre el terreno. Su objetivo es reforzar la capacidad de los territorios para vigilar los varamientos, organizar la recogida, probar sistemas de contención y explorar vías de aprovechamiento. Se enmarca en una perspectiva regional, en la que cada isla puede aprender de las soluciones desarrolladas por las demás.
Martinica y Guadalupe se enfrentan a menudo a la llegada de sargazos a sus costas. Esta experiencia les ha permitido desarrollar herramientas de vigilancia, sistemas de alerta, mecanismos de recogida e iniciativas de aprovechamiento. En el artículo, estos dos territorios aparecen como espacios de transferencia de conocimientos para otros Estados y territorios caribeños. Su papel es, por tanto, importante, ya que muestran cómo una experiencia local puede contribuir a una respuesta colectiva a escala del Caribe.
En Fort-de-France, un pecio no tiene por qué salir a la superficie para contar algo. A veces basta con una foto, un objeto o un testimonio. Durante las Jornadas Europeas de Arqueología, Martinica eligió el mar como puerta de entrada a su historia. En los jardines y espacios de la Dirección de Asuntos Culturales, la exposición «Inmersión en el azul, donde duermen los pecios» ha permitido descubrir un patrimonio a menudo invisible: el que yace bajo el agua.
Las Jornadas Europeas de Arqueología vistas desde Martinica
Las Jornadas Europeas de Arqueología se celebraron los días 12, 13 y 14 de junio de 2026. En Martinica, este evento tuvo un toque especial. No se trataba solo de hablar de excavaciones, yacimientos o conservación. Se trataba de recordar que la isla también guarda parte de su historia en sus fondos marinos, sus bahías, sus playas y su arena.
La Dirección de Asuntos Culturales ha puesto el mar en el centro de esta edición local. Esta elección se hacía eco del 60.º aniversario del DRASSM, el Departamento de Investigaciones Arqueológicas Subacuáticas y Submarinas, creado en 1966. En torno a esta temática, los visitantes pudieron ver imágenes de pecios, objetos encontrados y el trabajo de quienes conservan estos vestigios.
Jean-Sébastien France, una pasión que nació en 1991
Jean-Sébastien France tiene un papel clave. Aunque es presidente de la Asociación para la Investigación y la Valorización del Patrimonio Arqueológico Submarino de Martinica, no se presenta como arqueólogo. Habla, ante todo, como alguien a quien le marcó un encuentro. En 1991, en el sur de Martinica, participó en el descubrimiento de un yacimiento arqueológico submarino. Bajo el agua, ve anclas, cañones, objetos que el tiempo ha depositado allí. Ese día, dice, «la historia lo atravesó». La arqueología submarina suele empezar con una emoción antes de convertirse en investigación.
La asociación que preside se fundó en 2017. Hoy en día cuenta con unos veinte miembros. Su objetivo es claro: poner en valor un patrimonio que durante mucho tiempo ha estado poco dado a conocer y sensibilizar a los martiniqueses sobre esta memoria que les pertenece.
Restos de naufragios, pero sobre todo recuerdos
La frase más impactante de la entrevista se resume en unas pocas palabras: «El mar no solo guarda pecios, sino también recuerdos». Un pecio no es solo un resto de metal o madera. Es un rastro de un paso, de un viaje, de comercio, de guerra y, a veces, de tragedia. Un objeto encontrado bajo el mar siempre plantea preguntas. ¿Quién lo fabricó? ¿A qué barco pertenecía? ¿De dónde venía? ¿Quién lo perdió? ¿Hubo desaparecidos? Los buceadores aficionados, los fotógrafos y las asociaciones pueden despertar esa curiosidad. Los arqueólogos aportan luego el método, los archivos, las mediciones y el rigor científico.
Durante las Jornadas Europeas de Arqueología, este diálogo entre la emoción y la ciencia encontró un espacio público. Los visitantes no podían bajar ellos mismos a la bahía de Fort-de-France ni a la rada de Saint-Pierre. Pero podían contemplar esos fondos marinos de otra manera, gracias a las imágenes y los objetos expuestos.
La mirada del fotógrafo Jacques-Yves Imbert
La exposición le debe mucho a la fotografía. El fotógrafo Jacques-Yves Imbert es uno de esos ojos que permiten al público en general acercarse a un mundo de difícil acceso. En la arqueología subacuática, la imagen documenta, transmite y deja huella.
Jean-Sébastien France nos lo recuerda: en el mar nada permanece inmutable. La sal, las corrientes, el oleaje, la arena y el coral transforman los pecios. Algunos acabarán desapareciendo. Las fotografías se convierten entonces en testigos para las generaciones futuras. También permiten que el patrimonio sea accesible para quienes no bucean.
El Sikorsky S43B, una historia entre islas
Entre las historias más impactantes, la del Sikorsky S43B da forma concreta a esa memoria sumergida. Este hidroavión transportaba pasajeros entre las islas. Durante un amerizaje en la bahía de Fort-de-France, el mar estaba agitado. La aeronave se desestabilizó, tocó el agua y volcó. Hoy, los restos yacen boca abajo en el fondo de la bahía.
Hay que tener cuidado en este lugar. El fondo es fangoso. Un movimiento demasiado brusco puede enturbiar el agua y reducir la visibilidad. Una imagen fotogramétrica ha permitido reconstruir el hidroavión en 3D a partir de varios cientos de fotos. Aquí, la tecnología ayuda a comprender sin causar daños.
Jornadas Europeas de Arqueología: un patrimonio para la cultura y el turismo
Las Jornadas Europeas de Arqueología también nos recuerdan otra cosa: el turismo en Martinica puede enriquecerse con historias patrimoniales más profundas. Martinica no se cuenta solo a través de sus playas, sus jardines, sus destilerías o sus colinas. También se cuenta a través de sus pecios, sus rutas marítimas, sus vestigios bajo la arena, sus huellas amerindias y las memorias relacionadas con la esclavitud.
Pero este patrimonio impone una regla. No se toca. No se saca nada. Los objetos pertenecen a nuestra historia común. Quizá esa sea la mejor lección que nos han dejado estas Jornadas Europeas de Arqueología: aprender a mirar el mar de otra manera, no como un simple decorado, sino como una frágil biblioteca de Martinica.
Las Jornadas Europeas de Arqueología son un evento dedicado al descubrimiento del patrimonio arqueológico. En Martinica, la edición de 2026 se centró en el mar, los pecios, los objetos encontrados bajo el agua y los vestigios patrimoniales conservados en el fondo marino. El evento permitió al público comprender mejor una parte de la historia de Martinica que suele pasar desapercibida, situada bajo el mar, en las bahías, en las playas y bajo la arena.
La arqueología subacuática es importante para Martinica porque nos descubre fragmentos de historia que no se ven desde tierra. Los pecios, las anclas, los cañones, los objetos antiguos o los restos sumergidos nos hablan de las rutas marítimas, los naufragios, los intercambios entre las islas y los vínculos de Martinica con el Caribe. Este patrimonio es frágil, ya que la sal, la arena, el oleaje y el coral pueden transformarlo poco a poco o hacer que desaparezca.
La ARVPAM, presidida por Jean-Sébastien France, trabaja para dar a conocer el patrimonio arqueológico submarino de Martinica. La asociación sirve de enlace entre buceadores, fotógrafos, instituciones, arqueólogos y el público en general. Su función es sensibilizar a los martinicanos sobre este patrimonio submarino, poner en valor los objetos y los pecios, pero también recordar que este patrimonio debe protegerse, estudiarse y transmitirse respetando las normas científicas.
En el Grand Carbet del parque cultural Aimé-Césaire, Maureen-Alycia Lucéa-Merlin recibió la corona de Miss Martinica 2026. A sus 24 años, esta joven de Fort-de-France llega con una trayectoria ligada a las personas mayores, el cuidado y la transmisión. Su coronación cuenta con otra forma de representar a Martinica.
Una noche en el Grand Carbet
El sábado 13 de junio, en el Grand Carbet del parque cultural Aimé-Césaire, los gritos del público acompañaron el final de una velada muy esperada. Diez candidatas competían por el título. En el escenario, todas las miradas se dirigieron hacia Maureen-Alycia Lucéa-Merlin, la candidata número 6, en el momento del anuncio del resultado. En cuestión de segundos, se abrió una nueva página. Maureen-Alycia Lucéa-Merlin se convirtió en Miss Martinica 2026, ante un público que había acudido a apoyar a las candidatas y a vivir un momento destacado del calendario martinicano. La corona cambiaba de manos. Ella sucedía a Léaline Patry, elegida el año anterior.
El concurso puede resultarte familiar. Un escenario, trajes, aplausos, una clasificación. Pero más allá de la imagen oficial, siempre surge la misma pregunta: ¿qué representa realmente una Miss para su territorio? En el caso de Miss Martinica 2026, la respuesta va más allá de la noche de la elección.
Una chica de Martinica de 24 años
Maureen-Alycia Lucéa-Merlin tiene 24 años. Es de Fort-de-France. Su elección la decidieron el jurado y los votos del público. A su lado, Nathanëlle Hélène fue nombrada primera dama de honor, Loane Nodin segunda dama de honor, Laura Laventure tercera dama de honor y Laurine Lixfe cuarta dama de honor. Estos detalles importan. Le dan al evento su marco concreto. Miss Martinica 2026 no es una historia abstracta de representación. Es una elección arraigada en una ciudad, en un panorama cultural, en un público, en la promoción de candidatas martinicanas.
Lo que también distingue a Maureen-Alycia Lucéa-Merlin es su trayectoria profesional. Trabaja en el sector de las residencias de la tercera edad, con personas mayores. Esto le da un toque especial a su año de reinado. La nueva Miss llega con experiencia en el contacto, la escucha y el día a día de las personas mayores.
La corona y los mayores
En muchos territorios caribeños, las personas mayores ocupan un lugar especial. Son las guardianas de las historias familiares, las anécdotas del barrio, los recuerdos de las migraciones, las palabras en criollo y los gestos que se aprendían antes de que existieran las pantallas. En Martinica, esta memoria es también una fuerza cultural. La trayectoria de Maureen-Alycia Lucéa-Merlin nos permite así abordar un tema que rara vez se asocia a los concursos de Miss: la mirada hacia las personas mayores. Detrás de la banda, hay una joven que conoce el mundo de la tercera edad, sus exigencias, su recato, sus fragilidades y su dignidad.
Miss Martinica 2026 se puede ver como una noticia del mundo del espectáculo. Pero también se puede interpretar como la coronación de una joven que pone la bondad y la transmisión de valores en el centro de su imagen pública. En un concurso que a menudo se reduce a la apariencia, esta dimensión cambia la historia. Nos recuerda que una representante de un territorio también transmite una forma de hablar, de comportarse, de mirar a los demás y de elegir las causas que la acompañan.
Representar a Martinica
El título de Miss Martinica 2026 te da una visibilidad inmediata. Durante varios meses, Maureen-Alycia Lucéa-Merlin será la imagen de Martinica en los medios de comunicación, los eventos y las citas relacionadas con Miss Francia. Esa visibilidad nunca es algo neutral. Para un territorio, una Miss suele convertirse en un escaparate. Se espera de ella elegancia, pero también que hable, que tenga presencia y que sepa contar de dónde viene. En el caso de Martinica, esas palabras pueden tener mucho peso: la historia, la lengua, los municipios, las familias, las mujeres, la juventud y la memoria.
Por eso, hay que evitar reducir el certamen a una simple competición. La clasificación final dice quién ha ganado. Pero el año de reinado dirá qué es lo que Maureen-Alycia Lucéa-Merlin decida destacar. Ahí es donde Miss Martinica 2026 podrá cobrar realmente sentido.
El siguiente paso
Tras su victoria en el certamen local, Maureen-Alycia Lucéa-Merlin representará a Martinica en la próxima edición de Miss Francia. Esta fase nacional le dará una mayor visibilidad. Allí tendrá que defender no solo su imagen personal, sino también una parte del territorio martinicano. El reto es doble. Tendrá que destacar en un concurso con mucha repercusión mediática, sin dejar de ser fiel a lo que ha marcado su trayectoria. Para Miss Martinica 2026, lo importante no será solo que la vean. También será que la escuchen.
Una candidata no es solo un punto en el mapa. Es portadora de una memoria, una forma de vida, un acento, unas referencias y, a veces, temas a los que Francia no presta suficiente atención.
Un año que hay que seguir
La coronación de Maureen-Alycia Lucéa-Merlin marca, pues, el inicio de un año que habrá que seguir de cerca. Su trayectoria, su vínculo con las mayores y su forma de vivir el título pueden dotar a esta corona de un significado más profundo de lo que cabría esperar. Miss Martinica 2026 empieza con una gala, un nombre y una banda. El futuro dirá qué decide hacer Maureen-Alycia Lucéa-Merlin con todo ello. Una corona puede seguir siendo un símbolo. También puede convertirse en una voz. En Martinica, esa voz será seguida muy de cerca.
Miss Martinica 2026 es Maureen-Alycia Lucéa-Merlin. Originaria de Fort-de-France, fue elegida en el Grand Carbet del parque cultural Aimé-Césaire. Su trayectoria destaca por su vínculo con el sector de las residencias de la tercera edad y el mundo de las personas mayores. Más allá de la corona, su elección pone de relieve a una joven martinicana comprometida con la transmisión, la escucha y la representación de su territorio.
La elección de Miss Martinica 2026 va más allá de un simple concurso de belleza. Da visibilidad a nivel nacional a una joven martinicana encargada de representar su territorio, su historia, su cultura y su juventud. A través de Maureen-Alycia Lucéa-Merlin, esta corona también puede transmitir un mensaje sobre las personas mayores, la dignidad y el vínculo entre generaciones.
Tras su elección local, Miss Martinica 2026 representará a Martinica en el próximo certamen de Miss Francia. Esta etapa le permitirá dar a conocer la imagen de la isla a un público más amplio. Su reto será mantenerse fiel a su trayectoria, al tiempo que hace oír una voz martinicana firme, humana y arraigada en la transmisión de valores.
Con OMSCon su primer largometraje, Wil Aime vuelve a las Antillas con un equipo, un método y una historia creativa. En Guadalupe y Martinica, su gira reveló la otra cara de la historia: la de un cine que se ha mantenido durante años, entre la creación independiente, el apoyo territorial y el deseo de hacer su propio cine.
Una gira concebida como un regreso
El público vio los cines, las reuniones, las fotos y los debates posteriores a las proyecciones. Detrás de esta gira de OMS en Guadalupe y Martinica, había un mecanismo preciso. Fechas que organizar. Socios que movilizar. Un equipo que traer. Sobre todo, un deseo: presentar la película allí donde arraigó parte de su imaginario.
Del 30 de mayo al 1 de junio de 2026, Wil Aime y su equipo disfrutaron de una serie de actividades destacadas: una proyección especial en Cinestar, una Charla Creativa en el Café Papier de Jarry, una proyección en Madiana y reuniones con profesionales, estudiantes, medios de comunicación y agentes culturales. En una entrevista sobre la visita, Wil Aime explica que presentar la película en las Antillas era importante para él. Guadalupe y Martinica le parecen lugares de apego, inspiración y retorno.
Una película inspirada en las Indias Occidentales
Ciertas secuencias de OMS se rodaron en Guadalupe. La película viaja entre varios países: Francia, los departamentos y territorios franceses de ultramar, Bélgica, Suiza, Canadá y el África francófona. La película fue creada por un cineasta guadalupeño, se desarrolló de forma independiente y luego buscó público más allá de las fronteras habituales del cine francés.
En la Charla Creativa, Wil Aime habla de las Antillas como lugar que nutrió la película. Habla de las islas, de su lugar en el mundo francófono y de su lugar en un imaginario más amplio. La película revela algo de la relación con el territorio: los paisajes, las tensiones, las identidades, la forma de situarse cuando se procede de una zona que a menudo se presenta como pequeña, mientras que produce talentos capaces de llegar muy lejos.
Hacer películas
El meollo de esta historia puede residir en un matiz. Durante el debate con el público, Wil Aime habla del sueño de “hacer mi propio cine”. Antes del largometraje, estaban los vídeos. Formatos cortos. Historias con cajones. Escenarios en los que cada detalle cuenta. Con QUIÉNesta gramática basada en las redes sociales está cambiando de escala.
La transición al largometraje requiere un tipo diferente de disciplina. El propio Wil Aime lo admite: pasar de las redes sociales al cine le ha obligado a aprender a transmitir su visión. En una película, una idea tiene que ser comprendida, llevada y ejecutada por muchas más personas.
Chaque Détail Productions, un equipo hecho para durar
Entre bastidores en OMSHay un colectivo: Ashley, Samira, Gary, Yasser, Emmanuel y los demás miembros de Chaque Détail Productions. Muchos de ellos han aprendido en el trabajo. La palabra que me viene a la mente es versatilidad.
Ashley, cofundadora y hermana de Wil Aime, habla de una aventura que comenzó incluso antes de que la estructura existiera realmente. Samira habla de emprender con un smartphone. Gary habla de su aprendizaje técnico. Yasser insiste en su papel sobre el terreno. Emmanuel aporta su experiencia en producción, distribución y difusión. Este colectivo aporta OMS una dimensión concreta. La película avanza gracias a un equipo que aprende, se adapta, busca soluciones y acepta trabajar fuera de los caminos más cómodos.
Transmitir una visión a 400 personas
Uno de los pasajes más fuertes de la entrevista se refiere al reto de la gestión artística. Wil Aime explica que su unido equipo trabaja casi como uno solo. Con ellos, las ideas fluyen rápidamente. El verdadero reto llega cuando tienes que extender esa visión a un equipo mucho mayor.
Habla de 400 personas que han trabajado en la película. A esta escala, la visión tiene que ser transmitida, comprendida, reformulada y llevada por cada departamento. Para él, ésta es una de las mayores dificultades del proyecto. Tuvimos que aprender a comunicarnos de otra manera.
Guadalupe como territorio creativo
La Región de Guadalupe prestó apoyo a la película, sobre todo para la postproducción. Con la CTIG, también apoyó la visita de Wil Aime y su equipo a Guadalupe y Martinica. Detrás de este apoyo, hay un objetivo más amplio: demostrar que Guadalupe puede ser un territorio de acogida para rodajes, un espacio para la creación audiovisual y un lugar donde pueden surgir nuevos talentos.
Una película como QUIÉN examina el lugar de los creadores de ultramar en las industrias culturales. Muestra la importancia de los puentes entre Guadalupe, Martinica, la Francia continental, el Canadá francófono y el África francófona.
Qué abre la OMS
En la Charla Creativa, una idea recorre varias intervenciones: ¿cómo puedes ser grande cuando procedes de un ámbito que a menudo se percibe como pequeño? La respuesta de Wil Aime es utilidad, sinceridad y comienzos modestos. Habla de la familia, los amigos íntimos y los primeros círculos. Nos recuerda que un proyecto a menudo crece a partir de un pequeño espacio, una pequeña habitación, un cuaderno.
Quizás sea aquí donde OMS se ha convertido en un caso de manual para una generación de creadores caribeños que buscan otra forma de contar historias, otra forma de producir, otra forma de circular. Su viaje muestra las dificultades, los desvíos, los rechazos, las negociaciones, el aprendizaje.
El futuro dirá lo que Chaque Détail Productions construirá después de esta etapa. Por ahora, sin embargo, QUIÉN deja una pregunta abierta para los territorios caribeños: ¿cómo pueden transformarse estos éxitos en una industria sostenible, para que otros sueños del cine también encuentren su camino hacia la pantalla?
OMS marca un hito importante porque es el primer largometraje de Wil Aime, creador guadalupeño conocido por sus relatos cortos y thrillers psicológicos. La película también pone de relieve a Guadalupe como territorio de creación, inspiración y acogida de proyectos audiovisuales capaces de circular por Francia, las Antillas, Canadá y el África francófona.
Guadalupe y Martinica fueron el centro de una gira especial por la OMS, con proyecciones, encuentros con el público y Charlas Creativas para profesionales, estudiantes, medios de comunicación y agentes culturales. Para Wil Aime, esta visita a las Antillas tenía un valor especial, ya que estos territorios han alimentado el imaginario de la película y representan un lugar de retorno para su equipo.
Entre bastidores, la OMS muestra una aventura colectiva construida a lo largo del tiempo. En torno a Wil Aime, el equipo de Chaque Détail Productions ha avanzado con un método independiente, una gran versatilidad y un fuerte deseo de mantener una visión artística clara. El proyecto también cuenta la historia de la transición de un creador de las redes sociales al cine, con todos los retos humanos, técnicos y creativos que ello implica.
Una restricción que puede convertirse en un valor
El Caribe está experimentando el cambio climático de forma directa, brutal y continua. Temporadas ciclónicas más intensas, erosión costera acelerada, ecosistemas coralinos frágiles, vulnerabilidad energética: ninguna isla de la región ha salido totalmente indemne. Durante mucho tiempo, esta realidad se ha presentado como una limitación para los presupuestos públicos, para los operadores turísticos y para los modelos económicos basados en la industria balnearia tradicional.
Sin embargo, el informe Amadeus Travel Dreams 2026 sugiere un posible cambio de rumbo. Lo que antes se percibía como una fragilidad puede convertirse en una propuesta de valor, siempre que se reconozca y se describa con precisión. Aquí es donde la noción de sostenibilidad visible se convierte en central.
Lo que dicen los viajeros
El estudio comienza documentando la magnitud de la demanda. De los 6.000 viajeros encuestados en seis grandes mercados mundiales, el 75% afirmó que los compromisos de sostenibilidad de un hotel eran importantes en su decisión de reserva. Más de uno de cada tres, concretamente el 35%, los considera “muy importantes”.
Y esta preocupación se traduce en disposición a pagar. Los viajeros que dan importancia a este criterio dicen estar dispuestos a gastar una media de un 11,7% más por noche para alojarse en un establecimiento con prácticas sostenibles serias. Esto representa 29 $ más por una habitación de 250 $. Entre los viajeros de la Generación Z, esta disposición se eleva al 14,7%, o casi 37 dólares más por noche. La sostenibilidad visible empieza aquí: en la capacidad de un hotel para comunicar por qué estas prácticas valen más.
Hay una cifra que merece especial atención para el Caribe: la concienciación sobre la sostenibilidad varía mucho según los mercados de origen. Alcanzó al 93% de los viajeros encuestados en India y al 85% en China, frente al 65% en el Reino Unido y Alemania. Para una región que intenta reducir su dependencia de los mercados tradicionales, estas diferencias abren una vía estratégica que debe abordarse con cautela. Estos viajeros no se contentarán con un discurso genérico sobre la naturaleza. Buscarán pruebas, mecanismos visibles y relatos documentados. Para el Caribe, la sostenibilidad visible puede convertirse en una forma de hablar a estos públicos sin negar sus raíces locales.
Qué hacen los hoteles
Por el lado de la oferta, los datos de Amadeus muestran un compromiso generalizado por parte de los hoteleros encuestados. De los 500 directores generales o perfiles equivalentes consultados en nueve países, todos dijeron que tenían previsto gastar en iniciativas de sostenibilidad el año que viene. El gasto medio previsto representa el 6,7% del gasto total de la empresa. Y el 35% de los hoteleros identifican la sostenibilidad como un factor clave de diferenciación respecto a sus competidores.
Pero el estudio también pone de relieve una discrepancia reveladora. Los hoteles están invirtiendo principalmente en acciones que tienen una lógica interna de eficiencia operativa: conservación del agua (33%), suministros de restauración sostenibles (33%), cadenas de suministro responsables (33%), reducción de residuos (32%) y formación del personal (32%).
Por otra parte, las prácticas más visibles para el cliente -energías renovables (28%), biodiversidad e iniciativas comunitarias (27%), y el vínculo entre sostenibilidad y programas de fidelización (21%)- siguen estando menos desarrolladas. Es esta tensión la que hace que la sostenibilidad visible sea estratégica: nos obliga a pasar de los esfuerzos internos a una experiencia que comprenda el viajero.
Cerrar la brecha
Joerg Schuler, Jefe de Ventas Globales de Hostelería de Amadeus, resume esta discrepancia hablando de una sostenibilidad que se espera que sea más “visible, experiencial e integrada en la estancia”. Es una frase importante, porque cambia de tema. Ya no se trata sólo de decir que un hotel consume menos agua o reduce sus residuos. Se trata de hacer que estas opciones sean comprensibles, concretas y experimentadas por el viajero. Por tanto, la sostenibilidad visible no sólo requiere pruebas, sino también una narración precisa.
Esta brecha es precisamente lo que el Caribe puede salvar. La sostenibilidad visible del Caribe no es un programa técnico abstracto. Puede encarnarse en prácticas visibles, relacionables y situadas. Restaurar manglares. Proteger los arrecifes de coral. Energía solar local. Abastecimiento a corta distancia de pequeños productores insulares. Ahorrar agua en zonas donde es un recurso precioso. Transmitir los conocimientos tradicionales sobre cómo utilizar el medio ambiente con moderación.
Cada una de estas prácticas puede ser tanto un compromiso medioambiental serio como una historia que los viajeros pueden experimentar durante su estancia. Es esta combinación la que transforma la sostenibilidad visible en valor percibido y, por tanto, en palanca de precios.
Un valor a documentar
Un hotel caribeño que pueda documentar, con cifras, socios identificados y resultados mensurables, su papel en la restauración de un ecosistema local ya no sólo está vendiendo una habitación. Está vendiendo la participación en un proyecto regional más amplio. Los viajeros encuestados por Amadeus ya han indicado que están dispuestos a pagar por ello. La sostenibilidad visible significa mostrar lo que se está haciendo, por quién y con qué efecto.
Esta lógica va más allá del negocio hotelero individual. También afecta a los organismos de gestión de los destinos, a las autoridades turísticas y a los agentes económicos regionales. La capacidad de una zona para comunicar de forma creíble su compromiso con el medio ambiente se está convirtiendo en una variable competitiva frente a otros destinos tropicales. A nivel de destino, la sostenibilidad visible puede convertirse en un lenguaje común para hoteles, productores, asociaciones, comunidades y viajeros.
El reto del Caribe
Para el Caribe, el reto no es llegar a ser sostenible en el sentido en que lo entienden otras regiones. Se trata de hacer legible la sostenibilidad, algo que en muchos casos ya se practica a nivel de comunidades, pequeñas empresas, cooperativas locales y conocimientos técnicos heredados. El mercado mundial está dispuesto a pagar por ello. La cuestión es si la región será capaz de presentar esta realidad con el rigor, la coherencia y el orgullo adecuados.
Esta serie de artículos, en sus tres partes, ha intentado defender la misma tesis. Las expectativas de los viajeros en 2026 -desconexión, conexión con el lugar, sostenibilidad visible- no son limitaciones que deban imponerse a los actores caribeños. Son expectativas que la región soporta estructuralmente, a través de su geografía, sus culturas y su historia. Lo único que queda, como siempre, es armar pacientemente la historia. Ésta es la misión editorial que Richès Karayib seguirá llevando a cabo junto a los actores económicos, institucionales y creativos de la región.
La sostenibilidad visible se refiere a todos los compromisos sostenibles que un viajero puede ver, comprender o experimentar realmente durante su estancia. No se trata sólo de medidas internas, como reducir los gastos de agua o limitar los residuos entre bastidores. En el Caribe, esto puede adoptar la forma de energía solar claramente integrada en el hotel, un programa de restauración de manglares, protección de los arrecifes de coral, abastecimiento de productores locales o acciones comunitarias presentadas con resultados concretos. Este enfoque hace que nuestro compromiso ecológico sea más claro y creíble para los viajeros.
La sostenibilidad visible puede convertirse en una ventaja competitiva, ya que los viajeros conceden cada vez más importancia a los compromisos medioambientales de los hoteles. Según los datos utilizados en el artículo, la mayoría de los viajeros consideran que estos compromisos son importantes a la hora de elegir un establecimiento, y algunos incluso están dispuestos a pagar más por prácticas serias. Para los hoteles caribeños, el reto no es sólo emprender acciones, sino también documentar y contar la historia de estas acciones con precisión. Un establecimiento capaz de demostrar su impacto local ya no se limita a vender una habitación: está ofreciendo participar en un proyecto local.
Los destinos caribeños pueden promover mejor su sostenibilidad visible vinculando las acciones de hoteles, productores, asociaciones, autoridades locales y comunidades en una narrativa coherente. Esto requiere pruebas: cifras, socios identificados, resultados mensurables, acciones supervisadas a lo largo del tiempo. Un destino que explica cómo protege sus arrecifes, ahorra agua, apoya los circuitos cortos o restaura sus ecosistemas construye una promesa más sólida que limitarse a hablar de la naturaleza. Para el Caribe, esta narración es estratégica, porque transforma la vulnerabilidad climática real en una propuesta de valor cultural, ecológico y económico.
La Belcoua en Habitation Anse Latouche, Zoo de Martinica
Para la Rendez-vous aux Jardins de 2026, la Habitation Anse Latouche abre las puertas de un lugar único, en parte jardín botánico, en parte zoo y en parte restos de una casa fundada en 1643. RICHÈS KARAYIB sigue a la familia Belcoua en su descubrimiento de los Jardines Notables de Martinica.
Aquel día, entre queseras monumentales, atelas de semilibertad y mariposas en el invernadero, descubrieron que mirar a los seres vivos ya es un compromiso para protegerlos.
A la entrada del parque, la familia Belcoua se detiene. Frente a ellos, el tronco de un viejo tamarindo, macizo y ennegrecido, que ha resistido ciclones y años. Jocelyne se detiene, mirando hacia la copa. Kévin y Émile, de pie cerca, observan el majestuoso árbol.
En algún lugar entre el follaje, el canto de un pájaro perfora el silencio. Un poco más allá, las iguanas deambulan libremente. Aquí, plantas, minerales y animales conviven en el mismo espacio. Y la visita no ha hecho más que empezar…
Es precisamente esta atención a los seres vivos lo que la Habitation Anse Latouche pretende poner de relieve los días 6 y 7 de junio, durante la edición 2026 de la Rendez-vous aux Jardins de Martinica, este año centrada en el tema de la vista.
Es un tema que resuena aquí de un modo muy especial: no sólo ves plantas o animales, sino todo un ecosistema -vegetal , animal y patrimonial- que hay que contemplar para protegerlo.
La Habitación Anse Latouche, un recuerdo nacido en 1643
A caballo entre los municipios de Le Carbet y Saint-Pierre, Anse Latouche es uno de los asentamientos más antiguos de Martinica.
“Las primeras piedras fueron colocadas en 1643 por la familia d’Orange”, dice Jimmy Limousin.
En su apogeo, la finca abarcaba 300 hectáreas. En aquella época, era la casa más grande de Martinica.
La historia llega a un abrupto final el 8 de mayo de 1902, cuando la nube ardiente del monte Pelée barre Saint-Pierre.
“La nube llameante fue detenida por el barranco de ese lado”, explica Jimmy Limousin.
La vivienda de Anse Latouche voló por los aires. Todos los restos visibles hoy -pórticos, máquina de vapor, carrusel de bueyes, manioquerie- son ruinas posteriores a la erupción, fragmentos que han sobrevivido al siglo.
A mitad del recorrido, una pasarela del Himalaya salva el barranco. El cartel de la entrada recomienda un máximo de cinco personas. Kévin va primero, Jocelyne le sigue y Émile cierra el hueco.
En el otro extremo del puente hay una señal azul que indica Saint-Pierre. Cruzando este puente, los visitantes pasan de un municipio a otro: de Carbet a Saint-Pierre, a lo largo del barranco que detuvo la nube ardiente en 1902.
La inteligencia vegetal en el corazón de las ruinas
En los años 90, se hizo cargo del lugar Jean-Philippe Thoze, paisajista y botánico que ya había creado unos años antes el famoso Jardín de Balata. EnAnse Latouche, diseñó un parque en diálogo con las ruinas: caminos curvos, exposiciones de plantas alrededor de los restos, bromelias y orquídeas colocadas sobre los elementos mecánicos de la antigua destilería. Planta y mineral se responden mutuamente.
En la curva del camino, aparece el árbol del queso. Monumental. Sus raíces forman contrafuertes que descansan sobre la roca volcánica, como si el árbol hubiera esculpido su propia base para sostenerse.
“Cuando observas cómo ha construido sus raíces como contrafuertes, cómo ha llegado a apoyarse en la roca volcánica para superar todo lo que la naturaleza le echa encima, es decir, los ciclones que ha sufrido aquí, sigue en pie, sigue sólida”, observa Jimmy Limousin.
“Hablamos de inteligencia vegetal. “
Es en este diálogo entre piedras y plantas donde Jocelyne se detiene un poco más adelante. Detrás de ella, una cascada cae a través de la exuberante vegetación y las coloridas flores: un entorno idílico.
Levanta la vista, contiene la respiración. Aquí, el pasado no está inmóvil: lo atraviesa el agua, lo recogen las plantas, lo sublima la luz.
El Zoo de Martinica, escaparate del biotopo caribeño-guayanés
En 2012, la aventura dio un nuevo giro. Franck y Angélique Chaulet, dos entusiastas de la vida salvaje, se hicieron cargo de las instalaciones de Jean-Philippe Thoze. Decidieron crear el Zoo de Martinica, que abrió al público en 2014.
“Cuando Angélique y Franck añadieron este toque animal al parque, lo hicieron en un entorno ya existente. Se hizo con mucho cuidado, con el deseo de transmitir su pasión por la protección del biotopo antillano-guayanés”, dice Jimmy Limousin.
Esta elección no es insignificante . Las Antillas Francesas y la Guayana Francesa representan entre el 90 y el 95% de la biodiversidad de Europa”, señala Jimmy Limousin.
Actualmente, el 90% de los animales expuestos pertenecen al biotopo antillano-guayanés: iguanas de campo (Delicatissima), tamarinos emperador, atelas, buitres urubus y loros. El resto procede de incautaciones realizadas por las autoridades a individuos que poseían ilegalmente especies exóticas.
“Intentamos responder a estas peticiones de la mejor manera posible, como centro de acogida.
Entre los residentes del parque, algunas historias cuentan por sí solas toda la historia. Tal es el caso de Stone, un atel confiscado en un bar de Saint-Laurent-du-Maroni, Guayana Francesa, donde fue exhibido en una jaula tan estrecha que quedó con una discapacidad en una extremidad posterior. Liberado en la naturaleza, murió a los pocos días. En el zoo de Martinica ha encontrado una segunda vida. Es más, a pesar de su avanzada edad, se ha reproducido, contribuyendo al patrimonio genético de la especie.
“Pensábamos en él como un jubilado”, sonríe Jimmy Limousin. “Pero aportó su genética a nuestro programa de protección y cría.
“Otra figura del parque desafía al tiempo. Bubu, el buitre urubú, está presente en Martinica desde al menos 1994, es decir, más de 32 años en la actualidad, mientras que la esperanza de vida de la especie en estado salvaje es de 16 años. Es, por tanto, el doble de larga.
“Tiene el apetito de un ogro y el plumaje de un adolescente”, sonríe Jimmy Limousin.
“Te preguntas si vivirá para siempre.
Ver a los vivos: un acto de conservación
A su lado, un pavo real despliega su rueda. Émile se detiene, con la mirada atrapada por el azul y el verde de las plumas.
Más allá, en el mariposario, las mariposas monarca vuelan libremente. Posadas en los racimos colgantes de un árbol de heliconia, buscan flores melíferas. “Son plantas melíferas en las que vienen a recoger polen y a comer”, explica Jimmy Limousin.
El zoo también les proporciona las plantas que necesitan para completar su ciclo vital.
“Cuanto más peligroso se vuelve el animal, más organizadas se vuelven nuestras organizaciones”, continúa.
El Zoo de Martinica participa en los programas europeos de cría y conservación (EEP), coordinados a nivel europeo por la EAZA (Asociación Europea de Zoos y Acuarios) .
“La idea es preservar una genética fuerte y sana para proteger, conservar y, con el tiempo, repoblar los bosques vaciados por la extinción.
Esta dimensión no es sólo institucional.
“Cuando vienes al zoo de Martinica, no eres sólo un espectador, también participas en la conservación, porque ayudas a financiar estos programas”, explica.
Alrededor del 30% de los ingresos se donan a la conservación, a través de la asociación SOS Fauna Salvaje en Guayana Francesa y Guadalupe, o mediante el apoyo directo a programas de conservación.
Rendez-vous aux Jardins 2026: un jardín donde todo está vivo
En un momento en que hablamos tanto de proteger a los seres vivos pero no siempre sabemos por dónde empezar, el Zoo de Martinica propone una respuesta práctica: un cambio de perspectiva.
“Todos tenemos un papel que desempeñar en la conservación”, dice Jimmy Limousin, “respetando el mundo animal e intentando tener el menor impacto posible sobre él.
Para el Rendez-vous aux Jardins del 6 de junio, el Zoo de Martinica ha optado por un enfoque diferente del tema de la vista: un taller sensorial invitará a los visitantes a cerrar los ojos y redescubrir el jardín de una forma diferente, a través de los olores, las texturas y los sonidos.
Es otra forma de mirar el mundo vivo, a través de las cosas que no se ven.
Al final del recorrido, los Belcouas se detienen para echar un último vistazo al parque.
Anse Latouche no es un zoo. Tampoco es sólo un jardín o un lugar histórico. Es un lugar donde los seres vivos cuentan sus propias historias en todas sus formas: minerales heredados de 1643, plantas esculpidas por Thoze, animales llevados por la familia Cholette, recuerdos llevados por todos.
Para Émile, Jocelyne y Kévin Belcoua, el viaje está llegando a su fin. Les espera un último jardín, pero Kévin ha decidido descubrirlo a su manera…
📌 EN LA PRÁCTICA
Rendez-vous aux Jardins 2026 – Casa de Anse Latouche / Zoo de Martinica
📅 Sábado 6 y domingo 7 de junio de 2026
📍 Anse Latouche, 97221 Le Carbet, Martinica (en los municipios de Le Carbet y Saint-Pierre)
🎟️ Precios del Zoo Normal de Martinica
🌿 Visita libre del parque botánico, el Zoo de Martinica y los restos de la Habitation Latouche
Sábado 6 de junio – Taller sensorial guiado: redescubre el jardín de una forma diferente, privado voluntariamente de la vista, a través de olores, texturas, sonidos y sensaciones.
☎️ 05 96 52 76 08 – zoodemartinique.com
Una exploración de RICHÈS KARAYIB para el Rendez-vous aux Jardins 2026, en colaboración con la Direction des Affaires Culturelles de Martinique.